viernes, 19 de agosto de 2016

¿Reducción de penas?

Publicado en el Diario de Centro América el 19 de agosto de 2016


“Cometa delito hoy y cobre su 50 por ciento de reducción de pena. ¡Anímese, solo le costará 10 o 15 años!”.

No soy abogado, solo soy un ciudadano común que a diario sale a la calle a ganarse el pan con las escasas herramientas que me lo permiten. Por lo tanto, no tiene ningún sustento jurídico la opinión que a continuación emitiré en este espacio periodístico.

Hace pocos días salió a luz las declaraciones de funcionarios públicos, diputados y algunos analistas respecto al proyecto de ley que contempla la reducción de penas de manera general, con el propósito de descongestionar las cárceles del país. Tal extremo, abarca incluso a aquellos cuyos delitos devienen en altas penas como por ejemplo, asesinatos, violaciones, extorsiones, narcotraficantes y un rosario de actos de lesa humanidad, me parece desproporcionado y francamente falto de visión integral.

En el marco de esas enmiendas cualquier persona altamente peligrosa puede cometer un delito a sabiendas que, si bien le va, será condenado pero que al mismo tiempo, como sucede en las ofertas de supermercado, le harán el respectivo descuento del 50 por ciento, qué tal. Ya me parece ver en los juzgados, en las oficinas públicas e incluso en las calles, el letrero que diga: “Cometa delito hoy y cobre su 50 por ciento de reducción de pena. ¡Anímese, solo le costará 10 o 15 años!”

Es legítima la preocupación por descongestionar las cárceles del país. Sin embargo, esto está ligado a factores tan desastrosos como el hecho de que existen reos con varios años de haber cumplido la pena y sin embargo aún permanecen en cautiverio por falta de una orden de juez. Otros, cuyo caso no ha llegado a los tribunales, o cuyo expediente simplemente se extravió. Se sabe que, incluso, existen algunos que no figuran en las nóminas oficiales del Sistema Penitenciario pero que sin embargo, existen físicamente.

Sumado a estos factores también se da la ya manida costumbre de los jueces de enviar a prisión preventiva a cualquier mortal que es llevado ante su presencia, por “peligro de fuga”. ¿No es esto un exceso de la administración de justicia? Es obvio que si cualquier imputado es llevado a las cárceles, el hacinamiento y virtual colapso de estos centros sea una realidad.

Considero que el camino de descongestionar los centros carcelarios por la vía de la reducción de penas envía un mensaje contraproducente a quienes cometen delitos, y sobre todo, delitos graves. Por más que se diga que esta manera de administrar justicia es moderna y se aplica en sociedades como la norteamericana, para el caso de Guatemala, donde a diario se siembra la violencia, la extorsión, el asesinato, el tráfico intenso de drogas, simplemente estaría dando un mensaje de aliento a quienes están al margen de lay, en perjuicio del ciudadano honrado.


Considero que debe mejorarse el sistema de administración de justicia para hacer más expeditos los procesos, rentabilizar mejor los recursos asignados a mantener todo el Sistema Penitenciario, hacer uso selectivo de la vieja y retorcida costumbre de enviar a todo mundo al tambo por peligro de fuga  ¿no le parece?

sábado, 13 de agosto de 2016

El drama del IGGS

Publicado en el Diario de Centro América el 12 de agosto de 2016


Dada su capacidad económica, la institución ha estado en el ojo de funcionarios de turno, quienes en no pocos casos la han convertido en su cajero personal.

El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social se crea el 30 de octubre de 1946, por Decreto Ley emitido por el entonces honorable Congreso de la República. La creación de esta institución es el resultado de un estudio serio realizado a instancias del gobierno de la Revolución presidido por el doctor Juan José Arévalo, por Oscar Barahona Walter Dittel.

El IGSS es sin lugar a dudas, el último bastión de la gesta revolucionaria que veló por una política de seguridad alimentaria, de salud y educación para los sectores obreros y campesinos. Fue indudablemente la columna vertebral sobre la que ha descansado la seguridad social de miles de trabajadores. El enfoque de dicho acuerdo era crear "Una Institución autónoma, de derecho público de personería jurídica propia y plena capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones, cuya finalidad es aplicar en beneficio del pueblo de Guatemala, un Régimen Nacional, Unitario y Obligatorio de Seguridad Social, de conformidad con el sistema de protección mínima".

El nuevo régimen de seguridad obligaba al estado a dar su aporte por concepto contribución patronal. Lo mismo establecía para el sector privado. El trabajador, por su parte, debía aportar su cuota para tener derecho a un retiro después de cumplir cierta cantidad de años de servicio.

A lo largo de  setenta años el IGSS ha atesorado una significativa cantidad de recursos que garantizan la cobertura de sus servicios, a pesar que el estado ha sido el primero en no cumplir con el precepto constitucional de su aporte, debiéndole alrededor de 30 mil millones de quetzales por cuotas atrasadas. Por su parte, el sector privado también debe una cantidad significativa, aunque menor, en cuotas no pagadas.

Dada su capacidad económica, la institución ha estado en el ojo de funcionarios de turno, quienes en no pocos casos la han convertido en su cajero personal. Fuente de una indiscriminada corrupción de gerentes y presidentes que la han administrado. Sumado a esto, ha estado siempre acechada por el fantasma de la privatización. A esto último se han opuesto el sector sindical y los propios jubilados, con justa razón, ya que ven el peligro inminente de quedar desprotegidos por un el régimen que, aunque con sus carencias y limitaciones, mal que bien, contribuyen a dar un respiro económico a los jubilados y pensionados.

En los últimos días el fantasma de la privatización ha tendido sobre el IGSS sus más aviesos propósitos. No se sabe de dónde salió tan descabellada idea; lo cierto es que ha puesto los pelos de punta a quienes han dejado en un puesto de trabajo los mejores años de su vida y que hoy, tienen una modesta y a veces hasta miserable pensión, pero que después de todo, es un dinerito que en algo les ayuda.


Lo cierto es que, privatizar el seguro social sería darle el último zarpazo a las instituciones creadas por el gobierno de la Revolución y cuya trascendencia está vigente después de setenta años. Vale la pena conservar su autonomía ¿no le parece?

viernes, 5 de agosto de 2016

Tomarle la palabra al CACIF

Publicado en el Diario de Centro América el 5 de agosto de 2016


En la agenda de negociación no debe incluirse, por supuesto, ningún tipo de amnistía fiscal ni perdón a quienes hayan cometido delitos de evasión de impuestos.


Esta semana representantes del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras –CACIF-, fundado en 1957, declararon ante los medios de comunicación su disposición de sentarse a la mesa de negociaciones para discutir el futuro económico de Guatemala, especialmente en los ámbitos sensibles de la economía como es el aspecto tributario.

Según el Cacif existe la necesidad de hacer un profundo análisis de la situación tributaria que permita adoptar las medidas que permitan ampliar esta base, bajo los parámetros de una mejor recaudación y aprovechamiento de los recursos provenientes de los impuestos de los contribuyentes.

A primera vista, es sana, oportuna y acertada la declaración de Felipe Bosch, quien hizo la declaración a nombre del Cacif y de Fundesa. Podría pensarse que es un acto de buena fe y de convencimiento que el país se hunde si no se reforma el régimen tributario, en donde quien gane más que pague más y que los recursos que se recauden tengan una buena redistribución para atender las necesidades más urgentes: salud, educación, infraestructura, pago de deuda, ahorro, entre otros.

Quizá sea una excelente oportunidad para que el gobierno le tome la palabra a los empresarios y seleccione a los más grandes expertos y mejores negociadores en el tema fiscal y tributario a efecto de no dejarse embaucar con espejitos bien relucientes pero que solo podrían buscar crear distractores ante el clima de nerviosismo que ha creado las recientes capturas a empresarios por evasión de impuestos. En la agenda de negociación no debe incluirse, por supuesto, ningún tipo de amnistía fiscal ni perdón a quienes hayan cometido delitos de evasión de impuestos. En estos casos debe dejarse actuar al sistema de justicia que haga su trabajo.

Este gobierno podría dejar a las futuras generaciones un sano sistema tributario que garantice el desarrollo sostenible del país, se apuntaría un hit que no han logrado los últimos gobiernos, o sea, sentar a los empresarios y en un clima de franco diálogo y discusión sana, comprometerlos a pagar más, bajo la promesa que ningún funcionario de turno (al menos no en este gobierno) dará un zarpazo a los recursos del estado.

El presidente Morales ha repetido muchas veces su famosa frase “ni corrupto, ni ladrón”, y quizá comience a hacerse realidad en la construcción de una nueva ética empresarial, tanto de grandes como de pequeños, que se traduzca en una transparente manera de tributar al estado, sin mañas, sin evasión de ninguna índole, y en la medida justa. No cabe duda que la honradez abre puertas y endereza los caminos torcidos.


No está demás, pedirle a la sociedad civil, sobre todo, aquellos grupos organizados que luchan por tener una Guatemala próspera y sin privilegios de ninguna índole,  que permanezca vigilante y participe como voz activa en esas discusiones que, si la retórica no engaña, podrían producir una nueva cultura tributaria. 

viernes, 29 de julio de 2016

La Embajada

Columna publicada en el Diario de Centro América el 29 de julio de 2016


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En Guatemala, La embajada siempre ha desempeñado un papel protagónico en la vida política, económica y social.

Cuando escuchamos la frase “La embajada” rápidamente la asociamos a los Estados Unidos de Norte América. A ellos les gusta llamarse USA, sin el Norte. Eso los hace incluir a todo el continente.

En Guatemala, La embajada siempre ha desempeñado un papel protagónico en la vida política, económica y social. Para nadie es un secreto que durante muchas décadas la política de gobierno ha tenido que contar con su aval. Nada se mueve en el país si no se tiene la opinión de esta sede diplomática, a veces, la menos diplomática de las sedes cuando se trata de ejercer presión en una u otra dirección.

Durante los años de la república bananera, La embajada desempeñaba un rol de primer orden, velando por los intereses de la UnitedFruit Company, contribuyó al derrocamiento de Jacobo Árbenz; durante el conflicto armado, su papel fue fundamental, primero, apoyando al ejército en el combate contra la insurgencia, posteriormente impulsando el retiro de la ayuda militar a Guatemala por la denuncia de desmanes cometidos por éste. La embajada fue clave para que saliera Jorge Serrano Elías del poder y últimamente Otto Pérez Molina. Vigiló de cerca las acciones de todos los presidentes. Durante décadas, La embajada ha decidido quién debe permanecer o salir del poder.

Esto ha provocado en muchos guatemaltecos un sentimiento de rechazo a lo que hace y dice el embajador de turno, no importa su apellido ni el color de su piel, ni su filiación partidaria. Basta leer los comentarios al comunicado publicado recientemente por esta sede diplomática, en el cual da un fuerte apoyo al gobierno del presidente Jimmy Morales.

El contenido de dicho comunicado destaca los principales logros del actual gobierno en diferentes áreas de la vida nacional. Entre ellos menciona la disminución de la tasa de criminalidad, la política de recaudación de ingresos, la disminución del gasto público, el avance en el Plan de Alianza para la Prosperidad, el proceso de solución de temas laborales con la OIT y el Cafta-DR.

Destaca además, la no intromisión del gobierno en el trabajo de los tribunales, contrario a lo que sucedía en algunos gobiernos anteriores. También reconoce el papel del ejército en tareas de mantenimiento de carreteras y otras actividades importantes.

El contenido del comunicado de La embajada no tiene discusión, es objetivo. Basta con poner la vista por ejemplo, en el nuevo empeño de la SAT como ente recaudador de impuestos; en la persecución de la delincuencia por parte del ministerio de Gobernación; en la cuantiosa incautación de droga; en el respeto a la independencia de poderes, solo para mencionaralgunos casos. Seis meses son muy poco tiempo para producir cambios profundos. Ni siquiera cuatro años son suficientes.


Lo que la gente no se traga mucho es que lo diga La embajada. Aún se mantiene vivo en la memoria aquel chiste muy popular durante los años de la guerra fría: ¿Sabe usted por qué en Estados Unidos no hay golpes de estado? ¡Porque allá no hay Embajada gringa!

sábado, 23 de julio de 2016

Polvo eres

Publicado en el Diario de Centro América el 21 de julio de 2016

Imagen de Google
Este efecto “cima de fama” les induce a cometer cada vez errores más graves que terminan por minar su crédito.

Las citas bíblicas tienen su encanto. También tienen un doble sentido que es preciso descubrir a efecto de no tomar la sentencia de manera literal sino el sentido figurado que encierran. Como fuente moral, la Biblia cristiana es un asidero para moldear la conducta recta de los ciudadanos, aunque claro está, muchos predican pero no se convierten.

Me gusta la sentencia “Polvo eres y en polvo te convertirás” porque, fuera del sentido literal que le dan muchos cristianos, es una frase cuyo significado puede extrapolarse a la condición social, económica, política e incluso deportiva, de una persona. Veamos el razonamiento: un ciudadano común es intrascendente, como individuo no tiene peso más que para un reducido grupo de familiares y amigos. Es como una arena en el desierto; es polvo.

Pero he aquí que de la noche a la mañana dicha persona comienza a destacar entre las demás, se hace visible, importante y a veces imprescindible. Esto último comienza a producirle un efecto fascinación con su nuevo estatus y la hace “perder piso”, le altera sus percepciones respecto a sí misma. Este efecto “cima de fama” la induce a cometer cada vez errores más graves que terminan por minar su crédito, su fortuna y su posición de liderazgo alcanzada en la sociedad. Si se conjugan algunos factores adversos, su caída será estrepitosa y por supuesto, muy dolorosa. Acabará siendo la arena del desierto que una vez fue. De nuevo se convertirá en polvo.

En el espectro político esto es recurrente. Muchas figuras que una vez fueron un don nadie alcanzan la notoriedad, disfrutan su periodo de fama y placer, desfogan sus más bajas pasiones, pisotean la dignidad de los honrados, humillan la inteligencia humana, hasta que finalmente la cadena de errores que cometen los lleva al despeñadero. Existen documentados muchos casos en los cuales más les hubiera valido no salir del anonimato que convertirse en el centro de la severa crítica social. 

Por supuesto, a esta sentencia no escapan aquellos empresarios que, creyéndose reyes del Universo lucran con el dolor ajeno, los esquilman, chupan la sangre y el sudor del trabajador honrado y finalmente los echan de sus puestos de trabajo ante el menor error o simplemente por demostrar el poder del dinero. Hemos visto a muchos de estos sujetos convertirse en polvo, un cero a la izquierda.

En el deporte se han visto casos paradigmáticos. Altísimas figuras que un día surgieron de la nada y alcanzaron la cima, de pronto, por un capricho del destino o debido a una cadena de errores acumulados, terminan en las sombras del olvido; en el peor de los casos, bajo la majestad de la vindicta pública. 

En un listado rápido, elaborado sin mucho detenimiento, seguramente usted tendrá en su cabeza casos paradigmáticos de personas a quienes se les puede aplicar fácilmente esta sentencia bíblica: “Porque polvo eres y en polvo te convertirás”.

sábado, 16 de julio de 2016

El 1.11 contra 42

Publicado en el Diario de Centro América el 15 de julio 


No se vale restarle recursos a actividades como educación y salud para destinarlas a mantener a esta bola de delincuentes.

En recientes declaraciones el vocero del Sistema Penitenciario declaró que en Guatemala el Estado invierte Q1.11 diariamente en cada niño que asiste a la escuela. En tanto, gasta Q42 diarios por cada privado de libertad que se encuentra en las cárceles del país.

Estos números, que sin duda han sido tomados del informe del Instituto Nacional de Estadística ponen los pelos de punta, dado que refleja el estado indefensión que la niñez y la juventud tiene respecto a su futuro, y por supuesto, revela un panorama nada halagüeño para los años venideros. Como Nación estamos más preocupados por mantener a un sector de la sociedad que, sin pruebas o no, ha sido sometido a la justicia y guarda prisión en las cárceles.

Con una inversión que cuadruplica la cantidad de dinero que se invierte en cada preso, se dejan de atender necesidades básicas en educación de aquella población que representa el futuro del país. Para nadie es un secreto que muchos reclusos que han sido reincidentes en sus fechorías prefieren permanecer encerrados y comer los 3 tiempos sin que para ello tengan que hacer el menor esfuerzo por realizar un trabajo. Cuidame el puesto que ya regreso, dicen que suele ser la frase de estos delincuentes.

Es claro que existen presos cuyo delito merecería una pena conmutable y permanecer con arresto domiciliario en tanto se resuelve su situación jurídica; en cuyo caso estar privados de libertad no es totalmente su responsabilidad. Sin embargo, quizá sea un número menor de casos. El resto es una masa de delincuentes entre los que destacan mareros, secuestradores, narcotraficantes, extorsionistas y demás personas de baja calaña.

Es urgente modificar la ley del Sistema Penitenciario y la metodología de atención a la población reclusa. En otros países como Estados Unidos, algunas cárceles son privadas y los prisioneros o sus familiares deben asumir sus propios gastos. Tener que pagar por estar preso significaría un potencial disuasivo para quienes tienden la costumbre de hacer de las prisiones su hotel de vacaciones, con gastos pagados y sin desempeñar ninguna labor para cubrir sus gastos.

No se vale restarle recursos a actividades como educación y salud para destinarlas a mantener a esta bola de delincuentes; esto equivale a aceptar una extorsión colectiva cuando nos tronamos los dedos por tener recursos económicos para garantizar su manutención. Que se ganen su propia comida, que siembren, que cultiven y cocinen sus propios alimentos y no nos vean como sus proveedores ingenuos.


Se ha llegado al extremo de amotinamientos para exigir mejor calidad de la comida. Cada año se licitan los contratos de elaboración de alimentos para la población reclusa, y créalo usted o no, se presentan ofertas con menús variados, como si se tratara de un banquete a deportistas que vuelven de poner en alto el nombre del país. Que cada “platillo” debe tener una cantidad balanceada de carbohidratos, grasas, proteínas, minerales porque si no se pueden enfermar los huéspedes, qué tal.

viernes, 1 de julio de 2016

LA FUENTE

Carlos Interiano (1997)



Imagen de Google


¡Mira, cómo llora la fuente!
¿Serán lágrimas, acaso
de ninfas enamoradas?
¿Serán penas? ¿Serán gozo?
¿Serán placeres perdidos
de dos amantes que antaño
juramentaron su idilio
en el borde de su estanque?
¡Mira, cómo llora la fuente!
Como si fuera un suspiro
de tiempos idos, lejanos,
donde dejamos la huella
de un primer beso añorado
¿Serán lágrimas de angustia?
¿Serán sólo remembranzas?
¿Sabrá la fuente que sufren
con ella mis mustias alas?
¡Mira, cómo derrama la fuente
Sus lánguidas gotas de llanto!
como si fuera el invierno
que azotó nuestro pasado
cuando lloraron tus ojos
y mojaron tiernamente
mis hombros de adolescente
aquel día que juramos
nunca, jamás olvidarnos.
¡Cómo me trae el recuerdo
el susurro de sus gotas!
Como un suspiro se mueren
en la distancia los años.
Ayer tan sólo eras mía.
Hoy, ¡quién sabe si mis alas
puedan alcanzar las tuyas
junto a esta fuente que llora!

Poema: LAS RANAS Y LOS GRILLOS

El periodista Carlos Enrique Morales Monzón produjo esta versión de mi poema Las ranas y los grillos. Se los dejo