martes, 6 de octubre de 2009

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DURANTE EL CONFLICTO ARMADO INTERNO GUATEMALTECO

Introducción

Durante el conflicto armado interno guatemalteco que en 36 años dejó una cauda de unos cien mil muertos, un millón de desplazados, miles de torturados y desaparecidos, el gremio periodístico no escapó a esa vorágine de sangre, desesperación y dolor.

Por supuesto que la mayor incidencia de muerte en los periodistas se ubica en los comunicadores obreros de la información, reporteros, redactores, locutores, etc., aunque también la cúpula de dirección fue golpeada, tal es el caso del asesinato del periodista Isidoro Zarco, ocurrido el 28 de enero de 1970. En el oficio de ser los intermediarios entre los hechos y la ciudadanía muchos perdieron la vida, y en el mejor de los casos, tuvieron que irse al exilio para salvaguardar su seguridad personal y la de su familia.

Este 29 de diciembre se cumplirán los trece primeros años de haber cesado el fuego entre el ejército de Guatemala y la insurgencia, los comunicadores sociales debemos reconocer que, aunque plagada de imperfecciones, esta senda democrática nos ofrece la oportunidad de construir una sociedad más justa, políticamente viable y económicamente sustentable.

Estamos seguros que, pese a sus imperfecciones, la democracia es un sistema social que permite el desarrollo individual y colectivo, la participación ciudadana en los asuntos públicos y un mejor clima para la actividad periodística, siendo el derecho a informar y ser informado, uno de los pilares que sustentan este sistema.

Durante el conflicto armado interno que vivió nuestro país, los medios de comunicación desarrollaron un papel que debe ser analizado a la luz de una desapasionada visión que permita ubicarlos con mayor objetividad en la urdimbre social que se vivía en esa época, donde la represión del sistema era el común denominador en las instituciones y organizaciones de diversa índole, incluida por supuesto, la prensa.

Importancia de los medios de comunicación en la sociedad

Los medios de comunicación constituyen hoy día los intermediarios de la cultura. Nada escapa a sus páginas y emisiones radiales o televisivas. Están presentes en la economía, en la política, en el deporte, en la ciencia y la tecnología y en la vida cotidiana.

Sin lugar a dudas una de las palancas que ha permitido el avance de la humanidad hacia estadios más significativos de desarrollo social ha sido el salto tecnológico que han dado las comunicaciones, pasando de ser preponderantemente escritas en el siglo diecinueve, a una expresión satelital en las últimas dos décadas del siglo veinte. Actualmente la cada vez más consolidada herramienta de Internet está propiciando un avance sin precedentes en la historia de la humanidad en materia de las comunicaciones.

No cabe duda que los medios de comunicación en general han achicado el mundo, reduciéndolo a lo que Marshall McLuhan llamó alguna vez “la aldea global”. A tal grado que se les considera hoy día, a la par de la religión y la escuela, los grandes ordenadores sociales por excelencia.

Los medios de comunicación

• Informan
• Entretienen
• Cohesionan
• Crean y/o fortalecen valores
• Crean y/o fortalecen universos discursivos

Por ello son los intermediarios de la cultura. Y son al mismo tiempo, reflejo de la realidad. A tal grado que ellos nos transmiten los hechos cotidianos muchas veces en tiempo real, tal es el caso de la capacidad de la televisión, la radio y otros medios electrónicos como Internet.


El universo simbólico de la comunicación

Sin embargo, como intermediarios de la cultura, los medios de comunicación son portadores de sentido, es decir, de un universo simbólico que contribuye a conformar la ideología de personas y colectivos sociales. Al mismo tiempo son portadores en la mayoría de los casos (al menos en los medios masivos de carácter empresarial) de la ideología que sustenta del discurso del poder.

De esta suerte, los mensajes que transmiten están cargados de un universo simbólico que contribuye a reproducir los esquemas del poder, moldeando la mente de los ciudadanos con estereotipos que refuerzan la lógica del estatus quo.

Este universo simbólico no penetra en nuestro cerebro solo a nivel conciente. Mucha de la información que a diario recibimos ingresa a niveles de la preconciencia, la inconciencia y la subconciencia, como muy bien los definió Sigmund Freud.

(Nota: Para ver mejor las imágenes puede hacer click sobre ellas)




Los medios de comunicación como ordenadores sociales

El gran articulador social durante muchos años fue la iglesia. La iglesia cristiana lleva más de dos mil años como ordenadora de grandes conglomerados humanos. Le sigue la escuela que comenzó a institucionalizarse en la edad media. En poco más de quinientos años ha hecho una labor significativa de cohesión social. En los últimos doscientos años, los medios masivos de comunicación han cobrado significativa importancia como cohesionadores sociales.

Ambas instituciones, iglesia, escuela y medios de comunicación se valen de herramientas muy parecidas para desarrollar su labor: el simbolismo discursivo. En efecto, tanto la iglesia como la escuela y las medios masivos están cargados de altos niveles de símbolos que transmiten de generación en generación, a tal grado que en la mayoría de veces se convierten en armas que manipulan la conciencia colectiva, quien acepta sus mensajes sin mayores esfuerzos cognoscitivos y racionales. En otras palabras, si lo dice la iglesia, la escuela o los medios de comunicación, es verdad a secas.

Estrategias de los medios de comunicación

Los medios de comunicación se constituyen en los intermediarios de la opinión pública y los hechos. Sin embargo esta relación no es tan simple. Si bien es cierto que conectan los hechos con la opinión pública, también lo es que en este tránsito estos aplican estrategias para incidir en el ánimo y comportamiento de las grandes masas sociales, a quienes les llega la versión de los hechos la mayoría de veces en forma interpretada por el aparato discursivo de los medios. Este aparato discursivo está conformado desde los reporteros que recogen la información hasta los núcleos de dirección del medio, pasando naturalmente por los cuadros medios. Todos ellos conforman lo que en teoría periodística se conoce como gatekeepers.

Muchas veces la información que llega a los usuarios no es la versión de lo que realmente sucedió sino el resultado de la interpretación, semantización y tratamiento periodístico que los medios dan a los hechos. En el siguiente esquema podemos visualizar la relación que establecen los medios de comunicación con la opinión pública.



Algunos principios que sustentaron y sustentan estas estrategias: Cuando se trata de incidencia política de los medios en la opinión pública, ya sea a favor o en contra de una situación dada, estos tienden a aplicar generalmente los viejos principios que sostenían las recetas de Goebels, asesor de propaganda durante el gobierno de Hitler. Estos principios son los siguientes:

• Principio de Orquestación
• Principio de Construcción del Enemigo Único
• Principio de Exageración y Desfiguración
• Principio de Transfusión
• Principio de Contagio

La manipulación

Hans Magnus Henzensberger explicaba que la cuestión no es si existe manipulación o no, sino más bien, quién manipula los medios. Es sabido que tras la estructura informativa de un medio se erige siempre una estructura económica; esta define, en última instancia, el contenido informativo de los medios, no en una nota en particular, sino como el contenido total de todo el proceso informativo.

Cuando se trata de defender o debilitar posiciones, es decir, cuando un medio asume una posición política frente a los hechos, es usual que también se apliquen conocidas técnicas de manipulación informativa. Entre las más importantes vale destacar las siguientes:

• Técnica de la desinformación
o Técnica del ocultamiento de la información
o Técnica del fraccionamiento de la información
o Técnica de la tergiversación de la información
• Técnica del rumor
• Técnica de la desviación y enfoque de la atención
• Técnica de la condena y ejecución de funcionarios públicos y grupos sociales
• Técnica de la semantización informativa


El proceso de semantización de la información

La Semiótica de la Comunicación tiene como fin primordial, informar. Como casos directos tenemos:
• Lenguaje periodístico
• Lenguaje científico
• Lenguaje militar

La Semiótica de la Significación sugiere, insinúa, oculta, desconcierta.
Como ejemplos pueden citarse:
• Lenguaje político
• Lenguaje poético
• Lenguaje lúdico

Sin embargo, en el proceso de recopilación, procesamiento y difusión de la información, esta sufre un proceso de significados asociados a visiones políticas e ideológicas provenientes algunas veces de los propios reporteros, pero en la mayoría, de los jefes de redacción y hasta del aparato de dirección y propietarios de los medios. Cuando un medio de comunicación asume una lucha política a favor o en contra de algo o alguien, el terreno fértil de la semantización se hace sentir en toda su dimensión. Durante muchos años se blandía el ideal de la objetividad periodística. Hoy día, ese concepto está en seria discusión filosófica y ética.

Técnica de la semantización de la información

Comentario especial merece la técnica de la semantización de la información. Esta puede ser tratada en forma positiva o negativa. En el uso político de los medios de comunicación, es usual que se apliquen tácticas propias de la semantización, con el propósito de cargar de significados previamente seleccionados por los responsables de la información. Entre estas tácticas suelen aparecer las siguientes:

• Selección de personajes clave
• Selección y seguimiento de hechos claves
• Selección y combinación del universo discursivo
• Selección y combinación de las palabras talismán (operadores semánticos)


El conflicto armado interno, creador de sentido discursivo: el lenguaje de la guerra

Durante el conflicto armado interno guatemalteco, los medios de comunicación jugaron en términos generales, un papel muy conservador. Si bien es cierto que a nivel personal los periodistas, especialmente reporteros, fueron víctimas del sistema violento que se vivió esos años, a nivel institucional y empresarial, los medios se plegaron a las directrices que el ejército, actor político-militar preponderante en esa época, impuso a toda la sociedad.

De esta cuenta, el conflicto armado interno fue creando su propio sentido discursivo, impuesto desde la cúpula militar y algunos sectores conservadores del país. Al respecto vale la pena destacar dos grandes periodos de esta época. El primero que va de 1963, con la caída del general Miguel Idígoras Fuentes, hasta 1982, con la asunción al poder del general Efraín Ríos Montt. El segundo periodo arranca de 1983, con la caída del general Ríos Montt y la asunción al poder del general Oscar Humberto Mejía Víctores, hasta diciembre de 1996, cuando se firma la paz firme y duradera.

Los años clave: 1963-1982

Los primeros años de este periodo constituyen el proceso de consolidación del ejército como actor político-militar-administrativo del Estado. Así mismo, el establecimiento de la política de seguridad nacional como eje de control social. Durante 1982, el control informativo de ejército llega a su clímax con la distribución de un documento que contenía las directrices con que debía tratarse la información proveniente de los frentes de lucha comandados por la insurgencia. Este instructivo, por muy corto que fuera, constituía un verdadero manual de estilo para la prensa.

Huelga decir en él se indicaba que no debía escribirse el nombre completo de las organizaciones guerrilleras sino únicamente sus siglas. Además se exigía que se utilizasen los calificativos de terrorista, comunista, delincuente subversivo, para los integrantes del movimiento armado insurgente.


Los años clave: 1983-1996

El golpe de estado de 1983 dado por el general Oscar Humberto Mejía Víctores, vino aparejado con un serie de modificaciones a la conducta del propio ejército. Aunque mantenía la hegemonía en la lucha armada, estaba perdiendo la lucha política, tanto interna como a nivel internacional.

Dadas las circunstancias, dentro de las filas de la propia institución armada, se produjo un cambio en la concepción de esta dentro del contexto nacional e internacional. Uno de los cambios significativos que propiciaron un proceso de distensión social y política fue el abandono de la política de seguridad nacional y todos sus artificios por el establecimiento de la política de estabilidad nacional como eje de control social. Quizá el puente más visible hacia la democracia haya constituido ese paso trascendental en la conducción política del estado por parte de la institución armada.

Por supuesto que esta redirección política del ejército se debió también a algunos factores clave, tales como el paulatino retiro del apoyo norteamericano a los ejércitos latinoamericanos, entre los que estaba el guatemalteco, como resultado de los cambios que en geopolítica mundial se estaban experimentando. El final de la guerra fría se anunciaba y estos países ya no seríamos más el traspatio donde los norteamericanos libraban “su guerra” con la antigua Unión Soviética. Entre 1985 y 1990, se producen en la sociedad soviética cambios significativos tales como la Perestroika (reestructuración) de la economía y el Glasnot (transparencia) en los asuntos políticos y culturales.

Al ejército de Guatemala no le queda otra salida que redefinir su política de control social, y una nueva generación de militares toma el mando de la institución, redireccionando lo que sería el camino para la instauración de un nuevo proceso democrático, que no se vivía desde los años de la revolución del 44-54. La comunidad internacional jugó un papel preponderante en el inicio y seguimiento de este proceso de paz, el cual pasó por varias rondas de intensas negociaciones entre el gobierno y la insurgencia, con la participación de actores de singular importancia en la vida nacional, personas notables e instituciones de reconocimiento social y político.

Los medios de comunicación también sufrieron un proceso de apertura informativa; de esta cuenta comenzaron a cubrir todo el proceso de negociación de la paz, desde los Acuerdos de Esquipulas (todavía con cierto recelo), hasta los Acuerdos de Paz en 1996.




La lógica de la información

Los medios de comunicación son empresas diseñadas para producir lucro. De esta cuenta la información constituye la principal mercancía que estas venden. También la pauta publicitaria es un producto comunicacional que las empresas persiguen a diario. Pero la acción de los medios no se queda sólo en lo informativo y mercantil. Por ser instituciones que concentran poder económico e informativo también se convierten en instituciones altamente políticas. En ese sentido, asumen muchas veces el rol de canales de propaganda de los grupos de poder hegemónico, a veces en detrimento de sectores menos favorecidos o débiles.

En resumen, los medios de comunicación hacen confluir en sus espacios informativos cuatro lógicas que pueden detectarse mediante diversas técnicas de análisis de mensajes, aunque a veces no aparezcan a simple vista y además sean desmentidas por los propietarios y directores de medios:

• Lógica Informativa
• Lógica Mercantil
• Lógica Política
• Lógica Propagandística


La lógica propagandística en el conflicto armado interno

Durante el conflicto armado interno, en términos generales, se aplicó la lógica propagandística, aplicando las conocidas reglas de la propaganda nazi. Estas reglas obedecían a las directrices que, abierta o en forma encubierta, el ejército aplicaba a sus enemigos en la lucha armada. Entre estas reglas de la propaganda pueden citarse:

• Reconocer los temas del adversario.
• Atacar los puntos débiles.
• Atacar y desdeñar al adversario.
• Demostrar que la propaganda del adversario está en contradicción con los hechos.
• Ridiculizar al adversario, caricaturizando su estilo y sus argumentaciones o haciéndolo objeto de bromas y de breves historias cómicas.
• Hacer que predomine el propio "clima de fuerza”.


La nueva semántica de los medios de comunicación: apuntalar la paz

La nueva dinámica social iniciada a partir de la firma de la paz en diciembre de 1996, ha traído como consecuencia cambios importantes en la estrategia discursiva de los medios de comunicación. A partir de esa fecha, las páginas de los diarios, noticieros de radio y televisión, han dado paso a la participación de sectores sociales, otrora proscritos de sus emisiones informativas para proteger sus intereses empresariales. De esta cuenta, las manifestaciones de indígenas y campesinos en general, las demandas laborales, las luchas por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, etc., han pasado a ser parte de la agenda informativa, aunque todavía en forma muy tímida.

Hoy día, si bien es cierto que algunos medios mantienen posturas recalcitrantes frente a hechos sociales, no puede negarse que se han convertido en intermediarios entre el acontecer nacional y la opinión pública. En algunos momentos de la vida nacional, han aplicado estrategias políticas para incidir en la agenda pública, imponiendo temas o bien, dándole una interpretación muy parcial e intencionada a los temas nacionales (agenda setting).



CONCLUSIONES


1. La prensa, durante el conflicto armado interno, también aportó víctimas, especialmente periodistas reporteros, lo que provocó un clima de autocensura frente al aparato político-militar que dominaba la sociedad guatemalteca.

2. En los medios de comunicación durante el conflicto armado interno se distinguieron con singular claridad dos estamentos periodísticos: el sector empresarial (cuerpos directivos y propietarios de los medios) y la estructura de redacción (reporteros).

3. Cohesionados por el aparato político-militar de aquella época, los medios de comunicación muchas veces fueron voceros de la versión “oficial” del conflicto armado, privilegiando el discurso militar por sobre otros discursos de disenso.

4. Un manual militar guiaba el tratamiento de la información proveniente de la insurgencia.

5. Durante el conflicto armado interno, los temas sobre reivindicaciones sociales, demandas campesinas, sindicales y especialmente, acciones guerrilleras, se convirtieron en temas tabú, poco cubiertos o bien, tratados con sesgo periodístico, aplicando técnicas propias de la propaganda oficial.

6. No obstante el clima generalizado de censura y autocensura informativa, durante el conflicto armado interno, muchos periodistas no se dejaron intimidar y ejercieron su profesión con vocación de fe. Ello provocó el exilio de algunos y el secuestro, tortura y muerte de otros.

1 comentario:

  1. Dr Interiano tiene toda la razón en todo lo escrito, un familiar falleció por todas estas situaciones que se dieron. Total comparto lo que usted dice.

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