viernes, 28 de septiembre de 2018

Operación Google

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No es que el gugleo sea malo per se; lo es, que se tome como la única fuente de consulta.

Cuando nacieron las primeras bibliotecas, la humanidad dio un gran salto en su evolución; el pensamiento desarrollado por las personas dedicadas al trabajo intelectual quedó plasmado en volúmenes de inmenso valor. Estos primeros textos eran manuscritos. Luego llegó la imprenta y se provocó otra importante revolución en la conservación del pensamiento. Por más de 500 años, el imperio del libro ha hecho sentir su presencia en todo el mundo. Fue la época de la cultura análoga, pasando de lo más rudimentario, como fue la imprenta de Gutenberg, a lo más sofisticado, como son los modernos procesos de impresión.
Millones de imágenes y textos escritos dieron cuenta del avance humano por los caminos de la ciencia y la cultura en general. Las viejas bibliotecas y centros de documentación son grandes repositorios del paso del hombre por el mundo, y su huella indeleble en los anales de la historia.
El avance de la comunicación masiva, que comenzó con la consolidación de la prensa escrita, el surgimiento de la radio y la televisión, a inicios del siglo pasado, marcaron otro hito en la cultura: millones de imágenes impresas y audiovisuales marcaron una era que algunos pensadores han llamado “era de la imagen”. Sin embargo, sus procesos seguían siendo análogos.
En la cuarta parte del siglo XX se comienza a instaurar otra gran revolución. La era digital, cuya máxima expresión hoy día se conoce como cultura virtual. Pasar de lo análogo a lo digital fue ya un inmenso salto en las comunicaciones; pero dar el salto a la virtualidad nos coloca en la cresta de esta nueva era.
Hoy día es impensable que un ser humano no acuda a la virtualidad para resolver sus problemas cotidianos, no digamos, los de alto nivel. Allí están acumulados los vastos acontecimientos sociales, científicos, artísticos, políticos, económicos, etc. Todo ello, bajo el común denominador de Big data. Existen muchos buscadores virtuales que facilitan la vida, produciendo diversos efectos, tanto positivos como negativos. Cada buscador forma parte del pastel financiero del mundo.
Si bien es cierto que todo esto nos ha ayudado, también lo es que ha transformado nuestra capacidad relacional. En muchos casos nuestros congéneres se han quedado en su zona de confort, haciendo muy pocos esfuerzos por entrenar sus habilidades de consulta en libros y documentos físicos, y acuden a la solución más inmediata, aunque no por ello, más fiel: guglear. Conozco el caso de un profesor universitario a quien sus estudiantes le dicen “Profesor Google”, porque cualquier consulta que estos le hacen la resuelve acudiendo a este buscador virtual.
Se sospecha que el gugleo, como se le conoce, está reduciendo la capacidad intelectiva de los seres humanos, especialmente de los niños, quienes creen que es la única fuente del conocimiento. No es que sea malo per se; lo es, que se tome como la única fuente de consulta, abandonando las enormes posibilidades que ofrecen los buenos libros y los centros de documentación científica.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Los espejos negros

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Tendemos a vernos reflejados en los mensajes que a diario inundan nuestras computadoras, las tablets, los teléfonos móviles
En las tradiciones griegas y romanas antiguas los espejos ejercían un poder sobrenatural sobre quienes convocaban sus poderes mágicos. Eran capaces de revelar, mediante conjuros especiales, el mundo de lo desconocido, y gobernar con ello parte de las decisiones humanas. Otra de las creencias es que un espejo es capaz de atrapar el alma de una persona mientras duerme. Por lo tanto, recomiendan cubrir estos artefactos con un paño por la noche.
En la sociedad actual, el concepto de espejos negros se relaciona con el mundo de la comunicación por medios electrónicos, especialmente los dispositivos móviles, las computadoras y todo cuanto artefacto esté conectado a la internet. La analogía consiste en que a través del mundo digital los seres humanos nos vemos, o esperamos vernos, reflejados, proyectando una imagen a veces ajena a la que verdaderamente tenemos. El cuento de Blancanieves y la bruja malvada es un buen ejemplo de esto. De acuerdo con el relato, la bruja siempre preguntaba quién era la mujer más bella, y el espejo le respondía que ella.
En términos de manejo de opinión pública, actualmente los ciudadanos tendemos a vernos reflejados en los mensajes que a diario inundan nuestras computadoras, las tablets, los teléfonos móviles y también los televisores inteligentes. Toda una gama de herramientas de última generación que proyectan nuestros valores, nuestros deseos, frustraciones y esperanzas en un conjunto bien empaquetado de mensajes que han sido planificados desde emisores, muchas veces anónimos, y otras, personificados por el gran capital, vía empresas y firmas transnacionales.
Edna Portillo, en su trabajo de tesis doctoral explica: “El éxito de las redes sociales se debe a que las personas viven ansiosas por saber cómo es su imagen ante los demás, porque no la conocen ellas mismas. Necesitan saber cómo son ante otros.  Y en esos espejos negros está inmersa la opinión pública. Esos espejos negros pueden constituirse en armas peligrosas en ese afán de expresarse, ya que para estar dentro se dice hasta lo indecible porque se actúa sin interlocutor enfrente. De ahí que surja la maledicencia a granel y se haga tanto daño a los demás”. En términos de comunicación, los espejos negros son esos grandes espacios interactivos donde cabe de todo, desde una simple queja por un bache en el camino, hasta la formación de corrientes de opinión a favor o en contra de una persona o institución. Y, por supuesto, en un efecto de espiral, muchas personas se van agregando como gotas de agua dispersas, hasta que finalmente logran construir grandes estados anímicos, generalmente prejuiciados.
El resultado: las personas han visto su imagen reflejada en los mensajes empaquetados que les llegan a diario a través de su correo electrónico, su perfil en redes sociales o en los programas de televisión que producen y distribuyen las compañías transnacionales de comunicación. Las cadenas de oración y los mensajes motivacionales son un buen ejemplo de ello.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Servidumbre voluntaria


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Las reglas de la economía, la política, lo jurídico, entre otros, se encargan de crear y mantener estos sofisticados mecanismos de adormecimiento de conciencias.

Étienne de La Boétie (1530-1563), escribió cuando solo tenía 18 años, su tratado denominado El discurso de la servidumbre voluntaria. En dicho trabajo, este joven escritor analiza los mecanismos profundos que provocan que miles de ciudadanos se sometan a la voluntad de un solo ser, a quien, muchas veces, no le acompañan ni la fuerza, ni la valentía. La Boétie indica que: “Cosa admirable y dolorosa es, aunque harto común, ver a un millón de millones de hombres servir miserablemente y doblar la cerviz bajo el yugo, sin que una gran fuerza se lo imponga, y si solo alucinados al parecer por el nombre Uno, cuyo poder ni debería ser temible por ser de uno solo, ni apreciables sus cualidades por ser inhumano y cruel”.

En otro interesante párrafo, el escritor se plantea: “Por qué desgracia o por qué vicio vemos a un sinnúmero de hombres, no obedientes, sino serviles, no gobernados, sino tiranizados; sin poseer en propiedad ni bienes, ni padres, ni hijos, ni siquiera su propia existencia, sufriendo los saqueos, las torpezas y las crueldades, no de un ejército enemigo, ni de una legión de bárbaros, contra los cuales hubiera que arriesgar la sangre y la vida, sino de Uno solo, que no es ni un Hércules ni un Sansón; de un hombrecillo, y con frecuencia el más cobarde y afeminado de la nación (…)”

Las palabras de aquel sesudo analista de la sociedad que vivió a principios de la Edad Moderna, adquieren más sentido si se sitúan en el contexto de la educación tradicional cuyo modelo comenzó a instaurarse a finales de la Edad Media. El proceso de alienación, de acuerdo al pensamiento de Marx, al que se somete a millones de hombres y mujeres, produce, a largo plazo, un modelo de pensamiento uniforme y dócil que pocas veces se ha visto marcado por rupturas que alteran el ritmo “normal” del proceso educativo.

Este modelo educativo producirá un ejército de seres sin capacidad crítica para juzgar su situación social, económica y política y se sumará, pasiva y pacíficamente a la masa de trabajadores cuyo interés inmediato es apenas, devengar un salario mínimo que no les alcanza para su sostén y el de su familia. En tanto que el modelo se repite una y mil veces, se va creando un estilo de vida cuyos andamiajes se sumergen en lo más obscuro del tejido social. Con ello se da paso al fenómeno que bien podría llamarse Cultura de la servidumbre voluntaria.

¿Quién impone las reglas de este sometimiento? Nadie lo ha dibujado bien; simplemente navegan en este mar de derroteros ya trazados denominado sistema. Las reglas de la economía, la política, lo jurídico y lo ideológico, se encargan de mantener estos sofisticados mecanismos de adormecimiento de conciencias. Por ello, las acciones de CODECA se presentan como atisbos de un despertar de una población que busca trazar sus propios derroteros, en medio de una dinámica social marcada por intereses oligarcas, cuyas normas y reglas del juego les han sido heredadas desde los tiempos de la Colonia.



jueves, 13 de septiembre de 2018

USTED Y YO




Usted y yo tenemos un conflicto.
No amo sus ojos porque sean suyos.
Los amo, porque en ellos, mi vida se llena
de cantos de cuna.

Usted y yo tenemos un dilema.
No amo su voz porque sea suya.
La amo, porque son las notas musicales
que renuevan mi vida.

Usted y yo tenemos una duda.
No amo su risa porque sea suya.
La amo, porque en ella
languidecen mis penas.

Usted y yo tenemos un abismo.
Usted viene vital, devorando caminos.
Yo voy hacia la nada
persiguiendo quimeras.

Usted y yo tenemos diferencias.
Yo le amo intensamente.
Usted, por el contrario,
me ahoga en el silencio.


                      Carlos Interiano

viernes, 7 de septiembre de 2018

Costa Rica


En educación, Costa Rica destina el 8% del PIB, en tanto que Guatemala, apenas el 2.9%.

Recientemente visité Costa Rica. Acompañaba al poeta Matheus Kar, quien realizó varios recitales y participó en la Feria Internacional del Libro. Hacía mucho tiempo que no visitaba aquel maravilloso país. Y como hace cuarenta años, cuando llegué por primera vez, coincidentemente a un evento de poesía, tuve la sensación de estar en una esquina civilizada del mundo.
Costa Rica, la llamada Suiza de América, hace honor a su nombre. Aún con sus problemas propios de un país que alberga a cinco millones de ciudadanos, sujeto a las presiones que genera la sociedad mundial y la interna, especialmente aquellos de orden social y económico, este hermano centroamericano goza de estabilidad política y de buenas condiciones de vida de sus habitantes.
Los números no fallan, y las acciones políticas tomadas en su momento por estadistas que han dado continuidad a la gran decisión asumida aquel 1 de diciembre de 1948 por la Junta Fundadora de la Segunda República, cuyo presidente fue el recordado José (Pepe) Figueres Ferrer, de suprimir el Ejército y conformar una fuerza policial capaz de hacerse cargo de la seguridad pública, han rendido sus frutos.
Desde aquella fecha histórica, este país centroamericano ha tenido un crecimiento sostenido en muchos aspectos: economía, vivienda, salud, educación y cultura. En educación, por ejemplo, Costa Rica destina el 8 % del PIB, en tanto que Guatemala, apenas el 2.9 %. La Unesco recomienda que la inversión debe ser al menos del 7 %. En aquel país existen 53 universidades que atienden las necesidades educativas que genera una población de 5 millones de habitantes. En Guatemala existen 14 universidades privadas y una estatal, para atender los requerimientos de una población de 17 millones de ciudadanos.
Pero, además, Costa Rica también enfrenta menos problemas de violencia y, asústese usted, ¡no hay maras! Los murales que existen en la vía pública son pintados por artistas y no son signos de protesta suburbana. Existen museos suficientes de diversa índole y otros centros culturales, libros e intelectuales por doquier, lo cual es un signo inequívoco de que la gente tiene la posibilidad de satisfacer sus necesidades de alto nivel: las de autorrealización.
En Costa Rica se encuentran poetas hasta por debajo de las piedras. Nos dimos cuenta en los lugares bohemios que visitamos; y se congregan para leer poesía, comentar literatura de diverso cuño y, por supuesto, degustar algunas “birras bien frías”, al calor de largas y amistosas conversaciones. En la Feria del Libro hubo abundante poesía y poetas ofreciendo sus obras.
Nos dio gusto saludar a muchos intelectuales y artistas, especialmente al doctor Américo Ochoa, salvadoreño asimilado costarricense desde hace muchos años; al fino poeta guatemalteco Daniel Matul, al poeta Adriano Corrales Arias y a nuestro amigo desde hace tiempo, Marco Tulio Araya y su esposa, quien coordinó nuestro viaje a aquel hermoso país de América.

Poesía Carlos Interiano