viernes, 24 de enero de 2014

Los medios y el poder

Publicado en el Diario de Centro América el 23 de enero de 2014


La democracia es un enorme circo donde cada payaso hace su numerito.


El surgimiento y consolidación de los medios masivos de comunicación vino a agregar un plato más en la mesa del poder. Antes del surgimiento de estos, el poder se lo compartían las prácticas políticas y la religión. La educación se sumaría después en la Edad Media. Por supuesto, la dinámica económica también ha sido un factor importante en muchas decisiones políticas en todas las épocas. 

De los medios masivos, fue la prensa la primera en surgir y consolidarse. Le seguiría la radio, la televisión y más recientemente, el Internet como una expresión multimedia muy versátil. Gracias a este invento, hoy día constituyen la moda las llamadas redes sociales, poderosísimas herramientas de comunicación ciudadana. 

Cada medio nació como resultado de las condiciones objetivas en el desarrollo de la economía, la tecnología y la educación en todas las latitudes, y fueron, en suma, el resultado de estas condiciones. No vaya a creerse que los medios surgen como adalides de la libertad de información o expresión pública. Estos aderezos les fueron siendo agregados a medida que en el mundo se desarrollaba el concepto de democracia; y como aquellos listos que toman silla en la fiesta, los medios fueron apuntalando conceptos que a la larga les servirían como banderas para realizar su ejercicio económico (transformar la información en mercancía y venderla) sin ninguna cortapisa. Aquel que ose “conculcar” este derecho de comercializar la información corre el riesgo de ser señalado traidor a la democracia. 

Con razón se dice que la democracia es un enorme circo donde cada payaso hace su numerito. Esta práctica, antecedida por la prensa escrita, es continuada por la radio y la televisión. Es justo reconocer que el uso de estos dos últimos tiene una motivación en varias latitudes. En Norteamérica se utilizarían con fines comerciales. 

En la Unión Soviética serían herramienta de propaganda política e ideológica. En algunos países de Europa, herramientas culturales y educativas. La práctica constante y el cada vez mayor poder de los medios ha provocado que en el ámbito internacional y nacional se produzcan leyes, tratados y demás argucias legales que garanticen el lucro de la información bajo el falaz argumento de libertad de prensa que más bien se constituye en libertad de empresa.

No por gusto se discute hoy la necesidad de normar las redes sociales y recursos de Internet, puesto que lo conciben como un caballo desbocado que necesita ser domesticado y pueda ser dócilmente conducido por el gran capital que ha puesto sus ojos en una herramienta de comunicación que desafía los pasajes oscuros del poder, y con ello, los medios masivos de comunicación.

lunes, 20 de enero de 2014

Los medios, ¿el cuarto poder?

Publicado en el Diario de Centro América el 16 de enero de 2014

Quién le dio a los medios la calidad de defensores ciudadanos, no lo sabemos.

Siempre se ha sustentado la idea que los medios de comunicación constituyen el cuarto poder; los otros tres poderes son el Organismo Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Esta idea ha pasado de generación en generación y es repetida en los círculos periodísticos, en las universidades y en general, en todos los niveles de poder.

Algunos pensadores afirman que los medios no son el cuarto poder sino el contrapoder. Tal aseveración encierra una especie de legitimación de los medios en un espacio social que irremediablemente jugaría un papel de antagonismo frente al poder establecido por los tres entes legítima y legalmente constituidos.

Pensar en los medios como el contrapoder es entonces, creer que su función debe ser siempre contraria a los tres poderes constitucionalmente reconocidos. Y es que, como muchas expresiones sociales, los medios se han abrogado el derecho de ser voz de la ciudadanía, tal como sucede con otras instituciones, entre ellas la tan mencionada “sociedad civil”, conformada esta última por grupos de ciudadanos y ciudadanas que sostienen agendas políticas de cara al gobierno de turno; la mayoría con posiciones contrarias a este.

A mi criterio, los medios de comunicación son empresas con fines de lucro, conformadas por personas con intereses comerciales y nada más. Su mercancía es, por supuesto, la información. La información se basa en recoger, procesar y difundir noticias y otros temas que a su juicio, son de interés nacional. Los medios están sujetos, como empresas que producen bienes, a las leyes mercantiles, entre ellas, la oferta y la demanda. 

En la lógica mercantil sus productos sufren cada vez un ciclo de vida más corto. Esta es una de las características más relevantes de la información periodística: la noticia que no se difundió hoy, mañana será vieja.

En esta lógica mercantil, los medios se involucran en una dinámica de competencia noticiosa que provoca muchas veces que se dejen de lado los verdaderos intereses ciudadanos y se libren batallas personales por medio de su espacio redaccional. 

Quién le dio a los medios la calidad de defensores ciudadanos, no lo sabemos. Quién les dio la función de velar por la libre emisión del pensamiento, tampoco queda claro. Lo cierto es que las acciones realizadas muchas veces se convierten en norma. ¿Ha tratado usted de estacionarse en la orilla de una calle y de pronto aparece un “cuidador” de carros? Si usted no acepta que le “cuide” su carro, el sujeto le indicará que no puede estacionarse allí porque “está apartado”. 

En el caso de los medios sucede que a través del tiempo han ido legitimando una función que, aunque no está jurídicamente sustentada, ha sido reconocida por los grupos de presión (no es la ciudadanía en general) como los fiscalizadores de las acciones de los tres poderes del Estado. Nadie dice nada al respecto, y el que calla, otorga.

Poesía Carlos Interiano