jueves, 24 de octubre de 2013

Escuelas Tipo Federación

Publicado en el Diario de Centro América, el 23 de octubre de 2013


Un concepto diferente del entorno educativo.


Guardo un grato recuerdo de mis primeros años de educación primaria. Cada grado tenía un espacio reservado donde podía jugar, correr, hacer ejercicio, o simplemente, tomar el sol. Corría el año 1962 en aquella tranquila cabecera departamental de El Progreso (hoy Guastatoya). Durante fechas especiales, nos concentraban en el salón mayor del recinto, con un hermoso escenario que se alzaba imponente frente a mis ojos de niño. Se trataba nada menos que de la Escuela Nacional Tipo Federación, una de las 21 escuelas que el doctor Juan José Arévalo hizo construir en todo el país.

Aquel día de nuestro encuentro frente a su casa de la zona 2, aproveché para saciar mi curiosidad sobre el diseño de estas escuelas que él, como experto en educación, había concebido.

Arévalo me explicó que este diseño responde a un concepto diferente del entorno educativo, cuyas características se marcan por un nivel de independencia de los diferentes grados que conforman una escuela. Este entorno lleva consigo, un manejo adecuado de los grupos de niños, respondiendo a sus intereses, niveles de agotamiento durante la jornada, reglas de disciplina, normas de convivencia e interacción con su maestro o maestra.

En este último punto lo interrumpí para preguntarle: ¿Usted considera que el maestro debe convivir con sus estudiantes durante el recreo? Su respuesta fue contundente: maestro que no convive con sus alumnos durante los recreos no tiene la posibilidad de mostrar a éstos el verdadero lado humano de la educación.

Me quedé pensando en esta reflexión del educador expresidente de Guatemala y vinieron a mi mente las horas de recreo en la escuela donde yo laboraba durante esos años: los niños de todas las edades compartiendo un mismo espacio, con todos los riesgos a su seguridad. Mientras tanto, en la dirección del establecimiento y aulas escogidas, grupos de maestros compartiendo alegremente; alejados del sueño arevalista.

Han pasado muchos años, y no sé si esa dinámica haya cambiado. Espero que sí.

lunes, 21 de octubre de 2013

Arévalo


El más grande estadista que ha tenido Guatemala.

Conocí al doctor Juan José Arévalo en el fragor de la celebración del centenario del Instituto Normal para Varones de Oriente –INVO- en aquel lejano 1973. Durante ese año conmemorativo yo era el presidente de la Asociación de Estudiantes del INVO. En el marco de los festejos centenarios le rendimos un homenaje al doctor Arévalo, en su calidad de ex alumno, e invitamos al acto al entonces presidente de Guatemala, general Carlos Manuel Arana, una acción normal si tomamos en cuenta que su esposa, Álida España era oriunda de Chiquimula.

Por aquel entonces, Arana era muy popular en Oriente. Y el hecho de invitar a ambos no fue una acción planificada sino circunstancial. Lo cierto es que aquel 13 de julio del 73, durante la mañana se realizó una concentración en el frontispicio del INVO donde se dieron cita el doctor Arévalo y el general Arana. A ambos los había acompañado una caravana que cada vez crecía más. A su arribo al Instituto, dicha multitud vitoreaba a Arévalo, en un gesto de manifestación espontánea de afecto y admiración. Arana permanecía serio, a la par del expresidente, quizá muy en el fondo sentía que su liderazgo estaba en riesgo.

Aquel día tuve el honor de acompañar al doctor Arévalo a visitar a una antigua amiga suya durante sus años de adolescente en nuestra querida Perla de Oriente. Fui testigo de un abrazo entrañable de viejos amigos…

Por ironías de la vida, dos años después, residía yo en la ciudad Capital y caminaba por una de las calles de la zona 2, y al pasar vi a un anciano que barría la acera de su casa. Me quedé perplejo al reconocer que se trataba del doctor Arévalo. Lo saludé con la timidez de un joven maestro; él inmediatamente me reconoció y me tendió su mano afablemente. Conversamos alrededor de una hora, tiempo que aproveché para preguntarle cuál había sido el propósito del diseño de las escuelas Tipo Federación. Me dio una larga explicación que compartiré en otra ocasión.

Arévalo es sin duda, el más grande estadista que ha tenido Guatemala.

viernes, 11 de octubre de 2013

Frases célebres en la política

Publicado en el Diario de Centro América el 10 de octubre de 2013

Las cosas se dicen y se hacen desde el poder.

Iniciado octubre, el clima electoral comienza a revolverse. Las primeras vallas anuncian algunos candidatos, aunque de manera indirecta, que sin lugar a dudas se disputarán la Presidencia de la República. Las primeras encuestas comienzan a revelar, cual bola de cristal, a los políticos preferidos, o por lo menos, a los más conocidos por la ciudadanía. En este momento no se discute la validez o no de las encuestas.

Durante los meses que dura la campaña en el “mundillo político” de nuestro país se intercambian frases cuyo significado más preciso solo es decodificado por quienes de una u otra manera están ligados a la política, o bien, a la vida burocrática del país.

Por ejemplo, es famosa la frase que acuñara Francisco Villagrán Kramer, cuando era candidato a la Vicepresidencia, como respuesta a un medio de comunicación. El periodista le preguntó: ¿Usted qué hará cuando llegue a la Vicepresidencia? Villagrán Kramer le respondió: “Las cosas se dicen y se hacen desde el poder”.

Durante las elecciones de 1974, participó como candidato a vicepresidente Héctor Aragón Quiñónez, conocido como “La chichita Quiñónez”. La opinión pública de la época afirma que dichas elecciones las había ganado el militar Efraín Ríos Montt, pero el Congreso declaró ganador a Kjell Laugerud García. Muchos manifestantes inconformes salieron a las calles a protestar por el supuesto fraude. Aragón Quiñónez, que también había perdido las elecciones, animaba a su partido a aprovechar ese clima de incertidumbre y tomar el poder. Acuñó aquella frase famosa: “El poder está en la calle, y es de quien lo tome”.

El mundo burocrático también tiene sus frases distintivas. Una vez un amigo me dijo: ¿qué haría usted si le ofrecieran el 30 por ciento de comisión? Me daría vergüenza recibirlo, le dije. Este me respondió: La vergüenza pasa, el dinero se queda. Y no es menos famosa la oración del burócrata: Dios mío, no te pido que me des, sino que me pongas donde hay. Así son las cosas en nuestra política criolla.

lunes, 7 de octubre de 2013

Aplauso al mérito profesional

Publicado el 3 de octubre de 2013 en el Diario de Centro América


La mayor de sus virtudes es su humildad y tesón en el trabajo.
La semana pasada le fue otorgado el doctorado Honoris Causa a la licenciada Alba Rodríguez de González, vicerrectora de la Universidad Panamericana. La ceremonia se desarrolló en un ambiente de gratos recuerdos y amplia explicación del mérito profesional de una de las académicas más destacadas en el ámbito de la educación nacional, por parte del rector, magíster Mynor Herrera, impulsor de la iniciativa.

Para los académicos es motivo de mucho regocijo que se reconozca el mérito de una profesional de la educación, en cuyos hombros estuvo la corresponsabilidad de llevar a cabo dos grandes reformas de impacto en Guatemala: la Reforma Educativa y la instauración del Currículm Nacional Base (CNB) para los niveles de preprimario y primario. Esta decisión, que está produciendo significativos cambios en la educación nacional, son testimonio de la huella de la doctora Alba de González, en su paso por el Ministerio de Educación.

Abonan a su mérito profesional, los 15 años que lleva al frente de la política académica de la Universidad Panamericana, cuyo testimonio se refleja en las 96 sedes que este centro de educación superior tiene en toda la República. Es, sin lugar a dudas, una de las universidades con mayor cobertura a nivel nacional, en donde se han visto reflejados su inquebrantable visión de impulso a la educación nacional, su ingenio y experiencia como educadora.  

Por derecho propio, y en justicia, la doctora de González tiene ganado este título, que sin lugar a dudas constituirá un estímulo más a su ya fructífera labor en el campo educativo. Quizá, la mayor de sus virtudes sea su humildad y tesón en el trabajo. 

Es importante destacar también, el apoyo incondicional del Consejo Directivo, en cuanto a reconocer los méritos de una de sus más destacadas académicas y responsable de lo que hoy es la Universidad Panamericana, en cuyas aulas se han formado miles de profesionales, para beneficio del país. Honor a quien honor merece.

Los olores que nos nombran

Esta gama de olores conforma, en su conjunto, el bagaje cultural que es capaz de identificarnos en nuestra individualidad. Cuando era...