jueves, 5 de agosto de 2010

4. Trabajo y salud mental

(continuación de nuevo libro de Carlos Interiano)

Existe una íntima e innegable relación entre trabajo y salud mental. De esto están convencidos los especialistas en psicología laboral. Y aunque en un estado de perfecta salud mental intervienen diversos factores, tanto internos como externos, en la vida adulta, el trabajo es un factor determinante; en primer lugar, porque mediante el trabajo el ser humano satisface un cúmulo indeterminado de satisfactores, en segundo lugar, porque mediante éste el ser humano se siente realizado cuando le reporta una alta tasa de ganancia no sólo económica sino de diverso tipo.

De ahí que el exceso de trabajo, como la falta de éste, genera un estado de inestabilidad tanto mental, como emocional que puede perjudicar nuestro cuadro general de salud, incluyendo la salud física.

Peter Warr (citado por García, Tomás y Oliver, 2005) propone un modelo de salud mental en el trabajo que está basado en dos principios fundamentales: el placer y la activación. Entendiéndose por este último la capacidad intelectual o física que se emplea en la ejecución laboral. Cuando los grados de la activación no guardan relación con el placer, no se consideran por lo general un indicador del bienestar. Sin embargo, cuando existe relación entre activación y placer, pueden distinguirse cuatro cuadrantes, tal como aparece en el siguiente cuadro:



El modelo de Warr se puede entender de la siguiente mantera:
a) Gran activación y placer generan entusiasmo.
b) Baja activación y placer generan comodidad.
c) Gran activación y desagrado generan ansiedad.
d) Baja activación y desagrado generan un estado de ánimo depresivo.
Como puede verse en el cuadro anterior, la mezcla de una alta dosis de activación y placer genera una considerable dosis de entusiasmo. Esta situación se puede comprobar en aquellas personas que son netamente felices con las labores que realizan y a las cuales les aplican altas dosis de entrega y dedicación.

Por el contrario, una baja activación y escaso placer (desagrado), generan estados depresivos. En estos casos, los trabajadores mantienen una actitud de escasa actividad y casi nula motivación para el trabajo.

Asimismo, se genera ansiedad cuando la activación es alta pero el placer es poco. Este principio se puede comprobar cuando somos presionados a realizar tareas que no nos producen ningún agrado. Tanto en el caso anterior como en el presente, se corre el riesgo de provocar poca productividad y a veces asumir conductas antagónicas hacia nuestra fuente de trabajo (empresas o instituciones).

En el cuarto caso, una baja activación y mucho placer generan un estado de comodidad. En este último caso, las personas hacen lo que les gusta pero en pocas cantidades o con poca demanda por parte de las empresas o instituciones.

La buena salud mental es el resultado no sólo de factores de contexto en el trabajo, sino también de factores derivados de la relación laboral y del proceso de producción mismo. De ahí que la buena salud mental está asociada a un estado de bienestar general; en este sentido, no sólo se trata de armonizar los factores psicológicos, también de crear un balance entre éstos y otros factores tales como el económico, el físico, el fisiológico e incluso, el social.

Decir que alguien goza de buena salud mental es ubicarlo en un estado de sustancial armonía entre su yo interno y su entorno. Tanto el yo interno como el entorno interactúan, influyéndose mutuamente. De ahí que es importante prestar atención a los elementos que conforman el ambiente, tanto como los elementos que tienen que ver con el mundo interior del ser humano.

Poesía Carlos Interiano