lunes, 8 de junio de 2015

Un poco de poesía inédita de Carlos Interiano

Imagen de Google


Lejana voz


Lejana voz
Sin cuerpo ni estructura
Lejana infancia lejana adolescencia
Lejana iniquidad
Y malicia lejana
Lejana trilogía
verdad  justicia  llanto
Lejana incertidumbre
Y lejana alegría

Ayer tan solo un lirio desafiaba el horizonte
Se reía del viento de la lluvia de la tarde
Indomable y rebelde con su blancura de nieve
Era un copo de vida con aroma
de muerte

Lejana voz que antaño se reía del mundo
Lejanas las palabras
Lejanas las caricias
Lejanas las tristezas de romances lejanos
Lejanos los amores que se volvieron recuerdos

Lejana la mirada...

Lejana idolatría de diosas incorpóreas
Lejanas las añejas  callejuelas del alma
Lejanos los cabellos indomables al viento
Lejanos los jinetes de corceles desbocados
Lejanos los alados sueños de infante


Lejana voz. Lejana la palabra...

CANCIÓN  DEL  ÁNGEL  CAÍDO


No te vayas amor
espera la mañana
quizá la noche tormentosa y fría
te haya dado motivos
                               para llorar
Mas no claudiques
mañana
                estoy seguro
tus labios reirán

No te vayas amor
que mustio y solo
cual cirio calcinado en el altar
mi pecho arde
y mis dedos ávidos
la tierra prometida
se afanan en buscar

No te vayas amor
La noche empieza a ceder
El aura surge
como un manantial de luz
angelical

Canto VI



Lengua de miel
círculo de fuego
signo vital de tu hermosura plena
quién como tú para enredar la dicha
quién como tú para soñar despiertos

En ti se funden
el candor y el fuego
En ti la virginal aurora
se llena de candente sol

En ti el deseo
es lengua de volcanes
En ti la brisa
es semental denuedo

En ti la gracia
es perdón por el pecado
En ti se funden
mi ángel
el cielo y el infierno 

sábado, 23 de mayo de 2015

Alejandro Maldonado Aguirre

Publicado en el Diario de Centro América, el 22 de mayo de 2015


A salvo de las críticas que reciba por su trayectoria política, yo solo puedo decir que un hombre que salva a un hombre, salva al mundo.


Junta directiva estudiantil INVO 1973,

Con Alejandro Maldonado Aguirre nos conocimos en la cresta de un movimiento estudiantil que exigía el cambio de director del Instituto Normal para Varones de Oriente –INVO-. Era 1973. Maldonado era por entonces el ministro de Educación y yo, un muchacho imberbe que había estudiado con beca del Estado durante los años de secundaria, cuyo único mérito era quizá ser el presidente de la Asociación de Estudiantes del establecimiento. En plena huelga, el general Arana, entonces mandatario de la República, nos citó a su despacho a representantes del movimiento, y tras una regañina nos comunicó con el ministro, quien nos recibió muy cordial.

De entrada, con un gesto de verdadero maestro, como solo solía hacerlo el doctor Juan José Arévalo frente a la juventud, Maldonado Aguirre escuchó muy atento nuestros argumentos y al final nos dijo: me parece que ustedes tienen razón. Y en los siguientes días, llegó a Chiquimula y tras reunirse con otros líderes del movimiento y con el sector docente, efectuó el cambio de director.  No está demás decir que celebramos el centenario de nuestro querido instituto con las mejores pompas del momento, aquel memorable 14 de julio.

Tiempo después, corría el mes de noviembre, se realizó la conmemoración de la fecha exacta de fundación del INVO. Para entonces, ya nos habíamos graduado de maestro mis compañeros y yo. Se invitó al ministro de Educación, quien asistió gustoso. En su intervención degustamos un verdadero platillo cicerónico, con aquella elocuencia, digna de los más grandes oradores.

 Acto después, al calor del ágape, pasó lo inesperado. Maldonado Aguirre se me acercó y me dijo: Interiano, ¿usted va a continuar sus estudios en la universidad? ¿Tiene recursos económicos para hacerlo? Le respondí que deseaba continuar estudiado pero no tenía suficiente dinero ni trabajo. En un gesto espontáneo, el ministro sacó del bolsillo una tarjetita y me dijo: Cuando llegue a la Capital, visíteme en mi despacho. Con esta tarjeta le darán audiencia inmediatamente.

Así fue. El ministro de Educación me ubicó en una plaza de maestro, en una escuela que estaba a diez minutos de la Universidad de San Carlos. Lo demás es historia. Me gradué de licenciado en Ciencias de la Comunicación, gracias a la tabla de salvación que un funcionario público, imbuido de un genuino interés de ayudar a la juventud, me lanzó en el momento más oportuno. Nunca volví a saludar en persona a Maldonado Aguirre, aunque he seguido con interés su fructífera carrera de hombre público.


Ahora que el Congreso lo ha nombrado como vicepresidente de la República, y pese a algunos comentarios negativos en su contra, no puedo menos que mostrarle mi solidaridad. Aquella vez me dio una muestra de su sentido de responsabilidad social y humanismo, y aun a salvo de las críticas que reciba por su trayectoria política, yo solo puedo decir que un hombre que salva a un hombre, salva al mundo.

viernes, 15 de mayo de 2015

El mundo al desnudo

Hoy vivimos en una extensa vitrina donde los ojos del mundo están sobre nosotros y a su vez lo vemos en ráfagas de imágenes y mensajes instantáneos.


Los recientes acontecimientos en nuestro país han confirmado una vez más, la capacidad que tienen las redes sociales de interconectar a los ciudadanos y aglutinarlos alrededor de temas específicos. Las concentraciones que se han dado en la ciudad capital son una muestra de que la realidad virtual sirve al propósito del interés humano y crea ciudadanía. Ya no somos simplemente hombres y mujeres de Guatemala. Somos ciudadanos guatemaltecos compartiendo inquietudes, intereses y voluntades aun sin conocernos “en carne y hueso”.

Esta realidad virtual está replanteando los esquemas tradicionales de interacción ciudadana. Recordemos que hace apenas veinte años los procesos políticos y sociales pasaban por un lento desarrollo de interconexión, lo cual provocaba a veces lamentables retrasos en las decisiones. Recuerdo aquella anécdota que contaban nuestros padres en las postrimerías del gobierno de Jorge Ubico, relacionada con un contingente de campesinos que llegó a la Capital a manifestar su apoyo a “tatita presidente”, una semana después que el general había entregado el poder.

Los vasos comunicantes son vitales para dinamizar una sociedad. Sin embargo, por un momento piense usted cómo se comunicaban los ciudadanos en aquellos tiempos donde no había teléfono ni mucho menos la complicada red de información que existe hoy día. Las cartas llegaban con meses de retraso. Los telegramas eran más rápidos, tardaban uno o dos días. Hoy vivimos en una extensa vitrina donde los ojos del mundo están sobre nosotros y a su vez lo vemos en ráfagas de imágenes y mensajes instantáneos.

Los procesos políticos y sociales se están replanteando a la luz de la comunicación vertiginosa. Imagínese usted, en pocas horas la ciudadanía puede intercambiar mensajes y concentrarse en un punto específico del planeta con solo activar un dispositivo móvil. La era de la mensajería instantánea esta desnudando el mundo.

Por supuesto que nada es perfecto. En la nueva era de las movilizaciones sociales vía mensajitos de texto, los movimientos carecen de un contenido político específico y por lo tanto no se detectan liderazgos que puedan darle una dirección correcta a las inquietudes ciudadanas. Son hasta cierto punto, movimientos amorfos que necesitan de luces orientadoras. Estos movimientos son generalmente pasajeros y no perviven en el tiempo; pasada la efervescencia y conseguido un objetivo concreto, languidecen y finalmente desaparecen.


Si quisiéramos bautizar con un nombre a estos movimientos sociales surgidos por intermedio de las redes sociales podríamos usar el de “grupos espontáneos” o "cuasigrupos", cuyo origen es el resultado de convivir en el ciberespacio y acudir a llamados amorfos de ciudadanos que momentáneamente activan su poder de convocatoria bajo el efecto contaminante de la comunicación incorpórea. Que nadie se conozca no es obstáculo para congregarse en un lugar específico, un día específico, a una hora específica. 

viernes, 8 de mayo de 2015

Castillos de cristal

Publicado en el Diario de Centroa América el 8 de mayo de 2915



Se les obliga a someterse a controles sanitarios, con lo cual se les revictimiza.

                                  Imagen de Google.

Hace muchos años, cuando era niño, en mi añorada Chiquimula, caminaba varias cuadras para llegar a la escuela donde estudiaba. Durante el trayecto, me quedaba mirando a una casa en cuyas puertas entraban hombres y al rato salían las mujeres con un recipiente de agua y la regaban en la calle. Esa rutina se repetía varias veces durante la semana. Me interesó mucho saber ese fenómeno, así que le pregunté a un compañero más grande que yo. Ante la inocente pregunta, mi amigo soltó la carcajada y me dijo: ¿no sabés qué hacen? ¡Son prostitutas!, agregó, con un término menos elegante que este.
Así llegó a mi acervo cultural el término prostitución. Y así llegó también la inquietante pregunta que me ha acompañado toda mi vida: ¿por qué una mujer cae en las garras de la prostitución? Los historiadores se han limitado a decir que es el oficio más antiguo del mundo. Los economistas y sociólogos se atreven a bosquejar algunas causas socioeconómicas. Los psicólogos dicen que son desajustes de personalidad; y así por el estilo, cada ciencia cree tener la explicación perfecta.
La verdad, quizá sea una mezcla de todas esas explicaciones. Me imagino que de niñas fueron infantas que pensaban solo en jugar, en un mundo mágico, sin complicaciones. En la adolescencia esas chicas seguramente soñaron con encontrar un príncipe azul en un castillo de cristal. ¿En qué momento murieron sus sueños? No lo sé a ciencia cierta. Aunque existen casos documentados donde la prostitución se inicia en la niñez más temprana, a veces bajo la presión de sus propios padres o encargados.
Solo sé que una prostituta es un ser humano que una vez soñó y añoró un buen nivel de vida y que por azares del destino se vio obligada a empeñar su cuerpo y enajenar su dignidad por unas cuantas monedas. Y aunque a decir verdad, existen sexoservidoras que brindan sus servicios a “señorones de cuello blanco” a cambio de cheques bastante jugosos, también es cierto que la gran mayoría se hunde en la extrema pobreza, con pagos por sus servicios que apenas les alcanzan para comprar unas cuantas libras de frijol.
El Estado no tiene control de cuántas mujeres sexoservidoras existen. Tampoco se ha interesado en capacitarlas en oficios dignos que les permitan cambiar sus patrones de vida. No existe un seguro social que las proteja y más bien se les obliga a someterse a controles sanitarios, con lo cual se les revictimiza, dado que tras una tarjeta de sanidad viene el flagelo de la estigmatización. Esas son marcas sociales que difícilmente se pueden borrar de la memoria de las víctimas.
¿Quién les devolverá sus sueños de niña y adolescente? ¿Quién les tenderá la mano para sacarlas de su precaria situación? ¿Quién les enseñará el valor de la dignidad y el amor propio? Hoy tengo más incógnitas que cuando era niño. Hoy que se acerca el Día de la Madre, me pregunto cuántas de ellas son progenitoras que con su dignidad mancillada tienen que procurar el sustento de sus crías. Benditas ellas que no se rajan ante la adversidad.

viernes, 24 de abril de 2015

La sexo política

Publicado en el Diario de Centro América, el 24 de abril de 2015


Es urgente un código de ética política que sea impuesto en el seno de cada organización, dictado por el precandidato presidencial y su equipo de campaña.


Como en el “Panamá Show”, en sus mejores tiempos, o en el “Oro Sólido” de aquellos años ochenta, lucían aquellas chicas subidas en la tarima. Sus contorneados cuerpos se movían como “mazacuatas” en plena orgía, al compás de la música pegajosa de los grupos musicales del momento. Todo era ambiente festivo; las miradas de los hombres devoraban aquellos manjares eróticos, en tanto las mujeres ceñían la frente en un gesto de desagrado.
Quizás usted crea que estoy describiendo una escena de cabaret. Pues no. Se equivocó. Se trata nada menos que una de esas promociones políticas que algunos partidos hicieron en los días de la Semana Santa. ¡Qué contrasentido, algunos en la devoción procesional en honor de Cristo; otros en el festín en los aposentos mismos de Afrodita, la diosa griega de la lujuria! Una de las chicas con natural desparpajo, se fue quitando la “pititanga” que llevaba bajo el bikini blanco. Inscrito, en el trasero, el nombre de la organización partidaria, en un claro mensaje: la política me la paso por donde quiero.
El Tribunal Supremo Electoral actuó como consecuencia de la protesta que miles de ciudadanos presentaron en las redes sociales. Y si bien es cierto que las multas no superan el medio millón de quetzales, el impacto de ese “castigo” tranquiliza los nervios de la ciudadanía.
En Guatemala se han desbordado las aguas de una ética política, exigible en ciudadanos y organizaciones que pretenden alcanzar el poder por medio del sufragio. Por mucho menos que ese escándalo, sociedades más conscientes y maduras podrían echar por tierra una candidatura. Recordemos, por ejemplo, el caso de Gary Hart, aquel senador norteamericano que buscaba ser candidato presidencial, captado con una chica que no era su esposa en  un yate privado. Aquí, podríamos encontrar a un candidato o candidata en el coito mismo con un desconocido y nada pasaría; tal es el nivel de insensibilidad ética que tenemos frente a los temas de Estado.
Esto ha provocado que en estas elecciones se esté inaugurando una nueva edición de capturar la atención ciudadana por medio del erotismo político, fenómeno que llamaremos en adelante “Sexo política”. Y lo más lamentable de esta nueva estrategia es el impacto en los niños y adolescentes, amén de la extensión mediática de los hechos propagandísticos está la clara violación a las normas dictadas por el Tribunal Supremo Electoral, en las cuales se prohíbe la campaña anticipada.Y aunque tendemos a decir que a los guatemaltecos todo nos viene del Norte, en este caso, es lo contrario: es una estrategia netamente nacional; solo falta que las organizaciones políticas que la pusieron en práctica vayan a donde corresponde a registrarla como su marca personal.
Es urgente un código de ética política que sea impuesto en el seno de cada organización, dictado directamente por el precandidato presidencial y su equipo de campaña, donde se penalicen todos los actos reñidos con la ley, la moral pública y la ética política. Soñar no cuesta nada.

viernes, 17 de abril de 2015

Dueñas de su cuerpo

Publicado en Diario de Centro América el 17 de abril de 2015

Cuando se trata de una persona de escasa edad, el abuso es un acto de doble crimen.



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En los medios de comunicación se da cuenta de casos de violación a niñas menores de 14 años. Los números ponen los pelos de punta. A decir verdad, cuando se trata de violación, la edad de la víctima no cuenta; pero cuando se trata de una persona de escasa edad, el abuso es un acto de doble crimen.

A cualquier persona que tenga hijas o nietas le quiebra el alma saber de niñas entre diez y catorce años, convirtiéndose en madres, cuando debieran estar en la escuela o disfrutando esos años dorados, al amparo de sus padres, responsables de su formación. Existen casos en los cuales los violadores resultan ser los propios progenitores, actuando cual animales salvajes en un acto de incesto que pondrá una marca permanente en la psique y la vida social de sus hijas.

El cuerpo de una niña es una catedral donde solo se permiten actos de pureza; y en esta perspectiva, es ella su propia dueña; nadie más, ni padres, ni tíos, ni hermanos, ni desconocidos pueden ingresar a su sacrosanto seno. Ella sabrá, en su vida adulta, cuando tenga plena certeza de su condición de mujer, con quién compartir su más sagrado tesoro. Mientras tanto, la familia y las instituciones sociales están llamadas a velar por su seguridad física, emocional y espiritual.

Es bien sabido que muchos de estos hechos se dan en condiciones de promiscuidad provocada en espacios muy pequeños donde pernoctan todos los miembros de la familia, aunque no son la única causa. Las condiciones de pobreza y extrema pobreza también son vectores que provocan estados de disfunción moral en quienes la padecen y pasan de largo las reglas prohibidas de convivencia familiar. No es una generalización; sin embargo, la excepción es ya una muestra preocupante que debe ser atendida por las instituciones responsables y la sociedad en general.

La práctica de vicios embrutecedores como el alcoholismo y la drogadicción son factores que también intervienen en una conducta de violación sexual; las cifras de estos actos son cada vez más grandes, frente a una sociedad indolente que ve pasar estos hechos como lo más normal del mundo. Una sociedad, más preocupada por conseguir el sustento diario y protegerse de la criminalidad, no enfoca su atención en los tesoros que tiene en casa: sus hijos e hijas.

El estado mismo, el ordenamiento jurídico y las instituciones responsables de combatir estos actos criminales también deben redoblar esfuerzos por castigar severamente a los culpables y desarrollar amplias campañas de conciencia para que los progenitores sean celosos guardianes de sus crías y no sus más repugnantes verdugos.


Los medios de comunicación masiva también deben apuntalar los esfuerzos institucionales, acuerpando campañas dirigidas a informar sobre el crimen de violación y las penas que la ley establece a los responsables. Además, crear conciencia de la paternidad responsable, el amor familiar y la verdadera entrega de los padres en la formación física, moral, intelectual y espiritual de sus hijas e hijos. 

viernes, 10 de abril de 2015

Los medios, portadores de sentido

Publicado en el Diario de Centro América, el 10 de abril de 2015


En una sociedad conservadora, ese sentido estará enfocado a mantener ese estado de cosas.




Es indiscutible que los medios de comunicación son poderosas maquinarias de producción y reproducción de ideología; lo mismo han sido la religión y la educación, y en un sentido más amplio, la cultura. Respecto a esta última, los cambios culturales encuentran su resistencia en su estructura misma. Una cultura más conservadora tendrá sus propios y decididos mecanismos de resistencia al cambio; por ello, las motivaciones para transformar sus prácticas sociales encuentran un verdadero muro de rechazo.

Con los medios de comunicación sucede lo mismo. Como organismos vivos socialmente hablando, estos crean sus propios mecanismos de cohesión y resistencia originados en lo que Lewin denomina fuerzas cohesionadoras y quebrantadoras. Y aunque la dinámica del cambio siempre está marcada por las necesidades innatas de la vida humana, en ciertas ocasiones pueden aplicarse mecanismos que sirven de resorte para activar demandas sentidas.

En una sociedad conservadora, con muchas resistencias a vencer para provocar cambios, los medios de comunicación producen y reproducen estos esquemas. A esto se agrega el carácter mercantil y empresarial que les caracteriza. Estos últimos factores contribuyen a que los medios masivos se mantengan en la línea del status quo que les ha marcado la misma sociedad.


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Si queremos saber cómo es una sociedad, o averiguar cómo fue una época histórica en Guatemala, por ejemplo, solo basta estudiar las publicaciones de la gran prensa (escrita, radial, televisada y más recientemente los medios digitales). En sus emisiones podemos encontrar la gran fotografía social, cultural e ideológica de ese momento. Es decir, los medios son portadores de sentido; en una sociedad muy conservadora, ese sentido estará enfocado a mantener ese estado de cosas.

Como portadores de sentido, los medios masivos no atentan nunca contra el sistema; eso sería ni más ni menos de cavar su propia tumba. Y aunque a veces ponen el grito en el cielo por conductas “inapropiadas” de funcionarios y otros sectores sociales, ello no significa que propugnen por un cambio diametralmente opuesto en lo político y económico. Más bien, cuando algunos sectores sociales luchan por producir cambios estructurales en la dinámica social, los medios asumen una actitud conservadora.


En la historia de Guatemala existen muchas pruebas que atestiguan esta línea de análisis. Durante el pasado conflicto armado interno por ejemplo, la gran prensa mantuvo una posición más proclive a las fuerzas estatales que a lo grupos insurgentes. Y si bien es cierto,  algunos de aquellos líderes que propugnaban por una sociedad más solidaria y justa, hoy se han corrompido frente a las tentaciones del sistema, ello no justifica la actuación de los medios masivos durante esa época. Hoy no sucede lo contrario, las cosas siguen igual. La misma mica con diferente montera.

Poema: LAS RANAS Y LOS GRILLOS

El periodista Carlos Enrique Morales Monzón produjo esta versión de mi poema Las ranas y los grillos. Se los dejo