sábado, 26 de septiembre de 2020

Poemario SUS OJOS Mario Solórzano

 


Comentario de la obra SUS OJOS del doctor Mario Solórzano

Dr. Carlos Interiano

 El doctor Mario René Solórzano Aldana tiene sus raíces en Quezaltepeque, Chiquimula, lugar donde dejó enterrado el ombligo, para fortuna de los chiquimultecos. Me siento muy honrado de comentar la obra de nuestro paisano: un hombre de mundo y un mundo de hombre, como lo demuestra en las 57 páginas que contiene este libro de poesía.

Antes de referirme a la obra del doctor Solórzano quiero narrar una anécdota personal: la primera vez que fui invitado a un banquete, acá en la ciudad capital de Guatemala, yo frisaba los 23 años. Cuando ingresé al amplio salón se me salieron los ojos al ver aquella variedad de viandas que se estaban exhibiendo. En mi momento de turbación, no hallaba cuál elegir pues todas se me antojaban suculentas.

Cuando leí por primera vez el libro de poesía Sus Ojos, volví a sentir aquella sensación de turbación: se me antojó aquel suculento banquete, esta vez, de letras condimentadas en la salsa de la experiencia de un hombre que ha viajado por el mundo, pero que además es filósofo y teólogo: una perfecta combinación para escribir poesía. Debo aclarar que en aquel banquete de mis años juveniles no me repetí ninguna vianda; pero esta vez, me he repetido por tres veces este banquete literario. Por cierto, no es usual en mí, releer un libro de poesía, salvo, claro está, a los grandes de la literatura, de quienes siempre se aprende algo nuevo.

El libro de nuestro paisano, doctor Solórzano está dividido en tres partes: Los versos, las cartas y los cuentos. Sin embargo, quiero aclarar que las tres partes son un tesoro poético. En la primera parte trabaja el verso con singular maestría, sin desmedirse en la retórica sino más bien, elevando muchas veces el lenguaje cotidiano a la categoría estética de la poesía. Sus figuras literarias son elocuentes y no rayan en el preciosismo ni en las figuras rebuscadas ni retorcidas. Se evidencia en todos sus poemas una grandeza de alma: lo mismo le canta al amor, a la amada, a su tierra, a sus viajes y experiencias personales con elevado gusto poético.

Su libro recoge parte de su producción desde 1968 al 2017. En el 2017 depositaría en la librería del Congreso de los Estados Unidos, su obra; un centro académico donde, por cierto, no ingresa cualquier obra literaria, dados los estándares de calidad que deben cumplir.

Bajo el acápite de cartas presenta otros poemas de cosas muy personales de fina tesitura. En la sección cuentos hace una mezcla interesante de verso y prosa.

De esta sección quiero destacar el que tiene por título: EL MAESTRO (página 50)

He leído esta prosa porque me llamó la atención que se lo dedica al profesor Mario Augusto Solórzano; fue escrito en Lombard, Illinois, el 13 de noviembre de 2014. Sin embargo, el 7 de octubre de 1969, el poeta escribe un poema titulado UNA CIUDAD, el cual también le dedica a Mario Augusto Solórzano. Esta situación me lleva a pensar que existe entre ambos, algún lazo afectivo muy especial, quizá de familiaridad. Este último poema, lo consigna en Lucumberri, aquella lóbrega y siniestra cárcel de México llamada también El Palacio Negro, donde estuvieron encarcelados grandes figuras políticas, literarias, y de otra índole.

Precisamente de Lucumberri, el poeta escribe, en 1968, el poema CALABOZO, tétrico y bello al mismo tiempo:

La sombra…
encerrada en la humedad
arrincona la penumbra...
Poblando la litera,
ejércitos de chinches
apestan el descanso
en la llovizna roja sobre la camiseta.
La lata que una vez fue de maneca
hoy resbalando de meados,
de periódicos,
de olores,
periódicos con heces
el cántaro va al agua
México D.F. 1968
Palacio Negro de Lucumberri

 Este pasaje me recuerda los hechos de lamentable violencia, muerte y encarcelamiento que sufrieron cientos de jóvenes en las jornadas de Tlatelolco, en México gobernado por Gustavo Díaz Ordaz, en 1968 y que, sin duda, fueron a parar a la prisión de Lucumberri. La tétrica cárcel fue cerrada en 1976 y hoy es un museo donde se alberga buena parte de la historia de México.

Y cómo no recordar los 500 años del despojo de la riqueza de Guatemala por manos depredadoras que en principio vinieron de ultramar y germinaron con su clase criolla llena de arrogancia y voracidad; y aquel Decreto 900, Ley de Reforma Agraria de 1952 que el gobierno revolucionario del coronel Jacobo Árbenz Guzmán impulsara y a quien el poeta Solórzano dedica su magno poema sociopolítico: A MEDIAS. (Página 13)

El poema sintetiza la extensa obra del historiador guatemalteco Severo Martínez Peláez: La Patria del Criollo. La conquista y colonización nos formó una personalidad híbrida, como dice el poeta, a medias.

Mario Solórzano ha marcado su territorio en los lugares donde ha vivido. Y los ha marcado, precisamente con uno o varios poemas. Quizá esa sea la razón por la cual la mayoría de poemas aparecen calzados con lugar y fecha. Ha vivido en varios países del continente americano y no sé a ciencia cierta si en otros allende los mares. Ello nos lleva a la conclusión que ha sido un hombre de mundo y al mismo tiempo, un mundo de hombre, pues en su creación literaria se plasma su pensamiento, su sentimiento y sentido de la vida.

Como paisano, puedo reclamarle (porque algo hay que reclamar) que le hizo falta incluir en su obra algún poema que hable de los chuctes, el fresco de tiste y los salpores de Quezaltepeque, aunque en su poema EL RETORNO, en alusión a Chapinlandia, escrito en Guatemala en 1991, alude al mundo de olores, colores y sabores de nuestra tierra. (Página 38).

49 años celebran la obra poética del doctor Mario René Solórzano Aldana. Medio siglo de vida literaria. Mis congratulaciones sinceras, poeta.

 

Guatemala, septiembre 25 de 2020


sábado, 5 de septiembre de 2020

AUTOCOMPLACENCIA

Al final tan solo somos
la metáfora del llanto
y la risa de mil bufones juntos
nos reímos de las lágrimas ajenas
y de las nuestras a torrentes
hemos sido diseñados para
ocultar en el espejo de la risa
lo fatal de nuestro lloro
y cerramos la mirada al
sufrimiento y le damos la
espalda a la zozobra
y empuñamos la mentira
del deleite
para engañarnos
para alejarnos
de nosotros mismos

Poema: LAS RANAS Y LOS GRILLOS

El periodista Carlos Enrique Morales Monzón produjo esta versión de mi poema Las ranas y los grillos. Se los dejo