sábado, 27 de junio de 2015

A mis alumnos

Publicado el Diario de Centro América el 26 de junio de 2015



En mi Práctica Docente (1973)



Siempre he considerado que un alumno es la arcilla primaria donde los maestros plasmamos nuestras huellas.


En mis años de estudiante tuve maestros que fueron para mí un punto de inspiración. En la primaria, doña Zoila Evangelina Reyes de Ramos; en la secundaria, don Ricardo Ibarra y don Antonio Martínez; en la Universidad de San Carlos, el maestro Roberto Cabrera Padilla. Todos ellos llenos de un profundo humanismo y vocación docente. Su recuerdo trasciende los linderos de mi memoria.

Este 25 de junio celebramos el día del maestro. Hoy quiero recordar a los miles de alumnos a quienes he tenido el honor de atender en los niveles primario, secundario y superior. A decir verdad, he tenido estudiantes de 6 a 85 años. Aun recuerdo aquellos rostros infantiles que entre lágrimas y llanto se negaban a quedarse en las aulas. Meses después me abrazaban con aquella ternura infantil de indescriptible belleza. En la USAC, el primer día de clases, aquellos rostros ancianos que tímidamente me saludaban y al final del semestre, me agradecían mis servicios. ¡Y qué decir de los jóvenes cuyo rostro ha sido una mezcla de duda y desafío por el nuevo maestro!

En estos 42 años de docencia, he visto desfilar innumerables rostros, niños, jóvenes, adultos, ancianos; y no he visto obra más satisfactoria que cambiar esos rictus de desconfianza y seriedad por actitudes llenas de amabilidad y cariño. A veces me encuentro por la calle a personas que fueron mis alumnos en cualquier momento de su vida: abogados, arquitectos, médicos, ingenieros, comunicadores, empresarios, y un sinfín de profesiones que sería largo enumerar. Y la mayor recompensa que un maestro puede recibir son aquellos recuerdos que un exalumno hace de su paso por nuestras cátedras. Y aquellas miradas que los vuelve a ser niños y adolescentes ahora en cuerpos que el tiempo ha cambiado.

¿Ha valido la pena estos 42 años que he puesto los pies en las aulas en forma ininterrumpida? Estoy seguro que sí. Durante muchos años de vida magisterial tuve una triple jornada de trabajo y he tenido la dicha de contar por miles a mis alumnos. Todos potenciales hombres y mujeres de bien, ayer, hoy y siempre. No hay mayor fortuna que sentirse arropado por su gratitud y reconocimiento. No recuerdo a ningún estudiante que me haya insultado; y a decir verdad, tampoco recuerdo haber insultado a alguno. ¿Regaños?, sí, y muchos. En mi desesperación por hacer de ellos mejores personas, he llamado muchas veces la atención cuando ha sido necesario; en mis primeros años de ejercicio docente algunas veces apliqué la regla como castigo. Hoy me arrepiento de esto.


Este 25 de junio, día del Maestro, he renovado mis votos magisteriales; y he elevado mis ruegos al Creador para que me permita la gracia de estar en las aulas por algunos años más, tanto en salones físicos como virtuales, la experiencia es igualmente hermosa. Siempre he considerado que un alumno es la arcilla primaria donde los maestros plasmamos nuestras huellas. Ojalá estas huellas sean de provecho para la Nación.

viernes, 19 de junio de 2015

¿Poder ciudadano?

Publicado en el Diario de Centro América el 19 de junio de 2015

elPeriódico.com.gt

El poder está en las calles y es de quien lo tome. Esto lo tienen muy claro los actores y sectores tradicionales, de izquierda y derecha.


Desde el 25 de abril se han venido sucediendo plantones en la Plaza de la Constitución para exigir la renuncia del mandatario de la Nación y la vicemandataria, quien ya presentó la suya al cargo al que accediera por elección popular.

Los motivos en sí mismos no son materia de abordaje en esta columna porque han sido suficientemente cubiertos por la opinión pública canalizada en los medios de comunicación masiva, quienes en cierto punto se han convertido en tribunales de fuero especial que han juzgado y condenado a las autoridades de turno, sin haber sido citados, oídos y vencidos en juicio justo por parte del sistema oficial de justicia.

Al respecto de las movilización de los miles de ciudadanos activados en su mayoría por las redes sociales son el resultado, sin lugar a dudas, de una constante y sistemática tarea de señalamientos de funcionarios por parte de algunos medios masivos con suficiente nivel de injerencia en la opinión ciudadana. De ahí que los hechos sucedidos en el caso La Línea y el IGSS son solo la espoleta de la granada que les estallara a las autoridades. En otro contexto, estos hechos habrían sido sucesos aislados.

Hoy día, el poder está en las calles y es de quien lo tome. Esto lo tienen muy claro los actores y sectores tradicionales, de izquierda y derecha, que por largos años han tenido presencia pública en la agenda nacional. Por eso no debe extrañar que hayan surgido múltiples propuestas de organización para darle rumbo a la fantasmagórica presencia ciudadana que aparece y desaparece los días sábados, sin reconocer liderazgo visible. El movimiento sabatino es una especie de caballo sin bridas que al menor impulso podría convertirse en una serie de actos violentos.

Llama la atención, sin embargo, que muchas “figuras públicas” del escenario nacional estén tratando de conducir este “movimiento” y llevarlo al terreno de sus pretensiones.  Nadie se traga el cuento de que lo hacen por puro fervor ciudadano. Detrás de estos “ciudadanos notables” hay proyectos políticos en ciernes y otros que en diferentes circunstancias no han podido tomar forma.

Recientemente hemos visto desfilar personajes vociferando en la arenga pública,  exigiendo medidas que debieron haber propuesto hace décadas. Individualizando a cada uno de ellos, es fácil detectar cuáles son sus intenciones personales. Algunos incluso, se creen los ungidos de la opinión pública, con un discurso mesiánico y todopoderoso, lanzando piedras sobre sus propios techos de cristal.


Llama mucho la atención en este maremágnum de opiniones, gritos, competencias de vuvuzelas, danzas folclóricas y discursos altisonantes, las declaraciones de un líder campesino quien dijo que no harían manifestaciones porque no tienen recursos disponibles. Al respecto surge una interrogante que ha circulado por siempre en el ambiente ¿Las organizaciones sociales reciben recursos para movilizarse? ¿Quién se los proporciona? ¿Con qué objetivo les dan estos recursos? Juzgue usted.

lunes, 8 de junio de 2015

Un poco de poesía inédita de Carlos Interiano

Imagen de Google


Lejana voz


Lejana voz
Sin cuerpo ni estructura
Lejana infancia lejana adolescencia
Lejana iniquidad
Y malicia lejana
Lejana trilogía
verdad  justicia  llanto
Lejana incertidumbre
Y lejana alegría

Ayer tan solo un lirio desafiaba el horizonte
Se reía del viento de la lluvia de la tarde
Indomable y rebelde con su blancura de nieve
Era un copo de vida con aroma
de muerte

Lejana voz que antaño se reía del mundo
Lejanas las palabras
Lejanas las caricias
Lejanas las tristezas de romances lejanos
Lejanos los amores que se volvieron recuerdos

Lejana la mirada...

Lejana idolatría de diosas incorpóreas
Lejanas las añejas  callejuelas del alma
Lejanos los cabellos indomables al viento
Lejanos los jinetes de corceles desbocados
Lejanos los alados sueños de infante


Lejana voz. Lejana la palabra...

CANCIÓN  DEL  ÁNGEL  CAÍDO


No te vayas amor
espera la mañana
quizá la noche tormentosa y fría
te haya dado motivos
                               para llorar
Mas no claudiques
mañana
                estoy seguro
tus labios reirán

No te vayas amor
que mustio y solo
cual cirio calcinado en el altar
mi pecho arde
y mis dedos ávidos
la tierra prometida
se afanan en buscar

No te vayas amor
La noche empieza a ceder
El aura surge
como un manantial de luz
angelical

Canto VI



Lengua de miel
círculo de fuego
signo vital de tu hermosura plena
quién como tú para enredar la dicha
quién como tú para soñar despiertos

En ti se funden
el candor y el fuego
En ti la virginal aurora
se llena de candente sol

En ti el deseo
es lengua de volcanes
En ti la brisa
es semental denuedo

En ti la gracia
es perdón por el pecado
En ti se funden
mi ángel
el cielo y el infierno 

Poesía Carlos Interiano