sábado, 19 de marzo de 2016

La otra cara

Publicado en el Diario de Centro América el 18 de marzo de 2016

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En este marco no caben las desviaciones ideológicas, ni los actos mercantilistas de vender sexo en las aulas universitarias.

Respecto a mi columna de la semana pasada un querido amigo me escribió en Facebook lo siguiente: “Todo tiene un momento y un lugar. El evento de marras se pasó de la raya, y esa pasada no tiene nada que ver con la doble moral o algo parecido”. Tiene toda la razón: todo tiene un momento y lugar. Sin embargo, el tal “Bikini Open” es una actividad que, según me he enterado recientemente, se practica en las facultades desde hace muchos años. Lo hacían a puerta cerrada, convirtiendo en vulgar burdel los sagrados recintos de la Usac. Al parecer, esta vez hasta se permitieron el lujo de anunciarlo y cobrar por el evento.

Esto último le da un giro al análisis y pasa de lo meramente moral a un hecho que pone en evidencia la pérdida de contenido político de las actividades huelgueras en la Tricentenaria. Hace muchos años, aun en el calor del conflicto armado publiqué una columna donde criticaba el uso de las capuchas, bajo el argumento que estas incitan a posible impunidad. Hoy lo ratifico. También he criticado en varias ocasiones el uso de uniformes de colegialas en el desfile bufo porque considero que atenta contra la dignidad de las mujeres.

Para no pecar de moralista, el acto sodomista, lo que pone de manifiesto es una total ausencia de rumbo político-ideológico de lo que por muchos años se consideró una legítima protesta del movimiento estudiantil respecto a los diferentes problemas nacionales. Esto forma parte de la completa desvalorización que vive el país, donde los actos violentos, secuestros, asesinatos, asaltos, y otros vejámenes a la dignidad humana se producen a diario. El país ha perdido referentes éticos.

A esta problemática no escapa el movimiento estudiantil en la Usac, sin ideales que perseguir, sin hoja de ruta que cumplir, se debate hoy en una especie de nihilismo político y social, donde los valores tradicionales no encajan, o simplemente se burlan de ellos. Parece un contrasentido que el cese del conflicto armado trajo consigo un proceso de implosión de aquella bandera que había recogido el movimiento estudiantil (y por supuesto, la Huelga de Dolores) de denunciar los problemas estructurales y los desmanes de los actores de poder en Guatemala.

Creo que la Usac debe hacer un sereno acto de reflexión ante estos hechos y comprometer a todos los sectores que la integran en un proceso de fortalecimiento ético de su actuar. No es un secreto que, por ejemplo, en la enseñanza, algunos profesores dan gato por liebre, y algunos estudiantes devuelven gato por liebre. Otros, ni gato, ni liebre.


Es urgente que en nuestra Alma Mater exista un centro de formación política que contribuya a reorientar esa energía de rebeldía y protesta en un caudal de legítima defensa de los intereses ciudadanos. Y en este marco no caben las desviaciones ideológicas, ni los actos mercantilistas de vender sexo en las aulas universitarias. En otras palabras, ir más allá de un simple acto de porquería instintiva y pasar a los umbrales de la civilidad.

viernes, 11 de marzo de 2016

Bikini Open

Publicado en el Diario de Centro América el 11 de marzo de 2016

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Lo que supuestamente sucedió en la Alma Mater no es nuevo en una sociedad donde la moral puritana y la mundana se funden en una sola.

En la antigua Roma se celebraban festividades para rendir honor al dios Baco, una alegoría que representa a un personaje mítico cuya principal función era fabricar vino y distribuirlo a sus invitados. Aquellos, a cambio, llevaban sus mejores doncellas y allí se armaba la molotera con borracheras, orgías y escándalos incluidos. A estas actividades se les denominaba “bacanales”, en honor a este generoso dios que se encargaba de alivianar las penas de los mortales. En la antigua Grecia había existido una alma gemela, Dionisio, dios del vino y de la vegetación.

Los mayas también tenían sus días de gloria. ¿Recuerda usted que 5 días del año lo dedicaban nuestros nobles antepasados a darle duro al pachangón, incluidas bebidas espirituosas y otras yerbas?

Fiel a estas costumbres de deleite del cuerpo y del espíritu, nuestro premio nobel, Miguel Ángel Asturias fue captado fotográficamente en gran festejo con una dama, dándole vuelo a la hilacha, al calor sin duda, de aquellas bebidas embriagantes que solo los estudiantes de la Usac puede preparar. Cuando yo era estudiante nunca las probé, por cierto, pero dicen las malas lenguas que al producto etílico le agregan condimentos poco ortodoxos.

Recientemente algunos medios (que no tienen mejor cosa que informar) se dedicaron a denunciar que en la Universidad de San Carlos, y para ser más precisos, en la Escuela de Ciencias de la Comunicación, se había efectuado un acto denominado con el lenguaje publicitario de hoy como “Bikini Open”. Ignorante yo, de lo que se trataba, pregunté a un versado en la materia y me dio una amplia ilustración sobre el particular.

Mientras el experto se encargaba de darme una lección de vida moderna, mi mente se remontaba a los jolgorios griegos y romanos y pensé (para mis adentros) que este evento en la Usac debía ser una mala caricatura de aquellos gloriosos acontecimientos del vino, el sexo y la parranda.

Lo que supuestamente sucedió en la Alma Mater no es nuevo en una sociedad donde la moral puritana y la mundana se funden en una sola: la doble moral. En otras palabras, muchos lo practican pero en la vida pública se visten de niños de primera comunión. Al fin y al cabo en el amor, el sexo y la política cada quien se arregla como puede.


Sinceramente hay muchas cosas más importantes que opinar sobre la Usac, esa institución del estado responsable de la educación superior, donde cada día asisten cerca de doscientos mil estudiantes a cultivar su mente, su inteligencia y su carácter para hacerle frente a un país que se deshace a pedazos. Con un presupuesto deficitario que apenas alcanza para cubrir los sueldos de docentes y personal administrativo y muy poco dinero para desarrollar la investigación, la extensión y el servicio. 

En un marco de mayores preocupaciones, esos serían los problemas que debieran ocupar nuestra mente y no un acto que, por otro lado, es una manifestación aislada del verdadero espíritu que encierra la tradicional Huelga de Dolores. 

viernes, 4 de marzo de 2016

Políticos de tusa

Publicado en el Diario de Centro América el 4 de marzo de 2016


¡Qué lejos está la verdadera política de arroparlos en su corpiño de nobles ideales!

La política es la ciencia que estudia las relaciones de poder y las estrategias para acceder a este. La política tiene que ver con las actuaciones públicas de los ciudadanos en el ejercicio del poder y también con aquellos que tratan de acceder al mismo usando los mecanismos que la ley, la ética y la economía les permiten.

En esencia todos los ciudadanos somos seres políticos; el ser humano lo es por naturaleza ya que toda su vida está impregnada por decisiones que tienen que ver con el poder en sí mismo. Nada escapa a este principio. En el hogar se ejerce una forma de poder; en la escuela existen manifestaciones de poder; en la iglesia, en los clubes, en las plazas públicas, en la publicidad. Las relaciones que establecen los seres humanos son esencialmente relaciones de poder.

Ahora bien, existe un conglomerado de personas que se dedican y viven del ejercicio del poder, ya sea ostentándolo o persiguiéndolo, negociándolo e incluso, vendiéndolo. Este grupo es llamado comúnmente como “casta política”.

En Guatemala, la casta política no es precisamente un dechado de virtudes. Al contrario, la mayoría de políticos actúa precisamente en contra de los principios de la política, aquella que conjuga la ley con la ética y hace un uso mesurado de la economía. Decir que alguien es político es sinónimo de llamarlo ladrón, poco ético, mentiroso, marrullero, alcahuete, sinvergüenza, aunque, por supuesto, haya quienes escapan a esta calificación.

Existen políticos valiosos cuya honorabilidad es a todas luces, su mejor carta de recomendación y el linaje prestigioso que heredarán a sus descendientes. ¡Qué orgullo para un nieto, por ejemplo, tener un abuelo de esta estirpe! Son quizá muy pocos, pero los hay. De estos no hablaré en esta columna. Me referiré a aquellos que no se tientan el alma para enajenar al país, aunque esta sea la tierra donde nacieron sus padres, sus hermanos y sus hijos. Estos políticos abundan, desgraciadamente. Están presentes en los tres poderes del estado, en las instituciones autónomas, en el sector empresarial y hasta en las iglesias ¿qué le parece?


Son personas de la peor calaña que exudan traición y bajos instintos ¡apártese de ellos porque usted puede contaminarse! Generalmente se presentan con vestidos de primera comunión, como querubines recién bajados del cielo pero tienen el alma color carbón. Siniestros y vengativos, socarrones y embusteros no se tientan el alma para hacer daño a los demás. Viven en un macabro juego de diatriba y ponzoña. ¡Qué lejos está la verdadera política de arroparlos en su corpiño de nobles ideales! Son politiqueros que valen menos que una tusa donde se envuelven los tamalitos de chipilín.  Su corazón es una oquedad donde falta la solidaridad humana y el amor a la patria. 

Poesía Carlos Interiano