miércoles, 8 de diciembre de 2010

7. La telaraña emocional


Imagen tomada de la red.

Las emociones están conectadas a la manera no racional como percibimos el mundo. En efecto, los seres humanos calificamos todo cuanto nos rodea, con dos escalas que resultan esenciales para el desempeño normal de nuestras actividades: la escala racional y la escala emocional. Entendemos por escala racional todo cuanto es sometido a juicio crítico, es decir, que pasa por una valoración argumentativa e intelectual del cerebro. Sin embargo, esta es quizá solo una mínima parte en que los seres humanos nos desarrollamos. Un alto porcentaje de nuestros actos está influenciado por un actuar emocional, es decir, no lógico ni crítico.

A decir verdad, la Humanidad toda, sin distingos de raza ni credo, funciona mayoritariamente por los mecanismos ocultos de sus emociones: es el sentir sobre el pensar. Y en esta enigmática amalgama de sentimientos envolvemos muchas veces los mecanismos sabios y concisos de la razón. Somos presas de la telaraña emocional.

En una línea de interpretación, las emociones, es decir, la calificación afectiva de todo cuanto nos sucede, pueden ser positivas o negativas, dependiendo de nuestros estados anímicos y nuestro historial de vida, así como del contexto en el cual nos desenvolvamos.

Me gusta la clasificación que hace Ronald Hubbard respecto a las emociones. El las denomina la Escala Tonal de las Emociones. Ofrece una escala concebida por al menos 15 tonos, iniciando con el más optimista llamado Entusiasmo y descendiendo al tono más bajo denominado Apatía. De este último Hubbard distingue entre apatía de pie y apatía profunda. En el medio ubica otros tonos emocionales, tales como interés, aburrimiento, antagonismo, dolor, enojo, no compasión, hostilidad encubierta, miedo, compasión y aflicción, entre las más importantes.

Lo cierto es que la telaraña emocional ata nuestra razón y obnubila nuestro pensamiento frente a situaciones importantes de nuestra vida, restando nuestra capacidad de producir y alentando a veces sentimientos de culpa frente a nuestras acciones. Se dice que los problemas son la medida de la inteligencia; sin embargo, cuando somos presas de nuestras emociones, la inteligencia deja de ser un punto de referencia para medir nuestros problemas, dando paso a la escala emocional como parámetro.

Medir nuestra problemática con la escala emocional es altamente riesgoso. Puede provocar que si en dado caso somos presas de una escala tonal, digamos, miedo o aflicción, un problema mínimo sea sobredimensionado. Pero si por el contrario, en el momento que surge un problema estamos manejando un tono alto (entusiasmo o interés), un problema grande puede ser visto con una lente distorsionada, restándole la verdadera importancia.

En otra línea de análisis, el mundo emocional es la reserva afectiva que poseemos los seres humanos para enfrentar la vida, sus problemas y sus soluciones. Esta línea de interpretación es una de las más recientes propuestas para explicar la noción de éxito o fracaso de los individuos en sus relaciones laborales, familiares o sociales. Más adelante nos detendremos a puntualizar esta línea de análisis.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El stress: causas e implicaciones laborales

Continuación de libro.

Cuando los estados neuróticos o noóticos no son controlados por el individuo, generalmente se produce el stress. Sin entrar en pormenores sobre el stress diremos que este se genera como una respuesta adaptativa del organismo ante los diversos estresores. El stress fue llamado como el “Síndrome de estar enfermo”, por Hans Selye, en 1930.

Se ha definido al stress como una enfermedad de nuestra vida contemporánea; generalmente más aguda y presente en las sociedades industriales, con una dinámica vertiginosa de cambios en todos los órdenes de la vida. A medida que se incrementa la actividad laboral de un individuo, tiende también a incrementarse los niveles de stress. De ahí que comiencen a aparecer síntomas físicos o psicológicos que demandan atención adecuada. Entre estos síntomas se pueden mencionar los siguientes:

a) Depresión o ansiedad
b) Dolores de cabeza
c) Insomnio
d) Indigestión
e) Sarpullidos
f) Disfunción sexual
g) Palpitaciones rápidas
h) Nerviosismo

El stress es manejado por las personas según su estabilidad emocional, y también según el principio de placer o no placer con que realicen sus actividades laborales. A mayor placer, mayor será la posibilidad de controlar los niveles de stress. Cuando una persona siente rechazo por las actividades que realiza, el nivel de stress tiende a incrementarse, a tal punto, que los síntomas se pueden convertir en enfermedades físicas, con las correspondientes implicaciones en la falta de atención de sus actividades relacionadas con su trabajo, e incluso, de su entorno familiar y social.

En este sentido, el ser humano debiera tener como máxima de vida la siguiente: se vive para trabajar, no se trabaja para vivir. La frase anterior encierra cierta dosis de aparente contradicción si se analiza desde el punto laboralista. Sin embargo, si se toma en cuenta que el trabajo mismo resulta ser en la sociedad, un antídoto para el aburrimiento y la anomia, vivir para trabajar encierra algo más que un significado laboral. Es la vida misma la que se involucra en el trabajo; y dentro de ésta, la concepción del ser humano sobre su autorrealización. El trabajo es, en cierta manera, una forma de sentirnos útiles ante el mundo. En un triángulo de necesidades humanas que deben ser satisfechas, la necesidad de saber, la necesidad de querer y la necesidad de hacer, se ve cristalizada la máxima necesidad de poder que tenemos todos los individuos.

El poder, cristalizado en el trabajo, es entonces la posibilidad de tener satisfechas las tres necesidades antes citadas. Pero con una de estas que no esté satisfecha, generará cierto sentido de inconformidad y consecuentemente, se canalizarán energías para su satisfacción. Estas energías deben encontrar un campo fértil para poder ser asimiladas por nosotros; caso contrario, generará ciertas dosis de frustración, y con esta, un campo de inestabilidad que puede provocar stress.

viernes, 17 de septiembre de 2010

5. Neurosis y noosis laboral

Continuación libro.


Imagen tomada de Google.com

Aunque no es propósito aquí profundizar en la definición y características de la neurosis (y a reserva que hoy día tanto psiquiatras como psicólogos prefieren hablar de otra tipología de enfermedades), indicaremos que se trata de un estado general de descompensación de la personalidad, el cual se traduce en estados manifiestos de ansiedad, angustia, insatisfacción, etc., causados a veces por factores externos al ser humano, tales como altas dosis de presión y exigencia laboral, malas relaciones humanas, violación a normas y leyes laborales, sólo para poner algunos ejemplos. Otras veces, los factores pueden ser internos, tales como una mala elección de carrera o centro de trabajo, falta de motivación o placer en las actividades que realiza, una mala planificación de su tiempo, etc.

Entre las manifestaciones más comunes de la neurosis está la depresión, cuyos síntomas merecen la pena enunciar aquí, ya que es un estado emocional muy común en los trabajadores:
a) Estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día, a diario.
b) Notable disminución del placer o interés en todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, generalmente a diario.
c) Aumento o pérdida significativa de peso sin ninguna razón aparente, así como disminución del apetito.
d) Insomnio o hipersomnio generalizado.
e) Agitación o retraso psicomotores casi a diario.
f) Fatiga o pérdida de energía casi a diario.
g) Sentimiento de inutilidad o culpabilidad, casi a diario.
h) Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse.
i) Indecisión ante los actos cotidianos, especialmente laborales.
j) Ideas de muerte recurrentes, ideas o intentos de suicidio.

En términos generales, un individuo con personalidad neurótica no busca las causas de sus males sino busca culpables. Culpa a todo el mundo de lo que le sucede; tiende a sobredimensionar sus problemas y casi nunca está interesado en resolverlos, sino en quejarse por éstos.

Otro de los conceptos que ofrece una de las corrientes psicológicas de mayor prestigio en el mundo es el de noosis. Este concepto fue acuñado por primera vez por Víctor Frankl, considerado el padre de la tercera corriente sicoanalítica de Viena.

Para Frankl, la noosis es un estado de desequilibrio en las cogniciones como resultado de un futuro incierto en todos los órdenes de la vida. Por ejemplo, ante la pérdida de un empleo, o la pérdida de un objeto o un ser querido, el ser humano cae en situaciones noóticas, es decir, no sabe qué hacer.

Por supuesto que este desequilibrio en las cogniciones genera también un desequilibrio en las emociones, con la consabida asunción de conductas neuróticas. Como podemos ver, tanto las neurosis como las noosis generan estados de tensión emocional que, en el caso de los trabajadores, afectan tanto su esfera familiar, como sus relaciones labores y el entorno mismo.

jueves, 5 de agosto de 2010

4. Trabajo y salud mental

(continuación de nuevo libro de Carlos Interiano)

Existe una íntima e innegable relación entre trabajo y salud mental. De esto están convencidos los especialistas en psicología laboral. Y aunque en un estado de perfecta salud mental intervienen diversos factores, tanto internos como externos, en la vida adulta, el trabajo es un factor determinante; en primer lugar, porque mediante el trabajo el ser humano satisface un cúmulo indeterminado de satisfactores, en segundo lugar, porque mediante éste el ser humano se siente realizado cuando le reporta una alta tasa de ganancia no sólo económica sino de diverso tipo.

De ahí que el exceso de trabajo, como la falta de éste, genera un estado de inestabilidad tanto mental, como emocional que puede perjudicar nuestro cuadro general de salud, incluyendo la salud física.

Peter Warr (citado por García, Tomás y Oliver, 2005) propone un modelo de salud mental en el trabajo que está basado en dos principios fundamentales: el placer y la activación. Entendiéndose por este último la capacidad intelectual o física que se emplea en la ejecución laboral. Cuando los grados de la activación no guardan relación con el placer, no se consideran por lo general un indicador del bienestar. Sin embargo, cuando existe relación entre activación y placer, pueden distinguirse cuatro cuadrantes, tal como aparece en el siguiente cuadro:



El modelo de Warr se puede entender de la siguiente mantera:
a) Gran activación y placer generan entusiasmo.
b) Baja activación y placer generan comodidad.
c) Gran activación y desagrado generan ansiedad.
d) Baja activación y desagrado generan un estado de ánimo depresivo.
Como puede verse en el cuadro anterior, la mezcla de una alta dosis de activación y placer genera una considerable dosis de entusiasmo. Esta situación se puede comprobar en aquellas personas que son netamente felices con las labores que realizan y a las cuales les aplican altas dosis de entrega y dedicación.

Por el contrario, una baja activación y escaso placer (desagrado), generan estados depresivos. En estos casos, los trabajadores mantienen una actitud de escasa actividad y casi nula motivación para el trabajo.

Asimismo, se genera ansiedad cuando la activación es alta pero el placer es poco. Este principio se puede comprobar cuando somos presionados a realizar tareas que no nos producen ningún agrado. Tanto en el caso anterior como en el presente, se corre el riesgo de provocar poca productividad y a veces asumir conductas antagónicas hacia nuestra fuente de trabajo (empresas o instituciones).

En el cuarto caso, una baja activación y mucho placer generan un estado de comodidad. En este último caso, las personas hacen lo que les gusta pero en pocas cantidades o con poca demanda por parte de las empresas o instituciones.

La buena salud mental es el resultado no sólo de factores de contexto en el trabajo, sino también de factores derivados de la relación laboral y del proceso de producción mismo. De ahí que la buena salud mental está asociada a un estado de bienestar general; en este sentido, no sólo se trata de armonizar los factores psicológicos, también de crear un balance entre éstos y otros factores tales como el económico, el físico, el fisiológico e incluso, el social.

Decir que alguien goza de buena salud mental es ubicarlo en un estado de sustancial armonía entre su yo interno y su entorno. Tanto el yo interno como el entorno interactúan, influyéndose mutuamente. De ahí que es importante prestar atención a los elementos que conforman el ambiente, tanto como los elementos que tienen que ver con el mundo interior del ser humano.

martes, 27 de julio de 2010

3.El camino de las motivaciones (continuación libro)

Veamos el siguiente esquema que constituye el circuito de la conducta humana:





Las motivaciones son disparadores de las actitudes, opiniones, conductas y comportamientos. Están presentes en cualquier actividad humana. Como parteaguas, las motivaciones tienen un antes y un después. Los elementos que están antes y después conforman el circuito de las conductas humanas. Grosso modo nos referiremos a cada uno de ellos:

Estímulo:

Son todos los elementos capaces de excitar nuestros sentidos; también se consideran estímulos aquellos factores psicosociales que predisponen el complicado andamiaje de nuestros instintos. Ante una conducta instintiva se muestra también factores que los predisponen. También se consideran estímulos aquellos factores que las sociedades han conformado como resultado de la cultura, los valores morales, éticos, estéticos, etc.

El circuito de la conducta humana comienza con los factores estimulantes; estos son los resortes que inician el proceso. En la publicidad, por ejemplo, los estímulos son poderosos elementos que incitan al consumo, predisponen nuestros instintos y moldean nuestros gustos personales. Los publicistas se han ingeniado una complicada gama de trucos publicitarios para excitar nuestros sentidos: vista, oído, olfato, tacto, gusto.

Imágenes poderosas, acompañadas de frases poderosas, hacen un conjunto capaz de hacer efectiva la fórmula que en el lenguaje publicitario se conoce como AIDA: Atención, Interés, Deseo, Acción.

El anuncio que se presenta es un ejemplo de esto:


Fuente: Imagen tomada de Google


Instintos:

Los instintos constituyen fuerzas hereditarias que garantizan nuestro funcionamiento y nuestra relación con el entorno. Los instintos no se aprenden socialmente, aunque pueden condicionarse social y culturalmente. En una sociedad bélica, por ejemplo, el instinto de muerte está exacerbado. En una sociedad consumista, el instinto básico de vida es también exacerbado.

Los seres humanos, a diferencia del resto del mundo animal, poseemos cuatro grupos de instintos:
• Instinto de vida
• Instinto de muerte
• Instinto de conservación
• Instinto de progreso
Alrededor de estos cuatro grupos de instintos gira nuestra vida. Ellos garantizan nuestra existencia, desarrollo y superación.

El instinto de vida se manifiesta en la satisfacción de carencias básicas, tales como comer, beber, dormir, descansar, protegerse del ambiente y de peligros, tanto internos como externos.

El instinto de muerte, por el contrario, se manifiesta en las conductas agresivas, bélicas, destructivas que el ser humano experimenta a lo largo de su vida y en su relación con el ambiente. Algunos investigadores opinan que los instintos de muerte son conductas aprendidas en ambientes violentos. Otros no están de acuerdo con esta visión y opinan que los instintos de muerte son fuerzas genéticas, cuyas características también las posee el resto de la escala animal. En este texto no vamos a entrar a cuestionar quiénes están a favor o en contra. Bástenos con explicarnos que son fuerzas hereditarias que están en nosotros y que potencialmente se activan pro factores internos y externos.

Por su parte, el instinto de conservación nos permite proyectar la especie humana, garantizando su subsistencia por la vía de la reproducción. Las sociedades han construido diferentes instituciones, códigos y ceremoniales para canalizar el instinto de conservación. Desde el simple rapto de una joven por un enamorado muchacho hasta la realización de un complicado y vistoso ceremonial religioso, son manifestaciones sociales del instinto de conservación, muchas veces elevado a la categoría de ritual sagrado. En la mente de los practicantes de los diversos ritos, subyace una idea fundamental: reproducirse.

El instinto de progreso es singular de la especie humana. No lo posee el resto del mundo animal. Gracias a este instinto, el cual algunos estudios consideran únicamente como resultado de la cultura, la Humanidad ha dado saltos cuantitativos y cualitativos en su calidad de vida, pasando de ser los seres nómades y dependientes totalmente de los alimentos y demás satisfactores que les proveía la naturaleza, a ser dueños de una fuerza de progreso que ha logrado construir cultura, ciencia y tecnología para uso del mismo ser humano.

Actualmente podemos decir que de la vida en las cavernas a la vida en los ultramodernos edificios inteligentes que se están construyendo en el mundo actual hay acumulados miles de años de experiencia humana, miles de errores y asertos, miles de fracasos y triunfos. Existe entre estos dos extremos un sueño interminable de ser hoy mejor que ayer y mañana, mejor que hoy. Este es quizá el rasgo fundamental que explica la calidad de ser humano y lo separa del resto de la escala animal.

Necesidades:

Las necesidades se explican como la carencia de satisfactores requeridos por los instintos. Ante la ausencia de comida, por ejemplo, surge la necesidad de alimento (hambre); ante la ausencia de líquido vital, surge la necesidad de beber (sed). Las necesidades forman parte del complicado mecanismo de reloj biológico que nos acompaña desde la gestación hasta nuestra muerte. Por supuesto que estas necesidades están sujetas también a un proceso de mediación social que da como resultado un proceso de adaptación a las condiciones que impone cada grupo, cada cultura, cada oficio, cada profesión, y en general, cada gusto individual. Todos tenemos distintas horas para ingerir alimentos y líquidos, descansar, dormir, etc. Pero todos debemos hacerlo, caso contrario, nuestra salud peligraría.

Ahora bien, a diferencia del resto de la escala animal, el ser humano manifiesta dos jerarquías de necesidades. En primer lugar, están las necesidades primarias: beber, comer, dormir, etc. En segundo lugar, están aquellas que conforman “el modo” de satisfacerlas. Se citan aquí las diversas manifestaciones de comer (tipos de alimentos, rituales culinarios, lugares específicos, cantidades, embalajes, presentaciones, etc.). Este grupo de necesidades las conocemos como necesidades secundarias. En efecto, no importa sólo comer; importa qué comida, dónde, con quién, qué cantidad, a qué hora, sobre qué utensilios, con qué protocolo, etc.

De alguna manera las necesidades secundarias están asociadas a características culturales, sociales y económicas de los diferentes grupos humanos. Es conocida por ejemplo, la marcada cultura culinaria china, japonesa, norteamericana, europea; es indudable que todos ellos consumen alimentos, pero tienen un estilo, un protocolo de consumo, un gusto marcado por la tradición y la cultura, entre otros factores. Así, mientras un asiático puede consumir un plato de arroz, un norteamericano consume una hamburguesa, y un guatemalteco un plato de frijoles fritos. Cuestión de gustos, cuestión de cultura, cuestión de posibilidades económicas.

Motivaciones:

Las motivaciones constituyen los resortes ocultos que nos inducen a las actitudes. Los motivos son el resultado de las necesidades (tanto primarias como secundarias). Lo anterior significa que antes que un motivo existe una necesidad, un vacío en la curva de satisfacciones humanas. Existen diversos motivos. Los hay de carácter fisiológico, de carácter psicológico y de carácter social.

Los motivos de carácter fisiológico son aquellos derivados de las necesidades primarias, es decir, las que manifiestan en el momento de experimentar un vacío de satisfactores biológicos instintivos: hambre, frío, cansancio, etc. El cúmulo de energías que se desplaza en la satisfacción de dichas necesidades constituyen las motivaciones.

Los motivos psicológicos es aquel cúmulo de energía que los seres humanos desplazamos en como resultado de altas dosis de carencias psicológicas. Las motivaciones psicológicas están asociadas a los condicionamientos psicosociales experimentados a lo largo de nuestra vida. En alguna medida son el resultado de las carencias impuestas por el instinto de progreso. Las motivaciones psicológicas están asociadas a la noción de pérdidas y ganancias de carácter emocional y afectivo que los seres humanos experimentamos. Una carencia nos pone en un estado de inconsistencia cognoscitiva, lo cual nos impulsa a llenar esa carencia; por lo tanto, conlleva motivos que buscan la estabilidad o equilibrio emocional.

Los motivos sociales están ligados a las carencias marcadas por la cultura en su más amplia acepción. Cada cultura marca sus propios motivos, sus propias expectativas de vida, sus propios satisfactores.

Actitudes:

Se define una actitud como la predisposición a la acción. Las actitudes son marcadas por las motivaciones. Dependiendo del tipo de motivaciones que tengamos, así serán también nuestras actitudes. Una mala canalización de motivaciones podría generar actitudes negativas; y por el contrario, motivaciones adecuadas generarán actitudes positivas.

Opiniones:

Son actitudes verbalizadas. En el circuito de comunicación intrapersonal, las opiniones son el resultado de la conformación de actitudes. Sin embargo, a veces las opiniones no corresponden a las actitudes, puesto que las primeras pasan por el filtro de la crítica personal de quien las emite. Puede suceder también que una opinión sea el reflejo exacto de una actitud, aun cuando esta sea negativa.

Acciones:

Entendemos una acción como una actitud consumada. Las acciones son el resultado de la toma de decisiones. En un acto de consumo de alimento, provocado por la publicidad, por ejemplo, se asume la actitud de compra. Esta ha sido previamente modelada por las motivaciones, como resultado de un insatisfactor. Si los mensajes estuvieron articulados para despertar (aun en forma superficial) las necesidades de consumo, la actitud formada será de compra.

Por supuesto, una acción no siempre será el resultado de la publicidad; incluso puede suceder que el efecto de esta sea nulo. Ante un cúmulo de precogniciones (actitudes, costumbres, modelajes culturales), no siempre los efectos de la publicidad producen acciones positivas de compra.

Conductas:

Las conductas son el conjunto de acciones dirigidas a satisfacer las necesidades, ya primarias o secundarias. Las conductas generalmente son producidas socialmente, aunque por supuesto no se descartan las conductas biológicamente producidas, ya que estas son el resultado de la programación biológica.

Comportamientos:

El comportamiento es la manera individual y social de realizar las conductas. Los seres humanos asumimos diferentes comportamientos frente a la satisfacción de necesidades de cualquier índole. Cada cultura genera sus propios modelos de comportamiento.

El comportamiento determina y a su vez es determinado por la diversa gama de estímulos que preceden al acto humano. En nuestro mundo actual una fuente de grandes resortes estimulativos es la publicidad y la propaganda. Ante un estímulo visual, por ejemplo, asumimos un determinado comportamiento, el cual es precedido de la larga cadena de factores que lo producen, tal como hemos venido analizando.

jueves, 17 de junio de 2010

DOS POEMAS EN EL DÍA DEL PADRE




EL ABUELO

A don Pablo De León García,
un padre amoroso que conocí en el camino. Le escríbí este poema cuando cumplió sus 90años. Murió a los 95, hace ya varios años.



En su voz el
trueno ha tendido las
alas del silencio
pero en sus ojos
anida temprano
adolescente
un ruiseñor






padre


sin ecos nuestras voces
sin nada que arrancarle
a la memoria

únicamente el vacío

las sombras no tienen huellas
ni hacen historia

alguna vez
un grito
tan sólo una vez
una caricia

sin embargo
papá
¡qué grande eras!

viernes, 21 de mayo de 2010

dicotomía

Les comparto un poema de mi poemario "Para hilvanar el tiempo"


Imagen tomada de Google.com

mi cuerpo es una casa
donde pernoctan diletantes
el amor y el odio
/festín de dioses/
se nutren se sacian se amalgaman
reposan se sumergen incursionan
y después se alejan/calladamente
como llegaron

y mi cuerpo/mi casa/
vuelve a ser
una bóveda sin cruces
ni guirnaldas

viernes, 7 de mayo de 2010

CAPÍTULO II: Libro en preparación

1. Psicología del trabajo

La señora Martínez es nueva en la empresa. Ocupa un cargo similar al de su antiguo puesto de trabajo. No obstante sus largos años de experiencia profesional ella muestra un cierto nerviosismo cuando tiene que enfrentarse a su nuevo jefe. Por la demanda de sus funciones apenas ha tenido tiempo de establecer relaciones con sus compañeros. Cumple a cabalidad con el horario establecido y desempeña su papel con un impecable sentido de responsabilidad.

En su nuevo puesto, la señora Martínez ascendió salarialmente en un 25 por ciento respecto a su antiguo cargo en otra empresa. Tiene además, prestaciones laborales que hacen atractiva su plaza. Podría decirse que, en este sentido, ella ha logrado un viejo sueño: ser reconocida como una profesional capaz, dinámica y experimentada. Pero la verdad, lo que más le atrae es el reto de iniciar una nueva red de relaciones laborales, resolver casos empresariales y, en cierto sentido, convertirse en una pieza fundamental dentro de la empresa.

El caso de la señora Martínez es típico en muchas personas, quienes no sólo van en busca de mejores salarios sino de mejores niveles de reconocimiento profesional. Y es que en la trama de las relaciones laborales se ve involucrada la perspectiva psicológica del ser humano. El trabajo llena parte de la existencia humana y se llega a la satisfacción mediante un dominio de destrezas y herramientas en cualquiera de las ramas de la producción.

Claro está que, a diferencia de los animales y de las plantas, el ser humano, la mayoría de veces, persigue un estipendio económico por las actividades que realiza. Aunque a decir verdad, existen personas que no se complacen mediante las actividades laborales que realizan. Un amigo decía que “el trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo”. Lo cierto es que una persona que conozca su campo de trabajo y que haya llegado a este mediante una motivación personal, realizará las más difíciles y complicadas tareas con un grado extremo de satisfacción. Y claro, si lo que hace le gusta y además le pagan por hacerlo, se sentirá doblemente recompensada.

En la psicología laboral interviene una complicada gama de motivaciones, como veremos más adelante. No son sólo, obvio está, motivaciones económicas. El trabajo atraviesa justamente los principios del placer y del deber, dos grandes resortes que mueven la personalidad humana y que han permitido que la Humanidad haya escalado indiscutibles niveles de desarrollo. Los más eminentes científicos y filósofos, por ejemplo, no miden el nivel de su producción a través del dinero que ganan, sino a través de lo que les produce placer por el conocimiento; y en muchos casos, por el deber hacia la sociedad.

El trabajo constituye, para el género humano, un estímulo de vida y de progreso, no es sólo un medio de subsistencia, como sucede en los animales de la escala inferior. El trabajo está íntimamente ligado al concepto de autoestima que cada individuo tiene. Cuánto varía la autoestima de una persona desempleada, a una con un trabajo de medio término a una de pleno empleo, es una de las tareas que la psicología del trabajo debe averiguar.
En este punto habremos advertido ya que la psicología del trabajo tiene como materia de estudio fundamental los cambios de conducta individual entre hombres y mujeres que trabajan respecto a la masa desempleada. Dado que la psicología es definida, en su sentido más laxo, como la ciencia que estudia la conducta humana, son materia de su análisis las conductas y comportamientos de los seres humanos en su rol de trabajadores, sistematizando, describiendo, explicando y prediciendo estados emocionales y congitivos de la gran masa laboral.

Sin embargo, son muchas corrientes y enfoques de la psicología del trabajo que abordan esta área del quehacer humano. Pongamos por caso, el enfoque motivacional del trabajo, los aportes de la llamada psicología industrial, la cual ha sentado sus reales como una disciplina que aconseja cómo elevar los niveles de productividad de los trabajadores. Esta corriente psicológica del trabajo rescata los viejos conceptos vertidos por Taylor en relación a la productividad humana, centrada sobre todo en los grandes centros de producción industrial como son las fábricas.

Los nuevos enfoques de la psicología del trabajo, centran su atención en el ser humano en cuanto al reconocimiento de factores tales como:

• Reconocer la importancia del saber y la inteligencia que el trabajador aplica y moviliza en su puesto de trabajo.
• Reconocer la importancia de las relaciones que el individuo establece con otras personas en el lugar de trabajo.
• Reconocer y valorar las interacciones entre personas y los múltiples equipos que facilitan el quehacer laboral.
• Reconocer la importancia de la capacitación y todo tipo de acciones educativas dirigidas a los trabajadores para convertirlos en cuadros calificados.
• Reconocimiento de la necesidad de estimular las capacidades y desempeño laboral, más allá de incentivos económicos.


Estos nuevos enfoques de la psicología del trabajo devienen de un minucioso trabajo de observación en las conductas y comportamientos que asumen los trabajadores en sus lugares de trabajo y apuntan, por supuesto, a elevar la productividad del ser humano en cualquier campo en que éste se desempeñe.

Así las cosas, la psicología del trabajo se desempeña hoy día, en los siguientes grandes campos de acción:

• Selección y colocación de personal. En este sentido, se han afinado las técnicas e instrumentos más sofisticados para seleccionar y colocar personal para las más diversas empresas, perfilando aquellas personas para los puestos, de acuerdo a sus habilidades y conocimientos.

• Capacitación y desarrollo de personal. La psicología de trabajo ha diseñado programas de capacitación para el trabajo, detectando las necesidades y debilidades de los empleados y proponiendo programas de formación continua de su personal. Esta actividad la desarrollan con la participación de instituciones que se dedican a fortalecer las habilidades y capacidades de los trabajadores en cualquier campo del quehacer humano, desde la formación de destrezas manuales hasta la formación de destrezas intelectuales.

• Evaluación del desempeño. En este campo la psicología del trabajo ha elaborado sofisticados sistemas para evaluar el desempeño de los trabajadores que van, desde test de desempeño, hasta programas para detectar debilidades y fortalezas y proponer áreas de oportunidad para que un empleado pueda ser más rentable a la empresa donde se desempeña. En este campo se toma muy en cuenta el desempeño del trabajador de manera individual y su capacidad para trabajar en equipo.

• Desarrollo de la organización. La psicología del trabajo ha aportado indudables elementos para analizar las organizaciones productivas en su totalidad, sobre todo en sus aspectos de niveles de satisfacción y eficacia de las personas que las integran. De esta manera se ha constituido en fundamental aliada de la administración y gerencia empresarial, aportando, desde su perspectiva científica, los elementos que contribuyen a que una organización eleve su productividad por la vía de la motivación del personal.

• Calidad de vida laboral. En este campo, la psicología del trabajo ha contribuido a crear conciencia en las empresas sobre la necesidad que los trabajadores posean un clima saludable en sus relaciones sociales y condiciones técnicas y físicas de la producción. Bajo la premisa que un ambiente laboral de alta calidad redundará en altos niveles de productividad por parte del trabajador, la psicología del trabajo ofrece programas de capacitación a gerentes, directores y demás personal de alto rango que tiene capacidad ejecutiva para implementar mejores niveles de vida laboral en sus respectivas organizaciones.

• Ergonomía. Gracias a la psicología del trabajo, cada día se ofrece a los trabajadores más y mejores herramientas de producción que se adaptan a sus necesidades fisiológicas e intelectuales. En este sentido, esta ciencia ha apoyado a otras disciplinas científicas tales como la ingeniería industrial, la medicina industrial, la electrónica, la cibernética, etc., en la creación de máquinas, equipos, instrumentos y herramientas compatibles con las capacidades humanas para operarlos eficientemente.

La perspectiva psicológica del trabajo nos da una idea de lo que sucede en el interior de cada trabajador, de cada persona en función de un rol laboral; y aunque sus conclusiones no están talladas en piedra ni son de ninguna manera universales e infalibles, constituyen en buen referente para entender el porqué una persona actúa en una u otra dirección y qué acciones se deben tomar para corregir el rumbo de sus conductas o comportamiento. En este capítulo haremos una revisión de algunos conceptos básicos que deben tomarse en cuenta para enfocar la perspectiva psicológica del trabajo.

2. Las necesidades humanas (Pirámide de Maslow)

El trabajo, como ya apuntábamos, constituye una de las grandes necesidades que el ser humano debe resolver, con el propósito de establecer un equilibrio emocional y cognoscitivo. La carencia de un empleo le da a la mayoría de personas un sentimiento de frustración y falta de realización personal, a tal grado que en algunas ocasiones puede llegar a constituir una delicada patología.

A decir de Abraham Maslow, el ser humano está sujeto a la satisfacción de una serie de necesidades que si no la consigue le pueden provocar desajustes en su personalidad. Este científico caracterizó una jerarquía de necesidades, dividiéndolas en grupos.

Al primer grupo de necesidades les llamó Necesidades Fisiológicas, tal es el caso de la necesidad de comer, beber, dormir, copular, respirar, etc. Estas necesidades impelen al ser humano a buscar comida, bebida, lugares de descanso, sexo, etc.

El segundo grupo de necesidades son de Seguridad. Estas necesidades provocan que el ser humano busque los mecanismos de protección para él y su familia. El empleo es un mecanismo para satisfacer económicamente estas necesidades. Sin embargo, aquí cabe aclarar que no sólo se trata de seguridad física sino también de otro tipo como la seguridad social e individual, moral, familiar, en fin, de cualquier índole. Una vez satisfechas sus necesidades fisiológicas, el ser humano busca satisfacer sus necesidades de seguridad.

Un tercer grupo de necesidades lo constituyen las Necesidades de Afiliación. En este sentido, el ser humano busca relacionarse con otros seres humanos. La amistad, el afecto, las relaciones grupales de diversa índole, son una manifestación de las necesidades de afiliación. Son muy pocos los casos que se conocen de personas que puedan vivir en forma aislada. La mayoría necesita relacionarse con otras para poder satisfacer su exigencia de vivir en sociedad. Por ello es una regla aceptada que el ser humano es un ser gregario por naturaleza.

En una de las esferas más altas de su pirámide, Maslow ubica la Necesidad de Reconocimiento. Mediante esta necesidad, el ser humano se ve compelido a buscar el respeto, la aprobación social de sus actos, el prestigio, la confianza y el éxito. Obviamente, el trabajo es un medio para satisfacer la necesidad de reconocimiento de cualquier persona, aunque por supuesto, no es el único.

En la esfera superior de la pirámide, este autor ubica la Necesidad de Autorrealización. Mediante la manifestación de esta necesidad, el ser humano busca satisfacer sus más profundos deseos de realizarse como persona. Para ello busca el arte, la educación sistemática, la actualización profesional, etc. En esta esfera superior, el ser humano dedica parte de su vida diaria a satisfacer el principio del placer, realizando todas aquellas actividades que llenen este principio.

Pero también, en la búsqueda de satisfacer toda esta pirámide de necesidades, desde las más primarias hasta las de alto jerarquía, el ser humano pasa por una serie de estados anímicos que de alguna manera influyen en su comportamiento diario y en su vida laboral o en sus roles sociales y familiares. Todo tiene secuelas, aunque en algunos casos, estas no sean percibidas directamente.

Esquema 2: Pirámide de Necesidades de Maslow


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Piramide_de_Maslow.svg


El valor de la propuesta de Maslow es que la no satisfacción de estas necesidades genera un sentimiento de frustración acumulada que, tarde o temprano, influirá en las relaciones familiares, sociales y laborales. Pero también, no puede llegarse, con plenitud, a la satisfacción de necesidades de alto nivel, tal es el caso de las necesidades reconocimiento y autorrealización si antes no se han satisfecho las necesidades primarias. La satisfacción de las necesidades fisiológicas, de seguridad y afiliación son un punto clave para que el ser humano alcance su plena satisfacción como tal, mediante la resolución de sus necesidades de reconocimiento y autorrealización.

Continuará……

viernes, 12 de marzo de 2010

SOCIOLOGÍA DEL TRABAJO. Capítulo I libro en preparación

1. Sociología del trabajo

Trabajar es algo más que emplear la fuerza humana (física o intelectual) para producir bienes y servicios. En el trabajo, ya sea remunerado o no, interviene una serie de actitudes, opiniones y comportamientos que nos marcan en nuestra red de relaciones sociales. El ser humano produce en grupo; claro está que existen excepciones a la regla, tal es el caso de algunos artistas (poetas, escritores, pintores, entre otros).

Fuera de los casos excepcionales, el ser humano se agrupa en equipos de trabajo para producir. Aquí surge una primera situación que debemos analizar: el equipo. Como bien sabemos, no es lo mismo pertenecer a un grupo que ser parte de un equipo. Si bien es cierto el grupo comparte reglas, roles y una moral colectiva, el equipo va más allá. Es un grupo que además de poseer las características propias de éste, posee una hoja de ruta, objetivos y metas que le son inherentes.

Los equipos tienen perfiles estratégicos, ya que se han conformado específicamente para desarrollar tareas concretas, por lo tanto, no son espontáneos, si bien es cierto que un grupo puede, en alguna medida, convertirse en un equipo de trabajo.

Los equipos de trabajo se han organizado desde que la Humanidad comenzó a pensar, sentir y actuar como un colectivo. Quizá en la etapa nómada el ser humano no conformaba equipos de trabajo y desarrollaba sus actividades de recolección de alimentos, por ejemplo, de manera individual.

Generalmente los equipos de trabajo están conformados por individuos que poseen habilidades, destrezas y conocimientos que los hacen encajar en éstos. Mientras que, para pertenecer a un grupo, no se requiere ninguna habilidad, destreza o conocimiento especial; basta con el deseo de incorporarse y la disposición de los miembros del grupo a aceptar al nuevo miembro.

Durante su vida cotidiana, el ser humano pertenece a diversos grupos. Por ejemplo, la familia primaria y la familia ampliada, la iglesia, el club deportivo, los círculos de amigos, la escuela en todos sus niveles, los vecindarios donde ha vivido, los lugares de distracción que frecuenta; y por supuesto, las empresas o lugares donde ha trabajado. Nos atreveríamos a pensar que, con excepción del último, el resto de grupos de pertenencia social no representan para un miembro en general, un planteamiento estratégico, salvo para sus dirigentes o líderes. Para ingresar a estos grupos, generalmente nadie se ha tomado la molestia de hacer un análisis de su hoja de vida; basta con llenar una solicitud de ingreso y en algunos casos, ni eso.

En el equipo es diferente. Para conformar un equipo de trabajo, primero se hace un bosquejo estratégico donde se definen claramente los objetivos y metas que lo inspiran, así como la naturaleza de la actividad que desarrollarán en conjunto sus miembros. Los roles de cada uno de éstos están perfectamente definidos. Existe una hoja de ruta para la actividad específica del equipo pero también existe una hoja de ruta para cada uno de sus miembros. Se forma aquí una dinámica en la que, un error cometido por uno de sus miembros, se reflejará en alguna medida en la hoja de ruta del equipo. A veces un error puede variar dramáticamente la consecución de objetivos y el alcance de las metas trazadas.

El siguiente esquema ejemplifica muy bien, la dinámica de un equipo de trabajo:


Esquema 1: Red de relaciones de equipo


Fuente: elaboración propia


Como puede verse en el esquema anterior, cada uno de los siete miembros que conforman el equipo de trabajo establece con el resto de sus miembros, una compleja gama de relaciones sociales y/o laborales. A medida que el equipo tiene menos miembros, esta red se hace más liviana; pero si el equipo tiene más de siete miembros, la red de relaciones se torna cada vez más compleja. A mayor cantidad de miembros de un equipo, mayor complejidad y complicación de sus redes sociales y/o laborales.

En las relaciones labores se produce una complicada red de relaciones que no sólo están establecidas por su naturaleza netamente social; son también el resultado de normas y reglas de índole jurídica, económica y administrativa. Otra característica de las relaciones labores es la productividad, ya sea en campos tangibles o intangibles. Eso la distingue de las redes que pueden formarse en otros ámbitos de la convivencia humana, pongamos por ejemplo, los grupos de amigos, la iglesia a la que se asiste, los centros de diversión y ocio, entre otros. Esta gama de relaciones exige de sus miembros, un componente de responsabilidad legal, no sólo ética o social, como en el caso de algunas organizaciones no laborales.




2. Del líder a la oveja negra

En una organización laboral, como equipo de trabajo, coexiste una diversa tipología de personas que van, desde el líder natural o impuesto que representa y dinamiza al equipo, hasta la persona en cuya imagen se prenden todos los factores negativos de la dinámica grupal.

Poniendo estos dos tipos de personajes en el equipo de trabajo, puede decirse que el líder, ya sea natural o nombrado, es la persona que tiene bajo su responsabilidad la buena marcha del equipo para conseguir los óptimos resultados de sus planes y proyectos. En el caso de los líderes naturales puede decirse que brillan con luz propia; su presencia se hace sentir, aun en situaciones en que no ejerza posiciones de poder en el equipo y la organización.

A veces, en muchas ocasiones quizá, no es necesario ser el jefe del equipo o de la organización para ejercer el liderazgo. Un líder natural influye en las decisiones de todo el equipo, a veces sin pretenderlo intencional o abiertamente. Su sola presencia dentro del equipo basta muchas veces para motivar a la acción.

El líder tiene una característica inmanente que lo hace atraer a las demás personas como abejas a la miel. Irradia confianza, respeto, admiración y autoridad moral. El líder es el personaje digno a quien muchos desean imitar dentro del equipo y/o en la organización.

Por supuesto, el líder es siempre un personaje proactivo, desprejuiciado, juicioso, optimista, emprendedor, dinámico, entre otras muchas cualidades.

En muchos equipos de trabajo el líder es el jefe, quien impulsa a la acción a los demás. Cuando esto sucede, el equipo funciona en forma óptima. Sin embargo, a veces sucede que en algunos equipos de trabajo el jefe no es la persona que sustenta el liderazgo, sino este es ejercido por otro de los miembros. Cuando esto sucede, la persona que sustenta la jefatura del equipo debe actuar de manera inteligente y democrática, tratando de demostrar que no compite por el liderazgo del grupo pero que tiene que impulsar procesos dinámicos para provocar los resultados establecidos.

Cuando el jefe compite con el o los líderes del equipo, lo más probable es que lleve las de perder, toda vez que terminará ejerciendo su autoridad, conferida por el mandato de su nombramiento, pero no logrará constituirse en el agente moral y psicodinámico del equipo. En cambio, cuando el jefe percibe que el liderazgo descansa en uno o más de los miembros de su equipo y contagia a éstos con sus ideas y proyectos, lo más seguro es que todos los miembros del equipo se predispongan a la acción provocada por la combinación de fuerzas inducidas y propulsoras, ejercidas tanto por el jefe como por el o los líderes.

Los equipos altamente rendidores son aquellos que han logrado resolver el problema de la disputa del poder real y simbólico, mediante la fusión de liderazgo y autoridad. Ambas partes comprenden que se necesitan mutuamente y en la comprensión de esa necesidad impulsan las acciones hacia la consecución de los objetivos del equipo.

Un fenómeno contrario sucede con uno o más de los miembros del equipo que han quedado marginados. Nos referimos a la oveja negra. La oveja negra es aquel miembro del equipo sobre quien recaen todas las fuerzas negativas del grupo. Es el centro de las críticas, burlas, comentarios, desprecios, reprimendas, y en general, un rechazo permanente sobre su persona y sus relaciones sociales.

Sucede que, así como existen los líderes en el equipo (en general, en cualquier grupo social), cuya presencia anima a los demás miembros, también existen personas cuya presencia provoca reacciones contrarias. En este punto, la dinámica del grupo está constituida por un grupo de fuerzas afines y contrarias que hacen que unos miembros destaquen en forma positiva y otros lo hagan en forma negativa. Ya sea por sus actitudes frente al grupo, o porque en toda estructura social existen mecanismos de escape que evitan las máximas tensiones en las relaciones sociales, las ovejas negras son perfectamente detectadas en cualquier organización.

¿Ha pertenecido usted a un grupo o equipo de trabajo en donde uno de sus compañeros o compañeras se haya destacado por tener una imagen negativa frente a los demás miembros? Haga este sencillo ejercicio: elabore un perfil o un simple listado de las cualidades de esa persona; también elabore un perfil de sus defectos. Si los defectos rebasan a las cualidades, seguramente se trata de una oveja negra.

La característica principal de la oveja negra es que tiene una imagen negativa a los ojos de la mayoría de sus compañeros; todos coinciden en señalarle casi los mismos defectos. Pero la oveja negra no siempre tiene roles activos dentro del equipo. Puede ser una oveja negra alguien que ni siquiera abre la boca en las sesiones de trabajo. Simplemente posee ciertas características psicofisiológicas y sociales que lo hacen antipático ante el grupo. Y más aun, si a esta antipatía natural se agrega una buena dosis de intervención voluntaria por parte de esa persona en particular, lo más probable es que la oveja negra sea expulsada del rebaño.

En ciertas ocasiones, la oveja negra constituye el chivo expiatorio de las energías negativas generadas por el grupo. En la actividad cotidiana del equipo o grupo de trabajo, se van acumulando energías negativas caracterizadas por frustraciones de grupo o individuales, resentimientos, estados emocionales depresivos, etc. Pero estas energías negativas necesitan ser canalizadas para que el grupo en un momento dado logre de nuevo su estado de equilibrio. Este estado de equilibrio generalmente es emocional, aunque también puede tener características políticas y de otra índole.

La oveja negra se evidencia en cualquier momento de la vida del equipo o grupo de trabajo, pero es más visible en los momentos de crisis. Cuando surge una crisis, los miembros del equipo toman posiciones y actitudes generalmente emocionales y poco críticas. En estos momentos de crisis es cuando los miembros del grupo despliegan sus energías negativas hacia la persona que durante la vida del grupo haya asumido actitudes perjudiciales para la organización. La oveja negra se lleva las palmas, sea culpable o no, de lo que haya provocado la crisis.

Una vez señalada (y a veces expulsada) la oveja negra, el grupo vuelve a un ciclo de relativa normalidad, dependiendo de la naturaleza de sus actividades. Pero siempre habrá en el equipo, el personaje que se haga merecedor de tan lamentable papel. Así funcionan los grupos en sus relaciones internas; es parte de la dinámica grupal.


3. Cómo dejar de ser la oveja negra

No es tan fácil limpiar la imagen de alguien; y mucho menos resulta fácil limpiar la propia imagen. Una vez el colectivo social nos ha estigmatizado como una oveja negra, es muy difícil, aunque no imposible, revertir los efectos nocivos de tales estigmas. A continuación se enumeran siete pasos para revertir el efecto de oveja negra.

Primer paso: Guarde la serenidad y la calma. Un estado emocional alterado contribuiría más bien a que se incrementen los factores negativos que lo han convertido en oveja negra.

Segundo paso: Sonría siempre. La sonrisa, decía Rose Kennedy, es un arma infalible contra los más grandes enemigos. Sonreír ante la adversidad nos llena de un estado de serena calma. Hay dos emociones que son tremendamente humanas: la sonrisa y el llanto. La primera contribuye a canalizar nuestra felicidad o bien, a brindar tranquilidad a los demás. La segunda emoción contribuye a vaciar el alma de sentimientos de dolor y angustia. Claro está que a veces también se puede llorar por extrema alegría.

Sonreír ante la adversidad, sabiéndose objeto de críticas, chismes, enojos, antipatías y desprecio, le servirá para presentar ante sus compañeros y compañeras, una dimensión de sensibilidad humana que quizás ellos desconocían. La primera reacción de ellos frente a su actuar será de desconcierto, pero paulatinamente irán valorando su sonrisa como un gesto de humildad y deseo de crear empatía con los miembros del equipo.

Tercer paso: Pregunte. Si usted no tiene certeza del origen de los factores que lo convirtieron en oveja negra, no dude en preguntar. Pregúntele a sus colegas, a su jefe, a quien se relacione con usted en el trabajo, cuáles son sus defectos más notables. Aunque algunos evitarán abordar el tema directamente, habrá más de alguno que no tendrá inconveniente en hacérselos saber. Tome muy en cuenta esos defectos y analícelos en la intimidad de su hogar. Reflexione sobre cuán ciertos son y prepare para cada uno de ellos una explicación sincera, desprejuiciada. No culpe a los demás de sus errores, y aunque tampoco es conveniente que usted se suma en un estado de mea culpa, sí es conveniente que reflexione sobre lo adecuado o inadecuado de sus actos.

Cuarto paso: Explique al grupo. Si al hacer un análisis de conciencia, sereno y desprejuiciado, usted considera que debe corregir el rumbo de sus actos, entonces no dude en solicitar una reunión con los miembros de su equipo o grupo y explíqueles sin rodeos cuál fue su motivación para asumir las conductas que lo convirtieron en oveja negra. Los argumentos deben ser convincentes, y aunque pueden estar influidos por filtros emocionales, trate de ser lo más racional posible.

Quinto paso: Pida disculpa en grupo. Un acto de humildad lo elevará sin duda en su estatura humana. Nadie esperaría que usted pidiera disculpa en grupo. Si lo hace habrá ganado una batalla en la guerra por la recuperación de su estima social. Si el caso fuera que no lo disculpan, perdónelos usted, y así habrá ganado una buena dosis de serenidad para recuperar su autoestima.

Sexto paso: Prometa ser mejor. Si el grupo o equipo se lo permite, prometa ser mejor. Las promesas sinceras y convincentes son la antesala de las realizaciones. Ante una promesa, actúe usted responsablemente, caso contrario, aumentará un factor más a su deteriorada imagen.

Séptimo paso: Sea mejor. Convénzase a usted mismo que debe cambiar. Nadie puede cambiar si no está convencido que el cambio le favorece. Es aquí donde las promesas adquieren cuerpo y se realizan. Llénese de la convicción de cambiar y haga todo lo posible por ser mejor. Aun si realizando este séptimo paso usted no consigue revertir el efecto de oveja negra, habrá ganado por su parte, la oportunidad de madurar emocionalmente y estará listo para insertarse en nuevos equipos de trabajo o grupos con una nueva actitud de vida.

Conclusiones

Las relaciones que se establecen entre los miembros de grupos de trabajo son, esencialmente, relaciones humanas. En este sentido, las personas debemos realizar el esfuerzo necesario por mantener un clima de armonía que permita el óptimo resultado en nuestras metas. En la consecución de este objetivo, el líder debe desempeñar un papel muy importante, toda vez que éste concentra la autoridad moral y emocional del grupo.

Cuando las relaciones sociales del equipo se ven afectadas por diversos factores, tanto internos como externos, el líder del grupo está llamado a ser facilitador de las buenas prácticas y transformar los climas de tensión en situaciones de distensión. Una oportuna intervención del líder del equipo contribuirá a resolver situaciones conflictivas entre los miembros del grupo, encausando al colectivo hacia la ruta correcta de sus objetivos y metas.

Cuando en un grupo o equipo surge la oveja negra el líder debe asumir el papel activo y desprejuiciado a efecto de establecer las causas y los efectos de las relaciones que este miembro puede establecer y aplicar los correctivos del caso. A veces estas relaciones son el resultado de malos entendidos y de flujos de comunicación equivocados.

A su vez, quien se encuentre en el lamentable papel de oveja negra debe realizar su mejor esfuerzo en revertir esta imagen que el grupo se ha formado. Nada es más nocivo que navegar contra la corriente en un clima donde todos los factores le son adversos. Si se quiere conservar la posición dentro del grupo, es aconsejable realizar los siete pasos recomendados en este libro para mejorar la imagen ante los miembros del equipo.

El éxito de un equipo de trabajo se mide por la salud de sus relaciones humanas. En un equipo donde las relaciones humanas se muestran deterioradas, lo más probable es que no se alcancen los objetivos y metas trazadas. El principio del éxito es, ante todo, una armoniosa convivencia entre todos los miembros del equipo.

lunes, 22 de febrero de 2010

EDUCACION SUPERIOR Y COMUNICACIONES




En el nivel superior, la comunicación se divide en dos grandes modalidades: la comunicación humana (relaciones entre los distintos sujetos) y la comunicación mediática (medios, instrumentos, canales).


En cuanto a la primera modalidad, salvo pocas excepciones, prevalece el modelo autoritario, arraigado en la última reforma educativa de Córdova, Argentina, a principios del siglo veinte.


Si bien es cierto para su momento dichas reformas a la educación superior se consideraron de vanguardia, hoy día, es preciso revisar todo lo actuado a lo largo de las nueve décadas de haber sido impulsadas.


El impacto de las reformas de Córdova fue muy fuerte para la Universidad de San Carlos de Guatemala, única universidad existente en esos años. En el contexto de esas reformas se inscribe el concepto de autonomía y libertad de cátedra, únicos elementos realmente valiosos si no se interpretan como libertinaje, por parte de profesores, estudiantes y autoridades.


El modelo argentino, traído a Guatemala por el gobierno revolucionario del Dr. Juan José Arévalo impactó en la Universidad de San Carlos y de esta casa de estudios se irradió hacia las otras universidades creadas en las últimas décadas.


No obstante que existen algunas diferencias cualitativas en cuanto a nivel académico en ciertos campos del saber, en todas las casas de estudios superiores se continúa utilizando la verticalidad en las comunicaciones. En este sentido no difieren en nada del sistema educativo nacional, toda vez que el autoritarismo es la principal estrategia de comunicación.


Este autoritarismo se ve reflejado desde las esferas rectorales y demás centros del poder académico y administrativo hasta los propios estudiantes y trabajadores de servicios. Lo anterior ha ido conformando una cultura de la dependencia, donde se esperan "órdenes de arriba" para actuar, anulando la capacidad creadora y creativa de todos en la transformación de la sociedad. Existe poco espacio de movilización a nivel de cuadros medios en la línea de mando. Sin embargo, este poco espacio no es debido sólo a los férreos procedimientos administrativos, sino de algún modo obedece (y esto es lo más preocupante) a la cultura de la dependencia (autoritarismo), provocada en los guatemaltecos durante toda la vida.


Otro grave problema que afecta a las comunicaciones en el nivel superior es el criterio feudal con que se manejan los puestos de poder político-administrativo. Este fenómeno se observa más en la Universidad de San Carlos, aunque tampoco está ausente en las universidades privadas. Cada quien únicamente se preocupa por la parte que le corresponde, haciendo a veces "su centro de operaciones y de mando" de un puesto que se le ha conferido por nombramiento o bien por elección. En este sentido, existe una casi nula horizontalización de las comunicaciones. Lo anterior se traduce en que, no obstante pertenecer a una misma universidad, las facultades y escuelas no se conocen entre sí y mucho menos conocen qué se hace en cada una de ellas.


En cuanto a la segunda modalidad podemos indicar que el manejo de los canales, medios e instrumentos de comunicación se hace con criterio autoritario. La mayoría de veces estos son utilizados sólo para "bajar órdenes" o bien para difundir la imagen de las autoridades de turno, lo que a la larga los ubica como "promotores de imagen".


En el caso de la Universidad de San Carlos se marcan algunos problemas de comunicación, no obstante que cuenta con suficientes medios y recursos en este ramo. Tiene un medio impreso, el cual se publica periódicamente. También cuenta con Radio Universidad, con un transmisor de poco alcance (apenas cubre algunas zonas de Ciudad Capital). Sin embargo, esta misma radio tiene adquirido un potente transmisor que podría llevar señal a todo el territorio nacional. Cuenta además, con un canal de televisión, el cual podría darle un enfoque cultural y científico.


Además, cada unidad académica cuenta con medios propios de información (periódicos, revistas, boletines, etc.). Sin embargo, no existe una política general de comunicación a nivel universitario e interuniversitario, la cual podría permitir un mayor flujo de comunicación horizontal entre las distintas unidades académicas de las universidades y entre éstas.


Una de las ideas que se han sugerido para la USAC es la integración del Sistema Universitario de Comunicación. Este sistema aglutinaría a los medios tradicionales (prensa, radio, televisión) y también otros de carácter virtual colgados en la Internet.


Pero quizá lo más importantes, es planificar y ejecutar la comunicación universitaria desde una perspectiva democrática, horizontal y participativa, evitando en lo posible, los viejos esquemas autoritarios.

Imagen tomada de Internet

jueves, 11 de febrero de 2010

AMIGO Carlos Interiano




A mis amigos y amigas, en el Día de la Amistad.

Un amigo
es una playa
donde exóticos
los versos se emborrachan
de sol de luna de nostalgia

Un amigo es una casa
donde cálida se ofrece una sonrisa
por cada lágrima no redimida
por cada pena por cada luz que rauda
cruza los umbrales de la duda

Un amigo es una mesa
donde viandas y manjares
complementan soledades
Es miel para tiempos amargos
Es vino para no estar solos


Un amigo es un camino
donde andantes nuestros pies
se vuelven viejos
sin perdernos sin cansarnos
sin morirnos

Un amigo es una historia
donde siempre se estampa la esperanza y
la certeza cada vez que una pena
inunda el alma

Un amigo es un amigo
es un amigo

jueves, 4 de febrero de 2010

IDEOLOGÍA, DISEÑO Y COMUNICACIÓN

INTRODUCCIÓN

Las palabras ideología, diseño y comunicación mantienen una relación de mutua inclusión. El campo de la ideología es extenso. En este trabajo abordaremos el tema ideológico desde la perspectiva de contexto simbólico que todo ser humano posee y que orienta sus actividades profesionales, familiares y ciudadanas.

En el momento de diseñar mensajes de diverso cuño, nos convertimos en comunicadores de ideología; a veces una ideología dominante; a veces, una ideología alternativa. La historia misma puede ser contada con dos visiones antagónicas: la del dominador y la del dominado. El diseño, como un producto humano, no escapa a la visión ideológica del mismo.

Sin embargo, en el presente trabajo no abordaremos el tema de la ideología sólo desde la perspectiva política. Más bien nos referiremos a la ideología como el contexto general simbólico que posee todo ser humano y que guía tanto sus actos como sus mensajes, imprimiéndole de esta manera, su sello característico, su manera de ser, sentir y pensar.


ACERCA DE LA IDEOLOGÍA

La ideología, no concebida bajo el concepto general marxista de “falsa conciencia”, constituye el conjunto de saberes, simbolismos y actitudes que los seres humanos, en lo individual y lo colectivo, van conformando como resultado de su interacción social. La ideología trasciende, pero al mismo tiempo es, las condiciones objetivas sobre las cuales se cimenta una base económica.

De ahí que, dependiendo cómo los seres humanos interactuamos para producir bienes y servicios, se va conformando un estrato simbólico que gobierna todo cuanto hacemos, decimos, pensamos y actuamos. La ideología viene a constituir el sello de agua de una formación social determinada.

Todos somos portadores de una ideología, de la misma manera que todos nos vemos involucrados en un conjunto de relaciones sociales de producción; y hasta en el caso de quienes no producen bienes y servicios, como los llamados “lumpen” o desclasados.
Por supuesto que la ideología no se reduce a la interpretación política del mundo, en cuyo caso, podría hablarse de ideología política, que vendrían a ser algo así como nuestras creencias de cómo concebimos las relaciones de poder en una sociedad determinada. La ideología va más allá que la visión sobre el poder; o sobre lo político.

La ideología está presente en la ciencia, en la tecnología, en el folclor, en las religiones, en la vida cotidiana, en la educación, en la comunicación, en el arte; en suma, en la cultura misma. La manera cómo interpretamos el mundo, pero también la manera como simbolizamos, constituye nuestro perfil ideológico. Ninguna persona puede carecer de ideología porque sería negar su capacidad para pensar, sentir, simbolizar. Lo que sí es cierto es que, dependiendo de nuestra historia de vida, así será nuestra ideología; aunque en el ínterin se den sucesos que hagan cambiar también la visión ideológica. En los largos años de interpretación marxista, al cambio ideológico conservador por uno revolucionario, le llamaban “toma de conciencia” o “adquisición de conciencia”.

La ideología constituye una de las grandes líneas matriciales que nos impelen a producir en una u otra dirección; apegados a una u otra tendencia. A nivel mundial, se marcan grandes tendencias ideológicas que impactan las culturas locales, nacionales. Valga como ejemplo, las dos grandes ideologías que estuvieron impregnando todo el quehacer mundial en los tres cuartos del siglo pasado: la ideología capitalista y la ideología socialista. Todas, o casi todas, las acciones humanas pasaban por el tamiz de estos enfoques ideológicos, desde la política, la economía, hasta la cultura en general y lo más íntimo de la vida cotidiana.

La educación y más acentuadamente las universidades, no estuvieron exentas del sello característico de la ideología. Se pensaba, se sentía y se actuaba en términos ideológicos. Todos los patrones de comportamiento estaban impregnados por el sello ideológico. Por supuesto, esto es y ha sido así desde que el ser humano comenzó a crear cultura y a relacionarse con otros seres humanos para producir bienes y servicios. Las religiones, las prácticas culturales, los ritos y las diversas manifestaciones artísticas, son esencialmente manifestaciones ideológicas concretas.

En el mundo han existido dos grandes maneras de canalizar o expresar la ideología: el arte y la comunicación; y en los dos últimos siglos, los medios de comunicación. Estos han sido poderosos canales ideológicos que en sus mejores momentos de tensión mundial han sido usados como verdaderos y efectivos instrumentos de propaganda.

Desde la perspectiva de la comunicación, la ideología es el resultado de una manera individual como los seres humanos realizamos operaciones básicas: captación, almacenamiento, recuperación, elaboración, decisión y transmisión de información. De tal manera que si bien todos estamos inmersos en mundo que nos es común a todos, existe una manera individual, antropológica, psicológica y sociológica de entender el mundo circundante. De esta manera, un mensaje expresado es el resultado de una combinación de factores cuya experiencia nos es individual. Por supuesto que etas “individualidades” van socializándose, agrupándose, creando corrientes de opinión que de alguna manera impregnan el tejido social y que, a nivel macro terminan formando modos de pensar, de simbolizar, de interpretar y de producir; es decir, producen “ideología”, como un conjunto concatenado de ideas respecto a la realidad objetiva y subjetiva, en el sentido más amplio.

EL DISEÑO GRÁFICO COMO EXPRESIÓN ESTÉTICA E IDEOLÓGICA

El diseño gráfico, como una manifestación concreta del espíritu humano, está impregnado de un universo ideológico que marca tendencias en los trazos, colores, formas, sonidos y dimensiones en las distintas maneras de su expresión, digamos por caso, carteles, reportajes, infografías, spots de televisión, revistas, desplegados, campañas publicitarias, fotografías.

A nivel casi siempre inconsciente, el diseño gráfico “refleja” la estructura ideológica del diseñador. Y como una manifestación estética, el diseño no sólo reproduce la capacidad creativa y artística del emisor; reproduce también su ideología. En otras palabras, su pensamiento, su percepción particular sobre su realidad, ya sea esta subjetiva u objetiva.

Esta concepción ideológica impregna el arte, la cultura; y al mismo tiempo se ve reflejada en el diseño, naciendo así los grandes movimientos, tendencias y escuelas de diseño, las cuales, por supuesto, están condicionadas también por los movimientos tecnológicos y mayor o menor acopio de herramientas, técnicas e instrumentos. Las tecnologías de punta, el cada vez más desarrollado mundo del software ha venido a imprimir un sello característico al diseño en general, globalizando las grandes tendencias existentes en esta esfera de la creatividad humana.

En cuanto a la concepción estética del diseño gráfico ya no puede hablarse de este término en singular. Debe hablarse de estéticas del diseño, dado que existe multiplicidad de enfoques, marcados ya no sólo por la sensibilidad artística y la ideología de sus creadores, sino también por el imperioso mundo de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, durante muchísimos años, los creativos diseñadores, utilizaron el prestype como recurso para armar textos, ilustraciones y adjuntar algunos elementos visuales en la creación de diseños de anuncios publicitarios; hoy día, esos recursos son parte del pasado. El uso de softwares especiales en este campo los han venido a sustituir, con muchas más posibilidades visuales que aquél.

Sin embargo, cabe aquí colocar un warning, una advertencia. Podría darse el caso que la tecnología de punta, tal como la conocemos hoy día, produzca una especie de trasmutación ideológica, dado que si bien es cierto el creativo diseñador proyecta su universo ideológico en sus proyectos, también es cierto que los programas con los cuales trabaja hoy día, han sido diseñados para producir ciertos efectos en direcciones preestablecidas; es decir, han sido diseñados con un enfoque ideológico que se transmite a través de la línea, el trazo, la forma, el color…y entonces no sabemos si un proyecto/diseño en particular transmite la ideología de su creador, o más bien, es presa de una ideología originalmente trazada por el diseñador del software utilizado.

De lo que sí estamos seguros es que no es posible medir con los mismos parámetros los productos diseñados anteriores a esta explosión tecnológica con los producidos durante los últimos veinte años de esta era. Sería algo así como comparar peras con aguacates.

EL DISEÑO GRÁFICO COMO EXPRESIÓN COMUNICACIONAL

Qué comunicamos y qué queremos comunicar con el diseño de un proyecto son dos de las cuestiones centrales en esta discusión. En este sentido vale la pena recordar dos grandes posturas semiológicas: la semiología de la significación y la semiología de la comunicación.

La primera postura, la semiología de la significación, se preocupa más por el mensaje sugerido, simbólico, poco referencial, a veces, subliminal. Para esta visión semiológica, el mensaje tiene un valor estético en sí mismo que debe respetarse y valorarse. Según la visión de algunos críticos, es el arte por el arte: ambiguo, autorreflexivo; generador de su propio idiolecto estéctico. En este sentido, prevalece el goce del individuo sobre el interés comunicativo de la colectividad.
Para la semiología de la significación los códigos son abiertos, no interesan los acuerdos sociales en el uso de los signos, ni las reglas de combinación o selección; lo que sí interesa es el resguardo del concepto de belleza, es decir, algo que resulte agradable a los sentidos, sin importar el contenido del mensaje; en otras palabras, la hegemonía del significante sobre el significado.

Desde esta perspectiva se legitiman todas las expresiones en el diseño, desde las más barrocas y retorcidas formas de expresión, hasta las más caóticas obras de arte; totalmente abiertas, sin reglas, sin acuerdos sociales, si escuelas ni tendencias.
En la segunda postura, la semiología de la comunicación, los emisores se preocupan por elaborar mensajes cifrados en un código de entendimiento común, usando el referente simbólico que es fácilmente descodificado por el receptor. En esta segunda postura, lo que interesa es que el usuario de los signos sepa interpretarlos con la misma intención con que fueron cifrados por el emisor. En esta perspectiva, se preocupan por utilizar recursos estilísticos (trazos, símbolos, colores, ubicaciones, etc.) que sean de fácil comprensión; y aparte que estén relacionados con el contexto del usuario.

En la semiología de la comunicación se toma muy en cuenta el concepto que en antropología se conoce como otredad, es decir, pensar, diseñar y comunicarnos poniéndonos en el lugar del usuario y no desde nuestra perspectiva estética o cultural. En este contexto, surgen como condiciones previas a la creación y diseño de un mensaje, la selección y combinación de signos, mediante reglas que son el resultado de acuerdos sociales: psicología de la forma, sociología y psicología del color, antropología de la comunicación, sólo para mencionar tres grandes fuentes de acuerdos sociales.

MANIFESTACIÓN IDEOLÓGICO-COMUNICACIONAL DEL DISEÑO GRÁFICO

La ideología, como universo simbólico del ser humano constituye el conjunto de experiencias acumuladas a lo largo de su existencia. La concepción que tengamos del mundo es el resultado de una complicada e intrincada gama de experiencias sensoriales e intelectuales que hemos ido acumulando y que, dadas las circunstancias del caso, dirigen nuestros actos y estructuran nuestro pensamiento.

A veces la ideología se expresa de manera consciente y voluntaria. Sin embargo, la mayoría de veces, esta se transforma en un elemento matricial de nuestra cultura, obligándonos a actuar de manera inconsciente e involuntaria en una u otra dirección.
Lo anterior es vital entenderlo ya que al momento de expresarnos mediante el diseño, estamos, sin duda, comunicando nuestro universo ideológico, lo cual puede ser expresado de manera consciente y voluntaria; o bien, inconsciente e involuntaria, mediante una simple operación de selección y combinación de símbolos.

Cuando la expresión ideológica a través del diseño es consciente y voluntaria, se constituye en un acto político; y es materia de estudio de la comunicación política, especialmente la propaganda. Pero cuando la expresión ideológica se hace de manera inconsciente e involuntaria, constituye un acto cultural. En la cultura cohabitan diferentes visiones ideológicas, diferentes actitudes de vida. Esto también se refleja en el diseño. De ahí que una simple fotografía, el predominio de un color en un mensaje, una figura estereotipada, la ubicación de los elementos en una superficie gráfica, pueden significar la comunicación de un estado ideológico por parte del emisor.

A este respecto pueden citarse, por ejemplo, la ideología que transmite la serie norteamericana de televisión “Los Simpson”, cuyas estrategias discursivas reflejan el estilo de vida de una familia tipo norteamericana; o bien, los dibujos animados chinos y japoneses llamados “Mangas”, los cuales encierran la visión estética de esas culturas.

A nivel de macro actividades productivas, el diseño es un reflejo de las demandas sociales, especialmente de aquellos sectores con mayor poder adquisitivo o bien, con mayor poder político o social. Por ejemplo, no es casual que aun no se avance en el diseño de instrumentos para no videntes, para lisiados físicos, para personas con algún grado de discapacidad; en cambio, existen diseños para calzado aérodinámico, o diseño de ropa sport, o diseño de folletería para la próxima temporada veraniega, sólo por citar pocos ejemplos.

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL DISEÑADOR DEL DISEÑADOR GRÁFICO

Dados los argumentos anteriores, la responsabilidad social del diseñador es muy grande, dado que sus mensajes pueden encerrar implícita o explícitamente, un modo de pensar, de sentir, y de actuar; y ser un referente social a través de su trabajo creativo. En este sentido, una interpretación ideológica de su realidad, ajena a las características de esa misma realidad, podría provocar distorsiones en la visión colectiva de la ciudadanía respecto a su entorno cultural.

Como todo acto comunicativo, el diseñador genera responsabilidades con lo que hace y dice. Estas responsabilidades son de diverso cuño. A guisa de ejemplo mencionaremos algunas:

Responsabilidades con la ciudadanía: se tienen, frente a la ciudadanía una serie de responsabilidades que van, desde garantizar el derecho de ésta al acceso de productos de calidad, hasta el sumo de cuidado de no violar normas morales y reglas de conducta social. En este sentido, el diseñador, como comunicador social por antonomasia, debe conocer cuáles son las reglas sociales permitidas, toleradas y prohibidas, a manera de no producir mensajes que trastoquen estas reglas.

Las responsabilidades con la ciudadanía también se manifiestan en qué tipo de instrumentos se diseñan, qué necesidades sociales se cubren con tal o cual diseño, a quiénes se beneficia; en otras palabras, cuál es la dimensión social de los objetos e instrumentos que se diseñan. Por ejemplo, no puede diseñarse un proyecto de vivienda popular con las características socioeconómicas de un proyecto de vivienda de clase media; sus necesidades y prácticas culturales son diferentes; por lo tanto, demanda diseños diferentes.

Responsabilidades con la cultura: desde su situación de ciudadano perteneciente a una cultura guatemalteca, el diseñador debe tomar la decisión y convicción de valorar y difundir las culturas guatemaltecas. Por supuesto, no se propone que deban seguir una línea folclorista; pero sí entender en su máxima dimensión los elementos culturales que nos perfilan como guatemaltecos, estudiando nuestro pasado para entender nuestro presente y proyectar el futuro.

Responsabilidades con el entorno: el diseñador debe aprender a jugar con sus elementos para no perjudicar el entorno. Para ello es necesaria una formación profesional que le garantice un efectivo trabajo protegiendo la ecología del entorno. Esto se aplica sobremanera, al diseñador gráfico, del cual depende mucho la salud o bien la contaminación visual, ya que sus trabajos serán reproducidos con la misma fidelidad con que fueron diseñados.

CONCLUSIONES

A. El concepto de ideología está ligado a la manera como los individuos percibimos el mundo, tanto en lo objetivo como en lo subjetivo. Constituye la directriz que guía nuestros actos, ya sea en forma consciente o inconsciente.

B. La ideología se materializa en lo que decimos y cómo lo decimos. En el diseño, la ideología se manifiesta en los trazos, los colores, las formas, los elementos usados, etc. La primera versión de un diseño será un producto ideológico; a menos que, de manera consciente, decidamos introducirle cambios para alterar su concepción original. Sin embargo, estos cambios también podrían obedecer a una especie de ajuste emocional o intelectual de la versión original, en cuyo caso, también serían el reflejo de nuestra posición ideológica.


C. El diseño encierra una posición o una inclinación estética. Sin embargo, a nivel semiológico, el diseño cumple también una función de comunicación; esto demanda un tratamiento más comunicacional que estético; es decir, el diseñador es un comunicador nato, cuyo trabajo está dirigido al consumo ciudadano más que un acto de hedonismo estético en sí. En el arte puro predomina la semiología de la significación; en el diseño predomina la semiología de la comunicación.

Poesía Carlos Interiano