viernes, 18 de mayo de 2018

USAC: EDITORIAL UNIVERSITARIA

Publicado en el Diario de Centro América el 18 de mayo 2018

La Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos, una dependencia que deja huella indeleble en su oficio.

En medio de tanta desgracia; de tanta podredumbre humana que a diario respiramos los guatemaltecos, siempre hay espacios culturales que nos llenan el espíritu y nos insuflan energías y capacidad para disfrutar el lado bello de la vida.Hace poco tuve acceso a varios libros de poesía producida por manos muy jóvenes con una incuestionable calidad estética. He gozado estas obras con la plenitud de mi alma.
Cada vez me convenzo de que el talento guatemalteco está dejando atrás aquellos personajes clichés que soportaron por décadas el quehacer literario, y que fueron, a veces, un referente poco imitable por generaciones de poetas.
Sin embargo, no había otro asidero, y era lo que se tenía, lo que se seguía. Hubo, por supuesto, hombres y mujeres de letras con altos quilates literarios; eso, ni duda cabe.Hoy por hoy, muy bien podríamos hablar de la nueva generación del 20, en alusión a los primeros años del presente siglo. En esta se encuentra una considerable cantidad de poetas y escritores que, sin lugar a dudas, dan la talla para lanzarlos al contexto mundial.
Creo que es el resurgir del arte literario en Guatemala.Pero, detrás de un buen escritor hay siempre un excelente esfuerzo editorial. Este es el caso de la Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos, una dependencia que deja huella indeleble en su oficio. Ser, hoy día, publicado por este sello editorial es, sin lugar a dudas, una puerta ancha al prestigio de las letras guatemaltecas, a diferencia de algunas editoriales privadas que han lucrado con el trabajo intelectual. Conformada por un equipo de profesionales con amplia experiencia en edición y publicación de libros, la Editorial Universitaria está produciendo obras de alta calidad.
He leído varias de estas, por lo cual doy testimonio de ello. Por los talleres de la editorial han pasado significativos nombres que conforman la generación de poetas y escritores de la talla de Matheus Kar, Gionvanny Sacalxot, Candi Ventura López, Sergio Domingo Vásquez, Andrea Cabarrús Melgar, Pablo Sigüenza Ramírez, Oscar Romero, Susana Álvarez Piloña y Miguel Maldonado Castillo, entre otros.Ellos acudirán a la cita con la historia por su aporte intelectual y literario.
La nueva administración rectoral de la Usac debe  asumir el compromiso con la cultura editorial de Guatemala e invertir muchos recursos económicos en este esfuerzo, que le da la razón de ser a esta casa de estudios: la divulgación de la ciencia, el arte y la cultura en general. Con cascaritas de huevo no pueden hacerse milagros; sin embargo, a pesar de sus limitaciones económicas, la Editorial Universitaria ha sacado adelante su titánica tarea. Al nuevo rector y su equipo le corresponde, de verdad, si quiere dejar huella, destinar un presupuesto digno a fortalecer los esfuerzos que este equipo profesional le imprime cada día al hermoso trabajo de divulgar la cultura nacional. Los millones de quetzales que se esfuman en actividades espurias bien pueden hacer la diferencia.

viernes, 11 de mayo de 2018

ARZÚ, A LA DISTANCIA

Publicado en el Diario de Centro América el 11 de mayo

Arzú logró sentar a tirios y troyanos a claudicar en la mesa de negociaciones.
Hace algunos años escribí sobre Álvaro Arzú. Entre otras cosas decía que, tal era el protagonismo que ejercía en la vida nacional, que cuando asistía a un velorio él quería ser el muerto. Siempre estuvo en el lindero del amor y el odio. Unos lo amaban profundamente; otros, lo odiaban con toda el alma. Pero como suelen decir los dictadores: no sé si me aman o me odian. Lo importante es que me temen.
En Guatemala, Arzú fue la pieza clave para consolidar el modelo neoliberal que venían impulsando desde los años ochenta las instituciones de préstamo internacional, tal es el caso del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- y el Fondo Monetario Internacional -FMI-. Durante dichos años, llamados “la década perdida” por algunos sociólogos, el país había caído en una espantosa mora en el pago de sus créditos externos; a nivel interno no era la excepción.
El FMI, con la actitud que corresponde a los dueños del mundo, obligó a Guatemala a aplicar las medidas de ajuste estructural como condición indispensable para abrir las ventanillas de crédito. Debe recordarse que, durante esos años, el conflicto armado estaba en su punto más álgido. Entre esas medidas estaban: devaluar el quetzal, crear más impuestos, unificar los mercados legales de divisas, concentrar la compra y venta en dólares en el Banco de Guatemala, incrementar las tasas de interés bancario, aplicar el Impuesto al Valor Agregado -IVA-, reducir el tamaño del aparato administrativo y privatizar las empresas del Estado. Efraín Ríos Montt, a regañadientes, había aceptado aplicar el IVA, gravándolo en un 12 por ciento.
En lo político se habían aplicado otras medidas, entre ellas, transformar la política de seguridad del Estado en política de estabilidad nacional, cuyo mando estaba siempre en el Ejército. Este cambio en el giro de la conducción militar del país fue el preámbulo para las posteriores negociaciones de paz que finalizaron con el conflicto armado. Se firmó la paz porque se les terminaron las balas a ambos bandos.
A pesar de que desde los tiempos de Vinicio Cerezo se había comenzado con las recomendaciones del FMI en cuanto a las desnacionalizaciones, fue Arzú quien se despachó con la cuchara grande privatizando todo cuanto pudo, adelgazó sustancialmente el tamaño de la burocracia mediante la figura del retiro voluntario y se aprovechó de la coyuntura político-militar mundial. Por un lado, Estados Unidos le había quitado a Guatemala la ayuda económica para armamento militar; y por otro, la antigua Unión Soviética ya no estaba en condiciones de sostener a la insurgencia; en consecuencia, también se había debilitado dicha asistencia. 
Con tamañas condiciones, Arzú logró sentar a tirios y troyanos a claudicar en la mesa de negociaciones. Este factor contribuyó grandemente a la consolidación del modelo neoliberal que ha dejado en la miseria a más del sesenta por ciento de la población y en la opulencia al 5 por ciento. Un 35 por ciento estamos entre Jerez y la Frontera.

viernes, 4 de mayo de 2018

DIONISIO, EL TRANSPARENTE

Publicado en el Diario de Centro América el 4 de mayo de 2018

Para blindarse de posibles señalamientos en su contra, aboga por que se mantenga la Cicig en Guatemala.

Una vieja disputa entre el empresario Juan Arturo Gutiérrez y sus sobrinos, Dionisio Gutiérrez y Juan Luis Bosch, da cuenta de una millonaria demanda interpuesta por dicho empresario contra estos medio hermanos, por apropiación indebida de ganancias relacionadas con las empresas que les habían sido confiadas. Dicha demanda tuvo que ser encausada en el extranjero debido a que el sistema de justicia nacional, según opinión del propio afectado, no ofrecía las condiciones básicas de imparcialidad.
Dentro del contexto de la demanda, Arturo Gutiérrez también acusaba a los propietarios de Multi Inversiones de evadir más de mil millones de quetzales por concepto de pago de impuestos al sistema tributario. Algunos delitos, como estafa, caso especial de defraudación, lavado de dinero y otros activos, subvaloración de bienes inmuebles, como Comercial Pradera, el cual fue declarado en 40 millones de quetzales, cuando se estima que su valor real es de más de mil millones en moneda nacional, serían solo algunos posibles delitos cometidos por estos empresarios que se califican a sí mismos de transparentes.
Es un secreto a voces que los Gutiérrez Bosch conforman una de las familias más poderosas de Guatemala, con intereses comerciales en rubros muy importantes, como el monopolio del pollo, las harinas de trigo, la energía eléctrica y medios de comunicación, entre otros. Han mantenido su poder a base de financiar campañas de partidos políticos, para exigir, luego de ganar las elecciones, su respectiva cuota de poder. Han puesto ministros de Economía, Finanzas y otros puestos importantes en la administración pública.
En su momento, el expresidente Jorge Serrano llamó a Dionisio Gutiérrez el “diosito”, en virtud de la actitud beligerante de este contra dicho gobierno, al cual no pudo manipular por no haber aportado capital para el proceso electoral. Acostumbrado a hacer su voluntad en el mundo político y empresarial, Dionisio se ha cubierto de un manto de transparencia que, igual que aquel rey que vestía un traje imaginario, solo él cree ostentar. Recientemente, y adoptando una actitud de niño de primera comunión, este poderoso empresario envió una misiva en su calidad de presidente de la Fundación Libertad y Desarrollo a los senadores de los Estados Unidos. Como una estrategia para blindarse de posibles señalamientos en su contra, aboga porque se mantenga la CICIG en Guatemala. Como dice el refrán: más vale un chaquetazo a tiempo.
La retórica de Dionisio Gutiérrez raya en lo cara dura, y espera que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala se haga de la vista gorda y pase por alto los innumerables señalamientos contra esta familia que virtualmente ha hecho de nuestro país su finca, cuyos peones mueve a su sabor y antojo, bajo la mirada de un sistema de justicia que nunca le ha querido hincar el diente por temor a posibles represalias. Ojalá que este alto organismo de Naciones Unidas no caiga en la trampa, y haga su trabajo.

viernes, 27 de abril de 2018

¿CIUDADANOS DE PRIMERA CLASE?

Publicado en el Diario de Centro América 27.4.2018

Empresarios dan conferencia de prensa sobre revelaciones de financiamiento al partido FCN-Nación. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
Foto Prensa Libre, tomada de Google.

Los empresarios de vistieron de un impoluto traje blanco, cual niños de primera comunión.

La vieja campana había anunciado el fin del recreo. Yo no la había escuchado. Cursaba el cuarto grado de primaria. Quien llegue tarde a clase recibirá un reglazo, nos había advertido nuestro maestro. Lo siento Interiano, usted es buen estudiante, pero rompió las reglas. Y acercándose a mi oído me susurró: cuando le dé el golpe baje la mano para que no le duela. No se preocupe profe, le dije, con determinación: castígueme. Él se encogió de hombros y asestó el golpazo. Una sensación de bienestar inundó mi conciencia, al saber que había sido medido con el mismo rasero.
Esta anécdota la traigo a colación a raíz de la pasada conferencia de prensa que dio un grupo de empresarios por su confesa participación en un acto ilícito, y quienes, por cierto, sufrieron un trato especial por parte de la CICIG y el Ministerio Público. Estos entes que habían conseguido labrar una buena imagen por su imparcialidad en la persecución del delito, de pronto han patinado en el resbaladizo terreno del favoritismo. El artículo 4o. de nuestra Constitución reza que “En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos”.
El artículo 6o. constitucional establece que “Ninguna persona puede ser detenida o presa, sino por causa de delito o falta y en virtud de orden librada con apego a la ley por autoridad judicial competente”. La CICIG y el MP no siguieron el debido proceso que establece presentar la denuncia ante un tribunal competente. Resolvieron por sí y ante sí.
¿En qué momento se violó el debido proceso?  El Ministerio Público es un ente investigador que, de detectarse posibles hechos ilícitos, persigue a los responsables mediante una orden de juez competente y los presenta para que sean escuchados y vencidos en juicio, y él determine la pena correspondiente. Así se ha procedido en otros casos, sin distingo de condición económica.
Aquí no sucedió así, a pesar de que públicamente se declararon confesos, alegando ignorancia de la ley.  Sin embargo, según reza el artículo 3o. de la Ley del Organismo Judicial “Contra la observancia de la ley no puede alegarse ignorancia (…)”. El comisionado Velásquez indicó en conferencia de prensa que: “Algunos de los aportantes se han acercado también a la Fiscalía de Delitos Electorales, que fue efectivamente lo que hicieron”. En otras palabras, confesos.
Aquí radica el favoritismo y violación del debido proceso y principio de igualdad, pues manifiesta Velásquez que el órgano jurisdiccional “aplicó unas sanciones que permiten la reparación digna en sus componentes, algo que también, con la señora fiscal hemos tratado de impulsar…” ¿No es un juez competente quien debe calificar el delito e imponer la sanción correspondiente?
Enfrascados en un discurso lleno de falacias, los empresarios se vistieron de un impoluto traje blanco, cual niños de primera comunión, y no ofrecieron disculpas, sino las pidieron, un verbo usado en el lenguaje patronal. Les faltó decir que el pueblo de Guatemala tiene la obligación de disculparlos.

viernes, 20 de abril de 2018

EN TIEMPOS DE LA SOCIAL MEDIA

Publicado en el Diario de Centro América el 20 de abril

Social Media application icons shown on a mobile phone
Imagen de Google

Ahora bien, así como esta novedosa forma de interacción social tiene muchísimas ventajas, también es fuente de algunos riesgos.

Social media es de verdad, un concepto muy amplio. Está ligado a todo cuanto existe en el mundo de Internet; y conforma uno de tantos conceptos que ha generado la sociedad del conocimiento, a partir del invento más revolucionario del siglo XX: la virtualidad. Este hecho histórico partió el mundo en dos.
De un lado quedaron los objetos reales, tangibles, medibles, cuantificables en talla y peso. Del otro lado están los objetos producidos por ese extraño lenguaje binario conformado por unos y ceros. A decir verdad, el lenguaje binario no surgió en el siglo XX. Data de miles de años. El acierto fue aplicarlo a la computadora, tal como Morse lo usó para su sistema de comunicación mediante la electricidad, basado en puntos y rayas. A finales de la primera mitad del siglo pasado, se difunde al mundo la Teoría Matemática de la Información, más conocida como Informática. Este conocimiento esencial serviría para configurar los primeros sistemas de comunicación cuya complejidad casi nadie entiende, mas, todo mundo utiliza.
A finales del siglo pasado se comenzó a utilizar el concepto social media para referirse a la interacción mediante la Internet, de personas, tecnología y economía. Estos son los tres pilares que soportan esta herramienta virtual. Este concepto casi siempre lo relacionamos con las herramientas técnicas más actuales: las redes sociales. Sin embargo, abarca también otros medios virtuales como son los blogs, las wikis, los podcasts, los foros, las plataformas, y en general, las comunidades virtuales alrededor de las cuales millones de personas interactúan diariamente.
Una de las grandes ventajas de la social media es que enlaza a millones de seres humanos, quienes pueden ser emisores y receptores simultáneamente, rompiendo con los viejos paradigmas de una comunicación en una sola dirección. Ha fomentado también, la posibilidad de crear comunidades con intereses comunes, similares perfiles, aunque se encuentren unos de otros a miles de kilómetros.
La social media ha sobre estimulado el ingenio humano. Han surgido nuevos lenguajes, símbolos, significados, nuevas maneras de interactuar y percibir el mundo. Los jóvenes, por ejemplo, han sustituido la convivencia de las esquinas, por un grupo de chat, de amigos, algunas veces ficticios, pero que llenan de alguna manera su vacío existencial. La frase “me comunico, luego existo”, cobra singular vigencia en esta nueva manera de interacción social.
Ahora bien, así como esta novedosa forma de interacción social tiene muchísimas ventajas, también es fuente de algunos riesgos. No está demás indicar que puede convertirse en una poderosa herramienta de manipulación en todos los sentidos. Los mensajes que se intercambian, muchas veces son elaboraciones antojadizas, cuyo criterio de verdad nunca puede probarse. Sin embargo, con un efecto contaminante que crece como el fuego, los seres humanos nos afiliamos con suma facilidad a contenidos que, muchas veces, están muy alejados de la realidad.

viernes, 13 de abril de 2018

BELICE

Publicado 13 de abril en el Diario de Centro América

Resultado de imagen para guatemaltecos muertos en belice
Imagen de Google

Hoy, la mayoría de beliceños se considera un pueblo inglés.

Cuando era niño nos hacían dibujar el mapa de Guatemala con el territorio beliceño incluido, acompañando siempre la frase: “Belice es nuestro”. A medida que la adolescencia fue apoderándose de mí, y con ella, un sentido de búsqueda de conocimientos, centré más mi atención en los sucesos históricos que acompañaron la pérdida del territorio beliceño, que, a decir verdad, fue una franja más del territorio americano víctima de la rapacidad de los antiguos reinos europeos: español e inglés.
Como pueblo, Belice ha sido una víctima más de esos intereses imperiales que dejaron en desgracia estas culturas americanas, de cuya catástrofe aún no nos reponemos. Los ingleses llenaron de esclavos procedentes de las Antillas, un territorio que, desde tiempos inmemoriales había sido ocupado por la antigua civilización maya, sometiéndolos a tortuosas faenas de explotación maderera, imponiéndoles su idioma y sus costumbres hasta producir en ellos una desfiguración de su personalidad cultural. Hoy, la mayoría de beliceños se consideran un pueblo inglés.
A mí, las fronteras me producen rechazo. La humanidad no debiera vivir cautiva en parcelas, sino ciudadana del mundo y transitar libremente por donde le plazca. Sin embargo, esta visión idealista choca contra la realidad geopolítica y jurídica que gobierna el orbe. A raíz del surgimiento de la propiedad privada, los pueblos también le han puesto mojones a la porción de tierra que consideran suya. Las grandes guerras que ha librado el género humano han sido por la sed de propiedad territorial, como expresión de poder y dominación sobre otras culturas. El proceso de conquista y colonización de América es el reflejo de esta sed expansionista.
La realidad geopolítica de Guatemala y Belice actualmente evidencia que, cual siameses, son dos territorios que deben marcar con claridad sus linderos. Existe una Zona de Adyacencia que no quedó delineada y cuyo problema ha sido relegado por doscientos años. Esta falta de certeza jurídico, política ha provocado que los habitantes de las zonas fronterizas hayan sido vejados y asesinados por las fuerzas del orden público beliceño, con el consiguiente terror producido a las familias que, sin querer causar daño, se adentran en territorio que los beliceños consideran suyo.
Este es el momento para que, haciendo a un lado los prejuicios políticos que nos desgastan, hagamos un esfuerzo de Nación y manifestemos nuestra posición sobre este diferendo con Belice. No importa cuál sea el resultado, pero sí importa que la comunidad internacional, y especialmente la Corte Internacional de Justicia, entienda nuestro interés por resolver un problema anacrónico que aún golpea nuestra conciencia.
Yo votaré por el Sí, porque entiendo que este resultado permitiría a Guatemala una mejor oportunidad de negociar la Zona de Adyacencia y obtener derechos plenos sobre territorio que, aunque poco, es parte del patrimonio nacional. Esto ayudaría también a que nuestros connacionales que viven en las zonas fronterizas tengan un futuro con mayor seguridad y certeza jurídica.

viernes, 6 de abril de 2018

GENTE COMO UNO



Cada día salgo a la calle con la frente en alto, a ganarme el jornal.

No pido ser recordado, ni por bueno, ni por malo. Como todo ser humano algún día abandonaré este valle de lágrimas y mi cuerpo sufrirá la natural transformación de la materia, sea que decida la incineración, o bien, despojarme de un poco de egoísmo y permitir ser comida para otros seres de la escala inferior: los gusanos.
No me interesan las estatuas postreras, ni los homenajes, ni reconocimiento alguno. Quizá solo alguna lágrima de un ser querido que bañe el recuerdo hermoso de los días vividos, de las penas compartidas, de las alegrías atesoradas como trofeos del diario vivir en una sociedad cada vez menos estable, menos solidaria, menos dispuesta al perdón, menos comprometida con los grandes intereses nacionales, menos armónica, menos tolerante.
Alguna vez escribí este pequeño poema: He visto pasar la vida/simplemente como el agua/sin detenerme a contemplar/si he sido mar/o he sido río/o quizá tan solo he sido/una gota de rocío/pero he visto pasar la vida/tan clara como he podido. A la altura de mis próximos 67 años, estoy más convencido de aquella valoración de entonces; y no pretendo cambiarla. Cada día salgo a la calle con la frente en alto, a ganarme el jornal, con los peligros que, como cualquier guatemalteco de a pie, debo enfrentar.
¿Por qué habría de cambiar mi hoja de ruta si me ha dado buenos resultados? Es verdad que no he sido un personaje relevante en la política nacional, ni en el mundo empresarial, ni en la high life o el jet set, ese mundillo que aparece en las revistas rosas y en las páginas de los periódicos y que se codea con la flor y nata de la realeza mundial. ¡Ja, ja, ja! A decir verdad, la ropa de casimir me produce alergia. Ustedes dirán que soy un tonto por no aspirar a dichos niveles de vida; y respeto su opinión, aunque no la comparto.
Nunca he pretendido acumular riqueza, quizá por ello, no me quita el sueño no saber con exactitud si comeré mañana; me interesa, eso sí, que mis seres queridos tengan el sustento porque es a través de su bienestar que persigo mi propio punto de equilibrio. ¿Deudas? Las tengo a montones y variadas: económicas, emocionales, sociales, y un largo etcétera; pero tampoco me quitan el sueño, porque sé que en la medida de mis posibilidades las solventaré, o cuando muera, los demás se olvidarán de ellas. Habré saldado cuentas con la vida.
He vivido con el espíritu de un alma libre; he sido un alma libre. Nadie ha podido encarcelar mi corazón ni mucho menos mi conciencia. Como todo ser humano he cometido errores, y muchos, mas no me doy golpes de pecho por ello, sino he tratado de aprender de estos, para no tropezar dos veces con la misma piedra. No tengo vocación de mártir.
Me encanta la poesía de Amado Nervo, especialmente aquel poema que refleja a gente como uno: porque veo al final de mi rudo camino/que yo fui el arquitecto de mi propio destino. El poema termina así: Amé, fui amado, el sol acarició mi faz/¡Vida, nada me debes!/¡Vida, estamos en paz!

USAC: EDITORIAL UNIVERSITARIA

Publicado en el Diario de Centro América el 18 de mayo 2018 La Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos, una dependenci...