viernes, 12 de marzo de 2010

SOCIOLOGÍA DEL TRABAJO. Capítulo I libro en preparación

1. Sociología del trabajo

Trabajar es algo más que emplear la fuerza humana (física o intelectual) para producir bienes y servicios. En el trabajo, ya sea remunerado o no, interviene una serie de actitudes, opiniones y comportamientos que nos marcan en nuestra red de relaciones sociales. El ser humano produce en grupo; claro está que existen excepciones a la regla, tal es el caso de algunos artistas (poetas, escritores, pintores, entre otros).

Fuera de los casos excepcionales, el ser humano se agrupa en equipos de trabajo para producir. Aquí surge una primera situación que debemos analizar: el equipo. Como bien sabemos, no es lo mismo pertenecer a un grupo que ser parte de un equipo. Si bien es cierto el grupo comparte reglas, roles y una moral colectiva, el equipo va más allá. Es un grupo que además de poseer las características propias de éste, posee una hoja de ruta, objetivos y metas que le son inherentes.

Los equipos tienen perfiles estratégicos, ya que se han conformado específicamente para desarrollar tareas concretas, por lo tanto, no son espontáneos, si bien es cierto que un grupo puede, en alguna medida, convertirse en un equipo de trabajo.

Los equipos de trabajo se han organizado desde que la Humanidad comenzó a pensar, sentir y actuar como un colectivo. Quizá en la etapa nómada el ser humano no conformaba equipos de trabajo y desarrollaba sus actividades de recolección de alimentos, por ejemplo, de manera individual.

Generalmente los equipos de trabajo están conformados por individuos que poseen habilidades, destrezas y conocimientos que los hacen encajar en éstos. Mientras que, para pertenecer a un grupo, no se requiere ninguna habilidad, destreza o conocimiento especial; basta con el deseo de incorporarse y la disposición de los miembros del grupo a aceptar al nuevo miembro.

Durante su vida cotidiana, el ser humano pertenece a diversos grupos. Por ejemplo, la familia primaria y la familia ampliada, la iglesia, el club deportivo, los círculos de amigos, la escuela en todos sus niveles, los vecindarios donde ha vivido, los lugares de distracción que frecuenta; y por supuesto, las empresas o lugares donde ha trabajado. Nos atreveríamos a pensar que, con excepción del último, el resto de grupos de pertenencia social no representan para un miembro en general, un planteamiento estratégico, salvo para sus dirigentes o líderes. Para ingresar a estos grupos, generalmente nadie se ha tomado la molestia de hacer un análisis de su hoja de vida; basta con llenar una solicitud de ingreso y en algunos casos, ni eso.

En el equipo es diferente. Para conformar un equipo de trabajo, primero se hace un bosquejo estratégico donde se definen claramente los objetivos y metas que lo inspiran, así como la naturaleza de la actividad que desarrollarán en conjunto sus miembros. Los roles de cada uno de éstos están perfectamente definidos. Existe una hoja de ruta para la actividad específica del equipo pero también existe una hoja de ruta para cada uno de sus miembros. Se forma aquí una dinámica en la que, un error cometido por uno de sus miembros, se reflejará en alguna medida en la hoja de ruta del equipo. A veces un error puede variar dramáticamente la consecución de objetivos y el alcance de las metas trazadas.

El siguiente esquema ejemplifica muy bien, la dinámica de un equipo de trabajo:


Esquema 1: Red de relaciones de equipo


Fuente: elaboración propia


Como puede verse en el esquema anterior, cada uno de los siete miembros que conforman el equipo de trabajo establece con el resto de sus miembros, una compleja gama de relaciones sociales y/o laborales. A medida que el equipo tiene menos miembros, esta red se hace más liviana; pero si el equipo tiene más de siete miembros, la red de relaciones se torna cada vez más compleja. A mayor cantidad de miembros de un equipo, mayor complejidad y complicación de sus redes sociales y/o laborales.

En las relaciones labores se produce una complicada red de relaciones que no sólo están establecidas por su naturaleza netamente social; son también el resultado de normas y reglas de índole jurídica, económica y administrativa. Otra característica de las relaciones labores es la productividad, ya sea en campos tangibles o intangibles. Eso la distingue de las redes que pueden formarse en otros ámbitos de la convivencia humana, pongamos por ejemplo, los grupos de amigos, la iglesia a la que se asiste, los centros de diversión y ocio, entre otros. Esta gama de relaciones exige de sus miembros, un componente de responsabilidad legal, no sólo ética o social, como en el caso de algunas organizaciones no laborales.




2. Del líder a la oveja negra

En una organización laboral, como equipo de trabajo, coexiste una diversa tipología de personas que van, desde el líder natural o impuesto que representa y dinamiza al equipo, hasta la persona en cuya imagen se prenden todos los factores negativos de la dinámica grupal.

Poniendo estos dos tipos de personajes en el equipo de trabajo, puede decirse que el líder, ya sea natural o nombrado, es la persona que tiene bajo su responsabilidad la buena marcha del equipo para conseguir los óptimos resultados de sus planes y proyectos. En el caso de los líderes naturales puede decirse que brillan con luz propia; su presencia se hace sentir, aun en situaciones en que no ejerza posiciones de poder en el equipo y la organización.

A veces, en muchas ocasiones quizá, no es necesario ser el jefe del equipo o de la organización para ejercer el liderazgo. Un líder natural influye en las decisiones de todo el equipo, a veces sin pretenderlo intencional o abiertamente. Su sola presencia dentro del equipo basta muchas veces para motivar a la acción.

El líder tiene una característica inmanente que lo hace atraer a las demás personas como abejas a la miel. Irradia confianza, respeto, admiración y autoridad moral. El líder es el personaje digno a quien muchos desean imitar dentro del equipo y/o en la organización.

Por supuesto, el líder es siempre un personaje proactivo, desprejuiciado, juicioso, optimista, emprendedor, dinámico, entre otras muchas cualidades.

En muchos equipos de trabajo el líder es el jefe, quien impulsa a la acción a los demás. Cuando esto sucede, el equipo funciona en forma óptima. Sin embargo, a veces sucede que en algunos equipos de trabajo el jefe no es la persona que sustenta el liderazgo, sino este es ejercido por otro de los miembros. Cuando esto sucede, la persona que sustenta la jefatura del equipo debe actuar de manera inteligente y democrática, tratando de demostrar que no compite por el liderazgo del grupo pero que tiene que impulsar procesos dinámicos para provocar los resultados establecidos.

Cuando el jefe compite con el o los líderes del equipo, lo más probable es que lleve las de perder, toda vez que terminará ejerciendo su autoridad, conferida por el mandato de su nombramiento, pero no logrará constituirse en el agente moral y psicodinámico del equipo. En cambio, cuando el jefe percibe que el liderazgo descansa en uno o más de los miembros de su equipo y contagia a éstos con sus ideas y proyectos, lo más seguro es que todos los miembros del equipo se predispongan a la acción provocada por la combinación de fuerzas inducidas y propulsoras, ejercidas tanto por el jefe como por el o los líderes.

Los equipos altamente rendidores son aquellos que han logrado resolver el problema de la disputa del poder real y simbólico, mediante la fusión de liderazgo y autoridad. Ambas partes comprenden que se necesitan mutuamente y en la comprensión de esa necesidad impulsan las acciones hacia la consecución de los objetivos del equipo.

Un fenómeno contrario sucede con uno o más de los miembros del equipo que han quedado marginados. Nos referimos a la oveja negra. La oveja negra es aquel miembro del equipo sobre quien recaen todas las fuerzas negativas del grupo. Es el centro de las críticas, burlas, comentarios, desprecios, reprimendas, y en general, un rechazo permanente sobre su persona y sus relaciones sociales.

Sucede que, así como existen los líderes en el equipo (en general, en cualquier grupo social), cuya presencia anima a los demás miembros, también existen personas cuya presencia provoca reacciones contrarias. En este punto, la dinámica del grupo está constituida por un grupo de fuerzas afines y contrarias que hacen que unos miembros destaquen en forma positiva y otros lo hagan en forma negativa. Ya sea por sus actitudes frente al grupo, o porque en toda estructura social existen mecanismos de escape que evitan las máximas tensiones en las relaciones sociales, las ovejas negras son perfectamente detectadas en cualquier organización.

¿Ha pertenecido usted a un grupo o equipo de trabajo en donde uno de sus compañeros o compañeras se haya destacado por tener una imagen negativa frente a los demás miembros? Haga este sencillo ejercicio: elabore un perfil o un simple listado de las cualidades de esa persona; también elabore un perfil de sus defectos. Si los defectos rebasan a las cualidades, seguramente se trata de una oveja negra.

La característica principal de la oveja negra es que tiene una imagen negativa a los ojos de la mayoría de sus compañeros; todos coinciden en señalarle casi los mismos defectos. Pero la oveja negra no siempre tiene roles activos dentro del equipo. Puede ser una oveja negra alguien que ni siquiera abre la boca en las sesiones de trabajo. Simplemente posee ciertas características psicofisiológicas y sociales que lo hacen antipático ante el grupo. Y más aun, si a esta antipatía natural se agrega una buena dosis de intervención voluntaria por parte de esa persona en particular, lo más probable es que la oveja negra sea expulsada del rebaño.

En ciertas ocasiones, la oveja negra constituye el chivo expiatorio de las energías negativas generadas por el grupo. En la actividad cotidiana del equipo o grupo de trabajo, se van acumulando energías negativas caracterizadas por frustraciones de grupo o individuales, resentimientos, estados emocionales depresivos, etc. Pero estas energías negativas necesitan ser canalizadas para que el grupo en un momento dado logre de nuevo su estado de equilibrio. Este estado de equilibrio generalmente es emocional, aunque también puede tener características políticas y de otra índole.

La oveja negra se evidencia en cualquier momento de la vida del equipo o grupo de trabajo, pero es más visible en los momentos de crisis. Cuando surge una crisis, los miembros del equipo toman posiciones y actitudes generalmente emocionales y poco críticas. En estos momentos de crisis es cuando los miembros del grupo despliegan sus energías negativas hacia la persona que durante la vida del grupo haya asumido actitudes perjudiciales para la organización. La oveja negra se lleva las palmas, sea culpable o no, de lo que haya provocado la crisis.

Una vez señalada (y a veces expulsada) la oveja negra, el grupo vuelve a un ciclo de relativa normalidad, dependiendo de la naturaleza de sus actividades. Pero siempre habrá en el equipo, el personaje que se haga merecedor de tan lamentable papel. Así funcionan los grupos en sus relaciones internas; es parte de la dinámica grupal.


3. Cómo dejar de ser la oveja negra

No es tan fácil limpiar la imagen de alguien; y mucho menos resulta fácil limpiar la propia imagen. Una vez el colectivo social nos ha estigmatizado como una oveja negra, es muy difícil, aunque no imposible, revertir los efectos nocivos de tales estigmas. A continuación se enumeran siete pasos para revertir el efecto de oveja negra.

Primer paso: Guarde la serenidad y la calma. Un estado emocional alterado contribuiría más bien a que se incrementen los factores negativos que lo han convertido en oveja negra.

Segundo paso: Sonría siempre. La sonrisa, decía Rose Kennedy, es un arma infalible contra los más grandes enemigos. Sonreír ante la adversidad nos llena de un estado de serena calma. Hay dos emociones que son tremendamente humanas: la sonrisa y el llanto. La primera contribuye a canalizar nuestra felicidad o bien, a brindar tranquilidad a los demás. La segunda emoción contribuye a vaciar el alma de sentimientos de dolor y angustia. Claro está que a veces también se puede llorar por extrema alegría.

Sonreír ante la adversidad, sabiéndose objeto de críticas, chismes, enojos, antipatías y desprecio, le servirá para presentar ante sus compañeros y compañeras, una dimensión de sensibilidad humana que quizás ellos desconocían. La primera reacción de ellos frente a su actuar será de desconcierto, pero paulatinamente irán valorando su sonrisa como un gesto de humildad y deseo de crear empatía con los miembros del equipo.

Tercer paso: Pregunte. Si usted no tiene certeza del origen de los factores que lo convirtieron en oveja negra, no dude en preguntar. Pregúntele a sus colegas, a su jefe, a quien se relacione con usted en el trabajo, cuáles son sus defectos más notables. Aunque algunos evitarán abordar el tema directamente, habrá más de alguno que no tendrá inconveniente en hacérselos saber. Tome muy en cuenta esos defectos y analícelos en la intimidad de su hogar. Reflexione sobre cuán ciertos son y prepare para cada uno de ellos una explicación sincera, desprejuiciada. No culpe a los demás de sus errores, y aunque tampoco es conveniente que usted se suma en un estado de mea culpa, sí es conveniente que reflexione sobre lo adecuado o inadecuado de sus actos.

Cuarto paso: Explique al grupo. Si al hacer un análisis de conciencia, sereno y desprejuiciado, usted considera que debe corregir el rumbo de sus actos, entonces no dude en solicitar una reunión con los miembros de su equipo o grupo y explíqueles sin rodeos cuál fue su motivación para asumir las conductas que lo convirtieron en oveja negra. Los argumentos deben ser convincentes, y aunque pueden estar influidos por filtros emocionales, trate de ser lo más racional posible.

Quinto paso: Pida disculpa en grupo. Un acto de humildad lo elevará sin duda en su estatura humana. Nadie esperaría que usted pidiera disculpa en grupo. Si lo hace habrá ganado una batalla en la guerra por la recuperación de su estima social. Si el caso fuera que no lo disculpan, perdónelos usted, y así habrá ganado una buena dosis de serenidad para recuperar su autoestima.

Sexto paso: Prometa ser mejor. Si el grupo o equipo se lo permite, prometa ser mejor. Las promesas sinceras y convincentes son la antesala de las realizaciones. Ante una promesa, actúe usted responsablemente, caso contrario, aumentará un factor más a su deteriorada imagen.

Séptimo paso: Sea mejor. Convénzase a usted mismo que debe cambiar. Nadie puede cambiar si no está convencido que el cambio le favorece. Es aquí donde las promesas adquieren cuerpo y se realizan. Llénese de la convicción de cambiar y haga todo lo posible por ser mejor. Aun si realizando este séptimo paso usted no consigue revertir el efecto de oveja negra, habrá ganado por su parte, la oportunidad de madurar emocionalmente y estará listo para insertarse en nuevos equipos de trabajo o grupos con una nueva actitud de vida.

Conclusiones

Las relaciones que se establecen entre los miembros de grupos de trabajo son, esencialmente, relaciones humanas. En este sentido, las personas debemos realizar el esfuerzo necesario por mantener un clima de armonía que permita el óptimo resultado en nuestras metas. En la consecución de este objetivo, el líder debe desempeñar un papel muy importante, toda vez que éste concentra la autoridad moral y emocional del grupo.

Cuando las relaciones sociales del equipo se ven afectadas por diversos factores, tanto internos como externos, el líder del grupo está llamado a ser facilitador de las buenas prácticas y transformar los climas de tensión en situaciones de distensión. Una oportuna intervención del líder del equipo contribuirá a resolver situaciones conflictivas entre los miembros del grupo, encausando al colectivo hacia la ruta correcta de sus objetivos y metas.

Cuando en un grupo o equipo surge la oveja negra el líder debe asumir el papel activo y desprejuiciado a efecto de establecer las causas y los efectos de las relaciones que este miembro puede establecer y aplicar los correctivos del caso. A veces estas relaciones son el resultado de malos entendidos y de flujos de comunicación equivocados.

A su vez, quien se encuentre en el lamentable papel de oveja negra debe realizar su mejor esfuerzo en revertir esta imagen que el grupo se ha formado. Nada es más nocivo que navegar contra la corriente en un clima donde todos los factores le son adversos. Si se quiere conservar la posición dentro del grupo, es aconsejable realizar los siete pasos recomendados en este libro para mejorar la imagen ante los miembros del equipo.

El éxito de un equipo de trabajo se mide por la salud de sus relaciones humanas. En un equipo donde las relaciones humanas se muestran deterioradas, lo más probable es que no se alcancen los objetivos y metas trazadas. El principio del éxito es, ante todo, una armoniosa convivencia entre todos los miembros del equipo.

lunes, 22 de febrero de 2010

EDUCACION SUPERIOR Y COMUNICACIONES




En el nivel superior, la comunicación se divide en dos grandes modalidades: la comunicación humana (relaciones entre los distintos sujetos) y la comunicación mediática (medios, instrumentos, canales).


En cuanto a la primera modalidad, salvo pocas excepciones, prevalece el modelo autoritario, arraigado en la última reforma educativa de Córdova, Argentina, a principios del siglo veinte.


Si bien es cierto para su momento dichas reformas a la educación superior se consideraron de vanguardia, hoy día, es preciso revisar todo lo actuado a lo largo de las nueve décadas de haber sido impulsadas.


El impacto de las reformas de Córdova fue muy fuerte para la Universidad de San Carlos de Guatemala, única universidad existente en esos años. En el contexto de esas reformas se inscribe el concepto de autonomía y libertad de cátedra, únicos elementos realmente valiosos si no se interpretan como libertinaje, por parte de profesores, estudiantes y autoridades.


El modelo argentino, traído a Guatemala por el gobierno revolucionario del Dr. Juan José Arévalo impactó en la Universidad de San Carlos y de esta casa de estudios se irradió hacia las otras universidades creadas en las últimas décadas.


No obstante que existen algunas diferencias cualitativas en cuanto a nivel académico en ciertos campos del saber, en todas las casas de estudios superiores se continúa utilizando la verticalidad en las comunicaciones. En este sentido no difieren en nada del sistema educativo nacional, toda vez que el autoritarismo es la principal estrategia de comunicación.


Este autoritarismo se ve reflejado desde las esferas rectorales y demás centros del poder académico y administrativo hasta los propios estudiantes y trabajadores de servicios. Lo anterior ha ido conformando una cultura de la dependencia, donde se esperan "órdenes de arriba" para actuar, anulando la capacidad creadora y creativa de todos en la transformación de la sociedad. Existe poco espacio de movilización a nivel de cuadros medios en la línea de mando. Sin embargo, este poco espacio no es debido sólo a los férreos procedimientos administrativos, sino de algún modo obedece (y esto es lo más preocupante) a la cultura de la dependencia (autoritarismo), provocada en los guatemaltecos durante toda la vida.


Otro grave problema que afecta a las comunicaciones en el nivel superior es el criterio feudal con que se manejan los puestos de poder político-administrativo. Este fenómeno se observa más en la Universidad de San Carlos, aunque tampoco está ausente en las universidades privadas. Cada quien únicamente se preocupa por la parte que le corresponde, haciendo a veces "su centro de operaciones y de mando" de un puesto que se le ha conferido por nombramiento o bien por elección. En este sentido, existe una casi nula horizontalización de las comunicaciones. Lo anterior se traduce en que, no obstante pertenecer a una misma universidad, las facultades y escuelas no se conocen entre sí y mucho menos conocen qué se hace en cada una de ellas.


En cuanto a la segunda modalidad podemos indicar que el manejo de los canales, medios e instrumentos de comunicación se hace con criterio autoritario. La mayoría de veces estos son utilizados sólo para "bajar órdenes" o bien para difundir la imagen de las autoridades de turno, lo que a la larga los ubica como "promotores de imagen".


En el caso de la Universidad de San Carlos se marcan algunos problemas de comunicación, no obstante que cuenta con suficientes medios y recursos en este ramo. Tiene un medio impreso, el cual se publica periódicamente. También cuenta con Radio Universidad, con un transmisor de poco alcance (apenas cubre algunas zonas de Ciudad Capital). Sin embargo, esta misma radio tiene adquirido un potente transmisor que podría llevar señal a todo el territorio nacional. Cuenta además, con un canal de televisión, el cual podría darle un enfoque cultural y científico.


Además, cada unidad académica cuenta con medios propios de información (periódicos, revistas, boletines, etc.). Sin embargo, no existe una política general de comunicación a nivel universitario e interuniversitario, la cual podría permitir un mayor flujo de comunicación horizontal entre las distintas unidades académicas de las universidades y entre éstas.


Una de las ideas que se han sugerido para la USAC es la integración del Sistema Universitario de Comunicación. Este sistema aglutinaría a los medios tradicionales (prensa, radio, televisión) y también otros de carácter virtual colgados en la Internet.


Pero quizá lo más importantes, es planificar y ejecutar la comunicación universitaria desde una perspectiva democrática, horizontal y participativa, evitando en lo posible, los viejos esquemas autoritarios.

Imagen tomada de Internet

jueves, 11 de febrero de 2010

AMIGO Carlos Interiano




A mis amigos y amigas, en el Día de la Amistad.

Un amigo
es una playa
donde exóticos
los versos se emborrachan
de sol de luna de nostalgia

Un amigo es una casa
donde cálida se ofrece una sonrisa
por cada lágrima no redimida
por cada pena por cada luz que rauda
cruza los umbrales de la duda

Un amigo es una mesa
donde viandas y manjares
complementan soledades
Es miel para tiempos amargos
Es vino para no estar solos


Un amigo es un camino
donde andantes nuestros pies
se vuelven viejos
sin perdernos sin cansarnos
sin morirnos

Un amigo es una historia
donde siempre se estampa la esperanza y
la certeza cada vez que una pena
inunda el alma

Un amigo es un amigo
es un amigo

jueves, 4 de febrero de 2010

IDEOLOGÍA, DISEÑO Y COMUNICACIÓN

INTRODUCCIÓN

Las palabras ideología, diseño y comunicación mantienen una relación de mutua inclusión. El campo de la ideología es extenso. En este trabajo abordaremos el tema ideológico desde la perspectiva de contexto simbólico que todo ser humano posee y que orienta sus actividades profesionales, familiares y ciudadanas.

En el momento de diseñar mensajes de diverso cuño, nos convertimos en comunicadores de ideología; a veces una ideología dominante; a veces, una ideología alternativa. La historia misma puede ser contada con dos visiones antagónicas: la del dominador y la del dominado. El diseño, como un producto humano, no escapa a la visión ideológica del mismo.

Sin embargo, en el presente trabajo no abordaremos el tema de la ideología sólo desde la perspectiva política. Más bien nos referiremos a la ideología como el contexto general simbólico que posee todo ser humano y que guía tanto sus actos como sus mensajes, imprimiéndole de esta manera, su sello característico, su manera de ser, sentir y pensar.


ACERCA DE LA IDEOLOGÍA

La ideología, no concebida bajo el concepto general marxista de “falsa conciencia”, constituye el conjunto de saberes, simbolismos y actitudes que los seres humanos, en lo individual y lo colectivo, van conformando como resultado de su interacción social. La ideología trasciende, pero al mismo tiempo es, las condiciones objetivas sobre las cuales se cimenta una base económica.

De ahí que, dependiendo cómo los seres humanos interactuamos para producir bienes y servicios, se va conformando un estrato simbólico que gobierna todo cuanto hacemos, decimos, pensamos y actuamos. La ideología viene a constituir el sello de agua de una formación social determinada.

Todos somos portadores de una ideología, de la misma manera que todos nos vemos involucrados en un conjunto de relaciones sociales de producción; y hasta en el caso de quienes no producen bienes y servicios, como los llamados “lumpen” o desclasados.
Por supuesto que la ideología no se reduce a la interpretación política del mundo, en cuyo caso, podría hablarse de ideología política, que vendrían a ser algo así como nuestras creencias de cómo concebimos las relaciones de poder en una sociedad determinada. La ideología va más allá que la visión sobre el poder; o sobre lo político.

La ideología está presente en la ciencia, en la tecnología, en el folclor, en las religiones, en la vida cotidiana, en la educación, en la comunicación, en el arte; en suma, en la cultura misma. La manera cómo interpretamos el mundo, pero también la manera como simbolizamos, constituye nuestro perfil ideológico. Ninguna persona puede carecer de ideología porque sería negar su capacidad para pensar, sentir, simbolizar. Lo que sí es cierto es que, dependiendo de nuestra historia de vida, así será nuestra ideología; aunque en el ínterin se den sucesos que hagan cambiar también la visión ideológica. En los largos años de interpretación marxista, al cambio ideológico conservador por uno revolucionario, le llamaban “toma de conciencia” o “adquisición de conciencia”.

La ideología constituye una de las grandes líneas matriciales que nos impelen a producir en una u otra dirección; apegados a una u otra tendencia. A nivel mundial, se marcan grandes tendencias ideológicas que impactan las culturas locales, nacionales. Valga como ejemplo, las dos grandes ideologías que estuvieron impregnando todo el quehacer mundial en los tres cuartos del siglo pasado: la ideología capitalista y la ideología socialista. Todas, o casi todas, las acciones humanas pasaban por el tamiz de estos enfoques ideológicos, desde la política, la economía, hasta la cultura en general y lo más íntimo de la vida cotidiana.

La educación y más acentuadamente las universidades, no estuvieron exentas del sello característico de la ideología. Se pensaba, se sentía y se actuaba en términos ideológicos. Todos los patrones de comportamiento estaban impregnados por el sello ideológico. Por supuesto, esto es y ha sido así desde que el ser humano comenzó a crear cultura y a relacionarse con otros seres humanos para producir bienes y servicios. Las religiones, las prácticas culturales, los ritos y las diversas manifestaciones artísticas, son esencialmente manifestaciones ideológicas concretas.

En el mundo han existido dos grandes maneras de canalizar o expresar la ideología: el arte y la comunicación; y en los dos últimos siglos, los medios de comunicación. Estos han sido poderosos canales ideológicos que en sus mejores momentos de tensión mundial han sido usados como verdaderos y efectivos instrumentos de propaganda.

Desde la perspectiva de la comunicación, la ideología es el resultado de una manera individual como los seres humanos realizamos operaciones básicas: captación, almacenamiento, recuperación, elaboración, decisión y transmisión de información. De tal manera que si bien todos estamos inmersos en mundo que nos es común a todos, existe una manera individual, antropológica, psicológica y sociológica de entender el mundo circundante. De esta manera, un mensaje expresado es el resultado de una combinación de factores cuya experiencia nos es individual. Por supuesto que etas “individualidades” van socializándose, agrupándose, creando corrientes de opinión que de alguna manera impregnan el tejido social y que, a nivel macro terminan formando modos de pensar, de simbolizar, de interpretar y de producir; es decir, producen “ideología”, como un conjunto concatenado de ideas respecto a la realidad objetiva y subjetiva, en el sentido más amplio.

EL DISEÑO GRÁFICO COMO EXPRESIÓN ESTÉTICA E IDEOLÓGICA

El diseño gráfico, como una manifestación concreta del espíritu humano, está impregnado de un universo ideológico que marca tendencias en los trazos, colores, formas, sonidos y dimensiones en las distintas maneras de su expresión, digamos por caso, carteles, reportajes, infografías, spots de televisión, revistas, desplegados, campañas publicitarias, fotografías.

A nivel casi siempre inconsciente, el diseño gráfico “refleja” la estructura ideológica del diseñador. Y como una manifestación estética, el diseño no sólo reproduce la capacidad creativa y artística del emisor; reproduce también su ideología. En otras palabras, su pensamiento, su percepción particular sobre su realidad, ya sea esta subjetiva u objetiva.

Esta concepción ideológica impregna el arte, la cultura; y al mismo tiempo se ve reflejada en el diseño, naciendo así los grandes movimientos, tendencias y escuelas de diseño, las cuales, por supuesto, están condicionadas también por los movimientos tecnológicos y mayor o menor acopio de herramientas, técnicas e instrumentos. Las tecnologías de punta, el cada vez más desarrollado mundo del software ha venido a imprimir un sello característico al diseño en general, globalizando las grandes tendencias existentes en esta esfera de la creatividad humana.

En cuanto a la concepción estética del diseño gráfico ya no puede hablarse de este término en singular. Debe hablarse de estéticas del diseño, dado que existe multiplicidad de enfoques, marcados ya no sólo por la sensibilidad artística y la ideología de sus creadores, sino también por el imperioso mundo de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, durante muchísimos años, los creativos diseñadores, utilizaron el prestype como recurso para armar textos, ilustraciones y adjuntar algunos elementos visuales en la creación de diseños de anuncios publicitarios; hoy día, esos recursos son parte del pasado. El uso de softwares especiales en este campo los han venido a sustituir, con muchas más posibilidades visuales que aquél.

Sin embargo, cabe aquí colocar un warning, una advertencia. Podría darse el caso que la tecnología de punta, tal como la conocemos hoy día, produzca una especie de trasmutación ideológica, dado que si bien es cierto el creativo diseñador proyecta su universo ideológico en sus proyectos, también es cierto que los programas con los cuales trabaja hoy día, han sido diseñados para producir ciertos efectos en direcciones preestablecidas; es decir, han sido diseñados con un enfoque ideológico que se transmite a través de la línea, el trazo, la forma, el color…y entonces no sabemos si un proyecto/diseño en particular transmite la ideología de su creador, o más bien, es presa de una ideología originalmente trazada por el diseñador del software utilizado.

De lo que sí estamos seguros es que no es posible medir con los mismos parámetros los productos diseñados anteriores a esta explosión tecnológica con los producidos durante los últimos veinte años de esta era. Sería algo así como comparar peras con aguacates.

EL DISEÑO GRÁFICO COMO EXPRESIÓN COMUNICACIONAL

Qué comunicamos y qué queremos comunicar con el diseño de un proyecto son dos de las cuestiones centrales en esta discusión. En este sentido vale la pena recordar dos grandes posturas semiológicas: la semiología de la significación y la semiología de la comunicación.

La primera postura, la semiología de la significación, se preocupa más por el mensaje sugerido, simbólico, poco referencial, a veces, subliminal. Para esta visión semiológica, el mensaje tiene un valor estético en sí mismo que debe respetarse y valorarse. Según la visión de algunos críticos, es el arte por el arte: ambiguo, autorreflexivo; generador de su propio idiolecto estéctico. En este sentido, prevalece el goce del individuo sobre el interés comunicativo de la colectividad.
Para la semiología de la significación los códigos son abiertos, no interesan los acuerdos sociales en el uso de los signos, ni las reglas de combinación o selección; lo que sí interesa es el resguardo del concepto de belleza, es decir, algo que resulte agradable a los sentidos, sin importar el contenido del mensaje; en otras palabras, la hegemonía del significante sobre el significado.

Desde esta perspectiva se legitiman todas las expresiones en el diseño, desde las más barrocas y retorcidas formas de expresión, hasta las más caóticas obras de arte; totalmente abiertas, sin reglas, sin acuerdos sociales, si escuelas ni tendencias.
En la segunda postura, la semiología de la comunicación, los emisores se preocupan por elaborar mensajes cifrados en un código de entendimiento común, usando el referente simbólico que es fácilmente descodificado por el receptor. En esta segunda postura, lo que interesa es que el usuario de los signos sepa interpretarlos con la misma intención con que fueron cifrados por el emisor. En esta perspectiva, se preocupan por utilizar recursos estilísticos (trazos, símbolos, colores, ubicaciones, etc.) que sean de fácil comprensión; y aparte que estén relacionados con el contexto del usuario.

En la semiología de la comunicación se toma muy en cuenta el concepto que en antropología se conoce como otredad, es decir, pensar, diseñar y comunicarnos poniéndonos en el lugar del usuario y no desde nuestra perspectiva estética o cultural. En este contexto, surgen como condiciones previas a la creación y diseño de un mensaje, la selección y combinación de signos, mediante reglas que son el resultado de acuerdos sociales: psicología de la forma, sociología y psicología del color, antropología de la comunicación, sólo para mencionar tres grandes fuentes de acuerdos sociales.

MANIFESTACIÓN IDEOLÓGICO-COMUNICACIONAL DEL DISEÑO GRÁFICO

La ideología, como universo simbólico del ser humano constituye el conjunto de experiencias acumuladas a lo largo de su existencia. La concepción que tengamos del mundo es el resultado de una complicada e intrincada gama de experiencias sensoriales e intelectuales que hemos ido acumulando y que, dadas las circunstancias del caso, dirigen nuestros actos y estructuran nuestro pensamiento.

A veces la ideología se expresa de manera consciente y voluntaria. Sin embargo, la mayoría de veces, esta se transforma en un elemento matricial de nuestra cultura, obligándonos a actuar de manera inconsciente e involuntaria en una u otra dirección.
Lo anterior es vital entenderlo ya que al momento de expresarnos mediante el diseño, estamos, sin duda, comunicando nuestro universo ideológico, lo cual puede ser expresado de manera consciente y voluntaria; o bien, inconsciente e involuntaria, mediante una simple operación de selección y combinación de símbolos.

Cuando la expresión ideológica a través del diseño es consciente y voluntaria, se constituye en un acto político; y es materia de estudio de la comunicación política, especialmente la propaganda. Pero cuando la expresión ideológica se hace de manera inconsciente e involuntaria, constituye un acto cultural. En la cultura cohabitan diferentes visiones ideológicas, diferentes actitudes de vida. Esto también se refleja en el diseño. De ahí que una simple fotografía, el predominio de un color en un mensaje, una figura estereotipada, la ubicación de los elementos en una superficie gráfica, pueden significar la comunicación de un estado ideológico por parte del emisor.

A este respecto pueden citarse, por ejemplo, la ideología que transmite la serie norteamericana de televisión “Los Simpson”, cuyas estrategias discursivas reflejan el estilo de vida de una familia tipo norteamericana; o bien, los dibujos animados chinos y japoneses llamados “Mangas”, los cuales encierran la visión estética de esas culturas.

A nivel de macro actividades productivas, el diseño es un reflejo de las demandas sociales, especialmente de aquellos sectores con mayor poder adquisitivo o bien, con mayor poder político o social. Por ejemplo, no es casual que aun no se avance en el diseño de instrumentos para no videntes, para lisiados físicos, para personas con algún grado de discapacidad; en cambio, existen diseños para calzado aérodinámico, o diseño de ropa sport, o diseño de folletería para la próxima temporada veraniega, sólo por citar pocos ejemplos.

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL DISEÑADOR DEL DISEÑADOR GRÁFICO

Dados los argumentos anteriores, la responsabilidad social del diseñador es muy grande, dado que sus mensajes pueden encerrar implícita o explícitamente, un modo de pensar, de sentir, y de actuar; y ser un referente social a través de su trabajo creativo. En este sentido, una interpretación ideológica de su realidad, ajena a las características de esa misma realidad, podría provocar distorsiones en la visión colectiva de la ciudadanía respecto a su entorno cultural.

Como todo acto comunicativo, el diseñador genera responsabilidades con lo que hace y dice. Estas responsabilidades son de diverso cuño. A guisa de ejemplo mencionaremos algunas:

Responsabilidades con la ciudadanía: se tienen, frente a la ciudadanía una serie de responsabilidades que van, desde garantizar el derecho de ésta al acceso de productos de calidad, hasta el sumo de cuidado de no violar normas morales y reglas de conducta social. En este sentido, el diseñador, como comunicador social por antonomasia, debe conocer cuáles son las reglas sociales permitidas, toleradas y prohibidas, a manera de no producir mensajes que trastoquen estas reglas.

Las responsabilidades con la ciudadanía también se manifiestan en qué tipo de instrumentos se diseñan, qué necesidades sociales se cubren con tal o cual diseño, a quiénes se beneficia; en otras palabras, cuál es la dimensión social de los objetos e instrumentos que se diseñan. Por ejemplo, no puede diseñarse un proyecto de vivienda popular con las características socioeconómicas de un proyecto de vivienda de clase media; sus necesidades y prácticas culturales son diferentes; por lo tanto, demanda diseños diferentes.

Responsabilidades con la cultura: desde su situación de ciudadano perteneciente a una cultura guatemalteca, el diseñador debe tomar la decisión y convicción de valorar y difundir las culturas guatemaltecas. Por supuesto, no se propone que deban seguir una línea folclorista; pero sí entender en su máxima dimensión los elementos culturales que nos perfilan como guatemaltecos, estudiando nuestro pasado para entender nuestro presente y proyectar el futuro.

Responsabilidades con el entorno: el diseñador debe aprender a jugar con sus elementos para no perjudicar el entorno. Para ello es necesaria una formación profesional que le garantice un efectivo trabajo protegiendo la ecología del entorno. Esto se aplica sobremanera, al diseñador gráfico, del cual depende mucho la salud o bien la contaminación visual, ya que sus trabajos serán reproducidos con la misma fidelidad con que fueron diseñados.

CONCLUSIONES

A. El concepto de ideología está ligado a la manera como los individuos percibimos el mundo, tanto en lo objetivo como en lo subjetivo. Constituye la directriz que guía nuestros actos, ya sea en forma consciente o inconsciente.

B. La ideología se materializa en lo que decimos y cómo lo decimos. En el diseño, la ideología se manifiesta en los trazos, los colores, las formas, los elementos usados, etc. La primera versión de un diseño será un producto ideológico; a menos que, de manera consciente, decidamos introducirle cambios para alterar su concepción original. Sin embargo, estos cambios también podrían obedecer a una especie de ajuste emocional o intelectual de la versión original, en cuyo caso, también serían el reflejo de nuestra posición ideológica.


C. El diseño encierra una posición o una inclinación estética. Sin embargo, a nivel semiológico, el diseño cumple también una función de comunicación; esto demanda un tratamiento más comunicacional que estético; es decir, el diseñador es un comunicador nato, cuyo trabajo está dirigido al consumo ciudadano más que un acto de hedonismo estético en sí. En el arte puro predomina la semiología de la significación; en el diseño predomina la semiología de la comunicación.

jueves, 31 de diciembre de 2009

MEDIOS DE COMUNICACION Y EDUCACIÓN SUPERIOR

Consideraciones preliminares

En el presente capítulo nos interesa hacer un somero análisis de los medios de comunicación y su relación con la educación formal. En casi todos los países del mundo, los medios de comunicación desempeñan hoy día, un papel fundamental como soporte de la educación sistematizada, a tal grado de llamárseles la escuela no formal o paralela.

A pesar de que no se les ha concedido la importancia debida en los distintos niveles de la educación, su inserción es cada vez mayor, especialmente en lo que respecta a radio y televisión.

En el caso de Guatemala, el tema de los medios de comunicación ha cobrado mucha importancia, especialmente en lo que respecta a la contribución de éstos al sistema educativo en general.

Tanto en el nivel de educación Primaria y Media, como el Superior, el tema adquiere más importancia cada vez. Al respecto, son varias las apreciaciones que se hacen, algunas con verdaderos aciertos en materia de análisis, otras son sólo especulaciones. Sin embargo, es positiva la actitud que se toma frente a un problema que no debe verse aislado de nuestro contexto social y económico, sino que está inmerso en él, determinando en muchos casos, formas de comportamiento y actitudes frente a la vida o cambios sustanciales en todas nuestras relaciones sociales.

Y cualquier contribución que se haga al respecto, siempre será bien aceptada por cuanto que contribuye a esclarecer las diferentes aristas de este problema.

Hablar de los medios de comunicación y la docencia universitaria, no obstante, es hablar de algunas condiciones que deben tomarse en cuenta previamente. En las líneas siguientes se hará un esbozo, lo más sucinto posible, de algunos mecanismos y fenómenos que intervienen en esta problemática. En todo caso, las ideas vertidas en el presente artículo, solo tienen como propósito, invitar a la reflexión y discusión en torno a este campo, que sin lugar a dudas, constituye uno de los ejes del mundo contemporáneo. Allí radica precisamente la importancia y necesidad de conocerlo. Para ello, se analizarán algunas categorías que dan un contexto general al mismo.

Desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción en materia informativa

Guatemala es un país de profundas contradicciones socioeconómicas. Por un lado, existen vestigios de formas de producción semifeudal que aún no han podido ser superadas; y por el otro, el acelerado desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción en materia de medios de comunicación han marcado las pautas para el establecimiento de mecanismos que sirven como impulsores del desarrollo social en este ámbito. Particularmente, las llamadas tecnologías de punta están contribuyendo a redimensionar las necesidades sociales y también las condiciones básicas que deben ser atendidas en los distintos aspectos de la acción humana.

Si se toma en consideración que las fuerzas productivas están constituidas por tres elementos fundamentales, siendo ellos, la fuerza de trabajo, el objeto de trabajo y los medios de trabajo, es fácil determinar cómo en materia de comunicación estos tres factores han sido afectados en los últimos años.

La fuerza de trabajo se ha ido tecnificando en el ramo de la comunicación, especialmente en los medios masivos o colectivos. Menciónense por ejemplo, los rubros de la publicidad, la televisión, la radio, el periódico y últimamente la comunicación por cable, el video y la Internet. Todo ello, sin desestimar el impulso que ha cobrado la informática en todos los campos de la actividad productiva del país. Estos rubros de la producción social requieren cada vez más, el principio de especialización, aunque en Guatemala, este principio no haya sido incorporado al sistema educativo en ninguno de sus niveles.

En materia de comunicaciones, el objeto de trabajo, por su parte, ha ido ampliándose cada vez. Lo que hasta hace pocos años era un mercado muy limitado para los medios de comunicación, se ha convertido hoy en un campo sumamente amplio. El acelerado desarrollo de las nuevas tecnologías (la videocomunicación, la comunicación por satélite, la computación, etc.), han contribuido a este ensanchamiento en el objeto de trabajo. De esta manera, cuando se habla de comunicación por medios masivos o colectivos, no nos referimos únicamente a la radio, la televisión o el periódico. Este concepto debe abarcar toda la gama de medios a través de los cuales el hombre establece comunicación con otros seres humanos, con la ciencia, la tecnología y con su entorno social en general.

Las consideraciones hechas anteriormente, ilustran cómo se han desarrollado los medios de trabajo. En efecto, en los últimos treinta años, la capacidad informativa mundial se ha multiplicado. De los medios tradicionales nacidos en los albores de la primera gran revolución industrial a finales del siglo XVIII (la prensa y la radio), hasta l950, con el impulso de la televisión como medio electrónico de innegable penetración, las denominadas tecnologías de punta han alcanzado su máxima expresión en los países industrializados, especialmente los de corte capitalista.

Este fenómeno se ha extendido hasta los países con menor capacidad adquisitiva en materia de comunicación, entre los que se incluye Guatemala; con la diferencia, que únicamente son usuarios de la tecnología, lo que a su vez los sitúa en una posición de dependencia frente a los países hegemónicos. Con esta situación se ha creado un desbalance entre el objeto de producción, el medio de producción y la fuerza de trabajo, donde, si bien es cierto que los medios han evolucionado y el objeto de trabajo es también muy amplio, se mantiene cierta incertidumbre a nivel del desarrollo de la fuerza de trabajo.

La situación se agrava aún más, por la ausencia de una congruente política educativa, en todos los niveles, que tienda a crear las condiciones necesarias para tecnificar esta fuerza. De tal manera que, quienes intervienen en el proceso de producción de las comunicaciones son, en su mayoría, personas que han desarrollado habilidades en este campo, pero no han tenido la oportunidad de teorizar acerca del trabajo que realizan, con el objetivo de perfeccionarse. De esta manera, su hacer se convierte en una actividad puramente artesanal, imitada de patrones impuestos por los modelos provenientes de los países industrializados; quienes, a la postre, trasladan a través de estos modelos, toda una lógica de acción y de percepción que muchas veces es totalmente antagónica a la que sustentan los grupos recipiendarios de los modelos.

Inserción de los medios de comunicación en el contexto de las fuerzas productivas nacionales

Las contradicciones socioeconómicas a que aludimos anteriormente, se comprenden mejor cuando se analizan los medios de comunicación como medios de producción industrial, que en el contexto de las relaciones industriales, apuntan hacia la generación de ganancia y plusvalía. Para ello, tienen que inscribirse dentro de las líneas de la industria. Veamos algunas características que les son inherentes:

a- Los medios de comunicación muestran una intensidad creciente en las inversiones de la empresa (de su empresa).
b- Los medios de comunicación tienen necesidad de producir masivamente, así como se observa en ellos la tendencia a la compra y venta de sus mensajes-productos al por mayor.
c- Los medios de comunicación tienden a la reducción del tiempo de circulación y a la concentración de capitales.
d- Los medios de comunicación tienden al dominio de mercados, al poder sobre sus distribuidores, sus proveedores, compradores y consumidores finales.
e- El carácter industrial de los medios de comunicación determina en última instancia, la naturaleza de la mercancía que distribuyen.

Para la comprensión del último inciso, deben tomarse en cuenta algunos elementos: los mensajes distribuidos estarán siempre en función de esta definición (lo industrial), los portadores de un sentido, de un contenido expreso e intencional. En esta circunstancia, los mensajes se convierten en mercancías no exentas de la selección previa por los empresarios (o sus representantes técnicos), en función de la oferta y la demanda, surge la falsa interpretación del gusto popular y la consiguiente producción de mensajes dirigidos a satisfacer una demanda artificial y orientada por los mismos órganos de poder informativo, creándose de esta manera, un efecto regresivo de los medios, donde los receptores son visualizados en base a los patrones culturales, la escala de valores y la lógica ideológico-mercantil que sustentan los propios emisores.

El fenómeno antes descrito, ha sido analizado en los mismos países industrializados, y particularmente en los Estados Unidos, donde constituyó el principal punto de discusión a finales de los años setenta y principios de los ochenta. El conjunto de estos estudios se denominó Agenda Setting, y aún hoy, es motivo de preferencia por los investigadores de la comunicación y el periodismo.

Las características industriales planteadas antes, adquieren su máxima expresión en la mercantilización de los medios de comunicación, así como en la transnacionalización de la información. Este fenómeno se manifiesta en diversas vías, que van, desde los mensajes ENLATADOS tradicionales hasta las transmisiones vía satélite y en directo, especialmente provenientes de los países altamente desarrollados. Actualmente estos enlatados constituyen los videos que se alquilan en centros de distribución (videoclubes). En síntesis, estos son otra expresión, actualizada sin duda, de la industria cultural en materia de comunicaciones.

América Latina se está insertando poco a poco en este modelo de desarrollo de las fuerzas productivas. Guatemala no se queda al margen, aunque en forma no planificada y desordenada. Y si bien es cierto que siguen vigentes las aparentemente insalvables contradicciones socioeconómicas, el motor de la penetración industrial está siempre generando más dependencia tecnológica y con ello, ensanchando cada vez más, los mercados internacionales en materia de distribución y consumo de información, sobre todo, la información que está dirigida a llenar los espacios de ocio de la población.

Guatemala forma parte ya, de este mercado internacional, con la consiguiente violación de su espacio aéreo por los satélites que durante las 24 horas del día están distribuyendo dicha información. Estos satélites son propiedad privada de compañías transnacionales bajo la protección legal de los países a los que pertenecen.

Con la puesta en práctica de estos satélites, se ha desarrollado toda una infraestructura de la industria cultural. Se han actualizado los sistemas de sintonía de aparatos receptores; se han construido accesorios, videograbadoras, cassettes reproductores, antenas parabólicas; se han creado redes de recepción por cable con señales distribuidas desde antenas particulares. En Guatemala está vigente la ley que regula el sistema empresarial de cable. Y todo ello, sin señalar otra gran rama de la comunicación informatizada: la computación en todos sus componentes, funciones y posibilidades, abanderadas por la Internet.

¿Qué se espera de los medios de comunicación dentro del contexto de las fuerzas productivas en general? ¿Serán generadores de modelos de desarrollo socioeconómico, o por el contrario, sólo serán reflejo de un sistema más general? A continuación se verterán algunas reflexiones acerca de la forma en que los medios de comunicación podrían influir en el desarrollo general de un país, en nuestro caso, Guatemala.


Las megatendencias en materia de desarrollo social. El caso de la Educación Superior

Es indudable que cuando el hombre quiso cortar una fruta, valiéndose de una vara seca, instrumentalizó su relación con el entorno. Y fue también en ese momento que, sin clara conciencia de ello, el hombre transformó un objeto de la naturaleza en un producto, por la función desempeñada; es decir, que al intervenir un elemento no humano (la rama seca), el objeto sufrió un proceso de transformación funcional y pasó, de objeto natural simple, a un objeto transformado por la función desempeñada, o sea, un instrumento.

Y supongamos que una vez cortado el producto (la fruta) y en el supuesto también de que otros hombres, imitando al primero, hubiesen cortado otras frutas , y hubiese surgido el deseo de intercambiárselas, estarían emergiendo las primeras formas de intercambio social, pilar fundamental en las relaciones sociales de producción, formalmente establecidas cuando los hombres comenzaron a ejercer acción sobre la materia prima con el propósito de transformarla y lograr productos de intercambio.

Estas relaciones sociales de producción, sin embargo, se fueron haciendo más complejas a medida que la capacidad transformadora del hombre se fue incrementando y especializándose. Surgió aquí la primera MEGATENDENCIA que sería en lo sucesivo, el principio de especialización, dictado por la creciente complejidad del tejido social.

Naturalmente, el principio señalado antes no pudo ser posible por un simple acto de imitación irracional. Precisamente el secreto se basa en que el hombre ha podido reproducir a voluntad cuanto ha realizado anteriormente, y ha podido además, transmitirlo de generación en generación, en forma a veces tradicional, sin programación voluntaria, obedeciendo únicamente a las leyes naturales de la herencia cultural, pero que, con el correr del tiempo, esta transferencia de conocimiento se ha ido sistematizando. Este proceso ha sido posible, merced a dos valiosos recursos sociales: la educación y la comunicación. De ahí que las sociedades se preocupen (o deben preocuparse) por desarrollar sus sistemas de educación y comunicación.

No existen datos concretos acerca del nacimiento de la educación como sistema; tampoco existe evidencia de los instrumentos de comunicación más livianos como las señales de humo, el sonido de troncos huecos y otros similares que dieron origen a los sistemas más sofisticados de comunicación actuales. Empero, no obstante esta incertidumbre, es indudable que estas dos tendencias generales han acompañado a la humanidad, en forma sistemática o no, desde que el ser humano comenzó a hacer uso de su capacidad de razonar. Caso contrario, ¿Cómo explicarnos las monumentales obras arquitectónicas, los vestigios de obras de arte, y tantas otras huellas que el hombre ha dejado como testigos imperecederos de su paso por la historia? Son dos megatendencias presentes en mayor o menor medida en cualquier cultura humana.

La cultura contemporánea ha marcado dos megatendencias que pueden esquematizarse en este artículo: la Informática y la Cultura massmediática; dos grandes acontecimientos que abren el camino de la postmodernidad, donde el ser humano sale del cascarón que conforma el globo terráqueo y se lanza al espacio sideral en la búsqueda y construcción de su nuevo destino.

El camino de la postmodernidad ha traído consigo particulares formas de concebir el arte, la orientación de la ciencia y la tecnología, dirigida a una redimensión del presente y del futuro de la humanidad y del mundo, con un profundo respeto ecológico en cualquiera de sus actos. Y aunque en Guatemala, apenas se avizoran los primeros rayos de la postmodernidad, a nivel global, esta nueva concepción de vida puede ser una forma de salvarnos del caos.

Las sociedades industriales han entrado ya a pasos agigantados hacia la era de la informática. En efecto, nuestro tiempo está signado por el uso cada vez más creciente de la informática. Entendemos por tal, la automatización de un automotriz hasta los mecanismos cada vez más sofisticados de información vía satélite, las sondas espaciales o los medios más avanzados de comunicación de masas.

Pocas cosas hace el ser humano, aún el que vive en países con mucho retraso socioeconómico, que no estén vinculados de alguna manera a procedimientos informáticos. La radio está sujeta a la informática, la televisión por consiguiente; el reloj electrónico más sencillo es también un producto informático; una calculadora, una cámara de video, un cd, una usb, un disco duro externo, etc.

¿Y qué ha traído como consecuencia esta revolución tecnológica? En primer lugar, una redefinición de las relaciones sociales de producción, así como la transformación de las fuerzas productivas, lo que ha generado consecuentemente, un nuevo modelo de sociedad, con una cultura que la caracteriza y la define: la cultura massmediática.

La cultura massmediática es pues, la etapa del desarrollo humano que dibuja nuestro tiempo y la cual es más acentuada en las sociedades que experimentan mayores niveles de desarrollo industrial y que han experimentado por ello, cambios significativos en las fuerzas productivas y en las relaciones sociales de producción. En el contexto de esta nueva cultura, los países periféricos como Guatemala, son apenas recipiendarios pasivos, acríticos y consumidores masivos. La etapa de la creación y competitividad mundial, así como la crítica fundamentada hacia esta nueva era humana está aún en situación embrionaria.

Pero es el caso que se ha venido hablando de fuerzas productivas y relaciones sociales de producción, dos factores que a criterio de muchos pensadores, deben ubicarse en la estructura económica de una formación social; y se han estado refiriendo muy levemente los elementos superestructurales, tal es el caso de la educación, que es uno de los campos que motivaron este trabajo. Interesa sobremanera, analizar el caso de Guatemala.

Efectivamente, la educación como elemento superestructural, de innegable valor en el proceso de transformación social por la vía del aprendizaje sistemático, ha entrado tardíamente y en forma forzada en el proceso de informatización. El hecho de que hasta en los últimos años se esté hablando a nivel de educación superior sobre el tema demuestra de alguna manera lo antes dicho. Esto también indica que la tecnofobia que antes reinaba en las aulas universitarias, ha ido cediendo poco a poco, dando lugar a un cuestionamiento crítico del papel que deben desempeñar las nuevas tecnologías en la educación superior y por consiguiente, en la transformación del país.

Ahora bien, ¿por qué se ha dado todo este rodeo para aterrizar en los medios de comunicación? Es simple. No se puede criticar a los medios masivos de comunicación sin ubicarlos dentro del contexto tecnológico que les ha tocado vivir en la sociedad de finales del siglo veinte. Estos apenas son una parte de la cultura massmediática, y aunque son parte importante, en función de ser portadores de sistemas simbólicos determinados previamente por emisores hegemónicos, no son en esencia, la única expresión de la informatización.

Es necesario hablar por lo tanto, de la educación como el factor que organiza las relaciones sociales de producción y permite el desarrollo armónico y congruente de las fuerzas productivas. En el caso de países muy desarrollados industrialmente, esto es particularmente cierto.

Y es aquí donde surge una contradicción importante. En Guatemala, el sistema educativo en todos sus niveles no está ligado directamente a proporcionar este desarrollo armónico del cual se habla. De esta manera, el sistema educativo marcha a la zaga frente a las demandas que plantean las fuerzas productivas y las relaciones de producción.

Para nadie es un secreto que el sistema educativo que sirve de refuerzo a la formación social guatemalteca está diseñado para responder a cuestionamientos que fueron planteados hace ya muchas décadas y no prepara a los estudiantes para resolver nuevas interrogantes, nuevos cuestionamientos, con el fin de buscar solución a los problemas que sufre la sociedad, ni para enfrentarse a la búsqueda del ser humano contemporáneo, en toda la extensión del sentido.

¿Y dónde se encuentra el perfil del ser humano contemporáneo? Se encuentra indudablemente, en el andamiaje de la cultura massmediática, donde los medios de comunicación colectiva son parte importante. Aquí interesa detenerse un poco para hacer algunas reflexiones. ¿Deben analizarse los medios de comunicación en el plano del deber ser o en el plano del ser? En el primero de los casos, se podría cuestionar que los medios no cumplen con la función educativa repetida hasta la saciedad por muchos críticos de la comunicación y la educación, y en consecuencia, deben ser medios para educar, culturizar y no solamente para informar y entretener.

Informar, educar y entretener son los postulados que tradicionalmente se les ha asignado a los medios de comunicación. ¿Quién lo ha hecho? Indudablemente los críticos, no así quienes están inmersos en la producción y difusión de los productos comunicacionales que a través suyo se canalizan.

Se ha pretendido además, que estos sirvan al sistema educativo institucionalizado, y que constituyan valiosos recursos para la enseñanza sistematizada en forma continua y cotidiana. Se ha dicho, asimismo, que deben reducir sus altos índices de pornografía, difusión de valores antiéticos, etc. ¿No se está luchando contra molinos de viento? Excepto los experimentos en materia de comunicación alternativa, con excelentes resultados por cierto, el problema de los medios de comunicación al servicio del sistema educativo no tiene perspectivas satisfactorias.

He aquí el siguiente plano: el ser de los medios. Anteriormente se señalaron las características de los medios de comunicación como industria. Aquí sólo se reforzará esto. Son una industria, un negocio altamente rentable. Son los magnates de la cultura massmediática; de esa cultura que a pasos agigantados y aún con alguna resistencia de la población, se está metiendo por sus puertas y ventanas.

Sin embargo, el carácter avasallador de cultura massmediática no les resta mérito a los medios de comunicación. Por el contrario, debe reconocerse que son la tecnología de punta que está revolucionando el ámbito de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. Son, para bien o para mal, la vanguardia del devenir histórico en los próximos decenios. Justo es reconocer que en los países donde se han desarrollado mucho estos sistemas de comunicación, han sido también un valioso instrumento para el sistema educativo.

Los medios se han enseñado, se han investigado y se han experimentado. Han sido, sin más, la vanguardia del desarrollo tecnológico, gracias a la conjunción de esfuerzos entre educadores, comunicadores y la participación de todo el aparato productivo. A Guatemala ha llegado el oleaje de estos maremotos constantes que constituyen la tecnología en su conjunto; y el país aún se resiste a entrar en este panorama, por múltiples razones que aquí no analizaremos.


La Educación Superior y los medios de comunicación

Si no es posible cambiar los medios y ajustarlos a las necesidades educativas del país, ¿Qué debe hacerse? Puede sostenerse el criterio que es la educación como sistema quien debe salir al encuentro de estas formas sociales de producción, criticarlas e interpretarlas a la luz de sus aciertos y desaciertos. Por algo el aparato educativo es considerado como la conciencia de una sociedad, cuyas pupilas deben estar siempre dilatadas, en búsqueda de elementos y factores que permitan el avance social en toda su dimensión.

Difícilmente podrían transformarse los medios de comunicación en recursos educativos determinantes; pero ello no les resta importancia, ya que son los portadores de mensajes acerca del acontecer cotidiano, tanto en materia tecnológica, científica, como en las distintas expresiones de la cultura. Y esta característica los contrapone, pedagógicamente, al sistema educativo nacional; en tanto los medios de comunicación dan una panorámica del desarrollo sincrónico de la sociedad, es decir, son los voceros de lo que acontece hoy y aquí, la educación se afana en revisar el pasado, sin claras intenciones de intervenir en el desarrollo social con proyección al futuro.

En el mundo de hoy, si un estudiante quiere aprender algo relacionado con su época, bien puede consultar los medios de comunicación; allí encontrará datos sobre guerras, tecnología, movimiento económico, deporte, medicina, pasatiempos, etc. En este sentido, los medios de comunicación son la memoria colectiva que está registrando en forma instantánea, la actividad humana, y con ello proporcionando a la misma sociedad, la posibilidad de consulta inmediata.

No se puede pretender pues, que los medios de comunicación, tal como están estructurados deban responder a la sociedad con fines de educación sistemática (al menos no en este sentido historicista de la educación nacional); sin embargo, tampoco debe cerrárseles el paso. Ello sería un grave error. Estamos frente al cambio y no podemos cerrar los ojos al mismo. Necesitamos prepararnos. Y prepararse significa que debe discutirse mucho y encontrar mecanismos que permitan establecer una especie de pedagogía de los medios de comunicación; es decir, cómo aprenderlos y al mismo tiempo, cómo enseñarlos, pues son ellos, muy a pesar de la escuela tradicional, otra forma de educación (y actualizada por cierto, aunque a veces distorsionada): la escuela no formal o paralela.

Y en esta concepción educativa de los medios irán surgiendo obviamente, las vías de solución para utilizar lo mejor de su estructura y adaptarlos al sistema educativo, o irónicamente, adaptar el sistema educativo a la estructura y contenido de los medios. A guisa de ejemplo, se podrían incorporar algunas materias que se desarrollarían en las aulas universitarias y también en otros niveles de la educación sistemática. Nos referimos a crítica de medios, tecnología de los medios, formación crítica de receptores, los video-foros, análisis de mensajes, etc.

No deben desestimarse además, las opciones que ofrece la tecnología en este campo, y que resultan altamente beneficiosas en el ámbito educativo. Nos referimos a todos los recursos electrónicos que sin ser medios de comunicación masiva, pueden ser tomados en cuenta: por ejemplo, los circuitos cerrados de televisiòn, la videocassettera, los sonoramas, las diapositivas, el radioteatro, los sistemas integrados de comunicación por computadora (especialmente el uso de Internet y otros sistemas de redes), los sistemas integrados por cable y tantas otras opciones que ofrece la cultura massmediática.

Estos sistemas de comunicación, además de abrir las estructuras mentales de la sociedad en su conjunto frente al desafío de las nuevas tecnologías, contribuyen a la mejor adecuación del sistema educativo respecto a las necesidades sociales en el campo de la ciencia, la tecnología y la cultura en general.

Estamos pues, en la encrucijada que la educación superior no debe evadir, sino salirle al paso, con sentido crítico y desprejuiciado. De las épocas de estupor, miedo, admiración y rechazo ideológico hacia los medios, debe pasarse a una etapa crítica, en la que es necesario abrir los ojos a la verdad. Y en este sentido, si la sociedad misma no cuestiona su sistema educativo y exige que este se adecue a las condiciones de desarrollo tecnológico y científico, entonces nos iremos quedando cada vez más alejados del acelerado desarrollo que hoy experimenta el mundo contemporáneo.

Debe realimentarse la conciencia de que la Educación Superior y la Universidad en su conjunto no son sino elementos superestructurales de la formación social guatemalteca, y que por lo tanto, reflejan las necesidades de fortalecer las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción por la vía de la preparación técnica y científica de todos los guatemaltecos. No queda otro camino sino aceptar el reto.

Desde luego, esto tampoco significa que la Universidad deba quedar al margen del cuestionamiento constante de los problemas sociales. Esta es una línea que la Universidad no debe abandonar jamás. Empero, hacerlo significa denunciar y ofrecer soluciones que tiendan a posibilitar el cambio social y no que lo mediaticen y estanquen. Una Universidad que no cuestione fundamentadamente, es una institución tecnocrática pero no una institución científica.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

LAS CINCUENTA VIRTUDES DEL DOCENTE

INTRODUCCIÓN

Hace muchos años elaboré un test para evaluar las virtudes del docente. Llegué a la conclusión que toda persona que se dedique a ejercer docencia, debía tener por lo menos, cuarenta virtudes. Hoy, al revisar esta propuesta me he dado cuenta que no incluí las cualidades tecnológicas. Con estas últimas, suman, al menos, cincuenta las virtudes que un profesor/a debe tener en el ejercicio de la enseñanza-aprendizaje.

La práctica de estas virtudes o fortalezas, hacen de cualquier persona, un docente exitoso, y sobre todo, un profesional satisfecho con la noble misión de producir y reproducir el conocimiento.

Si usted es docente de cualquier nivel educativo, lo insto a que las lea y las aplique para el próximo ciclo educativo.


LAS CINCUENTA VIRTUDES

Para mayor visualización, se han agrupado en 5 parcelas de 10 virtudes cada una.

A. Desarrollo y enfoque del curso
B. Utilización de recursos didácticos
C. Relaciones interpersonales
D. Cualidades profesionales
E. Cualidades tecnológicas


A. DESARROLLO Y ENFOQUE DEL CURSO


1. Adaptar el curso a las características de la carrera.

2. Desarrollar a cabalidad los contenidos propuestos en el programa de curso.

3. Relacionar los contenidos con la asignatura que se imparte.

4. Amparar los contenidos del programa con una base científica comprobable.

5. Desarrollar el curso en el mejor orden posible, de acuerdo al orden planificado.

6. Utilizar racionalmente el tiempo en el desarrollo del curso.

7. Respetar la calendarización propuesta a los estudiantes.

8. Elaborar y distribuir oportunamente el programa de estudios.

9. Practicar los exámenes y demás actividades evaluativas en la fecha establecida.

10. Ser puntual y responsable en el desarrollo de las actividades y contenidos propuestos en el curso.


B. UTILIZACION DE RECURSOS DIDACTICOS

1. Utilizar la investigación como metodología para que los estudiantes aprendan a buscar, procesar, analizar y reformular información relacionada con su curso.

2. Utilizar las dinámicas de grupo pero con fines de aprendizaje y no sólo como actividades lúdicas.

3. Utilizar la clase magistral en forma correcta.

4. Utilizar distintos recursos de evaluación de la asignatura, acudiendo a distintas modalidades que permitan una igual oportunidad de acceso a los estudiantes.

5. Promover entre los estudiantes el auto aprendizaje pero controlando procesos y resultados.

6. Usar lo más posible, la realidad como un inmenso laboratorio de aprendizaje. Provocar la discusión de los problemas nacionales y mundiales desde la óptica de lo específico del curso.

7. Recomendar textos y demás recursos bibliográficos que encierren características de:
a) Actualidad
b) Facilidad en su adquisición
c) Comprensibles
d) Confiabilidad científica

8. Adaptar los ejemplos a los contenidos de la asignatura.

9. Utilizar un lenguaje académico, pero recurriendo a los recursos que nos ofrece la didáctica de la comunicación:
a) Redundancia
b) Innovación
c) Recursos metalingüísticos
d) Recursos paralingüísticos

10 Utilizar variados recursos didácticos y métodos de aprendizaje que faciliten la aprehensión, comprensión y aplicación de los conocimientos, habilidades y destrezas.


C. RELACIONES INTERPERSONALES

1. Mantener, de preferencia, excelentes relaciones con los estudiantes.

2. Preocuparse por el aprendizaje sistemático de los estudiantes, orientándolos en sus tareas.

3. Preocuparse por la formación integral (principios morales, estéticos, éticos, académicos) de los estudiantes.

4. Considerar a los estudiantes como seres humanos con similares características, derechos y obligaciones. Fomentar los principios de amistad y solidaridad. Contrarrestar el autoritarismo.

5. Desarrollar excelentes relaciones humanas.

6. Fomentar el respeto entre estudiantes y profesor, y entre ellos mismos.

7. Tratar a los estudiantes en forma jovial y amena. Utilizar el buen humor como recurso de enseñanza-aprendizaje.

8. Desarrollar un don de mando sin caer en posiciones autoritarias y militares. Debemos recordar que, antes que todo, somos académicos.

9. Infundir respeto y confianza en los estudiantes, sin recurrir a métodos violentos.

10. Mostrar mucho interés en la individualidad de los estudiantes: sus problemas y éxitos. Sus preferencias y expectativas.


D. CUALIDADES PROFESIONALES


1. Organizar el desarrollo de la clase, siguiendo los principios de la planificación didáctica.

2. Establecer un clima de armonía dentro de la clase. No permitirá ni fomentará el desorden.

3. Hacer amena e interesante su clase, provocando la discusión, el análisis y sobre todo, la capacidad de PROPUESTA entre los estudiantes.

4. Esforzarse por profundizar en el conocimiento de su curso. Trasladar a los estudiantes esta preocupación por la superación constante.

5. Desarrollar, en lo posible, la totalidad de los contenidos propuestos en el programa.

6. Asistir puntualmente a sus labores y desarrollar en forma responsable, las actividades programadas.

7. No deberá humillar a los estudiantes con un falso o mal pretendido academicismo o cientificismo.

8. Mostrar flexibilidad en el cumplimiento de las tareas estudiantiles sin caer en el paternalismo y la irresponsabilidad.

9. Usar cualquier recurso de enseñanza a su alcance, siempre y cuando sea éticamente válido.

10. Aceptar sus errores y tratar de corregirlos.


CUALIDADES TECNOLÓGICAS


1. Estar en constante y permanente actualización tecnológica.

2. Aplicar la tecnología de punta en la enseñanza de nuevos aprendizajes.

3. Motivar a los estudiantes a aplicar la tecnología de punta en sus aprendizajes.

4. Evaluar la capacidad objetiva de los estudiantes para tener acceso a las tecnologías de punta.

5. Hacer de las tecnologías de punta un medio de aprendizaje, no un fin en sí mismas.

6. Facilitar el hallazgo por parte de los estudiantes, de nuevas formas de aprehender conocimiento.

7. Motivar el aprendizaje colaborativo y también el auto aprendizaje, mediante el uso de nuevas tecnologías.

8. Utilizar el mundo virtual como modelo de creación y recreación de la realidad.

9. Aplicar diversidad de herramientas tecnológicas para provocar el placer por aprender.

10. Ser innovador.




“La humildad es la más sabia de las enseñanzas”

miércoles, 18 de noviembre de 2009

ESTRATEGIAS DE COMUNICACION PARA FORTALECER EL SISTEMA DEMOCRÁTICO

INTRODUCCIÓN

Uno de los elementos que caracterizaron los años de la guerra fría entre los polos Este-Oeste fue la guerra psicológica; y como componente indispensable de la guerra psicológica, la comunicación en sus diversas formas y medios.

Guatemala no estuvo ajena a este panorama. Por encontrarse geográficamente en un lugar estratégico del continente ha sido considerada como uno de los países que conforman el patio trasero de los Estados Unidos. En este sentido, durante los años de la guerra fría sufrió la ingrata experiencia de ser punto neurálgico donde se libró una de las guerras más prolongadas en la historia contemporánea de la humanidad.

Fue en el marco de estos años de guerra -especialmente la psicológica- donde se experimentaron diversas estrategias de comunicación que estaban encaminadas a debilitar la imagen del adversario por un lado, y a fortalecer la propia, por el otro.

El maniqueísmo informativo tuvo un inmenso caldo de cultivo en estas décadas: o se era negro o blanco. No había términos intermedios. La guerra no admitía batallas a medias; o se ganaban o se perdían. Los lugares neutrales para la discusión y el análisis simplemente no tenían lugar.

Fue durante estos años donde más florecieron los experimentos -insurgentes y contrainsurgentes- en el campo de la comunicación. Desde las estrategias más rudimentarias y obvias hasta las más subliminales, culminando con el famoso "lavado de cerebro", muy en boga en los años de la represión. En este último campo, Guatemala tuvo una muy bien ganada fama, siendo catalogada como uno de los países donde más y mejor se utilizaron los métodos de dislocación de la conciencia para obtener información. Especialistas de Guatemala -obviamente de las esferas militares o paramilitares- sirvieron de asesores en materia de campañas de desinformación a lo largo y ancho de nuestro continente.

La manipulación, como mecanismo efectivo para tergiversar los hechos, distorsionar los acontecimientos y orientar la opinión pública hacia uno u otro bando fue uno de los principales soportes de las estrategias comunicacionales de esos años. A tal grado se manipulaba, que los manipuladores justificaban su accionar con el lema "el fin justifica los medios". "La mentira dicha cien veces termina siendo verdad", era otro de los lemas preferidos. Goebels, el asesor de propaganda de Hitler encajó perfectamente en la mente y acción de los planificadores guatemaltecos, con sus famosas recetas de cocina, al estilo de las revistas comerciales. ¡Haga esto, evite aquello!, y así por el estilo.


Por supuesto que también hubo severos críticos de estas estrategias comunicacionales. En esos años de represión se analizó con mucha profundidad el impacto de estas fórmulas. No sabemos si acaso esas voces fueron el preludio de la visión que hoy día se tiene en cuanto a las estrategias de comunicación que deben utilizarse para hacer más viable el proyecto democrático que demanda nuestro país.

A manera de ejemplo citaremos algunas estrategias de comunicación que fueron las preferidas por los asesores, planificadores, periodistas, publicistas y en fin, todos los hombres y mujeres que tuvieron bajo su responsabilidad la tarea divulgativa y propagandística de grupos de gobierno y contra gobierno en esas décadas.

La teoría del desarme

Esta fue una estrategia muy generalizada, en cuatro modalidades básicas, para ponerlo en palabras de Sandra Hybels y Richard Weaver: a) comunicación defensiva, b) comunicación agresiva, c) comunicación manipulante y d) comunicación evasiva.

Cada una de estas modalidades fue utilizada por tirios y troyanos. Podemos decir que si en algo han estado de acuerdo las diferentes posiciones ideológico-políticas de todo el mundo es precisamente en las estrategias de comunicación, las cuales han pasado a ser de dominio general.

El lavado de cerebro

Mediante un complicado proceso de dislocación de la conciencia, los especialistas en lavado de cerebro conseguían extraer información "secreta" de sus víctimas o bien, insertar mensajes en lo profundo de su psiquis, con el propósito de lograr un cambio de conducta en éstas.

Siempre fue ética y legalmente prohibido el lavado de cerebro. No obstante, en la época de mayor represión fue una herramienta bastante común sobre todo en las altas esferas políticas y militares.


La desinformación

El ocultamiento de hechos, de sus causas y consecuencias, así como la tergiversación o la información a medias conforman tres de las principales características de la desinformación. En esencia, la información constituye la columna vertebral de toda sociedad democrática; el libre acceso a ella es un derecho humano inalienable.

La desinformación, por su parte, es su antítesis, su oponente. La cultura de la violencia entregó lo mejor de su imaginación y creó técnicas altamente especializadas para concretarla. La semantización de los mensajes, el uso de estereotipos, arquetipos, prejuicios -raciales, sexuales, ideológicos-, la magnificación o minimización de los hechos, entre otros, formaban parte del programa de desinformación que permanecía en el lado oculto del poder.


La teoría del rumor

No menos importante que las anteriores, la teoría del rumor se utilizó con mucha frecuencia y eficacia durante el proceso de guerra que vivió Guatemala. Las famosas "cortinas de humo" lanzadas para desviar la atención de los problemas estructurales que ha vivido el país, es una muestra interesante de la teoría del rumor.

En esencia, el rumor es una información con un interés muy particular. A pesar de poseer elementos reales -a veces-, estos son presentados en forma parcial, interesada, a veces desproporcionada con la realidad.

El rumor se difunde cuando beneficia o perjudica a quienes lo transmiten. En los años violentos, el rumor generalmente surgía de las esferas de gobierno -incluidas las instituciones militares y paramilitares que sostenían a éste-, o bien de los grupos marginados. De esta manera, un rumor puede transmitir temor, miedo, desesperación, odio; pero también sentimientos contrarios como amor, esperanza, tranquilidad.

Como mecanismo de presión dirigido a influir en la esfera emocional, el rumor fue densa llama en el pasto seco de la desesperación ciudadana.

Las voces del silencio

El "corre, ve y dile" fue una de las estrategias que utilizaron los sectores más golpeados de la sociedad; me refiero al uso de la oralidad, el mensaje de las esquinas, la voz callada, a medio tono, depositando en los oídos bien abiertos de los sectores marginados un nuevo mensaje, un mensaje alternativo para minimizar o bien para informar con mayor detalle sobre un suceso. Esta fue una costumbre casi generalizada en los grupos sociales golpeados por la represión.


De la obviedad al ocultamiento discursivo

Casi en la frontera de una contracultura discursiva, el movimiento insurgente de Guatemala y sectores populares víctimas del enfrentamiento armado, tuvieron la necesidad de inventar o reinventar formas de comunicación alternativa capaces de no ser detectadas "por el enemigo".

De esta suerte, era común que entre "compas" se tuvieran correos muy peculiares tales como los mensajes ocultos en periódicos, en tubos de dentífrico, en el tacón de los zapatos, en llamadas telefónicas previamente codificadas. Abundaron también los nombres ficticios o "alias" y por supuesto, no faltó más de algún compañero o compañera que se hiciera llamar "comandante", dando rienda suelta al fortalecimiento de su autoestima. Cosas de la guerra.

La "legalidad" y la "vida clandestina" fueron las dos caras de una misma realidad: el deseo de supervivencia. Los efectos de esta comunicación subterránea aún no han sido investigados con seriedad y rigor científico. Es el reto para las actuales generaciones.


El grito, las pintas, las marchas, el puño cerrado, la voz que se quedó callada en las grietas del cansancio

Fueron la voz de la esperanza. Las que denunciaban y anunciaban una nueva sociedad. Fueron cortadas, mancilladas, perseguidas, aniquiladas. Hoy, un fresco viento nos trae lo incendiario de su discurso, lo promisorio de sus ideas, la voz abierta de su corazón. De pronto el cansancio ha tragado sus ideales y ha traído como resultado la desmovilización -aparente-, la desilusión -aparente-, la apatía -aparente-.

En el inventario de las voces contestatarias guatemaltecas deberán quedar consignadas estas formas de comunicación, signos de la época de la angustia y el dolor, pero también, signos de un pueblo que se resistió a doblegar su dignidad y sacó fuerzas de flaqueza para enfrentarse a sus depredadores.



LA BÚSQUEDA DE ESTRATEGIAS ACORDES A LA CULTURA DE LA PAZ


A trece años de la firma de la paz en Guatemala, nos debemos formular las siguientes preguntas: ¿Es posible dibujar el rostro sonriente de las niñas y los niños, aves blancas, frondosas ceibas, granos de maíz con la misma clase de pintura que se utilizó para escribir las pintas, reclamando "justicia, muerte y castigo para los asesinos del pueblo"?

¿Será posible deponer la voz angustiada y rencorosa del pasado y articular un discurso que nos fortalezca como nación? La respuesta debemos encontrarla en lo más profundo de nuestra convicción de mujeres y hombres pacíficos, fraternos y solidarios.

A manera de ejemplo se proponen algunas estrategias que podrían ayudarnos a consolidar una sociedad democrática y participativa, sin que estas constituyan recetas de cocina:

De la terapia del choque a la terapia del reencuentro


La terapia de choque ha sido una estrategia utilizada con bastante éxito en las sociedades violentas. Su uso ha invadido, incluso, las esferas académicas y científicas. En psiquiatría, por ejemplo, se utiliza con bastante frecuencia. No deja de ser una forma de exacerbar el sado-masoquismo, muy propio de los pueblos que han vivido en regímenes represivos. En este sentido, la ciencia como una alta manifestación de lo ideológico, es recipiendaria del acontecer cotidiano.

Una vez hecha esta reflexión es propicio recordar que -salvo casos excepcionales- en el marco de la firma de la paz, deben sustituirse estas formas de comunicación, dando paso a otras más civilizadas y solidarias. Es preciso pues, aplicar la terapia del "reencuentro", anteponer nuestras defensas y abrir las posibilidades a un flujo de comunicación menos confrontativo, más cordial, desprejuiciado, sin estereotipos ideológico-políticos. En otras palabras, más solidario y consecuente con nosotros mismos y con los demás. Comunicarse con los demás, no significa necesariamente, ganar la partida a los demás, sino convivir con los demás, cohabitar, cooperar.

Ahora bien, no obstante que lo anterior suena muy bonito, hasta romántico quizá, no debe pasar desapercibido por nosotros que el ser "tolerante, consecuente, desprejuiciado" no significa "colgar la palabra" y que en ausencia del gato los ratones hagan fiesta. Si bien es cierto la vida civilizada demanda formas de comunicación menos confrontativas, no puede aceptarse que en nombre de estas nuevas estrategias de comunicación se incite a los grandes grupos desposeídos de este país a la desmovilización.

Considero que las nuevas estrategias de comunicación deben estar vinculadas estrechamente a la solución de los problemas estructurales del país. En todo caso la comunicación es un fenómeno social, reflejo de cómo están articuladas las relaciones sociales de producción, la cultura, la ciencia, y en general, la vida ciudadana.

Ciertamente, decirle a la gente que calle en nombre del "santo reencuentro" resulta ser una acción anti ética, poco profesional, si de antemano sabemos que los problemas que dieron origen a la guerra no han sido resueltos. Esto no lo podríamos proponer jamás sin correr el riesgo de enajenar nuestra propia conciencia.


De la estrategia emocional a la estrategia racional


Sin embargo, y por si acaso -repito-, las fuerzas sociales que más daño han hecho a la comunidad desprotegida de Guatemala comienzan a visualizar el peligro latente en su política de mayor exclusión de la masa trabajadora en las grandes decisiones económicas, políticas y jurídicas, y por el contrario, deciden apostar a la idea de crear un verdadero estado democrático, sólo entonces podrán proponerse estrategias de comunicación distintas a las utilizadas por la masa trabajadora y sectores consecuentes del país.

Una de estas estrategias puede ser el desplazamiento de los mensajes emocionales por los mensajes racionales. Dejar de apelar a las emociones como mecanismo de persuasión y acudir a la capacidad racional de los individuos para resolver conflictos, constituye un reto en un estado democrático.


Del arrebato al debate


Pese a todas las condiciones adversas a las grandes mayorías marginadas, a la falta de un proyecto de cultura política que propenda a resolver por medios civilizados las grandes diferencias sociales, es posible impulsar, desde la óptica de la dirigencia estudiantil, popular y obrera una estrategia de comunicación que sustituya al "grito sin orquesta y dirección" y haga del "debate" su mejor mecanismo de discusión y solución de conflictos.

El "debate" como estrategia comunicacional es posible partiendo de la premisa -puede ser falsa- de que Guatemala está cambiando y su estructura social en general está orientándose hacia la construcción de la democracia. Pienso que vale la pena intentar esta estrategia en todos los ámbitos: el hogar, el trabajo, las relaciones políticas, las relaciones deportivas, etc.


El diálogo, lo más primitivo, lo más contemporáneo

Que aún somos especie de "tribu asfaltada" en materia de mecanismos civilizados de comunicación es un hecho. Las razones todos las conocemos. Una sociedad excluyente, con un andamiaje jurídico-político que refuerza los intereses de una minoría en detrimento de una mayoría, el autoritarismo, la inexistencia de políticas culturales destinadas a fortalecer la vida civil, son entre otros factores, los que más han contribuido a formar guatemaltecos/as con pocos recursos para dialogar.

Y es que dialogar significa volver a las formas más primitivas de convivencia humana pero también rescatar el futuro de la humanidad y alejarlo de las armas y la violencia que estas generan.

Pero sucede que, el diálogo, como forma primigenia de interacción humana es hoy un producto de escasa circulación. Hablar, hablar, hablar y por último hablar, pareciera ser una fórmula adecuada para sensibilizar a los sectores más conservadores de la sociedad que aún creen en la mediación de las armas como mecanismo de cohesión social.

Sin embargo, no debe ser un "diálogo de sordos". El diálogo basa su acción en la participación igualitaria de los actores que intervienen en el proceso de comunicación. De ahí que hemos repetido hasta la saciedad, la urgencia de "horizontalizar" la comunicación en contraposición con los modelos verticales y autoritarios que hasta ahora se han utilizado.

Sea cualquiera estrategia de comunicación que se utilice en la construcción de un estado democrático, los líderes tienen la responsabilidad de "desmilitarizar" el discurso. Desmilitarizarlo significa pensar el discurso en términos de la civilidad, eliminando de éste los componentes bélicos, autoritarios, hegemónicos.

Considero que este es el reto que debe enfrentarse. Un líder que continúa pensando en términos de una sociedad en guerra -no obstante que se han depuesto las armas- no tiene la posibilidad de generar el diálogo y más bien, alimentará la confrontación. Naturalmente esto no quiere decir que deban callar. Esto jamás se propondría. Lo que se propone es que se utilice el lenguaje para generar diálogo, debate, razonamientos lógicos en vez de dañar nuestro hígado y deteriorar la posibilidad de que los adversarios "tomen conciencia" de la realidad del otro.

Los actores emergentes deben tomar la palabra

Se reconoce ampliamente el papel de los líderes en la conducción de movimientos sociales. Sin embargo, se requiere también activar la voz de los actores emergentes, sobre todo, aquellos que han permanecido al margen de la conducción en los procesos sociales. El movimiento maya, garífuna, xinca, el movimiento reivindicativo de género, los movimientos contraculturales, etc.

En este sentido, los líderes deben hacer un esfuerzo por vitalizar estas expresiones, interpretarlas, darles forma pero respetando el contenido de sus mensajes. Debe recordarse que un líder popular es la voz de los sin voz y en este sentido está llamado a construir la voz colectiva.

Los acuerdos de paz son la línea directriz que traza la conformación de un estado democrático

A trece años de la firma de la paz en Guatemala, debemos conocer y manejar los acuerdos que le dieron vida. Ellos son la línea vital que nos conduce a la construcción de un estado democrático. En ellos se encuentran plasmados contenidos de orden democrático para lograr la paz. El respeto al consenso pero también la responsabilidad de respetar y proteger el disenso, la tolerancia participativa, la armonización de las fuerzas sociales, la negociación como mecanismo de solución de conflictos, y por sobre todo, el principio de solidaridad son unas de las líneas generales que un líder debiera tomar en consideración antes en el momento de actuar y activar su voz.

Por supuesto no se trata de poner la otra mejilla, porque a este paso nos quedaríamos sin mejillas, pero también es cierto que "antes de lanzar los primeros plomazos agotemos las últimas palabras".



CONCLUSIONES


Para que existan flujos de comunicación democrática, antes debe pensarse en la construcción y fortalecimiento de un sistema demcrático pleno. Sin embargo, el sistema democrático exige la resolución de los problemas estructurales que por muchas décadas han agobiado al país. No se trata de lograr sólo la democracia política sino la democracia plena, como una matriz que atraviese todo el sistema social.

Cómo se ejerza la comunicación en una sociedad refleja cómo están las condiciones sociales en su conjunto. La comunicación no es causa sino efecto del deterioro generalizado en las relaciones sociales y su marcado autoritarismo, verticalismo y violencia como fórmulas para la solución de problemas.

Es posible democratizar las comunicaciones, crear estrategias para la consolidación de una sociedad democrática. Sin embargo, antes deben resolverse los problemas de desigualdad social, insalubridad, déficit educacional, mala distribución de la riqueza y de la tierra, la exclusión política, el antagonismo y tantas otras lacras de las cuales debe resarcirse la sociedad contemporánea.

La democracia no es el ideal del mañana. La democracia es la exigencia actual como condición indispensable para conformar una sociedad pacífica, sin discriminación alguna. En este sentido, la comunicación sólo es el soporte para hacer viable un nuevo proyecto de nación.

En este marco de participación democrática, los líderes estudiantiles, populares, políticos y de cualquier otra índole están llamados a ACTIVAR su voz para conducir los procesos sociales que exijan justicia, participación directa en todas las esferas de decisión estatal y el pleno respeto a los derechos humanos.

Poema: LAS RANAS Y LOS GRILLOS

El periodista Carlos Enrique Morales Monzón produjo esta versión de mi poema Las ranas y los grillos. Se los dejo