jueves, 13 de septiembre de 2018

USTED Y YO




Usted y yo tenemos un conflicto.
No amo sus ojos porque sean suyos.
Los amo, porque en ellos, mi vida se llena
de cantos de cuna.

Usted y yo tenemos un dilema.
No amo su voz porque sea suya.
La amo, porque son las notas musicales
que renuevan mi vida.

Usted y yo tenemos una duda.
No amo su risa porque sea suya.
La amo, porque en ella
languidecen mis penas.

Usted y yo tenemos un abismo.
Usted viene vital, devorando caminos.
Yo voy hacia la nada
persiguiendo quimeras.

Usted y yo tenemos diferencias.
Yo le amo intensamente.
Usted, por el contrario,
me ahoga en el silencio.


                      Carlos Interiano

viernes, 7 de septiembre de 2018

Costa Rica


En educación, Costa Rica destina el 8% del PIB, en tanto que Guatemala, apenas el 2.9%.

Recientemente visité Costa Rica. Acompañaba al poeta Matheus Kar, quien realizó varios recitales y participó en la Feria Internacional del Libro. Hacía mucho tiempo que no visitaba aquel maravilloso país. Y como hace cuarenta años, cuando llegué por primera vez, coincidentemente a un evento de poesía, tuve la sensación de estar en una esquina civilizada del mundo.
Costa Rica, la llamada Suiza de América, hace honor a su nombre. Aún con sus problemas propios de un país que alberga a cinco millones de ciudadanos, sujeto a las presiones que genera la sociedad mundial y la interna, especialmente aquellos de orden social y económico, este hermano centroamericano goza de estabilidad política y de buenas condiciones de vida de sus habitantes.
Los números no fallan, y las acciones políticas tomadas en su momento por estadistas que han dado continuidad a la gran decisión asumida aquel 1 de diciembre de 1948 por la Junta Fundadora de la Segunda República, cuyo presidente fue el recordado José (Pepe) Figueres Ferrer, de suprimir el Ejército y conformar una fuerza policial capaz de hacerse cargo de la seguridad pública, han rendido sus frutos.
Desde aquella fecha histórica, este país centroamericano ha tenido un crecimiento sostenido en muchos aspectos: economía, vivienda, salud, educación y cultura. En educación, por ejemplo, Costa Rica destina el 8 % del PIB, en tanto que Guatemala, apenas el 2.9 %. La Unesco recomienda que la inversión debe ser al menos del 7 %. En aquel país existen 53 universidades que atienden las necesidades educativas que genera una población de 5 millones de habitantes. En Guatemala existen 14 universidades privadas y una estatal, para atender los requerimientos de una población de 17 millones de ciudadanos.
Pero, además, Costa Rica también enfrenta menos problemas de violencia y, asústese usted, ¡no hay maras! Los murales que existen en la vía pública son pintados por artistas y no son signos de protesta suburbana. Existen museos suficientes de diversa índole y otros centros culturales, libros e intelectuales por doquier, lo cual es un signo inequívoco de que la gente tiene la posibilidad de satisfacer sus necesidades de alto nivel: las de autorrealización.
En Costa Rica se encuentran poetas hasta por debajo de las piedras. Nos dimos cuenta en los lugares bohemios que visitamos; y se congregan para leer poesía, comentar literatura de diverso cuño y, por supuesto, degustar algunas “birras bien frías”, al calor de largas y amistosas conversaciones. En la Feria del Libro hubo abundante poesía y poetas ofreciendo sus obras.
Nos dio gusto saludar a muchos intelectuales y artistas, especialmente al doctor Américo Ochoa, salvadoreño asimilado costarricense desde hace muchos años; al fino poeta guatemalteco Daniel Matul, al poeta Adriano Corrales Arias y a nuestro amigo desde hace tiempo, Marco Tulio Araya y su esposa, quien coordinó nuestro viaje a aquel hermoso país de América.

viernes, 31 de agosto de 2018

Infoxicación

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En las redes sociales, cada segundo está corriendo frente a nuestros ojos decenas de mensajes, imposibles de digerir.

En esta era de la información estamos expuestos a un cúmulo de datos que difícilmente podemos manejar. La Big Data recoge todo cuanto ingresa a la red a través de múltiples mensajes. Además de la virtualidad, están los medios de información tradicionales: la radio, la prensa y la televisión, y otras formas de comunicación por medio de vallas, mupets, afiches y otros entornos visuales.
Hace solo cincuenta años, el ser humano no estaba bombardeado por tantos mensajes. Había otras maneras más relajadas de consumir información: el cine, el teatro, las tertulias en café, bares, los coloquios académicos, las conversaciones en el comedor. La televisión aún era en blanco y negro, y era centro de unión familiar. También se daban las conversaciones en las esquinas, los chismes en las tiendas de barrio. En fin, era un intercambio mesurado del acontecer, generalmente local. Las noticias nacionales e internacionales llegaban con algún tiempo de retraso. La gente tenía suficiente tiempo para procesar la información que recibía.
Hoy día, desde que nace, un niño está sujeto al bombardeo informativo, generalmente con estrategias que van dirigidas a perfilar su personalidad para el consumo, que, a la larga, conformarán sus hábitos futuros.
Nos hemos convertido en esclavos de la información mundial. En las redes sociales, cada segundo están corriendo frente a nuestros ojos decenas de mensajes, imposibles de digerir.
Cuando ingerimos alimentos que no pueden ser procesados por nuestro cuerpo o están descompuestos, causan intoxicación. Lo mismo sucede con aquella cuantiosa cantidad de datos que nuestro cerebro recibe, pero no puede digerir sanamente. En este caso se le llama infoxicación. También se le conoce como infobesidad.
La mayor parte de estos datos que ingresan a nuestro cerebro lo hacen por medio de la vista y el oído, canales efectivos de la era de la imagen. Los niños y adolescentes de hoy son totalmente audiovisuales, y muchos de ellos se desenvuelven cotidianamente en un mundo digital y de realidad virtual. En Guatemala hay más teléfonos que personas, y casi todos con acceso a Internet.
La virtualidad expone a los niños y adolescentes a un sinnúmero de datos que les llegan a través del ciberespacio y que ingresan en su cerebro a velocidades vertiginosas, tanto a nivel consciente como inconsciente. En este último se almacenan los datos que conforman el reservorio informativo que, tarde o temprano, habrá de dirigir sus actos. El problema es que muchos de estos datos, revestidos de llamativos envoltorios de diseño, sonido e imagen, pueden encerrar contenidos manipulantes de su conducta. Por supuesto, también el cerebro tiene mecanismos para desechar o, por lo menos, reprimir aquella información reiterativa, avasallante, mediante el proceso de evitación defensiva. ¿Usted ya se puso a dieta para evitar la infoxicación? Evite caer en la infobesidad, apagando sus dispositivos electrónicos algunas horas al día, y converse con su familia y amigos. Es más sano.

viernes, 24 de agosto de 2018

Dame un like


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El ser humano siempre ha necesitado de mecanismos de reconocimiento que eleven su autoestima.

Javier revisaba cada hora su feis para ver cuántos likes tenía en su nuevo mensaje publicado. Minuciosamente contaba cuántas manitas, corazones, caritas de asombro, tristes, enojadas, había en sus respuestas. También le interesaban mucho los comentarios, sobre todo aquellos que reforzaban su punto de vista. Cuando recibía pocas respuestas o ninguna, era presa de un desasosiego emocional que se transformaba en tristeza profunda. Sobre todo, si sus amigos no estaban en ese listado. La amistad se valora a través de los mensajes que recibes, decía; y tu importancia, también.
La anterior es una historia real. Pero no es la única. Estos casos de dependencia excesiva a la opinión de los demás sobre los mensajes que subimos a las redes sociales constituyen hoy día un fenómeno de reconocimiento personal que no existía con esta intensidad antes de Internet y, sobre todo, antes de que surgieran las redes sociales. Por supuesto, el ser humano siempre ha necesitado de mecanismos de reconocimiento que eleven su autoestima. Estos artilugios pueden ser premios, menciones honoríficas, cartas personales y todos aquellos recursos que contribuyen a fortalecer el trabajo intelectual o físico que realizamos.
En el caso de Facebook, sin embargo, se ha desarrollado una especie de patología virtual que se evidencia en un constante monitoreo a los mensajes subidos, especialmente cuando se trata de asuntos que tienen un interés específico por parte de los emisores, invirtiendo en este esfuerzo grandes cantidades de tiempo. Resulta frustrante que un mensaje subido al feis no obtenga la cantidad de likes esperados, o bien, que no cuente con comentarios a favor. A veces, cuando un comentario es contrario a la opinión del autor, puede llegarse al extremo de eliminar al remitente de la lista de amigos aceptados. En otras palabras, si apoyas mi opinión, te lo agradezco, si opinas lo contrario, te elimino. De ahí que algunas personas terminan por aceptar públicamente los argumentos del autor del mensaje, aunque sean ideas disparatadas. La espiral del silencio en su esplendor.
Otro fenómeno concomitante a los mensajes en redes sociales es la marcada preferencia de los usuarios a acuerpar, mediante el uso de emoticones o mensajes banales, aquellas “ocurrencias” compartidas por cientos de miles de internautas. Todo esto puede resumirse en un concepto que llamaríamos cultura de la miseria, una versión distorsionada de la cultura virtual, debido a lo superficial y chusco de los mensajes compartidos. Frases emotivas como “hoy amanecí triste”, “mi perro es un vago”, son solo dos ejemplos del contenido intrascendente de estas, pero son las que más likes consiguen.
Por el contrario, aquellos mensajes cuyo contenido es serio, reflexivo, gramaticalmente correcto, obtienen escasos seguidores. Por algo se ha señalado al Facebook y otras redes sociales como el nuevo narcótico, un adormecedor de conciencias, acrítico, seguidor pasivo de corrientes de opinión sin fundamento. A propósito, ¿usted ya le dio like a esta columna?

domingo, 19 de agosto de 2018

Insurgente


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Había un gorrión de vuelos insurgentes
Había dos gorriones de vuelos insurgentes
Había tres gorriones de vuelos insurgentes
Había muchos gorriones de vuelos insurgentes

De pronto
No había gorriones de vuelos insurgentes

Solo plumajes de gorriones esparcidos por el mundo

Y en el púlpito del pueblo
recuerdos disecados de gorriones insurgentes

En un supermercado vendíanse plumajes
de gorriones insurgentes

viernes, 17 de agosto de 2018

Las fake news (II)

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El tema de las fake news está ligado a la vieja teoría de la Agenda Building, una variante de la Agenda Setting.

Una conocida cadena de televisión norteamericana es famosa por inventar noticias. Ese ha sido su negocio; y ya se trate de gobiernos republicanos o demócratas en el poder, su estrategia es la misma. Pareciera que sus vínculos trascienden la estructura superficial de los presidentes, y responde, más bien, a grandes intereses corporativos en aquel país.
La contraparte de la estrategia de aquella cadena televisiva es, por supuesto, el ocultamiento de información al más alto nivel del Gobierno norteamericano y de otros países del orbe. Hace muchos años, a raíz del ataque a las torres gemelas en Nueva York, se filtró a la prensa nacional que otro avión había sido impactado en el Pentágono. Dicha noticia se quedó solo en rumor. Nadie confirmó ni negó el hecho. Sin embargo, un grupo de periodistas produjo un vídeo de mala calidad, con imágenes de los daños en el centro de seguridad más importante del mundo.
Hace pocos días vi un documental sobre este atentado al Pentágono, a todo color y con una producción de lujo. En este documental se revela toda la verdad sobre los motivos que tuvo el Gobierno norteamericano de aquel entonces para ocultar dicha información.
Razones de seguridad nacional, además del orgullo herido de los gringos por cuanto que su principal cerebro había sido vulnerado, sin que lo hubieran advertido siquiera. El tema de las fake news está ligado a la vieja teoría de la Agenda Building, una variante de la Agenda Setting, cuyos estudios comenzaron en los años setenta.
La esencia de estas agendas es evidenciar el roce que existe entre el interés de un gobierno en materia informativa y el interés, generalmente económico y político, de los medios de comunicación de impulsar sus propios mensajes a la ciudadanía. En este roce se produce una estrategia planificada, interesada, por parte de estos (no todos) en articular mensajes que debiliten la credibilidad de los funcionarios y de otros actores, generalmente adversos.
Recuerdo el caso concreto de un expresidente de Guatemala a quien se le sindicaba de estarse disputando la compra de un reloj de marca selecta con un famoso cantante, generando grandes titulares en la prensa escrita antagónica al Gobierno; finalmente se descubrió que había sido una treta de un periodista que armó el escándalo con el consentimiento de la Dirección del medio.
En este triste papel que han jugado algunos medios de comunicación para confundir a la ciudadanía y generar corrientes de opinión a favor o en contra de un gobierno, vale la pena citar otro hecho concreto, aunque mejor armado: la guerra de Grenada. Durante esta invasión norteamericana a la pequeña isla, sin razón aparente, en octubre de 1983, acompañada por un despliegue televisivo de sus acciones, los Estados Unidos impusieron un golpe publicitario de carácter militar, quizá para mitigar un poco el sabor amargo que les había dejado su fracaso en Vietnam, y necesitaban fortalecer su imagen del país más poderoso de la Tierra.

viernes, 10 de agosto de 2018

Las fake news

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Un medio profesional obliga a sus periodistas a contrastar los datos con otras fuentes dignas de todo crédito.

A la teoría del rumor, periodísticamente estructurada se le llama hoy día fake news. Su traducción literal es: noticia falsa. El rumor tiene sus orígenes desde que el ser humano no pudo explicarse racionalmente un hecho o fenómeno, acudiendo a fuentes mitológicas, como asidero para sustentar sus verdades. El rumor, si bien puede contener elementos verdaderos, carece de contexto, por lo que se maneja como verdades a medias o falsas versiones de un suceso.
Pero del rumor a las fake news hay un gran salto. En estas últimas se elabora, con criterio periodístico, una noticia cuyo contenido es totalmente falso. Generalmente estas notas tienen un objetivo muy preciso: desprestigiar a un personaje o, bien, elevarle el perfil a alguien. De ahí que pueden trabajarse en estas dos direcciones. Los expertos en propaganda negra acuden casi siempre a estas argucias políticas; y usando las reglas básicas de la orquestación y el enemigo único, han producido daños irreparables en la imagen de sus víctimas.
Actualmente, con el desarrollo de las redes sociales, las fake news aparecen generalmente como noticias falsas cuyo origen se pierde en el anonimato, pero el contenido siembra la duda en el lector, produciendo verdaderos cambios de opinión en favor o en contra de alguien. Por supuesto que no solo en las redes sociales se transmiten noticias falsas. Las hay en otros medios, como la prensa escrita, la televisada y la radial.
Paralelas a las fake news existen algunas secciones de periódicos que publican información cuyo formato no suele ser periodístico, sino simples comentarios con contenido tendencioso contra funcionarios y otros personajes públicos. En tiempos del pasado conflicto armado guatemalteco, algunos directores de medios recibían información falsa del ala más conservadora del Ejército, con el encargo de ser publicada. Actualmente esta práctica ha ido desapareciendo, aunque todavía “se filtran” rumores a medios periodísticos que destinan parte de su mancha impresa a manejarlos, generalmente con intereses creados.
Por supuesto, la prensa seria no da cabida a las fake news porque considera que dañan su reputación y confunden a sus lectores. Ante una noticia aparentemente falsa, un medio profesional obliga a sus periodistas a contrastar los datos con otras fuentes dignas de todo crédito e, incluso, realiza esfuerzos suficientes para contactar a posibles implicados, a quienes podría perjudicar la difusión de un hecho. Esta manera técnica y profesional de enfrentar rumores creados por partes interesadas ha dejado a buen resguardo la credibilidad de algunos medios, que aún consideran la ética como su principal fuente de orientación periodística. Los demás son mercenarios de la información; cobran jugosas prebendas por difundir hechos falsos, aunque con ello atropellen las elementales normas éticas y el derecho ciudadano a una información veraz, objetiva y periodísticamente balanceada.

Poema: LAS RANAS Y LOS GRILLOS

El periodista Carlos Enrique Morales Monzón produjo esta versión de mi poema Las ranas y los grillos. Se los dejo