martes, 31 de diciembre de 2013

Vivir la esperanza

Publicado en Diario de Centro América, el 26 de diciembre de 2013

El mañana es de Dios, nos dicen.
¿Cree usted que los guatemaltecos contemporáneos de Arévalo y Árbenz aprobaron las medidas económicas y sociales que estos gobernantes tomaron en su momento? Si tiene duda, busque en los diarios de esa época y se dará cuenta de las reacciones hepáticas de muchos. Pareciera que la relación capital-gobierno ha sido siempre antagónica. Sin embargo, transcurridos 50 años, estas medidas nos parecen hoy acertadas. La Historia se ha encargado de “limpiar” la imagen de dichos gobernantes.

Y es que no es lo mismo ver un fenómeno que se posa frente a nuestros ojos, que ponerlo en perspectiva, en cuyo caso, se ve la integralidad de sus aspectos. Algo similar sucede con las acciones políticas y económicas que toma un gobierno. De momento no se percibe la magnitud de su impacto; se requieren años, y quizá décadas, para dimensionar sus atributos.

Por esa razón es que cada gobernante vive su propio infierno, pero al final de cuentas, cada uno pasa del limbo al paraíso de la conciencia colectiva. Al final de cuentas, siempre pesa un hecho positivo por el que la ciudadanía “perdona” a un gobernante. Aquí algunos casos: Justo Rufino Barrios, por la Reforma Liberal y sus aspectos positivos. Jorge Ubico, por la probidad en el manejo de las arcas nacionales. Arévalo y Árbenz, por su política de desarrollo social. Cerezo, por sus acuerdos previos de reconciliación nacional. Arzú, por su firma de la paz. Serrano, por su bono 14. Portillo, por su distribución de fertilizantes, etc. 

Lo curioso es que no estamos entrenados para vivir la esperanza sino para esperanzar el pasado, creyendo que todo lo pasado fue mejor. Esta actitud no nos permite pensar que podemos superar los problemas y poner al país en la perspectiva de un desarrollo sostenido que permita superar los problemas estructurales que padecemos.

Desde que Dios amanece, hasta que Dios anochece, nuestro pensamiento se centra en qué vamos a hacer hoy, y poco pensamos en qué vamos a hacer mañana, tejiendo con ello un conformismo que impide ver hacia el cielo y ver más allá de nuestra nariz. Alguien me dijo una vez que los ricos ya están contados y se acomodaba resignadamente entre la línea de la pobreza y la desgracia. 

Imagine usted, cómo estarían algunos países como Japón, Corea del Norte, Taiwán, si hubiesen pensado solamente en el día a día, sin trazarse un destino de largo plazo. Seguramente se rasgarían las vestiduras, como lo hacemos nosotros, siempre echándole la culpa a nuestros gobernantes pero sin asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde. Esta manera quejumbrosa de ser no nos permite mirar hacia el futuro, construir 
esperanza.

¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar cómo será Guatemala dentro de 20 años, por lo menos? Quizá la cotidianidad nos absorbe y nos conformamos con ir a la cama con la certeza de un día terminado. El mañana es de Dios, nos dicen.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Vivir la coyuntura

Publicado en el Diario de Centro América el 19 de diciembre de 2013


No es lo mismo manejar los negocios del Estado que los propios.

Los países que han salido del subdesarrollo, se debe a una serie de acciones que les posibilitaron un salto cuantitativo y cualitativo en su dinámica económica, política y social. Dirigentes en todos los órdenes que han sumado esfuerzo y corazón para diseñar una estrategia de largo aliento que les permitió superar los índices de pobreza tolerable.

¿Cree usted que por obra y magia, de la noche a la mañana estos países superaron la pobreza? Indudablemente no. Ahora bien, con qué recursos lo hicieron, es una de las interrogantes que debemos hacernos, pues no se trata solo de controlar el gasto público o de reducir el presupuesto anual, sino de trazar una estrategia que permita anteponer intereses nacionales a los personales o de índole política.

En Guatemala vivimos la coyuntura. En lenguaje coloquial, vivimos el hoy, sin preocuparnos por el mañana. Comamos hoy, mañana, Dios proveerá. 

Traigo a colación estas reflexiones a raíz de la no aprobación del Presupuesto de 2014, por supuesta sobredimensión en su estructura y carencia de fuentes de financiamiento. Al respecto recuerdo las palabras del expresidente Vinicio Cerezo cuando explicaba que en un país en desarrollo todo presupuesto es deficitario. Creo que Cerezo tenía razón en sus argumentos, aunque contradiga los razonamientos de la empresa privada (no gastar más de lo que se tiene). Sin embargo, no es lo mismo manejar los negocios del Estado que los propios; las dinámicas son diferentes. Quizá la lógica de un empresario sea conservar e incrementar sus activos con base en ventas. La lógica de un Gobierno es administrar los activos de la Nación y buscar fuentes de financiamiento que permitan dinamizar el Estado.

En esta búsqueda de recursos para poder ejecutar los planes de Gobierno que cada administración diseña, de cara a resolver, o paliar, los diversos problemas de sectores mayoritarios, estructuralmente marginados, se enfrentan tropiezos, generalmente de carácter político, que muchas veces se convierten en el principal valladar, constituyéndose en el círculo vicioso del subdesarrollo.

En Guatemala, esta búsqueda de recursos es un proceso que nunca se detiene, debido a los limitados ingresos que el Estado tiene por concepto de tributos, y nuestra sempiterna renuencia a contribuir, lo que hace aun más difícil que se cuente con recursos suficientes para resolver los problemas estructurales, provocando que en cada gobierno se atienda lo urgente, aun con el riesgo de que toda necesidad social exige solución urgente.

En esta línea de razonamiento, un gobierno debe traspasar el estado de coyuntura para procurar el desarrollo sostenido del país. Por cierto, sus acciones no pueden visualizarse en un ejercicio fiscal, como una empresa, sino en estadios muy largos. Esto hace que pasemos de vivir la coyuntura a vivir la esperanza.

LOS COLEGIOS PRIVADOS (II)

Publicado en el Diario de Centro América el 12 de diciembre de 2013
Están sujetos a diversos controles, muchas veces de manera maliciosa, punitiva.
Para entender la realidad de los colegios privados es preciso estar en los zapatos de propietarios y directores. Analizarlos desde la perspectiva de padre de familia, por ejemplo, resulta un ejercicio parcial. Y tanto más parcial, desde la óptica de un ciudadano que nunca ha llevado a sus hijos al colegio.

A pesar de ser un sector que, mal que bien, aporta el mayor caudal de recursos efectivos a la formación de guatemaltecos para las próximas décadas, los colegios privados no cuentan con una política estatal que garantice su desarrollo, dirigida a la formación constante de los docentes, administrativos, puestos de dirección y un ejercicio de acompañamiento positivo de sus labores académicas. Más bien, se les ve con recelo y, en muchos casos, con una buena dosis de antipatía. Se les tilda de mercaderes, en vez de reconocer que forman en su conjunto la estrategia de educación cuya cobertura no puede ser atendida por el Estado. En algunos casos, los supervisores se tornan en censores más que en orientadores del proceso.

Si la educación privada es cara, es muy discutible. No tengo estadísticas a la mano que me demuestren que la educación privada es de mejor calidad que la pública; sin embargo, son incontables los casos de profesionales de éxito que fueron formados en colegios de distintas categorías. Hago la aclaración de que, a toda honra, yo me formé en instituciones nacionales, pero fue en aquellos años en que era un honor pertenecer a una escuela o instituto nacional, simplemente porque tenían la supremacía en la calidad educativa; sin embargo, no significa que ignore la enorme importancia que tiene hoy día la educación privada.

Es verdad que los colegios privados gozan de exenciones, garantizadas constitucionalmente. Pero también es verdad que están sujetos a diversos controles, muchas veces de manera maliciosa, punitiva, buscando siempre la debilidad en los procesos, pero sin medidas que garanticen que, como empresas privadas, el usuario pague por los servicios que recibe.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Los colegios privados (I)

Publicado en Diario de Centro América el 6 de diciembre de 2013

No podemos juzgar a la mayoría por casos particulares.


Hace pocos días dirigí un grupo focal con la participación de directores de colegios privados. El propósito, mejorar la calidad de la educación privada nacional. La participación de todos los directores desnudó una realidad que seguramente pasa desapercibida por la ciudadanía, especialmente por los padres de familia usuarios de sus servicios, pero que conforma una problemática que incide en la calidad de la educación que reciben sus hijos.
 
La educación privada en el país ha sido un importante soporte de todo el sistema educativo nacional. En un porcentaje significativo, la calidad de la educación que brindan las instituciones privadas ha contribuido significativamente a formar los cuadros profesionales del país. Constituye, por ello, un valioso factor que permite a los padres de familia escoger la institución que se ajuste a sus expectativas académicas y a sus posibilidades económicas, toda vez que el Estado no tiene la capacidad económica para atender a toda la población en edad escolar.
 
Que los colegios privados son un negocio, por supuesto. No son instituciones de beneficencia, sino empresas que buscan el lucro por los servicios que prestan, tal como lo hace cualquier empresa privada.
 
Sin embargo, como empresas, no solo están sujetas a las disposiciones legales del ordenamiento jurídico guatemalteco, sino además, a otro tipo de auditoría que realiza el mismo Ministerio de Educación, los padres de familia, los sectores de la sociedad civil, la mayoría desde una posición prejuiciosa y muchas veces descalificadora.
 
Hay más de cuatro mil colegios en el país. De estos solo unos 300 pueden considerarse de tipo A. La inmensa mayoría son proyectos educativos cuyo acceso está destinado a la clase media y clase popular. En otras palabras, son instituciones que cubren una enorme demanda.
 
Es verdad que algunos colegios no llenan los requisitos mínimos y quizá hasta se involucren en actos anómalos, tanto éticos como legales; pero no podemos juzgar a la mayoría por casos particulares.

viernes, 29 de noviembre de 2013

El recurso de la mentira

La mentira perdura hasta que la verdad aparece.


¿Alguna vez ha sentido usted que su prójimo le miente? ¿Alguna vez se ha sentido incómodo ante halagos innecesarios de alguien? Seguramente está siendo presa de una mentira.

Goebels, uno de los grandes maestros contemporáneos de la propaganda política, partía del principio de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. En este principio han basado muchos líderes su fórmula discursiva. Algunos lo han logrado con singular maestría, otros han construido una verdadera caricatura de esta estrategia.

Carlos Castilla del Pino recoge una serie de ensayos bajo el título El discurso de la mentira. En este tratado se analiza la mentira como una estrategia de engaño y manipulación, con el propósito de influir en sus opiniones y comportamientos.

Hay varias formas de canalizar la mentira. Aquí nos referiremos a las más recurrentes: desde el lenguaje y en el lenguaje, desde la lógica de la conversación, desde los aspectos normativos, desde la cortesía, entre otros.

Desde el lenguaje y en el lenguaje, la mentira es aquel discurso que, a veces sin proponérnoslo, acude a frases hechas, sin comprobación en la realidad, las cuales han pasado de generación en generación. Desde la lógica de la conversación acudimos muchas veces a las ya conocidas falacias, aquellos argumentos elaborados intencionalmente para influir en el ánimo de los demás, pero sin sustento real. Hay falacias adhóminem, admisericordian, adpopulum y muchas más que no cabrían en este espacio.

Y qué decir de la mentira normativa.Esas que están enquistadas en normas y manuales, las cuales nadie se ocupa de analizar, simplemente las siguen como un perro de ciego. Y por supuesto, desde la cortesía, la mentira es moneda de curso común. Simplemente se utiliza como una manera de agradar, o bien, de ocultar los verdaderos sentimientos.

Mas, como bien sentencian Perelman y Jankélévitch: “La mentira, como la limosna, aplaza el problema sin resolverlo”. En todo caso, la mentira perdura hasta que la verdad aparece. 

viernes, 22 de noviembre de 2013

Las pruebas discursivas

Publicado el 22 de noviembre en el Diario de Centro América

Hay personas que son un discurso en sí mismas.


Nada es más estimulante que un buen discurso. En la Historia han sobresalido brillantes oradores, capaces de movilizar masas y trascender los tinglados de su época, remontarse hasta las alturas y permanecer allí, quietos, reposados, como un banquete que se ofrece a los más delicados gustos de la palabra hablada y escrita.

Hay discursos kilométricos, como los pronunciados por el ícono del discurso político latinoamericano: Fidel Castro. Hay discursos muy cortos, como la famosa oración de Gettysburg, pronunciada por el presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln. Ambos estilos ponen la piel “de gallina”. Claro está, en el caso de Castro, imprime un sello integral de su personalidad, aunado a un refuerzo no verbal de sus gestos, su vestuario, su longeva barba, entre otros elementos.

Hay personas que son un discurso en sí mismas, como la madre Teresa de Calcuta, o Ghandi, o Martin Luther King. Hitler también es considerado un discurso en sí mismo. Por supuesto, algunos irradian humildad, otros, prepotencia, arrogancia. Jesús convocaba a miles de personas, en una época en que el único recurso que se tenía era la palabra hablada.

Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. En teoría discursiva, no todo lo que se dice puede ser considerado como un buen discurso. Aristóteles decía que este debe pasar tres pruebas importantes, el logos, el phatos y el ethos. El logos está definido como la argumentación racional, crítica, demostrativa. El phatos, como la carga emotiva, afectiva, capaz de predisponer a la acción. Por último, el ethos, es decir, que todo cuanto se diga esté impregnado de valores éticos.

Estos tres factores debieran estar presentes en todo tipo de discurso, desde el religioso hasta el político. En el contexto guatemalteco se ha convertido en una práctica bastante común que, al menos en el campo político, la mayoría de discursos reflejan una considerable carga emotiva (phatos), pero una ausencia casi total de ethos.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Índice de vulnerabilidad política

Publicado en Diario de Centro América el 15 de noviembre de 2013


Cada cuatro años es borrón y cuenta nueva.
El ejercicio del poder engendra, asimismo, los oscuros mecanismos que los grupos opositores a una fuerza política aplican para su desprestigio y posterior debilitamiento. Este fenómeno es común en cualquier Estado, desde uno autoritario hasta uno democrático. Con ligeros matices, un grupo en el poder puede sortear los diferentes obstáculos que se le plantean para gobernar, pero de ninguna manera saldrá con el mismo nivel de aceptación con el que inició su gestión.


El poder desgasta; y cuando se ejerce de manera torpe, mata, aniquila. En el contexto guatemalteco cada grupo político que ha ascendido el pináculo del poder, ha incubado consigo, los mecanismos de su autodestrucción. Quizá esa sea la causa que en promedio nuestras organizaciones políticas tengan apenas 15 años de vida. No son premoniciones; son la evidencia de los datos electorales.


¿Pero qué hace vulnerables a las organizaciones políticas una vez en el poder? Pueden señalarse varias causas de este fenómeno. Una de las más evidentes es que, generalmente, el líder de la organización política es quien a su vez ocupa la silla presidencial. Y junto a él, lo más granado del equipo dirigente del partido. En otras palabras, dejan sola la portería para que les metan los goles que la oposición quiera.

Ante el virtual traslado de la dirigencia del partido a las esferas del Poder Ejecutivo y Legislativo, la organización que los llevó al poder queda virtualmente abandonada. Sé de casos de organizaciones políticas que durante los cuatro años de gestión de gobierno, permanecieron cerradas. Se provoca entonces, una separación de hecho, entre los intereses partidarios y las funciones gubernativas de sus líderes.

Ante esta situación, las organizaciones políticas juegan un papel pasivo frente a la administración del poder público que ejercen sus líderes. ¡Y ni siquiera pensar que alguna vez puedan constituirse en una fuerza política de abierto apoyo a los nuevos funcionarios!

Por eso, cada cuatro años es borrón y cuenta nueva.

jueves, 24 de octubre de 2013

Escuelas Tipo Federación

Publicado en el Diario de Centro América, el 23 de octubre de 2013


Un concepto diferente del entorno educativo.


Guardo un grato recuerdo de mis primeros años de educación primaria. Cada grado tenía un espacio reservado donde podía jugar, correr, hacer ejercicio, o simplemente, tomar el sol. Corría el año 1962 en aquella tranquila cabecera departamental de El Progreso (hoy Guastatoya). Durante fechas especiales, nos concentraban en el salón mayor del recinto, con un hermoso escenario que se alzaba imponente frente a mis ojos de niño. Se trataba nada menos que de la Escuela Nacional Tipo Federación, una de las 21 escuelas que el doctor Juan José Arévalo hizo construir en todo el país.

Aquel día de nuestro encuentro frente a su casa de la zona 2, aproveché para saciar mi curiosidad sobre el diseño de estas escuelas que él, como experto en educación, había concebido.

Arévalo me explicó que este diseño responde a un concepto diferente del entorno educativo, cuyas características se marcan por un nivel de independencia de los diferentes grados que conforman una escuela. Este entorno lleva consigo, un manejo adecuado de los grupos de niños, respondiendo a sus intereses, niveles de agotamiento durante la jornada, reglas de disciplina, normas de convivencia e interacción con su maestro o maestra.

En este último punto lo interrumpí para preguntarle: ¿Usted considera que el maestro debe convivir con sus estudiantes durante el recreo? Su respuesta fue contundente: maestro que no convive con sus alumnos durante los recreos no tiene la posibilidad de mostrar a éstos el verdadero lado humano de la educación.

Me quedé pensando en esta reflexión del educador expresidente de Guatemala y vinieron a mi mente las horas de recreo en la escuela donde yo laboraba durante esos años: los niños de todas las edades compartiendo un mismo espacio, con todos los riesgos a su seguridad. Mientras tanto, en la dirección del establecimiento y aulas escogidas, grupos de maestros compartiendo alegremente; alejados del sueño arevalista.

Han pasado muchos años, y no sé si esa dinámica haya cambiado. Espero que sí.

lunes, 21 de octubre de 2013

Arévalo


El más grande estadista que ha tenido Guatemala.

Conocí al doctor Juan José Arévalo en el fragor de la celebración del centenario del Instituto Normal para Varones de Oriente –INVO- en aquel lejano 1973. Durante ese año conmemorativo yo era el presidente de la Asociación de Estudiantes del INVO. En el marco de los festejos centenarios le rendimos un homenaje al doctor Arévalo, en su calidad de ex alumno, e invitamos al acto al entonces presidente de Guatemala, general Carlos Manuel Arana, una acción normal si tomamos en cuenta que su esposa, Álida España era oriunda de Chiquimula.

Por aquel entonces, Arana era muy popular en Oriente. Y el hecho de invitar a ambos no fue una acción planificada sino circunstancial. Lo cierto es que aquel 13 de julio del 73, durante la mañana se realizó una concentración en el frontispicio del INVO donde se dieron cita el doctor Arévalo y el general Arana. A ambos los había acompañado una caravana que cada vez crecía más. A su arribo al Instituto, dicha multitud vitoreaba a Arévalo, en un gesto de manifestación espontánea de afecto y admiración. Arana permanecía serio, a la par del expresidente, quizá muy en el fondo sentía que su liderazgo estaba en riesgo.

Aquel día tuve el honor de acompañar al doctor Arévalo a visitar a una antigua amiga suya durante sus años de adolescente en nuestra querida Perla de Oriente. Fui testigo de un abrazo entrañable de viejos amigos…

Por ironías de la vida, dos años después, residía yo en la ciudad Capital y caminaba por una de las calles de la zona 2, y al pasar vi a un anciano que barría la acera de su casa. Me quedé perplejo al reconocer que se trataba del doctor Arévalo. Lo saludé con la timidez de un joven maestro; él inmediatamente me reconoció y me tendió su mano afablemente. Conversamos alrededor de una hora, tiempo que aproveché para preguntarle cuál había sido el propósito del diseño de las escuelas Tipo Federación. Me dio una larga explicación que compartiré en otra ocasión.

Arévalo es sin duda, el más grande estadista que ha tenido Guatemala.

viernes, 11 de octubre de 2013

Frases célebres en la política

Publicado en el Diario de Centro América el 10 de octubre de 2013

Las cosas se dicen y se hacen desde el poder.

Iniciado octubre, el clima electoral comienza a revolverse. Las primeras vallas anuncian algunos candidatos, aunque de manera indirecta, que sin lugar a dudas se disputarán la Presidencia de la República. Las primeras encuestas comienzan a revelar, cual bola de cristal, a los políticos preferidos, o por lo menos, a los más conocidos por la ciudadanía. En este momento no se discute la validez o no de las encuestas.

Durante los meses que dura la campaña en el “mundillo político” de nuestro país se intercambian frases cuyo significado más preciso solo es decodificado por quienes de una u otra manera están ligados a la política, o bien, a la vida burocrática del país.

Por ejemplo, es famosa la frase que acuñara Francisco Villagrán Kramer, cuando era candidato a la Vicepresidencia, como respuesta a un medio de comunicación. El periodista le preguntó: ¿Usted qué hará cuando llegue a la Vicepresidencia? Villagrán Kramer le respondió: “Las cosas se dicen y se hacen desde el poder”.

Durante las elecciones de 1974, participó como candidato a vicepresidente Héctor Aragón Quiñónez, conocido como “La chichita Quiñónez”. La opinión pública de la época afirma que dichas elecciones las había ganado el militar Efraín Ríos Montt, pero el Congreso declaró ganador a Kjell Laugerud García. Muchos manifestantes inconformes salieron a las calles a protestar por el supuesto fraude. Aragón Quiñónez, que también había perdido las elecciones, animaba a su partido a aprovechar ese clima de incertidumbre y tomar el poder. Acuñó aquella frase famosa: “El poder está en la calle, y es de quien lo tome”.

El mundo burocrático también tiene sus frases distintivas. Una vez un amigo me dijo: ¿qué haría usted si le ofrecieran el 30 por ciento de comisión? Me daría vergüenza recibirlo, le dije. Este me respondió: La vergüenza pasa, el dinero se queda. Y no es menos famosa la oración del burócrata: Dios mío, no te pido que me des, sino que me pongas donde hay. Así son las cosas en nuestra política criolla.

lunes, 7 de octubre de 2013

Aplauso al mérito profesional

Publicado el 3 de octubre de 2013 en el Diario de Centro América


La mayor de sus virtudes es su humildad y tesón en el trabajo.
La semana pasada le fue otorgado el doctorado Honoris Causa a la licenciada Alba Rodríguez de González, vicerrectora de la Universidad Panamericana. La ceremonia se desarrolló en un ambiente de gratos recuerdos y amplia explicación del mérito profesional de una de las académicas más destacadas en el ámbito de la educación nacional, por parte del rector, magíster Mynor Herrera, impulsor de la iniciativa.

Para los académicos es motivo de mucho regocijo que se reconozca el mérito de una profesional de la educación, en cuyos hombros estuvo la corresponsabilidad de llevar a cabo dos grandes reformas de impacto en Guatemala: la Reforma Educativa y la instauración del Currículm Nacional Base (CNB) para los niveles de preprimario y primario. Esta decisión, que está produciendo significativos cambios en la educación nacional, son testimonio de la huella de la doctora Alba de González, en su paso por el Ministerio de Educación.

Abonan a su mérito profesional, los 15 años que lleva al frente de la política académica de la Universidad Panamericana, cuyo testimonio se refleja en las 96 sedes que este centro de educación superior tiene en toda la República. Es, sin lugar a dudas, una de las universidades con mayor cobertura a nivel nacional, en donde se han visto reflejados su inquebrantable visión de impulso a la educación nacional, su ingenio y experiencia como educadora.  

Por derecho propio, y en justicia, la doctora de González tiene ganado este título, que sin lugar a dudas constituirá un estímulo más a su ya fructífera labor en el campo educativo. Quizá, la mayor de sus virtudes sea su humildad y tesón en el trabajo. 

Es importante destacar también, el apoyo incondicional del Consejo Directivo, en cuanto a reconocer los méritos de una de sus más destacadas académicas y responsable de lo que hoy es la Universidad Panamericana, en cuyas aulas se han formado miles de profesionales, para beneficio del país. Honor a quien honor merece.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Hollywood, el gurú de la violencia

Publicado en Diario de Centro América, el 26 de septiembre de 2013
Fuente: Google.com
Condicionan procesos violentos en la mente de los niños y jóvenes.
En la antigua cultura hindú, el gurú representaba al maestro que mostraba el camino del yoga, enseñaba las técnicas de meditación y era a su vez, consejero espiritual. En el transcurso de los siglos, el término ha ido cobrando otros significados. Actualmente se le llama gurú a la persona o institución que se coloca a la cabeza de un proyecto. Hay gurús en ventas, en publicidad, en política, gurús en todo.

Por muchos años se ha tenido a Hollywood como la Meca del Cine. Es en esa ciudad donde toda persona desea inmortalizarse como actor. La pantalla grande es el mejor recurso para estos afanes. Por mucho, esta ciudad es el punto del planeta donde convierten sus sueños en realidades, y por qué no decirlo, en cuantiosas fortunas.

Hollywood tiene sus luces y sombras. Durante la Guerra Fría se convirtió en el inmenso laboratorio donde se produjo cine como medio de propaganda. No hay certeza que haya sido una política diseñada desde las oficinas de inteligencia militar; sin embargo, hay una situación irrefutable: la Meca del Cine fue el principal instrumento de propaganda norteamericana que llevó al mundo una simbología de guerra, en donde siempre el gran ganador eran soldados estadounidenses. 

Con el transcurrir de los años, este esquema del “fuerte” que se adentra en terreno enemigo fue estelarizado por figuras civiles, pero con pasado militar, y con similares guiones a los usados durante la Guerra Fría. El esquema maniqueo de buenos y malos se mantiene hoy día. Pero como ya no hay focos de guerra donde se comprometa la acción militar norteamericana, Hollywood continúa llevando violencia con películas donde casi siempre el “malo” es un afroamericano, o un chino, o un latino. Y aunque con balas de salva, condicionan procesos violentos en la mente de los niños y jóvenes. 

Podría decirse que entre la realidad cinematográfica propiciada por Hollywood y la realidad objetiva de violencia que hoy vivimos, existe una tenue línea divisoria. A lo mejor son las dos caras de una misma moneda.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Lateralidad del poder

Publicado en Diario de Centro América el 19 de septiembre de 2013




Imagen tomada de Google.com


Un jefe puede tener mucha autoridad pero poco poder.Después de todo, el poder no es tan malo.

¿Alguna vez ha sido usted el punto donde se concentran todas las demandas o quejas de sus compañeros de trabajo? ¿o le han solicitado consejo, protección, o simplemente una sonrisa? Indudablemente es usted una persona poderosa. 

El poder no es ese nombramiento que viene de una autoridad superior y que lo convierte en jefe de la noche a la mañana. Es el reconocimiento, por parte de quienes le rodean, de un liderazgo que, aunque usted no se lo haya propuesto, de hecho tiene. Alrededor de este poder se cifran las esperanzas de quienes le rodean en cuanto a resolver problemas, o simplemente, “pasársela bien”.

Foucault define el poder como un “conjunto de relevos e instancias que están ligadas a los conceptos de jerarquía, control, vigilancia, prohibiciones y coacciones”. 

Por su parte, Korda explica que todo cuanto hacemos cotidianamente está revestido de poder, es decir, de un objetivo o propósito, ya sea personal o institucional. Incluso el juego del sexo, dice Korda, es el ejemplo más simple y concreto de cómo el ser humano prueba y ejerce su poder.

Las personas poseen poder en la medida que controlan 3 aspectos fundamentales que constituyen la base fundamental de este. Primero, resolver los problemas cotidianos de sus compañeros o amigos. Segundo, capitalizar, de su entorno, la mayor cantidad de información posible. Tercero, la poca posibilidad de ser sustituido por otra persona. Si una de estos aspectos falla, el poder se esfuma o se debilita considerablemente. Por esta razón se asegura que el poder no puede delegarse, no puede transferirse. La autoridad sí puede transferirse delegarse. 

Un jefe puede tener mucha autoridad pero poco poder. Este es un proceso de asimilación de valores y de reconocimiento social. Puede ser que usted no sea el jefe de su oficina o de su núcleo social, pero si tiene esas tres características antes señaladas, indudablemente es usted una persona poderosa; y no le queda más que asumirlo y disfrutarlo. Después de todo, el poder no es tan malo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Reuma intelectual y asma emocional

Publicado en Diario de Centro América el 12 de septiembre de 2013


A medida que pasan los años, y ya entrados en la edad adulta, los seres humanos nos vamos volviendo un poco quejumbrosos, y a veces intolerantes. Son los signos de la senectud. Es comprensible después de haber bregado por este valle de lágrimas por más de medio siglo. Y todo depende, por supuesto, de cuál ha sido el tren de vida de cada uno. 

A los rasgos visibles del deterioro anatómico de cada persona se suman otros que a simple vista no son tan notorios. Hablemos por ejemplo, de la actitud que asumimos frente a pequeños o grandes retos, y la visión con que los afrontamos. Esta actitud tiene que ver con lo que se conoce como escala tonal de las emociones. 

Esta escala va, desde un nivel alto de conceptuar la vida, digamos entusiasmo, hasta un nivel muy bajo, la apatía. Entre estos dos extremos coexisten, entre otros, el interés, conservadurismo, aburrimiento, dolor, enojo, compasión, hostilidad, miedo. Todos marcando el horizonte de nuestra existencia hasta el fin de nuestros días.

El comportamiento de las personas está influido por el nivel de satisfacción o insatisfacción de sus necesidades básicas y secundarias, es decir, a mayor satisfacción se espera que actúen los niveles más altos de la escala tonal; por el contrario, a mayores niveles de frustración, actuarán en los tonos más bajos.

A medida que transcurren los años, muchas personas comienzan a padecer los síntomas (llamémosle achaques) de una vejez, que puede ser prematura, con las manifestaciones de impedimentos físicos. Pero lo más preocupante, son los síntomas que podemos denominar con un nombre genérico de reuma intelectual y asma emocional. Estas características son propias de aquellas personas cuyo nivel de pensamiento comienza a atrofiarse; pero también el nivel de interés por la vida ha disminuido considerablemente.

Si usted cree que comienza a padecer alguna de estas enfermedades, debe hacer un esfuerzo por amar la vida, ya que como decía mi madre: “No es cola de garrobo, por lo tanto, no retoña”. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

La comunicación asertiva

Publicada en el Diario de Centro América el 5 de septiembre de 2013


Ser asertivo es ser directo, sin ser abusivo.


Entre las teorías de la comunicación que más aceptación han tenido en la planificación estratégica está la comunicación asertiva. Esta comenzó a ser utilizada con ese nombre y enfoque hace unos veinticinco años. Sin embargo, en nuestro país se utiliza desde hace dos décadas.

La asertividad es utilizada en psicología como uno de los componentes esenciales de la convivencia humana. Es definida como “el derecho de hacer valer nuestro derecho, sin agredir la dignidad de los demás”. En el lenguaje coloquial, la asertividad se traduce en conocer y expresar nuestros puntos de vista sin parecer prepotentes, enojones o malcriados, sino más, bien, utilizando normas correctas de trato social.

La comunicación asertiva está impregnada de ciertas características que la hacen eficaz, oportuna y adecuada para resolver conflictos familiares, sociales, laborales y políticos. Entre estas características podemos mencionar las siguientes: directa, argumentativa, despersonalizada, sin falacias, propositiva y manejada emocionalmente inteligente. Es contraria al grito, al insulto, al menosprecio, a la descalificación, en otras palabras, a los modelos autoritarios de manejo de situaciones.

Las personas asertivas son aquellas que utilizan la comunicación para fijar objetivos en la resolución pacífica pero determinada de problemas en cualquier escenario que la vida les plantee. Por lo tanto, no buscan quedar bien “con Dios y con el diablo” sino mediar entre los problemas  y las personas que los provocan a efecto de dilucidar los escondidos componentes del conflicto, sin lastimar a nadie.

Un manejo correcto de la inteligencia emocional es requisito indispensable para establecer buenos puentes de comunicación entre dos partes en conflicto. La próxima vez que usted se enfrente a un problema de cualquier índole, cuenta hasta diez, y aplique los principios de la comunicación asertiva. Recuerde que se logra más con una gota de miel que con un galón de hiel. Ser asertivo es ser directo, sin ser abusivo.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Efecto confesionario en la comunicación

Publicado el 29 de agosto de 2013 en el Diario de Centro América


Durante el día, tan solo contemplaré tus hermosos ojos verdes.



Mucho se ha dicho y escrito sobre la comunicación cara a cara y su más reciente versión: la comunicación asertiva. En otro momento nos ocuparemos de este tema. Hoy nos referiremos a un fenómeno en la comunicación humana que llamaremos efecto confesionario. Los seres humanos tendemos a develar nuestros sentimientos y opiniones a otras personas, cuya presencia no está determinada por el contacto de ojos. 


Por razones psicofisiológicas los ojos no son solo un sentido para recoger información del entorno. Son también un poderoso recurso de persuasión y de disuasión, es decir, convencen pero también pueden intimidar.


Este poder de “intimidación” de la mirada es lo que provoca que los seres humanos prefiramos la “mediación objetual” de la comunicación, valga decir, aquella que no nos pone en situación de “mirada contra mirada”. ¿Se ha preguntado usted por qué en la tradición católica se impuso el confesionario como medio para “sincerar nuestros pecados”? Fuera de cualquier explicación religiosa, lo que en comunicación puede interpretarse es un acto de “anulación de la mirada”.

Este mismo fenómeno puede palparse en la nocturnidad. ¿Ha pensado usted que la mayoría de confesiones de infidelidad se dan con la luz apagada y en el ombligo de la noche? No es casualidad, es sencillamente porque es más fácil aceptar nuestros errores cuando los ojos de la otra persona no se posan frente a los nuestros. ¿Recuerda usted la frase preferida de nuestra madre cuando nos ordenaba “mírame a los ojos cuando te hablo”? 

El mundo de la comunicación mediática, desde los mensajes atados a las patas de las palomas mensajeras, pasando por el inolvidable correo (cartas que dieron origen a un género literario llamado epistolar) y el teléfono, hasta el exuberante mundo del Internet, han sido los sustitutos del confesionario, utilizado por la iglesia durante muchas centurias. Y ahogaré mis penas y exaltaré tus virtudes durante la noche. Durante el día, tan solo contemplaré tus hermosos ojos verdes.



viernes, 23 de agosto de 2013

Las lecturas semióticas

Publicado en Diario de Centro América, el jueves 22 de 2013



Hay signos que encierran verdaderos acertijos y son por ello, ambiguos.


La Semiótica es la ciencia que estudia los sistemas de signos. Fue propuesta a principios del siglo XX por el norteamericano Charles Sanders Peirce. En Ginebra, Suiza, Ferdinand de Saussure proponía, coincidente en esa misma época, la Semiología, que también se formularía como la ciencia que se dedica a estudiar los signos.

Ambas disciplinas llegaron a conjuntar sus postulados científicos, y ya para finales de los años 60 se había delimitado el campo de estudio para ambas. La Semiología tendría por objeto el estudio general de los signos y la Semiótica se encargaría del estudio particular de estos. Así podemos hoy día, hablar de semiótica del cine, de la arquitectura, de la pintura, de la poesía, de la cultura popular, etcétera. En la vida cotidiana usted puede interpretar todos los signos que se encuentran a su alrededor, es decir, todos aquellos mensajes que encuentra a su paso. Por ejemplo, los rótulos publicitarios, las señales de tránsito, los juegos de los niños, la forma de vestir de las personas, la música, los ruidos; en fin, todo cuanto sus sentidos son capaces de percibir. 

La interpretación que usted haga de esos signos puede darle dos sentidos. El primero, puede ser una interpretación denotativa, es decir, literal. El segundo, puede ser una interpretación connotativa, en cuyo caso, usted descifrará otros sentidos del mensaje recibido.  A veces lo que perciben nuestros sentidos (interpretación denotativa) no es el mensaje que verdaderamente encierra el signo; en este caso, debemos hacer un esfuerzo por entender qué se quiso decir con este. Pongamos por caso, las parábolas de Jesús.

Hay signos que encierran verdaderos acertijos y son por ello ambiguos, poco claros y requieren de un esfuerzo de interpretación. A este esfuerzo se le conoce como lecturas semióticas. 

La próxima vez que lea un editorial, una noticia, una columna o bien, escuche una canción por ejemplo, trate de descifrar cuál es el propósito oculto o la segunda intención de tal mensaje. 

viernes, 16 de agosto de 2013

ACTITUDES Y OPINIONES PÚBLICAS


Publicado en Diario de Centro América el 15 de agosto de 2013

Las opiniones públicas son poderosos dispositivos que pueden producir el cambio social.

En una sociedad cargada de tanta agenda temática, donde las penurias diarias se confunden con los problemas nacionales que igual afectan (aunque en diferente medida) a todos los ciudadanos, es muy difícil establecer con certeza cuáles son las actitudes respecto a temas específicos.


A veces las actitudes (opiniones no dichas) son el resultado de una rara combinación de satisfactores e insatisfactores que se van acumulando en el inconsciente del ser humano y que solo afloran cuando algún estímulo sirve de disparador. Las actitudes están ligadas a largos procesos de pensar y sentir, marcados a su vez, por maneras estructuradas de comportamiento social. De esta forma, ante conductas sociales conservadoras se mostrarán actitudes conservadoras, estáticas, renuentes al cambio.

En verdad, si algo caracteriza al ser humano es esconder sus actitudes, es decir, no manifestar su opinión respecto a aquellos asuntos que le perjudican o bien le benefician. En la vida pública se acomodan las actitudes a una suerte de noción de pérdidas y ganancias. Estas pérdidas y ganancias sobre todo en el ámbito afectivo y emocional. 

En momentos cruciales de la vida social, las actitudes tienden a transformarse en opiniones públicas, es decir, traspasan la barrera de la intimidad y se convierten en mensajes verbalizados con un contenido articulado, a favor o en contra de algo o de alguien. Piénsese por ejemplo, en los eventos electorales donde se canalizan muchas corrientes de opinión y a las cuales se “pegan” los ciudadanos, dependiendo su orientación ideológico-política, o bien, su experiencia de vida.

Las opiniones públicas, por su parte, al aglutinarse en situaciones específicas de la vida social, tienden a conformar grandes cadenas de expresión ciudadana, a las cuales se les conoce con el nombre genérico de opinión pública u opiniones públicas. En nuestro mundo contemporáneo, las opiniones públicas son poderosos dispositivos que pueden producir, para bien o para mal, el cambio social.

sábado, 10 de agosto de 2013

La sociología de las esquinas


                                                    Imagen de google.com

Publicado en Diario de Centroamérica, 8 de agosto de 2013

No hay quien no recuerde la “chamusca de calle”.


Las ciudades cambian; a medida que se vuelve más compleja la dinámica social, el juego de roles entre los seres humanos también va sufriendo transformaciones. Ninguna sociedad es estática, por muy estancadas que se perciban sus prácticas sociales, algo en ellas permanece en constante cambio.

La sociedad guatemalteca, por ejemplo, ha sufrido muchos cambios en los últimos 30 años. Algunos de estos cambios han sido positivos, aunque también bastantes han sido negativos. En los conglomerados urbanos, especialmente la ciudad capital y sus ciudades circunvecinas, estos cambios en el comportamiento social de los guatemaltecos han sido drásticos. Todo esto, aunado al incremento de la violencia, a la expansión de las tecnologías de la comunicación (teléfonos, redes sociales o el teatro en casa) ha provocado un enclaustramiento obligado o voluntario de los ciudadanos, y el surgimiento de una cultura de convivencia vecinal cada vez más débil y deteriorada.


Ciudades amuralladas, barrios y colonias con garitas de seguridad, espacios fantasmales donde una vez brotaba el bullicio de alegres niños y jóvenes jugando a la pelota, a las escondidas, o simplemente conversando sobre aventuras reales o inventadas.

Quién no recuerda aquellas tertulias de los anocheceres de barrio donde surgieron amores furtivos, o bien, compromisos que remontaron los años mozos. Decenas de niños y jóvenes se arremolinaban en las esquinas de los barrios como enjambres de “sompopos de mayo”, en un acto de iniciación comunitaria que los prepararía para la vida adulta.

No es ocioso pensar que en este escenario juvenil nos formamos los adultos que hoy desempeñamos distintos roles en la vida nacional. No hay quien no recuerde la “chamusca de calle” o beber un refresco en una tienda de barrio.
Hoy, en tanto, nuestros hijos y nietos simplemente chatean o hablan por teléfono, ajenos a la experiencia irrepetible de una amena charla de esquina. Las redes sociales son la realidad virtual que se abre ante sus ojos.

viernes, 2 de agosto de 2013

La cultura política de los guatemaltecos

Publicado en Diario de Centro América el 2 de agosto de 2013


Todo mundo habla de la fiesta según le fue en ella...

Sería un error pensar que los guatemaltecos no tenemos una cultura política. Todos asumimos respecto al poder una posición. Algunos procuran estar cerca del poder. Otros asumen una actitud distante. Algunos niegan ser políticos, aunque el hecho de negarlo ya encierra en sí mismo una actitud política. Este es el pretexto para dejar hacer, dejar pasar, pero al final de cuentas, abundamos en reproches, abucheos, maldiciones, y toda suerte de improperios respecto a “la clase política”.

Seguramente alguna vez usted ha escuchado frases tales como “yo no me meto en política porque eso es para corruptos”. Seguramente en algunos casos estas palabras encierren algo de verdad, aunque sería inadecuado generalizar dichas apreciaciones porque es innegable que han existido políticos dignos de ser recordados por su honestidad y deseo sincero de servir.

En términos generales el guatemalteco asume, respecto al poder, casi siempre una postura de descalificación que, quizá en algunos casos, sea una manifestación de su autoimagen desvalorizada y de un deteriorado entramado de sus relaciones sociales. Por supuesto, habrá más de alguno que tenga suficientes elementos de juicio para manifestar su inconformidad o rechazo frente a este. Al fin y al cabo, todo mundo habla de la fiesta según le fue en ella.

No conocemos con certeza cuáles son los factores que han obstaculizado la posibilidad de hacer del poder el espacio adecuado para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; lo que sí sabemos es que nos sentimos desconfiados y, en el peor de los casos, contrarios a participar activamente en el ejercicio ciudadano de “jinetearlo” como una vía expedita de ponerlo al servicio de todos los guatemaltecos. 

No nos extrañe que por ello, sean pocos quienes sí están decididos a cruzar el lindero de la desconfianza y la descalificación de la mayoría, para adentrarse en el mundo de la política activa que permite “hacerse del poder”. Otros callan, y caen en la trampa de “el que calla, otorga”.

viernes, 26 de julio de 2013

La política y lo efímero del político

Publicado en Diario de Centro América el 26 de julio de 2013

El político, en lo inmensurable de la política, resulta ser efímero.

Aristóteles, en su tratado sobre política, alude a los mecanismos que una sociedad utiliza para gobernar/se. Sienta en sus escritos la estructura del poder político y perfila la trilogía que más tarde sería retomada por la Revolución Francesa: el poder judicial, el legislativo y el ejecutivo.

Alrededor de estos tres poderes políticos giran las acciones humanas de quienes viven de y para la política. Y aunque en nuestro país “ser político” equivale a “ser corrupto”, teóricamente todos los seres humanos de-sempeñamos roles políticos dado que convivimos en una comunidad con un estado de reglas sociales, muchas de las cuales están debidamente articuladas en la esfera de lo jurídico. Y es precisamente este juego de roles el que permite (y exige) una participación de los ciudadanos en la conducción de la cosa pública. No hacer nada es, en todo caso, una actitud política.

La política, por supuesto, no se relega solo a la acción en la vida pública. También está presente en la vida privada, en la empresa, en la vida social, deportiva, religiosa, artística; aun en las actividades lúdicas que practican los niños/as se establecen roles que son en sí mismos juegos políticos.

Entendida de esta manera, la política es transtemporal, es decir, trasciende los tiempos, no tiene edad, principio, ni fin, dado que es un estado de conductas permitidas, toleradas y prohibidas que la sociedad se impone para garantizar su funcionamiento.

Ahora bien, en la política, los individuos transitan, participan, cohabitan, realizan prácticas para beneficio propio y social. Pero este transitar tiene su tiempo y su espacio. Y este tiempo y espacio, en lo inmensurable de la política, resulta ser efímero.

De ahí que quien quiera trascender a través de su acción política debe realizar su mejor esfuerzo por dejar la impronta de sus actos en todo cuanto haga. Desafortunadamente algunos políticos se preocupan más por el hoy, y descuidan el mañana, lo que los convierte en doblemente efímeros.

viernes, 19 de julio de 2013

De tanques a reactores de pensamiento

Publicado en Diario de Centroamérica el 19 de julio de 2013
Un largo recorrido de la plaza pública a las redes sociales.
Think tank es un concepto anglosajón que se refiere a las personas que generalmente sirven de guías intelectuales en diversas actividades, generalmente políticas o económicas. Los tanques de pensamiento se caracterizan por su papel de “expertos” en temas específicos y cuya voz tiene un peso significativo en los grupos a los cuales representan.

Un think tank es entonces, un depósito de ideas relacionadas con una causa, un fenómeno, un propósito; sin embargo, su concepto encierra una definición bastante estática, si nos atenemos a la definición del DRAE para el término “tanque”: recipiente o depósito de líquido o de gases. Es obvio que en el caso de los seres humanos, lo que almacena son ideas.

Considero que en el caso de los seres humanos que irradian su pensamiento a través de la acción y la palabra, el término que más se acopla es el de “reactor”. En efecto, un reactor, nos dice el DRAE es una “instalación en la que puede iniciarse, mantenerse y controlarse una reacción nuclear de fisión o de fusión en cadena”.

En la historia humana ha habido grandes hombres que pueden ser considerados como reactores de pensamiento, dado su poder de convocatoria y de persuasión, por medio de la palabra y de sus actos. Los vimos en las plazas públicas de las sociedades antiguas; los vimos en los espacios modernos de la radio, la televisión y los grandes diarios y revistas. Hoy los vemos en el ciberespacio ocupando significativos lugares en las redes sociales, en los blogs, en los portales cibernéticos, en las páginas especializadas, representando diversidad de intereses que van desde la ciencia, la tecnología, la política, la economía y los espacios, hasta hace poco subterráneos, como son la diversidad sexual y la equidad de género.

En la historia humana han ocupado su lugar de reactores figuras cimeras como Jesucristo, Ghandi, Martin Luther King, Aristóteles; y por supuesto, usted, que puede ser ese reactor que está esperando la sociedad guatemalteca para cambiar el rumbo de su vida.

viernes, 12 de julio de 2013

Maestros del Siglo XXI

                                                                                                     Publicado en el Diario de Centro América, el 12 de julio de 2013



Hace unos 35 años, cuando explicaba el funcionamiento del fax como medio de comunicación muy rápido entre las empresas, le dije a un grupo de estudiantes que conformaba el tercer grado de Educación Básica: “Al ritmo que va la tecnología no sería raro que en unos cuantos años el fax pueda reproducir no solo mensajes sino objetos tridimensionales”. Los jóvenes abrieron los ojos y se formó una amena conversación sobre el futuro de la comunicación.


Hoy día se puede comprobar que no fue el fax sino la impresora la que evolucionó a estos estadios tecnológicos. Este aparato tan familiar en muchos hogares, es capaz de producir, en su última generación, objetos en 3D. Y aunque está en fase de experimento, los científicos opinan que dentro de pocos años se estará produciendo en forma masiva, con un salto sin precedentes, en la producción de objetos de variada índole.

Este suceso nos obliga a reflexionar en las condiciones educativas de Guatemala, cuyo modelo y circunstancias deben ser superadas para preparar a los maestros que deben formar a los ciudadanos del siglo XXI con las exigencias científicas y tecnológicas de este siglo. No es posible seguir propiciando el aprendizaje de conceptos científica y tecnológicamente obsoletos. Mientras en otras latitudes los ciudadanos están adoptando nuevos estándares de calidad, los guatemaltecos seguimos con un sistema educativo que se empeña en reciclar el conocimiento de pasados siglos.

Debemos pensar que el mundo ha dado mil vueltas y los guatemaltecos nos hemos quedado varados en un conformismo que, lejos de hacernos competitivos, nos estanca y nos deprecia frente a las exigencias actuales.
Un maestro formado con una visión tecnológica y científica de vanguardia es capaz de producir saltos cualitativos en el sistema educativo y, por ende, colocar a Guatemala en mejores posiciones frente al mundo. Es urgente pasar de “tanques” a “reactores” de pensamiento.

viernes, 5 de julio de 2013

Una experiencia educativa innovadora

 Publicado en Diario de Centro América 5 de julio de 2013



Como docente universitario estoy cursando un taller sobre diseño de ambientes virtuales (DAV). Creo que es una lástima que no todos los profesores del país tengan la oportunidad de estudiarlo. El curso DAV constituye un punto de inflexión entre la tecnología del pasado, la actual y la que estará por venir. 


En el mundo de la comunicación masiva, este colosal cambio tecnológico ha provocado (y exigido) una nueva orientación de los productores de mensajes, esto es, más cortos, actualizados, novedosos y visualmente agradables. Los grandes medios de comunicación del mundo están presentes en la red. Esto por supuesto, ha traído un “plus” para estos medios, constituido por el cada vez mayor número de lectores y la mundialización de sus contenidos.

Este cuantioso cambio en las TIC se está marcando también en la educación de muchos países, constituyéndose en la tendencia que plantea un nuevo modelo de formación para el ser humano del siglo XXI. En este cambio estamos involucrados los profesores y también, por supuesto, los estudiantes que cada día demandan más y mejores recursos tecnológicos.

¿Cómo enfrentar este cambio? Así como lo hicieron los grandes medios de comunicación: atreviéndonos a ser distintos y aceptar los retos que la vida nos presenta y pensar que de nosotros depende, en mucho, la posibilidad de romper el círculo en que se encuentra sometida la educación guatemalteca. La única salida es innovar el sistema educativo con un esfuerzo decidido por transformarnos a nosotros mismos con un programa sostenido de cambio para el cambio. Por siempre hemos leído la famosa sentencia “Hombre, conócete a ti mismo”, atribuida a Sócrates, y nos ha causado gran impresión lo profundo de su contenido. Hoy día, a inicios del nuevo siglo, debemos dar un paso más y decir “Hombre, transfórmate a ti mismo”, dada la enorme posibilidad que nos ofrecen las TIC en nuestra autoformación.

Aunque tarde, feliz Día del Maestro.

jueves, 16 de mayo de 2013

PAPEL QUE JUGAMOS LOS PROFESORES EN EL ANTICONTEXTO

Inmersos como estamos, dentro del modelo educativo que hemos venido analizando, en algunos casos con pocas herramientas teóricas, en algunos casos los maestros desempeñamos el papel de buenos comediantes (dicho con todo respeto), de actores que hemos aprendido de memoria y magistralmente nuestros roles académicos. De esta manera, se conceptúa como buen profesor, aquel que es capaz de repetir de memoria kilométricos discursos en torno a temáticas muchas veces vagas y sin vinculación alguna con nuestra realidad nacional.




"Tengo un profesor brillante en la clase de filosofía", me dijo una vez un amigo, en la Universidad. ¿Y por qué es brillante?, le pregunté. "Porque ese `cuate' habla durante varias horas acerca de todos los filósofos y corrientes filosóficas que no te imaginás", me contestó. ¿Y ya les hizo reflexionar acerca de cuál es su papel estudiantil en nuestra Universidad?, le pregunté. "Eso no está en el programa", me respondió.



En efecto, el papel del educador en nuestro modelo no está destinado a enseñar a pensar (y menos aún, a actuar) a los estudiantes, sino a coleccionar datos, números, fechas, anécdotas, acontecimientos, máximas, fórmulas de extraña comprobación, pero sin ninguna vinculación con su entorno vital. Duele decirlo, pero cuántas veces hemos asistido a clases cuyos maestros, representan el papel de comediantes o teóricos de biblioteca.



Y cuando nos falla la palabra, entonces recurrimos al generalizado hábito de las lecturas dirigidas, que no consisten sino en repetir en forma mecánica y sin análisis los contenidos escritos en los textos, sin preocuparnos siquiera sobre la veracidad de lo afirmado o del valor de uso que puedan tener los mensajes. Y así finaliza el curso, sin pena ni gloria, con un cero o con un cien, dependiendo del grado de habilidad del estudiante, ya sea para mentir o para repetir de memoria "al pie de la letra", lo "aprendido" en el mismo.



¡Y las famosas investigaciones, ni qué decirlo! Son verdaderos focos de estimulación a la piratería, al forjamiento magistral de la trampa, a la copia irreflexiva del compañero de clase, a la transcripción textual de capítulos enteros de los libros sin citar fuentes ni importar su calidad y su veracidad científica. Es corriente observar las "cacerías" en pos de libros que contienen los temas asignados por el profesor, quien al final colocará una nota de calificación tomando como unidad de medida el volumen de trabajo, su presentación y a lo sumo, mediante la lectura de la introducción. A mayor cantidad de palabras, mayor será la calificación. Claro está que existen profesores que escapan afortunadamente de esta clasificación.



De esta suerte, el estudiante mejor calificado numéricamente hablando, es aquel que ha aprendido las reglas del juego de esta maraña que llamamos "educación". El fracaso aflora cuando los graduados tienen que enfrentarse a la vida, a un trabajo verdadero, a una situación donde más que el teoricismo practicado en clase, deben estar intelectual y profesionalmente preparados para enfrentar esa lucha. Es aquí donde se derriba el mito de los "grandes docentes", por el engaño, la inoperancia y muchas veces, lo ficticio de sus contenidos.



¿Parece ciencia-ficción, no? Lo más doloroso es que todo esto sucede en pleno siglo veintiuno donde se supone que la educación está orientada a conseguir competencias profesionales y formar seres humanos íntegros. Pareciera ser que en nuestro sistema educativo se trata de crear burbujas gigantescas para colocar en ellas a los que asisten a la escuela, de manera que éstos nunca puedan tener contacto con la vida. Aun en los cursos donde se exige un contacto directo con la realidad, los profesores se concretan a teorizar (a veces en forma pésima) sobre esta realidad.



Imagen tomada de Google

¿Y dónde deja usted a los alumnos?, me dijo un colega, una tarde cuando discutíamos acerca de estos problemas educativos. Y agregó: "Si uno no les dicta, se enojan, si uno les deja investigaciones o lecturas dirigidas, se enojan; si uno los lleva fuera de las aulas, se enojan. Total, lo mejor es dictarles y no hacerse problemas la vida".



¿Será que los estudiantes aplican una lógica basada en la improductividad misma de los contenidos que se les imparte? ¿Será que ellos advierten los métodos absurdos de este juego que todos "jugamos", pero que en el fondo nos disgusta? Si ese no fuera el caso, y en el supuesto que el maestro tenga algo realmente novedoso qué enseñar, o que los contenidos de su curso, tengan valor de uso frente a las necesidades de los estudiantes, entonces es el maestro el que está llamado a desempeñar el rol de líder que le corresponde, en cuanto a orientar a los estudiantes en la búsqueda de aquellos conocimientos que contribuyan a su efectiva formación, en coherencia con sus necesidades vitales y sociales.



Caso contrario, ¿Dónde ha quedado el carácter creativo de la concepción martiana de la educación? ¿Dónde se encuentra el aprendizaje significativo que proponía Vigotsky? ¿Dónde ha quedado la concepción de Dewey y Freinet de la educación por el trabajo, y tantos otros pensadores que han puesto de manifiesto la inoperancia del sistema educativo tradicionalista?



Los olores que nos nombran

Esta gama de olores conforma, en su conjunto, el bagaje cultural que es capaz de identificarnos en nuestra individualidad. Cuando era...