viernes, 27 de abril de 2018

¿CIUDADANOS DE PRIMERA CLASE?

Publicado en el Diario de Centro América 27.4.2018

Empresarios dan conferencia de prensa sobre revelaciones de financiamiento al partido FCN-Nación. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
Foto Prensa Libre, tomada de Google.

Los empresarios de vistieron de un impoluto traje blanco, cual niños de primera comunión.

La vieja campana había anunciado el fin del recreo. Yo no la había escuchado. Cursaba el cuarto grado de primaria. Quien llegue tarde a clase recibirá un reglazo, nos había advertido nuestro maestro. Lo siento Interiano, usted es buen estudiante, pero rompió las reglas. Y acercándose a mi oído me susurró: cuando le dé el golpe baje la mano para que no le duela. No se preocupe profe, le dije, con determinación: castígueme. Él se encogió de hombros y asestó el golpazo. Una sensación de bienestar inundó mi conciencia, al saber que había sido medido con el mismo rasero.
Esta anécdota la traigo a colación a raíz de la pasada conferencia de prensa que dio un grupo de empresarios por su confesa participación en un acto ilícito, y quienes, por cierto, sufrieron un trato especial por parte de la CICIG y el Ministerio Público. Estos entes que habían conseguido labrar una buena imagen por su imparcialidad en la persecución del delito, de pronto han patinado en el resbaladizo terreno del favoritismo. El artículo 4o. de nuestra Constitución reza que “En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos”.
El artículo 6o. constitucional establece que “Ninguna persona puede ser detenida o presa, sino por causa de delito o falta y en virtud de orden librada con apego a la ley por autoridad judicial competente”. La CICIG y el MP no siguieron el debido proceso que establece presentar la denuncia ante un tribunal competente. Resolvieron por sí y ante sí.
¿En qué momento se violó el debido proceso?  El Ministerio Público es un ente investigador que, de detectarse posibles hechos ilícitos, persigue a los responsables mediante una orden de juez competente y los presenta para que sean escuchados y vencidos en juicio, y él determine la pena correspondiente. Así se ha procedido en otros casos, sin distingo de condición económica.
Aquí no sucedió así, a pesar de que públicamente se declararon confesos, alegando ignorancia de la ley.  Sin embargo, según reza el artículo 3o. de la Ley del Organismo Judicial “Contra la observancia de la ley no puede alegarse ignorancia (…)”. El comisionado Velásquez indicó en conferencia de prensa que: “Algunos de los aportantes se han acercado también a la Fiscalía de Delitos Electorales, que fue efectivamente lo que hicieron”. En otras palabras, confesos.
Aquí radica el favoritismo y violación del debido proceso y principio de igualdad, pues manifiesta Velásquez que el órgano jurisdiccional “aplicó unas sanciones que permiten la reparación digna en sus componentes, algo que también, con la señora fiscal hemos tratado de impulsar…” ¿No es un juez competente quien debe calificar el delito e imponer la sanción correspondiente?
Enfrascados en un discurso lleno de falacias, los empresarios se vistieron de un impoluto traje blanco, cual niños de primera comunión, y no ofrecieron disculpas, sino las pidieron, un verbo usado en el lenguaje patronal. Les faltó decir que el pueblo de Guatemala tiene la obligación de disculparlos.

viernes, 20 de abril de 2018

EN TIEMPOS DE LA SOCIAL MEDIA

Publicado en el Diario de Centro América el 20 de abril

Social Media application icons shown on a mobile phone
Imagen de Google

Ahora bien, así como esta novedosa forma de interacción social tiene muchísimas ventajas, también es fuente de algunos riesgos.

Social media es de verdad, un concepto muy amplio. Está ligado a todo cuanto existe en el mundo de Internet; y conforma uno de tantos conceptos que ha generado la sociedad del conocimiento, a partir del invento más revolucionario del siglo XX: la virtualidad. Este hecho histórico partió el mundo en dos.
De un lado quedaron los objetos reales, tangibles, medibles, cuantificables en talla y peso. Del otro lado están los objetos producidos por ese extraño lenguaje binario conformado por unos y ceros. A decir verdad, el lenguaje binario no surgió en el siglo XX. Data de miles de años. El acierto fue aplicarlo a la computadora, tal como Morse lo usó para su sistema de comunicación mediante la electricidad, basado en puntos y rayas. A finales de la primera mitad del siglo pasado, se difunde al mundo la Teoría Matemática de la Información, más conocida como Informática. Este conocimiento esencial serviría para configurar los primeros sistemas de comunicación cuya complejidad casi nadie entiende, mas, todo mundo utiliza.
A finales del siglo pasado se comenzó a utilizar el concepto social media para referirse a la interacción mediante la Internet, de personas, tecnología y economía. Estos son los tres pilares que soportan esta herramienta virtual. Este concepto casi siempre lo relacionamos con las herramientas técnicas más actuales: las redes sociales. Sin embargo, abarca también otros medios virtuales como son los blogs, las wikis, los podcasts, los foros, las plataformas, y en general, las comunidades virtuales alrededor de las cuales millones de personas interactúan diariamente.
Una de las grandes ventajas de la social media es que enlaza a millones de seres humanos, quienes pueden ser emisores y receptores simultáneamente, rompiendo con los viejos paradigmas de una comunicación en una sola dirección. Ha fomentado también, la posibilidad de crear comunidades con intereses comunes, similares perfiles, aunque se encuentren unos de otros a miles de kilómetros.
La social media ha sobre estimulado el ingenio humano. Han surgido nuevos lenguajes, símbolos, significados, nuevas maneras de interactuar y percibir el mundo. Los jóvenes, por ejemplo, han sustituido la convivencia de las esquinas, por un grupo de chat, de amigos, algunas veces ficticios, pero que llenan de alguna manera su vacío existencial. La frase “me comunico, luego existo”, cobra singular vigencia en esta nueva manera de interacción social.
Ahora bien, así como esta novedosa forma de interacción social tiene muchísimas ventajas, también es fuente de algunos riesgos. No está demás indicar que puede convertirse en una poderosa herramienta de manipulación en todos los sentidos. Los mensajes que se intercambian, muchas veces son elaboraciones antojadizas, cuyo criterio de verdad nunca puede probarse. Sin embargo, con un efecto contaminante que crece como el fuego, los seres humanos nos afiliamos con suma facilidad a contenidos que, muchas veces, están muy alejados de la realidad.

viernes, 13 de abril de 2018

BELICE

Publicado 13 de abril en el Diario de Centro América

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Imagen de Google

Hoy, la mayoría de beliceños se considera un pueblo inglés.

Cuando era niño nos hacían dibujar el mapa de Guatemala con el territorio beliceño incluido, acompañando siempre la frase: “Belice es nuestro”. A medida que la adolescencia fue apoderándose de mí, y con ella, un sentido de búsqueda de conocimientos, centré más mi atención en los sucesos históricos que acompañaron la pérdida del territorio beliceño, que, a decir verdad, fue una franja más del territorio americano víctima de la rapacidad de los antiguos reinos europeos: español e inglés.
Como pueblo, Belice ha sido una víctima más de esos intereses imperiales que dejaron en desgracia estas culturas americanas, de cuya catástrofe aún no nos reponemos. Los ingleses llenaron de esclavos procedentes de las Antillas, un territorio que, desde tiempos inmemoriales había sido ocupado por la antigua civilización maya, sometiéndolos a tortuosas faenas de explotación maderera, imponiéndoles su idioma y sus costumbres hasta producir en ellos una desfiguración de su personalidad cultural. Hoy, la mayoría de beliceños se consideran un pueblo inglés.
A mí, las fronteras me producen rechazo. La humanidad no debiera vivir cautiva en parcelas, sino ciudadana del mundo y transitar libremente por donde le plazca. Sin embargo, esta visión idealista choca contra la realidad geopolítica y jurídica que gobierna el orbe. A raíz del surgimiento de la propiedad privada, los pueblos también le han puesto mojones a la porción de tierra que consideran suya. Las grandes guerras que ha librado el género humano han sido por la sed de propiedad territorial, como expresión de poder y dominación sobre otras culturas. El proceso de conquista y colonización de América es el reflejo de esta sed expansionista.
La realidad geopolítica de Guatemala y Belice actualmente evidencia que, cual siameses, son dos territorios que deben marcar con claridad sus linderos. Existe una Zona de Adyacencia que no quedó delineada y cuyo problema ha sido relegado por doscientos años. Esta falta de certeza jurídico, política ha provocado que los habitantes de las zonas fronterizas hayan sido vejados y asesinados por las fuerzas del orden público beliceño, con el consiguiente terror producido a las familias que, sin querer causar daño, se adentran en territorio que los beliceños consideran suyo.
Este es el momento para que, haciendo a un lado los prejuicios políticos que nos desgastan, hagamos un esfuerzo de Nación y manifestemos nuestra posición sobre este diferendo con Belice. No importa cuál sea el resultado, pero sí importa que la comunidad internacional, y especialmente la Corte Internacional de Justicia, entienda nuestro interés por resolver un problema anacrónico que aún golpea nuestra conciencia.
Yo votaré por el Sí, porque entiendo que este resultado permitiría a Guatemala una mejor oportunidad de negociar la Zona de Adyacencia y obtener derechos plenos sobre territorio que, aunque poco, es parte del patrimonio nacional. Esto ayudaría también a que nuestros connacionales que viven en las zonas fronterizas tengan un futuro con mayor seguridad y certeza jurídica.

viernes, 6 de abril de 2018

GENTE COMO UNO



Cada día salgo a la calle con la frente en alto, a ganarme el jornal.

No pido ser recordado, ni por bueno, ni por malo. Como todo ser humano algún día abandonaré este valle de lágrimas y mi cuerpo sufrirá la natural transformación de la materia, sea que decida la incineración, o bien, despojarme de un poco de egoísmo y permitir ser comida para otros seres de la escala inferior: los gusanos.
No me interesan las estatuas postreras, ni los homenajes, ni reconocimiento alguno. Quizá solo alguna lágrima de un ser querido que bañe el recuerdo hermoso de los días vividos, de las penas compartidas, de las alegrías atesoradas como trofeos del diario vivir en una sociedad cada vez menos estable, menos solidaria, menos dispuesta al perdón, menos comprometida con los grandes intereses nacionales, menos armónica, menos tolerante.
Alguna vez escribí este pequeño poema: He visto pasar la vida/simplemente como el agua/sin detenerme a contemplar/si he sido mar/o he sido río/o quizá tan solo he sido/una gota de rocío/pero he visto pasar la vida/tan clara como he podido. A la altura de mis próximos 67 años, estoy más convencido de aquella valoración de entonces; y no pretendo cambiarla. Cada día salgo a la calle con la frente en alto, a ganarme el jornal, con los peligros que, como cualquier guatemalteco de a pie, debo enfrentar.
¿Por qué habría de cambiar mi hoja de ruta si me ha dado buenos resultados? Es verdad que no he sido un personaje relevante en la política nacional, ni en el mundo empresarial, ni en la high life o el jet set, ese mundillo que aparece en las revistas rosas y en las páginas de los periódicos y que se codea con la flor y nata de la realeza mundial. ¡Ja, ja, ja! A decir verdad, la ropa de casimir me produce alergia. Ustedes dirán que soy un tonto por no aspirar a dichos niveles de vida; y respeto su opinión, aunque no la comparto.
Nunca he pretendido acumular riqueza, quizá por ello, no me quita el sueño no saber con exactitud si comeré mañana; me interesa, eso sí, que mis seres queridos tengan el sustento porque es a través de su bienestar que persigo mi propio punto de equilibrio. ¿Deudas? Las tengo a montones y variadas: económicas, emocionales, sociales, y un largo etcétera; pero tampoco me quitan el sueño, porque sé que en la medida de mis posibilidades las solventaré, o cuando muera, los demás se olvidarán de ellas. Habré saldado cuentas con la vida.
He vivido con el espíritu de un alma libre; he sido un alma libre. Nadie ha podido encarcelar mi corazón ni mucho menos mi conciencia. Como todo ser humano he cometido errores, y muchos, mas no me doy golpes de pecho por ello, sino he tratado de aprender de estos, para no tropezar dos veces con la misma piedra. No tengo vocación de mártir.
Me encanta la poesía de Amado Nervo, especialmente aquel poema que refleja a gente como uno: porque veo al final de mi rudo camino/que yo fui el arquitecto de mi propio destino. El poema termina así: Amé, fui amado, el sol acarició mi faz/¡Vida, nada me debes!/¡Vida, estamos en paz!

Poesía Carlos Interiano