domingo, 18 de noviembre de 2018

Oh, Padre Freud

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Padre Freud, vengo ante el diván de tu presencia
a develar los latidos de mi angustia. Tengo una
noche eterna enredada en lo profundo de mi alma.
Quiero escuchar tu voz, Padre Freud.
Quiero que me digas que la infancia robada
fue solo una broma de mal gusto. Quiero
saber si la callosa soledad que orada la piel
                                                             de mi nostalgia
es el rosario de plegarias no cumplidas.

Oh, Padre Freud, dime con cuántos días grises
se inundan los caminos de mi vida. Dame respuestas
a las causas de mis penas. Navega en lo profundo
de mis llantos, y dime que no estoy loco cuando
quiero conquistar la primavera.

Dime, Padre Freud, que son sólo pasajeras
las espinas que han cercado mis caminos. Quiero
renacer en la flor que presume su hermosura,
o en el agitado colibrí que surca el viento.

Te confieso, Padre Freud, que nunca he consultado
psicólogo, ni psiquiatra, ni sacerdote,
ni pastor, ni brujo, ni chamán. Esta es la vez primera
que me atrevo a caminar por los senderos escondidos
de dolores viejos, buscando respuestas nuevas
a mis viejas preguntas, queriendo remontar,
una por una, las malezas que se oponen a mis pasos.

Un reguero de recuerdos ya olvidados
se abren paso por las grietas oxidadas de la
existencia mía.

Oh, Padre Freud, te has dormido en tu diván
sin caminar apenas esta senda. Una voz inconsciente
se atraganta en los caminos de la infancia,
mientras, sueñas Padre Freud que me conoces,

                                                 y de mí, no sabes nada.  


jueves, 15 de noviembre de 2018

Volver a jugar


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Usted me recordó, con sus ojos
de obsidiana, que los hombres no lloran,
y no tuve otra opción sino reprimir
mi humanidad
                         y echarme a caminar
por la vereda de sombras y de penas.
                      El niño aquel, que a veces surge,
volvió a esconderse en el cajón
                                               de sus recuerdos.

Al fin y al cabo, recordé que los hombres
sólo somos el espejo
                                    de nuestra burla.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Kawoq, ruta 13-20

Son Manifiesto
La fundación Kawoq ruta 13-20 es una organización que dirige nuestro compatriota David Herrera en Monterrey, México. Está dedicada a la investigación cultural, se interesa en establecer los vínculos entre la cultura afrodescendiente y la meshica, sobre todo en aspectos musicales, gastronómicos y prácticas sociales. Con su formación antropológica Herrera ha llegado a profundizar en esas raíces que han permanecido invisibilizadas por la tradición occidental.
En nuestra reciente visita a Monterrey, David, a quien conozco desde su adolescencia en Guatemala, nos ilustró abundantemente sobre las civilizaciones maya, tolteca, azteca y meshica, mundo en el cual se ha introducido con dos propósitos fundamentales: rescatar y difundir las raíces culturales de estas civilizaciones y escudriñar sus vínculos con los afrodescendientes. A América estos últimos llegaron en calidad de esclavos, pero crearon patrones culturales que aún persisten. Vale la pena destacar que este antropólogo se ha dedicado a estudiar el calendario maya, y hoy día ofrece una visión distinta de la que por años se ha consignado en los textos.
Pero la fundación Kawoq ruta 13-20 es algo más que puro culturalismo. Conformada por un grupo de personas inquietas, esta institución también se dedica a otras actividades sociales: la música, la producción de videos, la grabación de discos, atención de niños y adolescentes en situación de riesgo mediante talleres sobre teatro, fotografía, video y diálogo social. De esta manera han logrado disminuir los índices de conflictividad entre pandillas en varias localidades. La fundación tiene un amplio radio de acción en varios estados del país vecino. Han incursionado también en proyectos de asesoría en comunicación política en procesos electorales, con magníficos resultados. Tienen el propósito de dedicarse próximamente a la edición de libros y otros documentos de importancia académica.
Recientemente, el grupo musical Afromeshico lanzó su primera producción musical compuesta de dos volúmenes. Recogen canciones conocidas en el ámbito folclórico mexicano y una composición de su vocalista Eduardo (Lalo) Domínguez Herrera, magnífico y joven cantante que conforma el grupo. Compuesto por talentosos artistas, esta producción musical, dirigida por David Herrera es el primer producto concreto donde fusionan elementos afros con meshicas.
Entre la obra audiovisual, en el reciente festival 4 Plumas de Quetzal (finalmente fuimos solo 3), realizado en el Museo de Linares, se presentó un video sobre las masacres en Guatemala durante los años de la guerra. Con escalofriantes escenas y la voz viva de Herrera, la narrativa conmovió a los asistentes. La musicalización estuvo a cargo del grupo Afromeshico. Vaya para nuestro compatriota y el grupo de mexicanos que lo apoyan incondicionalmente, nuestro saludo de felicitación y nuestros mejores deseos porque los próximos proyectos que están gestándose sean todo un éxito.

domingo, 4 de noviembre de 2018

DÍA DE MUERTOS




Calló la noche. Una voz anónima perturbó la cruz del cementerio.
Los últimos harapos de la tarde tejieron en mi alma el unísono
eco de las tinieblas.
Tristeza.
              Hambre de alegría.
                                      Solitaria deidad de la esperanza.
                                      El día parte con su luna de astros escondidos.
La luna, aún su enmudecida testa se resiste a presumirle a mi nostalgia.
Un rosario de silencios
                                          recorre las dolidas venas de mi cuerpo.
En el portal de la muerte, un ejército de estrellas participa
en la danza sepulcral de fantasmas y de sombras.
                                     La sonrisa de otros tiempos bebe cálices amargos.
Y los cálices amargos retornan, resucitan
                                                y se levantan,
                                                        y se levantan,
                                                                 y se levantan,
                                                                     hasta preñarse de vida.

                                                                  Monterrey, NL, México 1 de noviembre de 2018

sábado, 3 de noviembre de 2018

El garrote imperial



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Los liberales y neoliberales le rinden pleitesía a la fuerza económica porque dicen que allí radica el secreto del desarrollo social.

En todos los imperios ha prevalecido una lógica del poder basada en la fuerza. La vieja Grecia, la antigua Babilonia, el próspero Egipto, la Roma imperial, y tantos otros que dejaron grabada su huella en los anales de la Historia, son solo algunos ejemplos. En el mundo prehispánico fueron proverbiales los modelos de sujeción social. Mayas, aztecas, toltecas, incas, practicaban verdaderos rituales del poder. Algunos, incluso, acudieron al sacrificio de seres humanos (los más desprotegidos) como símbolo de control y de fuerza.
Pero la fuerza que da vida al poder no es solo aquella que se ejerce con el garrote. Hay maneras estructuradas a través de los siglos que el ser humano ha inventado para ejercer poder: la fuerza física (la más primitiva), la fuerza económica, la fuerza jurídico política y la fuerza ideológico-cultural.
La fuerza física, ya se sabe, es la más apetecida por algunos. En el hogar, por ejemplo, es común que la ejerza el hombre sobre la mujer, los padres sobre los hijos. A nivel social e institucional, la fuerza física la ejercen sobre la ciudadanía los cuerpos armados, algunas veces, de manera legal como resultado de un orden jurídico; otras, de manera ilegítima, conculcando los más elementales derechos humanos.
La fuerza económica es aquella resultante de la imposición de procesos productivos y de relaciones sociales de producción contra la voluntad ciudadana, lo cual produce el fenómeno de la explotación en sus diferentes modalidades. Los liberales y neoliberales le rinden pleitesía a la fuerza económica porque dicen que allí radica el secreto del desarrollo social.
Otro tipo de fuerza es el ordenamiento jurídico político, conformado por todo el andamiaje legal que se entreteje alrededor de la sociedad y que le dicta las normas permitidas y prohibidas en su actuar en todos los órdenes. Aquí también se ubica el tejido político, como el cúmulo de relaciones ejercidas por los actores de poder en torno a la aplicación del ordenamiento jurídico. Por eso se dice que una decisión más que legal refleja una visión política.
En lo ideológico cultural se ubica todo el andamiaje simbólico del poder, constituido en fuerza cuando los seres humanos respondemos, inconscientemente y de manera automática, respecto a las conductas toleradas, permitidas y prohibidas respecto a todo el actuar ciudadano. No se requieren censores ni vigilantes para que la sociedad se conduzca por los canales establecidos por el sistema. En los países con la consolidación de estas manifestaciones de fuerza no es difícil detectar que se trata de un sistema imperial.
Por ello no nos extrañe que los gritos de Trump sean el resultado de su desesperación por controlar, con el primer nivel de fuerza, la física, todo el descontento que por decenios se ha incubado en la sociedad latinoamericana en contra del hoy considerado el país más poderoso de la Tierra. Quizá la fuerza simbólica no sea tanta, que digamos.

Poesía Carlos Interiano