sábado, 26 de mayo de 2018

Premio de Poesía Manuel José Arce

Publicado en el Diario de Centro América el 25 de mayo



Hay mucho talento nuestro país esperando una oportunidad para expresar sus dotes artísticas.

La Editorial Universitaria, en nombre de la Universidad de San Carlos de Guatemala, ha convocado al Premio de poesía "Manuel José Arce". Este certamen lleva el nombre del insigne escritor, poeta, ensayista y dramaturgo de talla universal y orgullosamente guatemalteco.

El premio, sin embargo, no nace desde el seno de la Usac. Es una idea de intelectuales altruistas que quisieron exaltar la figura del gran hombre de letras, instituyendo un galardón destinado a reconocer y estimular la labor que poetas jóvenes desarrollan en el país en beneficio de este arte que, comparado con lo que fuera antaño, es hoy un espacio super reducido de goce estético.

Este esfuerzo tesonero que vienen realizando desde 2015 Gustavo Bracamonte, Danilo Dardón, Roberto Cifuentes, Anacleto Medina y José Luis Perdomo va más allá del aporte económico que sale de sus bolsillos. Es de verdad, un gesto altruista que conlleva la oportunidad de los jóvenes poetas de verse reflejados en su trabajo y una ventana de oportunidad para establecer relaciones con otros intelectuales del país y allende nuestras fronteras. Quien ha sentido el dolor de que le cierren la puerta “en las narices” cuando acude a una editorial a someter su trabajo y le dicen que “esa cosa no vende”, refiriéndose a la poesía, podrá entender el espíritu de esta iniciativa.

No hablo por mí, por supuesto. Afortunadamente yo he tenido el apoyo incondicional de la Editorial Estudiantil Fénix que dirige Gustavo Lapola, quien, desde sus inicios, me abrió las puertas para publicar mi modesto trabajo intelectual. Pero he sabido de muchos casos que, en la calle, se han tropezado con los postigos cerrados a sus inquietudes literarias.

Este premio de poesía Manuel José Arce debe convertirse en un proyecto a largo plazo, fortalecido institucionalmente por la Usac. No es posible que la tricentenaria institución educativa piense más en el fútbol y deje de lado el cultivo de un área que está más emparentada con la naturaleza de su función: difusión de la cultura en todas sus manifestaciones (Artículo 82 constitucional).

Sería verdaderamente gratificante para las letras guatemaltecas que la Universidad de San Carlos emprendiera un movimiento serio, sostenido y con suficiente financiamiento en el campo de la cultura, especialmente en la literatura en todas sus ramas. Hay mucho talento nuestro país esperando una oportunidad para expresar sus dotes artísticas. Este movimiento debiera atravesar los anquilosados muros que conforman las aulas y convertirlas en centros donde se cultive, a la par de la ciencia y la tecnología, las artes en general. Brincos daría yo si de este sueño tan solo se empezara por dar legitimidad institucional al premio de poesía Manuel José Arce. Pese a la anomia del ente superior, respecto al cultivo de estas descuidadas ramas del pensamiento, el equipo que conforma la logística del premio continúa haciendo su mejor esfuerzo por realizarlo cada año. Gracias por su esfuerzo y empuñadura intelectual.

viernes, 18 de mayo de 2018

USAC: EDITORIAL UNIVERSITARIA

Publicado en el Diario de Centro América el 18 de mayo 2018

La Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos, una dependencia que deja huella indeleble en su oficio.

En medio de tanta desgracia; de tanta podredumbre humana que a diario respiramos los guatemaltecos, siempre hay espacios culturales que nos llenan el espíritu y nos insuflan energías y capacidad para disfrutar el lado bello de la vida.Hace poco tuve acceso a varios libros de poesía producida por manos muy jóvenes con una incuestionable calidad estética. He gozado estas obras con la plenitud de mi alma.
Cada vez me convenzo de que el talento guatemalteco está dejando atrás aquellos personajes clichés que soportaron por décadas el quehacer literario, y que fueron, a veces, un referente poco imitable por generaciones de poetas.
Sin embargo, no había otro asidero, y era lo que se tenía, lo que se seguía. Hubo, por supuesto, hombres y mujeres de letras con altos quilates literarios; eso, ni duda cabe.Hoy por hoy, muy bien podríamos hablar de la nueva generación del 20, en alusión a los primeros años del presente siglo. En esta se encuentra una considerable cantidad de poetas y escritores que, sin lugar a dudas, dan la talla para lanzarlos al contexto mundial.
Creo que es el resurgir del arte literario en Guatemala.Pero, detrás de un buen escritor hay siempre un excelente esfuerzo editorial. Este es el caso de la Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos, una dependencia que deja huella indeleble en su oficio. Ser, hoy día, publicado por este sello editorial es, sin lugar a dudas, una puerta ancha al prestigio de las letras guatemaltecas, a diferencia de algunas editoriales privadas que han lucrado con el trabajo intelectual. Conformada por un equipo de profesionales con amplia experiencia en edición y publicación de libros, la Editorial Universitaria está produciendo obras de alta calidad.
He leído varias de estas, por lo cual doy testimonio de ello. Por los talleres de la editorial han pasado significativos nombres que conforman la generación de poetas y escritores de la talla de Matheus Kar, Gionvanny Sacalxot, Candi Ventura López, Sergio Domingo Vásquez, Andrea Cabarrús Melgar, Pablo Sigüenza Ramírez, Oscar Romero, Susana Álvarez Piloña y Miguel Maldonado Castillo, entre otros.Ellos acudirán a la cita con la historia por su aporte intelectual y literario.
La nueva administración rectoral de la Usac debe  asumir el compromiso con la cultura editorial de Guatemala e invertir muchos recursos económicos en este esfuerzo, que le da la razón de ser a esta casa de estudios: la divulgación de la ciencia, el arte y la cultura en general. Con cascaritas de huevo no pueden hacerse milagros; sin embargo, a pesar de sus limitaciones económicas, la Editorial Universitaria ha sacado adelante su titánica tarea. Al nuevo rector y su equipo le corresponde, de verdad, si quiere dejar huella, destinar un presupuesto digno a fortalecer los esfuerzos que este equipo profesional le imprime cada día al hermoso trabajo de divulgar la cultura nacional. Los millones de quetzales que se esfuman en actividades espurias bien pueden hacer la diferencia.

viernes, 11 de mayo de 2018

ARZÚ, A LA DISTANCIA

Publicado en el Diario de Centro América el 11 de mayo

Arzú logró sentar a tirios y troyanos a claudicar en la mesa de negociaciones.
Hace algunos años escribí sobre Álvaro Arzú. Entre otras cosas decía que, tal era el protagonismo que ejercía en la vida nacional, que cuando asistía a un velorio él quería ser el muerto. Siempre estuvo en el lindero del amor y el odio. Unos lo amaban profundamente; otros, lo odiaban con toda el alma. Pero como suelen decir los dictadores: no sé si me aman o me odian. Lo importante es que me temen.
En Guatemala, Arzú fue la pieza clave para consolidar el modelo neoliberal que venían impulsando desde los años ochenta las instituciones de préstamo internacional, tal es el caso del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- y el Fondo Monetario Internacional -FMI-. Durante dichos años, llamados “la década perdida” por algunos sociólogos, el país había caído en una espantosa mora en el pago de sus créditos externos; a nivel interno no era la excepción.
El FMI, con la actitud que corresponde a los dueños del mundo, obligó a Guatemala a aplicar las medidas de ajuste estructural como condición indispensable para abrir las ventanillas de crédito. Debe recordarse que, durante esos años, el conflicto armado estaba en su punto más álgido. Entre esas medidas estaban: devaluar el quetzal, crear más impuestos, unificar los mercados legales de divisas, concentrar la compra y venta en dólares en el Banco de Guatemala, incrementar las tasas de interés bancario, aplicar el Impuesto al Valor Agregado -IVA-, reducir el tamaño del aparato administrativo y privatizar las empresas del Estado. Efraín Ríos Montt, a regañadientes, había aceptado aplicar el IVA, gravándolo en un 12 por ciento.
En lo político se habían aplicado otras medidas, entre ellas, transformar la política de seguridad del Estado en política de estabilidad nacional, cuyo mando estaba siempre en el Ejército. Este cambio en el giro de la conducción militar del país fue el preámbulo para las posteriores negociaciones de paz que finalizaron con el conflicto armado. Se firmó la paz porque se les terminaron las balas a ambos bandos.
A pesar de que desde los tiempos de Vinicio Cerezo se había comenzado con las recomendaciones del FMI en cuanto a las desnacionalizaciones, fue Arzú quien se despachó con la cuchara grande privatizando todo cuanto pudo, adelgazó sustancialmente el tamaño de la burocracia mediante la figura del retiro voluntario y se aprovechó de la coyuntura político-militar mundial. Por un lado, Estados Unidos le había quitado a Guatemala la ayuda económica para armamento militar; y por otro, la antigua Unión Soviética ya no estaba en condiciones de sostener a la insurgencia; en consecuencia, también se había debilitado dicha asistencia. 
Con tamañas condiciones, Arzú logró sentar a tirios y troyanos a claudicar en la mesa de negociaciones. Este factor contribuyó grandemente a la consolidación del modelo neoliberal que ha dejado en la miseria a más del sesenta por ciento de la población y en la opulencia al 5 por ciento. Un 35 por ciento estamos entre Jerez y la Frontera.

viernes, 4 de mayo de 2018

DIONISIO, EL TRANSPARENTE

Publicado en el Diario de Centro América el 4 de mayo de 2018

Para blindarse de posibles señalamientos en su contra, aboga por que se mantenga la Cicig en Guatemala.

Una vieja disputa entre el empresario Juan Arturo Gutiérrez y sus sobrinos, Dionisio Gutiérrez y Juan Luis Bosch, da cuenta de una millonaria demanda interpuesta por dicho empresario contra estos medio hermanos, por apropiación indebida de ganancias relacionadas con las empresas que les habían sido confiadas. Dicha demanda tuvo que ser encausada en el extranjero debido a que el sistema de justicia nacional, según opinión del propio afectado, no ofrecía las condiciones básicas de imparcialidad.
Dentro del contexto de la demanda, Arturo Gutiérrez también acusaba a los propietarios de Multi Inversiones de evadir más de mil millones de quetzales por concepto de pago de impuestos al sistema tributario. Algunos delitos, como estafa, caso especial de defraudación, lavado de dinero y otros activos, subvaloración de bienes inmuebles, como Comercial Pradera, el cual fue declarado en 40 millones de quetzales, cuando se estima que su valor real es de más de mil millones en moneda nacional, serían solo algunos posibles delitos cometidos por estos empresarios que se califican a sí mismos de transparentes.
Es un secreto a voces que los Gutiérrez Bosch conforman una de las familias más poderosas de Guatemala, con intereses comerciales en rubros muy importantes, como el monopolio del pollo, las harinas de trigo, la energía eléctrica y medios de comunicación, entre otros. Han mantenido su poder a base de financiar campañas de partidos políticos, para exigir, luego de ganar las elecciones, su respectiva cuota de poder. Han puesto ministros de Economía, Finanzas y otros puestos importantes en la administración pública.
En su momento, el expresidente Jorge Serrano llamó a Dionisio Gutiérrez el “diosito”, en virtud de la actitud beligerante de este contra dicho gobierno, al cual no pudo manipular por no haber aportado capital para el proceso electoral. Acostumbrado a hacer su voluntad en el mundo político y empresarial, Dionisio se ha cubierto de un manto de transparencia que, igual que aquel rey que vestía un traje imaginario, solo él cree ostentar. Recientemente, y adoptando una actitud de niño de primera comunión, este poderoso empresario envió una misiva en su calidad de presidente de la Fundación Libertad y Desarrollo a los senadores de los Estados Unidos. Como una estrategia para blindarse de posibles señalamientos en su contra, aboga porque se mantenga la CICIG en Guatemala. Como dice el refrán: más vale un chaquetazo a tiempo.
La retórica de Dionisio Gutiérrez raya en lo cara dura, y espera que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala se haga de la vista gorda y pase por alto los innumerables señalamientos contra esta familia que virtualmente ha hecho de nuestro país su finca, cuyos peones mueve a su sabor y antojo, bajo la mirada de un sistema de justicia que nunca le ha querido hincar el diente por temor a posibles represalias. Ojalá que este alto organismo de Naciones Unidas no caiga en la trampa, y haga su trabajo.

Los olores que nos nombran

Esta gama de olores conforma, en su conjunto, el bagaje cultural que es capaz de identificarnos en nuestra individualidad. Cuando era...