lunes, 5 de octubre de 2015

El periodismo digital (I)

Publicado en el Diario de Centro América el 2 de octubre de 2015

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El gran secreto del éxito de los medios virtuales es que han abierto las puertas a la democratización de la información

Hace 25 años se hablaba de las expectativas de otro tipo de periodismo que no fuera la prensa escrita. La mayoría de periodistas hablaba de una lenta desaparición de la prensa para el año dos mil. Los más optimistas decían que no desaparecía (por lo menos no tan pronto) pero podría migrar hacia nuevas modalidades de hacer periodismo. Se especulaba que podrían inventarse aparatos especiales para leer los periódicos y revistas en formatos no impresos. Todo era hipotético porque hasta principios de los noventa no existían aun las tablets y otros dispositivos móviles que hoy saturan los mercados de la información.

La gran revolución virtual ha venido a partir el mundo informativo en dos universos: el impreso y el digital. Este enorme salto cualitativo en los procesos informativos ha causado estupor en los grandes medios, quienes han tenido que ir adaptando sus emisiones a los modelos de comunicación que exige la sociedad virtual, despojándose de los viejos moldes en los que nacieron, crecieron, reprodujeron y hoy se resisten a morir.

En los inicios de la virtualidad los grandes medios impresos simplemente había realizado un traslado mecánico de su versión impresa a la digital, conservando la fisonomía y reglas de presentación de la información impresa. Este traslado hacía que la versión digital fuera pesada y difícil de acceder a ella. Pronto se llegó a la conclusión que debía generarse un modelo de comunicación periodística más ágil y a tono con las nacientes necesidades de una población cada vez más familiarizada con el mundo virtual. Hoy día, la mayor parte de los medios impresos tienen su versión digital, con las técnicas que requiere esta nueva modalidad de comunicación periodística: combinación de sonido, texto, imagen, video y otros recursos extraverbales.

El cambio no ha sido nada fácil. Los grandes periódicos han tenido que hacer sus mejores esfuerzos e inversión de recursos financieros en producir versiones digitales de sus emisiones diarias para no morir en la cada vez más competitiva empresa periodística.

A esto hay que agregar que ha surgido un serio competidor para estos medios: los medios alternativos netamente virtuales, con una asombrosa aceptación ciudadana que cada vez los prefiere y los apoya con sus masivas consultas. En Guatemala existe una variada gama de medios virtuales que cada día captan más la atención de lectores y neolectores. Las generaciones jóvenes nacidas en la virtualidad tienen muy poco hábito de lectura de periódicos impresos, en cambio consultan medios ya reconocidos como Soy 502 y Plaza Pública, solo para mencionar dos casos.

El gran secreto del éxito de los medios virtuales es que han abierto las puertas a la democratización de la información, usando la interactividad para que los lectores participen y expresen sus puntos de vista, sin ninguna restricción en la mayoría de los casos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Mi nombre

Autor: Carlos Interiano


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Cuando nací
me pusieron un estigma
y desde entonces ya no he sido
/sólo mi nombre/
aprendí a caminar
resignadamente
a la sombra de su compañía

a veces pienso que mi nombre
es algo así
como una gruesa corteza de la vida

aunque
viéndolo bien
mi nombre ha sufrido
ha peleado
ha sido víctima y victimario
criticado y maldecido
humillado
/exaltado algunas veces/

sin embargo
mi nombre
en una voz querida
es más que un canto
agradable a mis oídos

viernes, 25 de septiembre de 2015

Partidos sólidos

Publicado en el Diario de Centro América el 25 de septiembre de 2015



La misión y visión de las organizaciones políticas se ha trocado por la extorsión mutua y en el menor de los casos, la dádiva complaciente que compra voluntades.

Las pasadas elecciones generales confirmaron una verdad que ya era conocida: los partidos políticos en Guatemala son maquinarias electoreras que compiten sin normas de mínima calidad, tanto en lo técnico como en lo ideológico y ético. Se lanzan cada cuatro años a probar suerte con el electorado; ofrecen el oro y el moro con tal de conseguir que la ingenuidad ciudadana los acompañe el día de las elecciones y logren obtener algunos votos.

No creo que pueda llamarse líderes a los caciques o dueños de la mayoría de partidos. Si acaso son propietarios de una ficha que los habilita para erigirse en presidenciables. Del resto de personas que gravitan a su alrededor, ni hablar. Los candidatos a alcaldes y diputados literalmente compran ese derecho, no por la vía natural del liderazgo local o nacional, sino por el desembolso de millonarias cantidades que rayan en lo obsceno. De allí que al techo de propaganda aprobado por el Tribunal Supremo Electoral habría que sumar esas enormes cantidades de dinero que se mueven de manera subterránea y que van a parar a los bolsillos de los dirigentes de dichas organizaciones.

Durante el periodo de gobierno, tanto el partido oficial que ejerce tal papel, como los partidos de oposición, literalmente se han invisibles, dado que la principal atención de sus caciques está puesta en el negocio: listado de obras, compra-venta de plazas, tráfico de influencias, viajes, y toda una sarta de actividades obscuras que solo caben en la mente de los políticos y las cuales repudia la gente honrada.

La ideología al servicio ciudadano, concentrada en la misión y visión de las organizaciones políticas se ha trocado por la extorsión mutua y en el menor de los casos, la dádiva complaciente que compra voluntades. Una muestra de tan evidente accionar es la proliferación de partidos que compiten en los procesos electorales; cada uno con su respectivo grupito de caciques (que no líderes), en una carrera sin cuartel y metiéndose zancadilla para que al final se repartan las miserias de votos que les permitan cobrar los quetzalucos que reparte el Tribunal Supremo Electoral por cada incauto ciudadano que confió en ellos.

Quizá una de las acciones de los “indignados” y ciudadanía en general sea luchar porque entre las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos se incremente el número de votos a ocho veces el actual como mínimo para permanecer como partidos habilitados. Exigir por ley, entre otros aspectos, que cada partido habilitado tenga su propia escuela de formación política e ideológica que les permita formar cuadros para la gestión pública y que durante periodos no electorales tengan presencia pública en la discusión y propuesta de solución a los problemas nacionales. Los partidos fuertes construyen cultura política y fortalecen los controles democráticos de la cosa pública.

viernes, 18 de septiembre de 2015

¿Se quiebran paradigmas?

Publicado en el Diario de Centro América el 18 de septiembre de 2015



Posiblemente las raíces del paradigma seguirían incólumes si éste no hubiera hecho lo imposible por perder.

En las pasadas elecciones para presidente se rompió un conjuro que algún brujo connotado debió hacer hace algunas décadas. Quien quede en segundo lugar en un proceso electoral será electo presidente en las próximas elecciones. Pero he aquí que alguna hada madrina, de esas que abundan en los cuentos de hadas se rindió a las peticiones de Jimmy Morales y Sandra Torres: dejar sin efecto el conjuro y ofrecer a la ciudadanía elegir libremente. El personaje perdidoso de este cuento de realismo mágico que vive el país fue Manuel Baldizón, relegado a una tercera posición.

“Esto es para cortarse las venas con chaye”, me dijo un amigo, experto en asuntos de política electoral. Y me explicaba: meterle millones, exponiéndose incluso a ser suspendido el partido por gastar mucho más allá del techo autorizado, vociferar a los cuatro vientos que se ganaría en primera vuelta, inflando encuestas promovidas por el mismo partido, mandar a escribir libros e incluso el plan de gobierno, quejarse con autoridades gringas, montar campañas negras mediante pasquines, regañar a sus propios correligionarios, amenazar con destituir a la Fiscal General y expulsar al comisionado de la Cicig, atacar a sus contendientes, hacer promesas difíciles de cumplir, rifar motos, regalar sillas de ruedas, cargar enfermos, besar niños y ancianos, pasearse como pavo real por las tarimas, recorrer diez veces el país (aunque en helicóptero), erigirse estatuas, son solo algunos factores que ponen en estado de depresión a cualquiera. ¡Y no digamos que en cualquier momento sus más fuertes financistas quieran pedirle la devolución de su dinero!

Ahora bien, la ruptura del paradigma popular que indicaba que quien quedara en segundo lugar en una elección, en la próxima sería el presidente de Guatemala, no es obra y gracia de un acto de brujería. Es más bien el resultado de la cadena de errores cometidos por el candidato del partido que quedó en tercera posición. En otras palabras, fue un fracaso bien ganado. Posiblemente las raíces del paradigma seguirían incólumes si éste no hubiera hecho lo imposible por perder.


A estas alturas, seguramente los beneficiados con la voluntad popular ya estarán enfilando sus pasos hacia la casa del brujo de la Boca del Monte para pedir un conjuro que garantice que por nada del mundo, haya un empate técnico. Aunque lo más seguro es que se repetirá el fenómeno durante el duelo Álvaro Arzú-Alfonso Portillo: hubo tan poca diferencia que parecía que se había elegido un presidente metropolitano y un presidente del interior del país. Veremos qué pasa este 25 de octubre. Nosotros vayamos a votar por la carita que mejor nos sonría, no sin antes consultar sus planes de gobierno y sus equipos profesionales que seguramente nos presentarán en este tramo de campaña.

viernes, 11 de septiembre de 2015

El discurso de Baldizón

Publicado en el Diario de Centro América el 11 de septiembre de 2015


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No fue un problema de liderazgo local, como equivocadamente indican algunos miembros de dicho partido.

“Conciudadanos: Me presento ante ustedes para agradecer el alto nivel de participación en el pasado evento electoral. Estoy convencido que la cultura política ciudadana es el mejor camino para consolidar la democracia. Derrotamos al abstencionismo y acudimos digna y libremente a emitir el voto por la opción que mejor nos pareció.

Lamentablemente en esta ocasión no fui yo el designado por ustedes para participar en la segunda vuelta electoral, no obstante que nuestro partido Lider alcanzó 47 diputaciones y casi la mitad de alcaldías en todo el país. Esto demuestra que la organización liderista es fuerte y contundente en todo lo ancho y largo de la República. Por cuestiones de sociopolítica derivadas especialmente de algunos errores cometidos durante mi campaña, no obtuve los votos suficientes que me permitieran participar en una segunda vuelta y convertirme eventualmente en el próximo presidente de la República.

Pido perdón a la ciudadanía guatemalteca por los errores que, aunque en forma involuntaria y a veces producto de la dinámica política que ha vivido el país durante los últimos cuatro meses, pudimos haber cometido. La coyuntura ayudó a hacer más visibles nuestros errores, de cara a los grandes desaciertos en materia de gobernanza, cometidos por el Gobierno, mismos que coadyuvaron a nuestro debilitamiento como candidato, aunque, como ya indiqué antes, se mantuvo fuerte la estructura partidaria y los liderazgos locales afines a Lider.

Tenemos Lider para mucho tiempo. En los próximos años haremos una oposición constructiva y propositiva que ayude a resolver los problemas estructurales y coyunturales del país, no importando quién gane la segunda vuelta. Nuestro compromiso es con el país y sobre todo, con el casi millón de personas que emitieron su voto por Manuel Baldizón. Nos veremos dentro de cuatro años. Que Dios bendiga a Guatemala.”

Más o menos este es el mensaje que Manuel Baldizón, como líder nacional, debió haber pronunciado días después de las elecciones de primera vuelta. Esconderse no ayuda en nada, más bien, agranda la antipatía que el pueblo demostró por su candidatura en las urnas. Si sumamos los votos obtenidos por los candidatos a alcalde pertenecientes a Lider seguramente sumarán más del millón de votos. Esto quiere decir, que no fue un problema de liderazgo local, como equivocadamente indican algunos miembros de dicho partido. Lo mismo puede decirse de la suma de los votos alcanzados por sus diputados. Sencillamente Baldizón se convirtió en la oveja negra y debe aceptar su papel con mística y resignación, pero adoptando un posición de hidalguía frente a la ciudadanía.


Esconderse es asunto de cobardes. Un verdadero líder da la cara, tanto en tiempos aciagos como en tiempos prósperos. Existe responsabilidad ética y política frente al país que no es ineludible, aunque el voto no le haya favorecido a él como candidato presidencial.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Ética del funcionario público

Publicado en el Diario de Centro América el 4 de septiembre de 2015


Esa parte de “no todos” es lo que salva la administración pública, que ayer, hoy y mañana, requerirá de su desempeño ético.

La ética, esa vieja necia que se mete en todo y que muy pocos la aceptan, es el conjunto de normas adoptadas por un conglomerado para garantizar el honesto desempeño de sus actividades. Está emparentada con la moral en el sentido de “hacer lo correcto” aun en situaciones de mucha tentación como sería un cargo público.

En esencia, tanto la ética como la moral constituyen las bases que se forjan desde el hogar en la más tierna infancia. En la tradición judeo cristiana se tienen los 10 mandamientos como bases éticas; asimismo, las prédicas de Jesucristo convertidas en enseñanzas ético-morales.

Imagínese usted lo que pasaría si algún funcionario público (que me imagino los ha habido y los hay actualmente) decidiese poner en práctica por lo menos algunos pocos de los diez mandamientos contenidos en las Tablas de Moisés. Seguramente la administración pública sería un dechado de virtudes; y la prensa se tronaría los dedos por conseguir la nota sensacionalista que haga correr ríos de tinta, innumerables horas de transmisión de radio y televisión. Afortunadamente para la prensa, hay escándalos que nutren sus páginas y sus emisiones radiales y televisivas.

He aquí algunos mandamientos que son los favoritos para ser violados por algunos funcionarios: Honrarás a tu padre y a tu madre; No matarás; No robarás; No ofrecerás falsos testimonios; No codiciarás los bienes ajenos; No cometerás adulterio.

Francamente algunos funcionarios y políticos deshonran a su padre y a su madre con sus actos reñidos con la ética. Y qué decir de aquellos abyectos que se atreven a matar para conseguir sus obscuros objetivos; baste como ejemplo, aquel malnacido candidato a alcalde de San José Pinula que dispuso deshacerse de sus enemigos políticos que le impedían alcanzar la alcaldía. Del “No robarás”, ni hablar. Abundan los casos.

Del “No ofrecerás falsos testimonios”, medio en serio, medio en broma dicen algunos que se creen muy listos que “político que no miente, no es político”, ¿Qué tal? Y qué decir del “No codiciarás los bienes ajenos”. Imagínese usted que hasta han elaborado la oración del político: “Dios mío, no te pido que me des, sólo ponme donde hay”.

Quizá uno de los mandamientos más apetecidos como norma moral y ética a ser violada es “No cometerás adulterio”. Sobre este mandamiento, algunos funcionarios y políticos tejen su estrategia para saltarse las trancas. Dicen que político que no tiene una segunda, una tercera y una cuarta, deja de ser hombre (o mujer en algunos casos), aunque no deja de ser político.

Alguien pensará que lo anotado aquí es una generalización apresurada; por ello me he cuidado de indicar que “solo son algunos funcionarios y políticos”; que quede muy claro, no son todos. Y quizá esa parte de “no todos” es lo que salva la administración pública, que ayer, hoy y mañana, requerirá de su desempeño ético.

viernes, 21 de agosto de 2015

¿Candidato blanco?

Publicado en el Diario de Centro América el 21 de agosto de 2015

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Es un hombre “caedor bien” que ha hecho su prestigio a base de sembrar en el ciudadano la semilla del buen humor.

Para quienes nos desenvolvemos en el mundo de la comunicación política no resulta nada extraño la fabricación de candidaturas a la medida de los intereses de grupos de poder. El fin justifica los medios, dice un refrán marxista, convertido en refrán popular. En el contexto de las presentes elecciones, resulta muy sintomático que una de las candidaturas políticas que hace apenas pocos meses era ignorada por la casi totalidad de ciudadanos, hoy resulte en los primeros lugares de popularidad. ¿Obra y gracia del Espíritu Santo? ¿Obra y gracia de la publicidad en redes sociales? ¿Obra y gracia de expertos en marketing? ¿Obra y gracia de la capacidad discursiva del candidato?

Todas estas interrogantes no encajan en nuestro esquema de análisis, son preguntas que se quedan en el amplio mundo de la incertidumbre. Cuando se ven los spots publicitarios se contempla a los candidatos a la primera y segunda magistratura casi siempre rodeados de muy contados ciudadanos. No se contempla el efecto de masa, con la lente de la cámara en gran angular para captar la mayor cantidad de potenciales electores. Por el contrario, se les ve casi siempre caminando por las calles con grupos reducidos de personas.

Una característica del candidato presidencial es que les habla bajito, casi al oído, con lenguaje sencillo, casi hogareño, lo cual lo diferencia de los demás candidatos, quienes hacen gala de sus gritos y ademanes grandilocuentes. Se dice que maneja muy bien su mensaje en las redes sociales. Por lo demás, es un hombre “caedor bien” que ha hecho su prestigio a base de sembrar en el ciudadano la semilla del buen humor. No tiene antecedentes delictivos ni reñidos con la ética y la moral, a excepción de su apellido que coincide con esta última palabra.

Pero de todo eso a estar en los primeros lugares de popularidad, con todo respeto y aprecio, por más que me devano los sesos, no logro entender cómo lo ha logrado. De esa cuenta es que me atrevo a sostener la tesis de que es un candidato blanco fabricado por poderes fácticos, auxiliados por algunos medios de comunicación para propiciar una tercera vía de elecciones, como una oferta contraria a los dos grandes punteros que desde hace años vienen haciendo propaganda directa e indirecta.

La tesis de la tercera vía puede atraer a las grandes masas de indecisos, a significativos grupos de ciudadanos que han tomado la plaza de la Constitución por varias semanas, a personas que si bien es cierto no han asistido a las concentraciones, mantienen una actitud de recia crítica contra los políticos de siempre.

Esta idea de la tercera vía es políticamente correcta y legítima si no tomáramos en cuenta que “no hay almuerzo gratis” y que en un caso llegue a “cuajar” en la mente de los electores, una vez conquistado el poder, estos nuevos dirigentes cedan a las presiones de quienes los impulsaron hacia las alturas. Hoy, las encuestas “les sonríen” por no sé qué poder omnímodo, aunque a decir verdad, la única encuesta certera y válida es el día de las elecciones.

Poema: LAS RANAS Y LOS GRILLOS

El periodista Carlos Enrique Morales Monzón produjo esta versión de mi poema Las ranas y los grillos. Se los dejo