viernes, 24 de febrero de 2017

¿EDUCACIÓN LIBRE?

Publicado en el Diario de Centro América el 24 de febrero

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Me pregunto si no sería más inteligente acercarse a estas propuestas educativas y aprender de ellas lo innovador de sus programas.

Hace poco fui invitado por la escuela de negocios National Business Administration –NBA- a impartir un curso en el doctorado en Administración de Negocios cuyo programa tiene el aval de una universidad norteamericana, más no del Consejo de Enseñanza Privada Superior –CEPS-. Debo admitir que acepté el curso más por curiosidad ya que en el ámbito universitario los programas de formación superior no reconocidos por la legislación nacional han despertado suspicacia y señalamientos a veces lapidarios, sin conocer cómo funcionan por dentro.

No está demás indicar que me invitaron a visitar las instalaciones ubicadas en el edificio Tikal Futura. En síntesis puedo comentar la siguiente impresión: condiciones físicas, de primera; condiciones tecnológicas, de primera; ambientación, de primera; calor humano, de primera.

Pero lo que más me causó una sana impresión fue el nivel de rendimiento de los estudiantes. Los medí con los mismos parámetros que he aplicado en mis cursos en otras universidades nacionales. Ellos demostraron una altísima calidad académica que no envidia en nada a los mejores estudiantes de programas de doctorado reconocidos en el país. La total entrega en el cumplimiento de tareas, lecturas sugeridas, investigaciones, participación en la clase son solo algunas muestras de su enorme productividad.

Debo admitir que esta experiencia me cambió la perspectiva en relación a estos programas no controlados por el CEPS y sinceramente considero que son esfuerzos privados que en vez de ser vilipendiados debieran ser apoyados y fortalecidos, aplicando aquellos mecanismos que permitan su coexistencia armónica con las universidades nacionales, en virtud que están contribuyendo desde la iniciativa privada con el desarrollo educativo. De sobra sabemos que existe un significativo déficit en la educación superior.

Por cierto, estos esfuerzos privados están conectados directamente con lo más avanzado de la tecnología, la perspectiva científica y las novedosas tecnologías de la educación apoyadas por las TICE. Los estudiantes tienen altas competencias tecnológicas, navegan en las redes como si nadaran en una piscina olímpica.

Me pregunto si no sería más inteligente acercarse a estas propuestas educativas y aprender de ellas lo innovador de sus programas, al mismo tiempo que se les otorgue los  mecanismos legales para legitimar su existencia como instituciones de educación superior. ¿Qué no pueden colegiarse sus egresados? ¿Quién necesita colegiarse cuando puede desempeñarse libremente en una empresa con capacidades suficientes para ello?


Quizá algunos programas de esta naturaleza no tengan la estatura académica del caso que aquí comento. Talvés haya mucha brosa en el camino, y por supuesto, no descarto que se vendan títulos como vender pasteles; de todo hay en la viña del Señor, dice el refrán. Este no es, por cierto, el caso de NBA. ¡Bien por sus autoridades, su cuerpo docente y sus estudiantes!

viernes, 17 de febrero de 2017

CHIQUIMULA, PUJANTE

Publicado en el Diario de Centro América el 17 de febrero

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Chiquimula ha alcanzado una pujanza económica de primer orden. Pero a la par de esta, debe articularse la energía cultural y educativa que una vez presumió con sobrada razón.


Hace más de 50 años, mi madre me dijo un día: Vamos a vivir en Chiquimula. Allí, si piedras en dulce hacés, eso vendés, enfatizó con decidido acento. Ella estaba convencida que la actividad comercial en la Perla de Oriente podría salvar a cualquiera de la pobreza. Aquel día llegamos, entrada la noche, a la ciudad que llenaría mi vida de hermosos recuerdos y múltiples realizaciones.

Este 11 de febrero de nuevo pude comprobar que mi madre no se equivocaba respecto a la pujanza económica que llegaría a alcanzar esta ciudad. Llegamos, mis amigos y yo, al homenaje que algunas instituciones chiquimultecas nos ofrecerían a 11 orientales, uno por cada municipio. Aprovechamos la oportunidad para saludar a nuestros compañeros de la Promoción Centenario a cuya convocatoria hecha por Gustavo Aldana, acudimos varios de nosotros. Ver rostros que hacía décadas no contemplábamos fue algo maravilloso e inolvidable.

Durante la noche de ese día, se llevó a cabo el acto cultural donde recibimos el homenaje. Aproveché la oportunidad para ser la caja de resonancia de nuestro amigo Héctor Hugo Chacón y solicitar a las autoridades municipales y departamentales, aunar esfuerzos para construir en esa ciudad de abolengo cultural, un centro específico para realizar actos cívicos y culturales a la altura de lo que se merece la ciudadanía chiquimulteca.

Desde hace años varios coterráneos han sumado esfuerzos para presentar un proyecto de centro cultural que podría servir como medio de expresión de poetas, músicos, pintores, actores, cantantes, y un sinfín de actividades que contribuirían a llenar los espacios de ocio de niños, jóvenes y adultos y recuperar aquel calificativo que una vez nos llenara de orgullo: la Cuna de la Cultura de Oriente.

Chiquimula ha alcanzado una pujanza económica de primer orden. Pero a la par de esta, debe articularse la energía cultural y educativa que una vez presumió con sobrada razón. Recordemos que hace solo algunas décadas esta ciudad constituía la Meca donde llegaban estudiantes de todas partes del país y allende las fronteras. No había en otros departamentos las condiciones educativas que ofrecía esta ciudad. Por allí pasaron muchísimas personalidades nacionales y extranjeras que dieron lustre al patrimonio chiquimulteco y cuyo recuerdo aún perdura en la memoria colectiva del pueblo.


Debe hacerse el esfuerzo por construir el Centro Cultural Chiquimulteco que recoja de una vez por todas las expresiones del arte y la cultura oriental. En este esfuerzo deben sumarse la Municipalidad de Chiquimula, la Gobernación Departamental, las instituciones educativas y por supuesto, el empresariado que, como ya se dijo, está dando vida y pujanza a la economía de esa región de Oriente. La ciudad ya cuenta con buena infraestructura, buen ornato y otras cualidades que le dan un toque de distinción como ciudad luz. Hagamos que se encienda de verdad la cultura luminosa de la cual presumíamos antaño.