jueves, 31 de diciembre de 2009

MEDIOS DE COMUNICACION Y EDUCACIÓN SUPERIOR

Consideraciones preliminares

En el presente capítulo nos interesa hacer un somero análisis de los medios de comunicación y su relación con la educación formal. En casi todos los países del mundo, los medios de comunicación desempeñan hoy día, un papel fundamental como soporte de la educación sistematizada, a tal grado de llamárseles la escuela no formal o paralela.

A pesar de que no se les ha concedido la importancia debida en los distintos niveles de la educación, su inserción es cada vez mayor, especialmente en lo que respecta a radio y televisión.

En el caso de Guatemala, el tema de los medios de comunicación ha cobrado mucha importancia, especialmente en lo que respecta a la contribución de éstos al sistema educativo en general.

Tanto en el nivel de educación Primaria y Media, como el Superior, el tema adquiere más importancia cada vez. Al respecto, son varias las apreciaciones que se hacen, algunas con verdaderos aciertos en materia de análisis, otras son sólo especulaciones. Sin embargo, es positiva la actitud que se toma frente a un problema que no debe verse aislado de nuestro contexto social y económico, sino que está inmerso en él, determinando en muchos casos, formas de comportamiento y actitudes frente a la vida o cambios sustanciales en todas nuestras relaciones sociales.

Y cualquier contribución que se haga al respecto, siempre será bien aceptada por cuanto que contribuye a esclarecer las diferentes aristas de este problema.

Hablar de los medios de comunicación y la docencia universitaria, no obstante, es hablar de algunas condiciones que deben tomarse en cuenta previamente. En las líneas siguientes se hará un esbozo, lo más sucinto posible, de algunos mecanismos y fenómenos que intervienen en esta problemática. En todo caso, las ideas vertidas en el presente artículo, solo tienen como propósito, invitar a la reflexión y discusión en torno a este campo, que sin lugar a dudas, constituye uno de los ejes del mundo contemporáneo. Allí radica precisamente la importancia y necesidad de conocerlo. Para ello, se analizarán algunas categorías que dan un contexto general al mismo.

Desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción en materia informativa

Guatemala es un país de profundas contradicciones socioeconómicas. Por un lado, existen vestigios de formas de producción semifeudal que aún no han podido ser superadas; y por el otro, el acelerado desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción en materia de medios de comunicación han marcado las pautas para el establecimiento de mecanismos que sirven como impulsores del desarrollo social en este ámbito. Particularmente, las llamadas tecnologías de punta están contribuyendo a redimensionar las necesidades sociales y también las condiciones básicas que deben ser atendidas en los distintos aspectos de la acción humana.

Si se toma en consideración que las fuerzas productivas están constituidas por tres elementos fundamentales, siendo ellos, la fuerza de trabajo, el objeto de trabajo y los medios de trabajo, es fácil determinar cómo en materia de comunicación estos tres factores han sido afectados en los últimos años.

La fuerza de trabajo se ha ido tecnificando en el ramo de la comunicación, especialmente en los medios masivos o colectivos. Menciónense por ejemplo, los rubros de la publicidad, la televisión, la radio, el periódico y últimamente la comunicación por cable, el video y la Internet. Todo ello, sin desestimar el impulso que ha cobrado la informática en todos los campos de la actividad productiva del país. Estos rubros de la producción social requieren cada vez más, el principio de especialización, aunque en Guatemala, este principio no haya sido incorporado al sistema educativo en ninguno de sus niveles.

En materia de comunicaciones, el objeto de trabajo, por su parte, ha ido ampliándose cada vez. Lo que hasta hace pocos años era un mercado muy limitado para los medios de comunicación, se ha convertido hoy en un campo sumamente amplio. El acelerado desarrollo de las nuevas tecnologías (la videocomunicación, la comunicación por satélite, la computación, etc.), han contribuido a este ensanchamiento en el objeto de trabajo. De esta manera, cuando se habla de comunicación por medios masivos o colectivos, no nos referimos únicamente a la radio, la televisión o el periódico. Este concepto debe abarcar toda la gama de medios a través de los cuales el hombre establece comunicación con otros seres humanos, con la ciencia, la tecnología y con su entorno social en general.

Las consideraciones hechas anteriormente, ilustran cómo se han desarrollado los medios de trabajo. En efecto, en los últimos treinta años, la capacidad informativa mundial se ha multiplicado. De los medios tradicionales nacidos en los albores de la primera gran revolución industrial a finales del siglo XVIII (la prensa y la radio), hasta l950, con el impulso de la televisión como medio electrónico de innegable penetración, las denominadas tecnologías de punta han alcanzado su máxima expresión en los países industrializados, especialmente los de corte capitalista.

Este fenómeno se ha extendido hasta los países con menor capacidad adquisitiva en materia de comunicación, entre los que se incluye Guatemala; con la diferencia, que únicamente son usuarios de la tecnología, lo que a su vez los sitúa en una posición de dependencia frente a los países hegemónicos. Con esta situación se ha creado un desbalance entre el objeto de producción, el medio de producción y la fuerza de trabajo, donde, si bien es cierto que los medios han evolucionado y el objeto de trabajo es también muy amplio, se mantiene cierta incertidumbre a nivel del desarrollo de la fuerza de trabajo.

La situación se agrava aún más, por la ausencia de una congruente política educativa, en todos los niveles, que tienda a crear las condiciones necesarias para tecnificar esta fuerza. De tal manera que, quienes intervienen en el proceso de producción de las comunicaciones son, en su mayoría, personas que han desarrollado habilidades en este campo, pero no han tenido la oportunidad de teorizar acerca del trabajo que realizan, con el objetivo de perfeccionarse. De esta manera, su hacer se convierte en una actividad puramente artesanal, imitada de patrones impuestos por los modelos provenientes de los países industrializados; quienes, a la postre, trasladan a través de estos modelos, toda una lógica de acción y de percepción que muchas veces es totalmente antagónica a la que sustentan los grupos recipiendarios de los modelos.

Inserción de los medios de comunicación en el contexto de las fuerzas productivas nacionales

Las contradicciones socioeconómicas a que aludimos anteriormente, se comprenden mejor cuando se analizan los medios de comunicación como medios de producción industrial, que en el contexto de las relaciones industriales, apuntan hacia la generación de ganancia y plusvalía. Para ello, tienen que inscribirse dentro de las líneas de la industria. Veamos algunas características que les son inherentes:

a- Los medios de comunicación muestran una intensidad creciente en las inversiones de la empresa (de su empresa).
b- Los medios de comunicación tienen necesidad de producir masivamente, así como se observa en ellos la tendencia a la compra y venta de sus mensajes-productos al por mayor.
c- Los medios de comunicación tienden a la reducción del tiempo de circulación y a la concentración de capitales.
d- Los medios de comunicación tienden al dominio de mercados, al poder sobre sus distribuidores, sus proveedores, compradores y consumidores finales.
e- El carácter industrial de los medios de comunicación determina en última instancia, la naturaleza de la mercancía que distribuyen.

Para la comprensión del último inciso, deben tomarse en cuenta algunos elementos: los mensajes distribuidos estarán siempre en función de esta definición (lo industrial), los portadores de un sentido, de un contenido expreso e intencional. En esta circunstancia, los mensajes se convierten en mercancías no exentas de la selección previa por los empresarios (o sus representantes técnicos), en función de la oferta y la demanda, surge la falsa interpretación del gusto popular y la consiguiente producción de mensajes dirigidos a satisfacer una demanda artificial y orientada por los mismos órganos de poder informativo, creándose de esta manera, un efecto regresivo de los medios, donde los receptores son visualizados en base a los patrones culturales, la escala de valores y la lógica ideológico-mercantil que sustentan los propios emisores.

El fenómeno antes descrito, ha sido analizado en los mismos países industrializados, y particularmente en los Estados Unidos, donde constituyó el principal punto de discusión a finales de los años setenta y principios de los ochenta. El conjunto de estos estudios se denominó Agenda Setting, y aún hoy, es motivo de preferencia por los investigadores de la comunicación y el periodismo.

Las características industriales planteadas antes, adquieren su máxima expresión en la mercantilización de los medios de comunicación, así como en la transnacionalización de la información. Este fenómeno se manifiesta en diversas vías, que van, desde los mensajes ENLATADOS tradicionales hasta las transmisiones vía satélite y en directo, especialmente provenientes de los países altamente desarrollados. Actualmente estos enlatados constituyen los videos que se alquilan en centros de distribución (videoclubes). En síntesis, estos son otra expresión, actualizada sin duda, de la industria cultural en materia de comunicaciones.

América Latina se está insertando poco a poco en este modelo de desarrollo de las fuerzas productivas. Guatemala no se queda al margen, aunque en forma no planificada y desordenada. Y si bien es cierto que siguen vigentes las aparentemente insalvables contradicciones socioeconómicas, el motor de la penetración industrial está siempre generando más dependencia tecnológica y con ello, ensanchando cada vez más, los mercados internacionales en materia de distribución y consumo de información, sobre todo, la información que está dirigida a llenar los espacios de ocio de la población.

Guatemala forma parte ya, de este mercado internacional, con la consiguiente violación de su espacio aéreo por los satélites que durante las 24 horas del día están distribuyendo dicha información. Estos satélites son propiedad privada de compañías transnacionales bajo la protección legal de los países a los que pertenecen.

Con la puesta en práctica de estos satélites, se ha desarrollado toda una infraestructura de la industria cultural. Se han actualizado los sistemas de sintonía de aparatos receptores; se han construido accesorios, videograbadoras, cassettes reproductores, antenas parabólicas; se han creado redes de recepción por cable con señales distribuidas desde antenas particulares. En Guatemala está vigente la ley que regula el sistema empresarial de cable. Y todo ello, sin señalar otra gran rama de la comunicación informatizada: la computación en todos sus componentes, funciones y posibilidades, abanderadas por la Internet.

¿Qué se espera de los medios de comunicación dentro del contexto de las fuerzas productivas en general? ¿Serán generadores de modelos de desarrollo socioeconómico, o por el contrario, sólo serán reflejo de un sistema más general? A continuación se verterán algunas reflexiones acerca de la forma en que los medios de comunicación podrían influir en el desarrollo general de un país, en nuestro caso, Guatemala.


Las megatendencias en materia de desarrollo social. El caso de la Educación Superior

Es indudable que cuando el hombre quiso cortar una fruta, valiéndose de una vara seca, instrumentalizó su relación con el entorno. Y fue también en ese momento que, sin clara conciencia de ello, el hombre transformó un objeto de la naturaleza en un producto, por la función desempeñada; es decir, que al intervenir un elemento no humano (la rama seca), el objeto sufrió un proceso de transformación funcional y pasó, de objeto natural simple, a un objeto transformado por la función desempeñada, o sea, un instrumento.

Y supongamos que una vez cortado el producto (la fruta) y en el supuesto también de que otros hombres, imitando al primero, hubiesen cortado otras frutas , y hubiese surgido el deseo de intercambiárselas, estarían emergiendo las primeras formas de intercambio social, pilar fundamental en las relaciones sociales de producción, formalmente establecidas cuando los hombres comenzaron a ejercer acción sobre la materia prima con el propósito de transformarla y lograr productos de intercambio.

Estas relaciones sociales de producción, sin embargo, se fueron haciendo más complejas a medida que la capacidad transformadora del hombre se fue incrementando y especializándose. Surgió aquí la primera MEGATENDENCIA que sería en lo sucesivo, el principio de especialización, dictado por la creciente complejidad del tejido social.

Naturalmente, el principio señalado antes no pudo ser posible por un simple acto de imitación irracional. Precisamente el secreto se basa en que el hombre ha podido reproducir a voluntad cuanto ha realizado anteriormente, y ha podido además, transmitirlo de generación en generación, en forma a veces tradicional, sin programación voluntaria, obedeciendo únicamente a las leyes naturales de la herencia cultural, pero que, con el correr del tiempo, esta transferencia de conocimiento se ha ido sistematizando. Este proceso ha sido posible, merced a dos valiosos recursos sociales: la educación y la comunicación. De ahí que las sociedades se preocupen (o deben preocuparse) por desarrollar sus sistemas de educación y comunicación.

No existen datos concretos acerca del nacimiento de la educación como sistema; tampoco existe evidencia de los instrumentos de comunicación más livianos como las señales de humo, el sonido de troncos huecos y otros similares que dieron origen a los sistemas más sofisticados de comunicación actuales. Empero, no obstante esta incertidumbre, es indudable que estas dos tendencias generales han acompañado a la humanidad, en forma sistemática o no, desde que el ser humano comenzó a hacer uso de su capacidad de razonar. Caso contrario, ¿Cómo explicarnos las monumentales obras arquitectónicas, los vestigios de obras de arte, y tantas otras huellas que el hombre ha dejado como testigos imperecederos de su paso por la historia? Son dos megatendencias presentes en mayor o menor medida en cualquier cultura humana.

La cultura contemporánea ha marcado dos megatendencias que pueden esquematizarse en este artículo: la Informática y la Cultura massmediática; dos grandes acontecimientos que abren el camino de la postmodernidad, donde el ser humano sale del cascarón que conforma el globo terráqueo y se lanza al espacio sideral en la búsqueda y construcción de su nuevo destino.

El camino de la postmodernidad ha traído consigo particulares formas de concebir el arte, la orientación de la ciencia y la tecnología, dirigida a una redimensión del presente y del futuro de la humanidad y del mundo, con un profundo respeto ecológico en cualquiera de sus actos. Y aunque en Guatemala, apenas se avizoran los primeros rayos de la postmodernidad, a nivel global, esta nueva concepción de vida puede ser una forma de salvarnos del caos.

Las sociedades industriales han entrado ya a pasos agigantados hacia la era de la informática. En efecto, nuestro tiempo está signado por el uso cada vez más creciente de la informática. Entendemos por tal, la automatización de un automotriz hasta los mecanismos cada vez más sofisticados de información vía satélite, las sondas espaciales o los medios más avanzados de comunicación de masas.

Pocas cosas hace el ser humano, aún el que vive en países con mucho retraso socioeconómico, que no estén vinculados de alguna manera a procedimientos informáticos. La radio está sujeta a la informática, la televisión por consiguiente; el reloj electrónico más sencillo es también un producto informático; una calculadora, una cámara de video, un cd, una usb, un disco duro externo, etc.

¿Y qué ha traído como consecuencia esta revolución tecnológica? En primer lugar, una redefinición de las relaciones sociales de producción, así como la transformación de las fuerzas productivas, lo que ha generado consecuentemente, un nuevo modelo de sociedad, con una cultura que la caracteriza y la define: la cultura massmediática.

La cultura massmediática es pues, la etapa del desarrollo humano que dibuja nuestro tiempo y la cual es más acentuada en las sociedades que experimentan mayores niveles de desarrollo industrial y que han experimentado por ello, cambios significativos en las fuerzas productivas y en las relaciones sociales de producción. En el contexto de esta nueva cultura, los países periféricos como Guatemala, son apenas recipiendarios pasivos, acríticos y consumidores masivos. La etapa de la creación y competitividad mundial, así como la crítica fundamentada hacia esta nueva era humana está aún en situación embrionaria.

Pero es el caso que se ha venido hablando de fuerzas productivas y relaciones sociales de producción, dos factores que a criterio de muchos pensadores, deben ubicarse en la estructura económica de una formación social; y se han estado refiriendo muy levemente los elementos superestructurales, tal es el caso de la educación, que es uno de los campos que motivaron este trabajo. Interesa sobremanera, analizar el caso de Guatemala.

Efectivamente, la educación como elemento superestructural, de innegable valor en el proceso de transformación social por la vía del aprendizaje sistemático, ha entrado tardíamente y en forma forzada en el proceso de informatización. El hecho de que hasta en los últimos años se esté hablando a nivel de educación superior sobre el tema demuestra de alguna manera lo antes dicho. Esto también indica que la tecnofobia que antes reinaba en las aulas universitarias, ha ido cediendo poco a poco, dando lugar a un cuestionamiento crítico del papel que deben desempeñar las nuevas tecnologías en la educación superior y por consiguiente, en la transformación del país.

Ahora bien, ¿por qué se ha dado todo este rodeo para aterrizar en los medios de comunicación? Es simple. No se puede criticar a los medios masivos de comunicación sin ubicarlos dentro del contexto tecnológico que les ha tocado vivir en la sociedad de finales del siglo veinte. Estos apenas son una parte de la cultura massmediática, y aunque son parte importante, en función de ser portadores de sistemas simbólicos determinados previamente por emisores hegemónicos, no son en esencia, la única expresión de la informatización.

Es necesario hablar por lo tanto, de la educación como el factor que organiza las relaciones sociales de producción y permite el desarrollo armónico y congruente de las fuerzas productivas. En el caso de países muy desarrollados industrialmente, esto es particularmente cierto.

Y es aquí donde surge una contradicción importante. En Guatemala, el sistema educativo en todos sus niveles no está ligado directamente a proporcionar este desarrollo armónico del cual se habla. De esta manera, el sistema educativo marcha a la zaga frente a las demandas que plantean las fuerzas productivas y las relaciones de producción.

Para nadie es un secreto que el sistema educativo que sirve de refuerzo a la formación social guatemalteca está diseñado para responder a cuestionamientos que fueron planteados hace ya muchas décadas y no prepara a los estudiantes para resolver nuevas interrogantes, nuevos cuestionamientos, con el fin de buscar solución a los problemas que sufre la sociedad, ni para enfrentarse a la búsqueda del ser humano contemporáneo, en toda la extensión del sentido.

¿Y dónde se encuentra el perfil del ser humano contemporáneo? Se encuentra indudablemente, en el andamiaje de la cultura massmediática, donde los medios de comunicación colectiva son parte importante. Aquí interesa detenerse un poco para hacer algunas reflexiones. ¿Deben analizarse los medios de comunicación en el plano del deber ser o en el plano del ser? En el primero de los casos, se podría cuestionar que los medios no cumplen con la función educativa repetida hasta la saciedad por muchos críticos de la comunicación y la educación, y en consecuencia, deben ser medios para educar, culturizar y no solamente para informar y entretener.

Informar, educar y entretener son los postulados que tradicionalmente se les ha asignado a los medios de comunicación. ¿Quién lo ha hecho? Indudablemente los críticos, no así quienes están inmersos en la producción y difusión de los productos comunicacionales que a través suyo se canalizan.

Se ha pretendido además, que estos sirvan al sistema educativo institucionalizado, y que constituyan valiosos recursos para la enseñanza sistematizada en forma continua y cotidiana. Se ha dicho, asimismo, que deben reducir sus altos índices de pornografía, difusión de valores antiéticos, etc. ¿No se está luchando contra molinos de viento? Excepto los experimentos en materia de comunicación alternativa, con excelentes resultados por cierto, el problema de los medios de comunicación al servicio del sistema educativo no tiene perspectivas satisfactorias.

He aquí el siguiente plano: el ser de los medios. Anteriormente se señalaron las características de los medios de comunicación como industria. Aquí sólo se reforzará esto. Son una industria, un negocio altamente rentable. Son los magnates de la cultura massmediática; de esa cultura que a pasos agigantados y aún con alguna resistencia de la población, se está metiendo por sus puertas y ventanas.

Sin embargo, el carácter avasallador de cultura massmediática no les resta mérito a los medios de comunicación. Por el contrario, debe reconocerse que son la tecnología de punta que está revolucionando el ámbito de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. Son, para bien o para mal, la vanguardia del devenir histórico en los próximos decenios. Justo es reconocer que en los países donde se han desarrollado mucho estos sistemas de comunicación, han sido también un valioso instrumento para el sistema educativo.

Los medios se han enseñado, se han investigado y se han experimentado. Han sido, sin más, la vanguardia del desarrollo tecnológico, gracias a la conjunción de esfuerzos entre educadores, comunicadores y la participación de todo el aparato productivo. A Guatemala ha llegado el oleaje de estos maremotos constantes que constituyen la tecnología en su conjunto; y el país aún se resiste a entrar en este panorama, por múltiples razones que aquí no analizaremos.


La Educación Superior y los medios de comunicación

Si no es posible cambiar los medios y ajustarlos a las necesidades educativas del país, ¿Qué debe hacerse? Puede sostenerse el criterio que es la educación como sistema quien debe salir al encuentro de estas formas sociales de producción, criticarlas e interpretarlas a la luz de sus aciertos y desaciertos. Por algo el aparato educativo es considerado como la conciencia de una sociedad, cuyas pupilas deben estar siempre dilatadas, en búsqueda de elementos y factores que permitan el avance social en toda su dimensión.

Difícilmente podrían transformarse los medios de comunicación en recursos educativos determinantes; pero ello no les resta importancia, ya que son los portadores de mensajes acerca del acontecer cotidiano, tanto en materia tecnológica, científica, como en las distintas expresiones de la cultura. Y esta característica los contrapone, pedagógicamente, al sistema educativo nacional; en tanto los medios de comunicación dan una panorámica del desarrollo sincrónico de la sociedad, es decir, son los voceros de lo que acontece hoy y aquí, la educación se afana en revisar el pasado, sin claras intenciones de intervenir en el desarrollo social con proyección al futuro.

En el mundo de hoy, si un estudiante quiere aprender algo relacionado con su época, bien puede consultar los medios de comunicación; allí encontrará datos sobre guerras, tecnología, movimiento económico, deporte, medicina, pasatiempos, etc. En este sentido, los medios de comunicación son la memoria colectiva que está registrando en forma instantánea, la actividad humana, y con ello proporcionando a la misma sociedad, la posibilidad de consulta inmediata.

No se puede pretender pues, que los medios de comunicación, tal como están estructurados deban responder a la sociedad con fines de educación sistemática (al menos no en este sentido historicista de la educación nacional); sin embargo, tampoco debe cerrárseles el paso. Ello sería un grave error. Estamos frente al cambio y no podemos cerrar los ojos al mismo. Necesitamos prepararnos. Y prepararse significa que debe discutirse mucho y encontrar mecanismos que permitan establecer una especie de pedagogía de los medios de comunicación; es decir, cómo aprenderlos y al mismo tiempo, cómo enseñarlos, pues son ellos, muy a pesar de la escuela tradicional, otra forma de educación (y actualizada por cierto, aunque a veces distorsionada): la escuela no formal o paralela.

Y en esta concepción educativa de los medios irán surgiendo obviamente, las vías de solución para utilizar lo mejor de su estructura y adaptarlos al sistema educativo, o irónicamente, adaptar el sistema educativo a la estructura y contenido de los medios. A guisa de ejemplo, se podrían incorporar algunas materias que se desarrollarían en las aulas universitarias y también en otros niveles de la educación sistemática. Nos referimos a crítica de medios, tecnología de los medios, formación crítica de receptores, los video-foros, análisis de mensajes, etc.

No deben desestimarse además, las opciones que ofrece la tecnología en este campo, y que resultan altamente beneficiosas en el ámbito educativo. Nos referimos a todos los recursos electrónicos que sin ser medios de comunicación masiva, pueden ser tomados en cuenta: por ejemplo, los circuitos cerrados de televisiòn, la videocassettera, los sonoramas, las diapositivas, el radioteatro, los sistemas integrados de comunicación por computadora (especialmente el uso de Internet y otros sistemas de redes), los sistemas integrados por cable y tantas otras opciones que ofrece la cultura massmediática.

Estos sistemas de comunicación, además de abrir las estructuras mentales de la sociedad en su conjunto frente al desafío de las nuevas tecnologías, contribuyen a la mejor adecuación del sistema educativo respecto a las necesidades sociales en el campo de la ciencia, la tecnología y la cultura en general.

Estamos pues, en la encrucijada que la educación superior no debe evadir, sino salirle al paso, con sentido crítico y desprejuiciado. De las épocas de estupor, miedo, admiración y rechazo ideológico hacia los medios, debe pasarse a una etapa crítica, en la que es necesario abrir los ojos a la verdad. Y en este sentido, si la sociedad misma no cuestiona su sistema educativo y exige que este se adecue a las condiciones de desarrollo tecnológico y científico, entonces nos iremos quedando cada vez más alejados del acelerado desarrollo que hoy experimenta el mundo contemporáneo.

Debe realimentarse la conciencia de que la Educación Superior y la Universidad en su conjunto no son sino elementos superestructurales de la formación social guatemalteca, y que por lo tanto, reflejan las necesidades de fortalecer las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción por la vía de la preparación técnica y científica de todos los guatemaltecos. No queda otro camino sino aceptar el reto.

Desde luego, esto tampoco significa que la Universidad deba quedar al margen del cuestionamiento constante de los problemas sociales. Esta es una línea que la Universidad no debe abandonar jamás. Empero, hacerlo significa denunciar y ofrecer soluciones que tiendan a posibilitar el cambio social y no que lo mediaticen y estanquen. Una Universidad que no cuestione fundamentadamente, es una institución tecnocrática pero no una institución científica.

Los olores que nos nombran

Esta gama de olores conforma, en su conjunto, el bagaje cultural que es capaz de identificarnos en nuestra individualidad. Cuando era...