sábado, 24 de marzo de 2018
viernes, 23 de marzo de 2018
Matheus Kar: Voz de poeta
Publicado en el Diario de Centro América el 23 de marzo de 2018
Foto original: Manuel José Arce (editada)
Quizá un nuevo Premio
Nobel de Literatura nos aguarde a los guatemaltecos. Quién sabe.
La generación de poetas de postguerra está en constante desarrollo,
buscando formas estéticas para decir su verdad, frente a la agonía social que
no resolvieron los Acuerdos de Paz. Los poetas de postguerra son seres
inconformes que no vivieron el conflicto armado interno; sin embargo, lo presienten
en los engranajes oxidados del sistema. Algunos poetas jóvenes retratan su
propia existencia usando un lenguaje coloquial, no persiguen el sentido
figurado y prefieren lo llano y rutinario.
Matheus Kar es diferente. A sus escasos 24 años de edad tiene legítima
voz de poeta maduro. Con un considerable recorrido por la literatura,
especialmente la poesía, posee una propuesta estética muy destilada, depurada y
perfectamente acorde a las tendencias de la literatura actual. No es el poeta
denotativo que le canta a la naturaleza o a las cosas simples con un lenguaje
literal. Sus palabras, engarzadas en versos cuidadosamente trabajados, están
siempre cargadas de un sentido retórico, poético, a veces con recursos estilísticos
que rompen con la lógica del pensamiento común.
Veamos este fragmento lleno de dolorosa realidad sobre la infancia
desvalida: Un niño reza:/pide que no te
acabes la hamburguesa/y la eches, como siempre lo haces/en el bote de
reciclaje;/y así esperar doce horas/hasta que saquen la basura/y al fin poder
tomar su desayuno/.
Matheus Kar convierte un asunto rutinario en una obra poética, tal como
se refleja en el siguiente fragmento: Mi
gato es mueble,/valija silenciosa/de travesuras que tropiezan./Mi gato, que en
realidad es gata, no tiene género./Pues ayer cumplió dos años muerta./Pero,
entre todo lo muerto,/su recuerdo es lo más vivo en esta casa/.
De su próximo libro de
poesía, su poema Diario, inicia con
los hermosos versos: la juventud me cincela/no sé en qué orilla en qué
naufragio/pero en toda mi consciencia.
Este espacio, en realidad es muy corto para
bosquejar siquiera, la enorme calidad poética de este joven escritor. Inquieto,
como es, Kar es colaborador en algunos blogs y otros ámbitos de expresión
artística. Y aunque, como él mismo afirma, “su muerte sigue sin definirse”,
estamos seguros que dentro de diez, veinte, treinta o cuarenta años, estará,
sin lugar a dudas, en el parnaso de los más connotados poetas mundiales. Quizás un nuevo Premio Nobel de Literatura nos aguarde a los guatemaltecos. Quién sabe. Así comenzó Asturias en la generación del 20.
Entre los méritos que hoy
conforman su carta de presentación, Kar obtuvo mención honorífica en el
certamen Mi ciudad en 100 palabras
(2014). Fue ganador del II Certamen Nacional de Narrativa y Poesía “Canto de Golondrinas” (2015). Obtuvo
mención honorífica en el certamen Cantos
de Trova (2015), organizado en Antigua Guatemala. Primer premio en poesía,
Editorial Universitaria “Manuel José Arce”
(2016). La Universidad de San Carlos publicó su poemario Asubhã (2016). En abril próximo estará presentando su nuevo libro
de poesía: Alturas de Wall Street. ¡Éxitos asegurados, Matheus Kar!
jueves, 22 de marzo de 2018
LAS CIUDADES (vídeo)
Con el puñal
afilado de sus rótulos luminosos
las ciudades te
hunden en las entrañas
los anuncios de
exóticos productos
Te cambian la
vida
Te vacían los
bolsillos
Te sumergen en
la espiral del consumismo
sin que puedas
respirar serenamente
Las ciudades
agotan tus defensas
Se tragan tus
sueños
Engullen a
bocado lento tus planes de una serena vida
Te inyectan en
las venas el elíxir de la locura
Le ponen el
cerrojo a tu determinación de ser persona
y te vuelves
objeto
mueble viejo
guijarro
polvo
espina
Las ciudades
son abrevaderos de ponzoña
ilusiones rotas
secuestrada
esperanza
canción bohemia
para no morir de hastío
Las ciudades
son luciérnagas artificiales que camelan
los sentidos
En una ciudad
cabe todo el odio del mundo
En una ciudad
la envidia, la mezquindad y la inquina
se convierten
en el pan de cada día
Las ciudades te
encaminan
por desolados
destinos
roban tu libre
albedrío
cercenan la
razón
te estrujan el
alma
la dicha
la vida
Las ciudades te
hipotecan la alegría
Enajenan la
dicha de ser hombre
de ser mujer
gato
perro
campo
serranía
niño dormido en
el regazo
Las ciudades te
fusilan el encanto
de acostarte
niño y despertarte anciano
Finalmente
las ciudades
se tragan la
poesía
miércoles, 21 de marzo de 2018
viernes, 16 de marzo de 2018
La procesión de la poderosa vulva
Vivimos en
una era donde se practica la doble moral, por no decir, morales múltiples.
Esta semana las redes sociales cimbraron con las pancartas donde se exhibía el “Conjunto de las partes que rodean la abertura externa de la vagina” (Diccionario de la Real Academia Española). Eran varias pinturas que presentaban imágenes explícitas de las partes mimadas del cuerpo femenino.
Aclaro que, según mi apreciación, el movimiento feminista y las mujeres en general, no tienen necesidad de recurrir a estas estrategias para hacer valer sus derechos y deberes ciudadanos. Es verdad también, que, en Guatemala, las mujeres han permanecido invisibilizadas, y si bien es cierto, se reconoce la igualdad de género, en la práctica sigue siendo un secreto a voces las frases con las que se inician las diferentes ofensas a su calidad femenina: tenías que ser mujer…
Aclaro que, según mi apreciación, el movimiento feminista y las mujeres en general, no tienen necesidad de recurrir a estas estrategias para hacer valer sus derechos y deberes ciudadanos. Es verdad también, que, en Guatemala, las mujeres han permanecido invisibilizadas, y si bien es cierto, se reconoce la igualdad de género, en la práctica sigue siendo un secreto a voces las frases con las que se inician las diferentes ofensas a su calidad femenina: tenías que ser mujer…
El acto en sí no puede ser calificado ni de vulgar, ni de incorrecto, a la luz de los cánones ajenos a la moral impuesta desde hace muchos años. Aunque, bajo la lupa de los valores cristianos que han gobernado la conducta humana desde hace dos milenios, y especialmente la religión católica, esta manifestación constituyó una afrenta a la religión que durante muchas centurias se ha arrogado el derecho de ser la única receta para ser virtuoso.
A decir verdad, aparte de lo exagerado de las imágenes que adquieren relieves de hipérbole, mostrar una parte oculta del cuerpo nada tiene de raro. La publicidad está plagada de imágenes mucho más “calientes” que los simples dibujos que, por cierto, no incitan en lo más mínimo, al morbo.
En algunos países menos conservadores, las manifestaciones de hombres y mujeres se hacen en pelota, y allí la gente se aglomera como hormigas, a echar un taco de ojo, por pura curiosidad o malicia concupiscente. Otras expresiones de protesta, como el movimiento lésbico, el gay, los trans, los supertrans, o como se hagan llamar, y alguno que otro metrosexual, de esos que se pulen y pintan las uñas, se esmeran en su arreglo personal, se someten a costosas cirugías plásticas, no despiertan tanto enfado porque ellos sí se tapan “sus partes”.
En algunos países menos conservadores, las manifestaciones de hombres y mujeres se hacen en pelota, y allí la gente se aglomera como hormigas, a echar un taco de ojo, por pura curiosidad o malicia concupiscente. Otras expresiones de protesta, como el movimiento lésbico, el gay, los trans, los supertrans, o como se hagan llamar, y alguno que otro metrosexual, de esos que se pulen y pintan las uñas, se esmeran en su arreglo personal, se someten a costosas cirugías plásticas, no despiertan tanto enfado porque ellos sí se tapan “sus partes”.
Vivimos en una era en la cual se practica la doble moral, por no decir, morales múltiples. He sabido de “terapias de grupo” en las que el Kamasutra palidece frente al desenfreno y capacidad imaginativa de sus miembros. Por supuesto, los domingos van a misa, y se confiesan y sacan su lengua aguardentosa para recibir la sagrada hostia.
Repito, esas pancartas me parecieron burdas, pero no por motivos religiosos. Simplemente porque considero que mostraban detalles que toda mujer sabe que tiene y todo hombre en edad adulta los conoce hasta la saciedad. Un plantón frente al Congreso u otra institución con decisión política hubiera sido más efectivo para reivindicar su situación de inequidad frente al sistema. Lo exagerado del tamaño de tales signos me hizo recordar, sin quererlo, aquellos anuncios sobre hamburguesas que llenan la pantalla del televisor, pero cuando uno acude a un restaurante se desilusiona ante el tamaño real, que cabe en la palma de la mano.
viernes, 9 de marzo de 2018
El fenómeno KISS
Ya no
tenemos el tiempo de antes, en donde todo era pausado y había momentos de
profunda reflexión.
En teoría del diseño, en ventas, entre otros campos del conocimiento,existe un principio denominado Kiss, un acrónimo de la frase en inglés keep it simple, stupid, algo así como “¡Mantenlo sencillo, tonto!”.
Mi madre conocía este principio de manera innata. Con basta experiencia en ventas se resistía siempre a recibir aquellas famosas “clínicas” donde mantenían sentados a los vendedores por varias horas, sometiéndolos a sofisticadas técnicas para atraer la atención de sus potenciales clientes.
Ella decía que eso era perder el tiempo y prefería salir a la calle con su maleta llena de joyas, dispuesta a “enganchar” compradores. Su fórmula, muy sencilla: tocaba la puerta y cuando alguna señora le abría, con un gesto de sofoco, saludaba y le pedía que “por favor” le regalara un vaso con agua.
Enseguida, cual arañita tejedora, comenzaba a hilvanar su conversación. Que mire ¡qué linda persona es usted, se vería preciosa con una de estas joyas que vendo! Baste decir, que mi madre vendió cientos de joyas, con su estilo muy sencillo y peculiar de atender a la gente para hacer que esta le entendiera. Como recuerdos añorados conservamos algunos de sus trofeos y diplomas, declarándola vendedora estrella.
Enseguida, cual arañita tejedora, comenzaba a hilvanar su conversación. Que mire ¡qué linda persona es usted, se vería preciosa con una de estas joyas que vendo! Baste decir, que mi madre vendió cientos de joyas, con su estilo muy sencillo y peculiar de atender a la gente para hacer que esta le entendiera. Como recuerdos añorados conservamos algunos de sus trofeos y diplomas, declarándola vendedora estrella.
En el terreno político, el principio Kiss, es de vital importancia. Sobre todo, en sociedades en las que el tiempo es un factor tan preciado como el oro. La gente vive en una vorágine de problemas que solucionar, retos que enfrentar y acciones que tomar en menos de 30 segundos.
Ya no tenemos el tiempo de antes, en el cual todo era pausado y había momentos de profunda reflexión. Los cerebros de hoy día han acelerado el proceso de pensamiento para la toma de decisiones.
Por ello, los procesos de comunicación política requieren cada vez más una estilística sencilla, eficiente y eficaz. Entre menos envoltorios retóricos tenga un mensaje mayor será su efectividad. Recuerdo que hace muchos años, en una campaña presidencial había dos contendientes con discursos diferentes.
El primero, un hombre muy culto, austero en su comportamiento público, con un lenguaje refinado, grabó un spot que decía más o menos así: “A los mercaderes tendremos que sacarlos del templo de la patria”, en franca alusión a las autoridades de turno de la época.
El otro candidato también atacaba al gobernante, pero lo hacía con un estilo muy diferente; entre otras cosas, difundió un spot con la adaptación de la letra a la música de una canción que estaba en el corazón del gusto popular: “Sacaremos a ese buey de la barranca”. El juego de palabras estaba combinado con un hombre joven, barriendo y bailando frente al Palacio Nacional.
La simpleza de ese mensaje, y por supuesto, la sagacidad política de dicho candidato lo hicieron remontar de un modesto cuarto lugar en las encuestas, a la silla presidencial. Que no supo mantenerse en el puesto, es otra historia que nada tiene que ver con lo simple del discurso, sino con acciones políticas equivocadas.
viernes, 2 de marzo de 2018
EL EFECTO BENJAMÍN FRANKLIN
Publicado en el Diario de Centro América el 2 de marzo de 2018

Imagen de Google
El factor sorpresa es
siempre positivo y produce una revalorización de la imagen del líder por parte
de sus oponentes.
Benjamín Franklin fue una de las mentes más brillantes de los Estados Unidos durante el siglo XVIII. Sus dotes de académico, político, inventor, legislador y su infatigable lucha por la independencia de aquel país, son algunos de los méritos que le han valido para ser considerado por la sociedad americana como “The First American”.
La autobiografía de Franklin refiere que, siendo miembro de la Asamblea Legislativa de Pennsylvania, había un opositor que constantemente hablaba en su contra sin causa aparente.
Brillante como era, pero preocupado por la animadversión de su opositor, Franklin ideó un plan para ganarse su confianza. Dicho plan rompía con la lógica común que cualquiera aplicaría, o sea, hacer favores para ganarse la simpatía de los demás. En vez de eso, él visitó a su oponente y le pidió prestado un libro cuya circulación era escasa, pero él sabía que aquel lo poseía. El asunto es que este le prestó el libro, el cual fue devuelto una semana después con una nota de sumo agradecimiento por el gesto.
A partir de ese incidente, los ataques desaparecieron, hubo mucha cooperación en sus asuntos en la Asamblea Legislativa, y ambos entablaron una profunda y duradera amistad. Como resultado de esta experiencia, Franklin acuñaría esta frase: “Es más probable que te haga otro favor alguien que ya te ha hecho uno previo que no uno que te lo debe a ti”. Este fenómeno es conocido hoy como “El efecto Benjamín Franklin”.
La anécdota anterior es una valiosa lección para quienes, en el ámbito político o vida personal, quieren limar asperezas o tender puentes de entendimiento con personas que les son adversas. En política no hay amigos ni enemigos, solo circunstancias. De ahí que resulte muy provechoso que se tiendan puentes entre los más feroces adversarios y se refuercen aquellos con quienes se mantienen buenas relaciones.
En el moderno lenguaje de la negociación se conoce el concepto de operadores políticos. Este rol lo desempeñan personas con mucha experiencia y conocimiento en resolución de conflictos, dado que en una circunstancia de estas hace falta la agudeza, inteligencia emocional y vivacidad del lenguaje para producir distensión en las relaciones. Un buen operador político es aquel que logra disminuir, e incluso anular, el antagonismo de dos actores en pugna.
Sin embargo, nada hay más provechoso que el líder, asumiendo una actitud conciliatoria, se acerque a sus opositores para solicitarles apoyo personal en los proyectos que pretende impulsar. El factor sorpresa es siempre positivo y produce una revalorización de la imagen del líder por parte de sus oponentes. Hacerle un favor a un adversario produce un efecto psicológico denominado consistencia cognitiva, lo cual, en lenguaje sencillo, significa “si yo le hice un favor es porque lo considero digno de ello. En consecuencia, acomodo mi apreciación positiva a su imagen, para no ser incongruente con mis propios valores”. Cosas de la mente humana.
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