martes, 21 de junio de 2011

25 DE JUNIO, DÍA DEL MAESTRO




En Guatemala se celebra cada 25 de junio el Día del Maestro. Para quienes escogimos esta carrera es una fecha muy especial, llena de múltiples significados asociados a la profesión docente: fe de servicio, responsabilidad, respeto, sentido de investigación, cumplimiento del deber, liderazgo positivo, construcción de ciudadanía, y tantos otros que por el momento se me escapan.

Yo tuve la dicha de haber escogido desde mis años más tempranos, esta línea de vida: ser maestro. A esta tarea me didico desde aquel lejano 1973, cuando hacíamos nuestras prácticas docentes en una pintorezca aldea de Chiquimula, la siempre bien recordada "Perla de Oriente".

Eran tiempos de muchos sueños; realizados algunos, otros, simplemente postergados por los años de los años. Sin embargo, de algo estoy seguro: no haberme equivocado en elegir mi carrera de nivel medio, Maestro de Educación Primaria Urbana, estudiada en aquel excelso Instituto Normal para Varones de Oriente -INVO-.

De mis primeros años de maestro recuerdo con mucho cariño a cientos de niños y niñas que tuve en las aulas, a quienes tuve la gran satisfacción de enseñar las primeras letras, los primeros números, las primeras reglas de convivencia social, las primeras reglas de higiene personal...Eran tiempos donde la Tecnología de la Información y la Comunicación aun constituían una utopía. Nuestra cajita tecnológica se reducía a cartulinas, marcadores y láminas impresas (compradas por nosotros los maestros), yeso, almohadilla pizarrón negro. Pero éramos felices y estoy seguro que nuestros niños y niñas también lo eran. Lo que había en abundancia eran sonrisas, abrazos, consejos, respeto a más no poder, entrega total a nuestra labor magisterial.

Aun llevábamos sobre nuestros hombros la gratificante aunque pesada carga que encierra la frase de José Martí: "Y me hice maestro, que es hacerme creador". Y en las aulas poníamos lo mejor de nuestra imaginación para recrear en la mente de los niños y niñas un mundo paralelo de fórmulas, frases, datos, anécdotas, historias, consejos, que más tarde habría de servirles para abrirse campo en la vida.

Hoy los años han pasado. Se cuentan por décadas. Aun ejerezo docencia en las universidades. Sigo siendo (y consintiendo ser) maestro. Es una profesión que me gustaría ejercer en la otra vida, porque en esta, no creo dejarla por mucho tiempo.

Y aunque la tecnología se ha constituido en una avasalladora limitante para muchos maestros, hago el mejor de mis esfuerzos para aprehenderla y usarla en lo posible. No sé (esta palabra tampoco se tilda hoy día pero yo lo sigo haciendo) si estoy en lo correcto, y la verdad, ya no me interesa averiguarlo. Simplemente sería una pérdida de tiempo centrar mi atención en establecer si la tecnología nos ha hecho menos o más sensibles.

Simplemente me interesaría saber que los maestros de hoy usamos la tecnología para dar lo mejor de nosotros para los otros.

A todos los maestros, hombres y mujeres, que aun tienen y gozan el privilegio de proyectar su pensamiento en la raza humana, mis mejores deseos porque este 25 de junio la pasen de lo mejor.

Los olores que nos nombran

Esta gama de olores conforma, en su conjunto, el bagaje cultural que es capaz de identificarnos en nuestra individualidad. Cuando era...